Review Fringe: Olivia. In The Lab. With The…

Olivia. In The Lab. With The Revolver

“Si fuera un animal, sería un delfín”. “Si fuera una flor, sería una orquídea”. Todos hemos jugado alguna vez a esto, ¿verdad? Pues bien, si yo fuera un capítulo de Fringe, jamás querría ser el 2×17. Y es que el ir detrás de dos episodios como Jacksonville y Peter, de lo mejorcito de la temporada (si no de la serie) no es tarea fácil. Sin embargo, Olivia. In The Lab. With The Revolver. ha desempeñado muy bien su trabajo. ¿Lo comentamos?

Hace unos días hablábamos del concepto de mythalone, tal y como nos lo presentaba Jeff Pinkner en una entrevista. Y, a decir verdad, si los episodios que nos quedan van a seguir la misma línea que el de esta semana, me doy por satisfecha. Y es que han sabido combinar con maestría el llamado “caso de la semana” con la trama principal, contentando así a los posibles nuevos espectadores y a los que seguimos la serie semana a semana. Vamos a verlo más despacio.

En primer lugar, hablemos del extraño caso que le ha tocado investigar a la división Fringe esta semana. Como siempre, los cinco primeros minutos me han mantenido pegada a la silla, expectante ante lo que pudiera ocurrir. Quizás ha sido menos impactante que en otras ocasiones, aunque no ha perdido en originalidad: el hecho de que un hombre con cáncer consiga prolongar su vida transmitiéndole la enfermedad a otros es, como mínimo, curioso.

Mención especial merece la primera víctima. (Por cierto, qué cantidad de reflejos había en esa escena…) Seguro que muchos la conocíais, ¿verdad? Efectivamente, era Diane Kruger, actriz que ha participado en películas como La Búsqueda, Troya o Malditos Bastardos, y que además es la novia de Joshua Jackson (Peter Bishop). Sí, el mundo está definitivamente mal repartido… En fin, para los amantes del cine de Tarantino, traigo una curiosidad: cuando Diane está en el coche, tratando de recordar el apellido de su médico, menciona la palabra “Gorlami” como por casualidad. Los que hayáis visto Malditos Bastardos quizás recordéis que este es el nombre clave que su personaje escoge para denominar a Aldo Raine (Brad Pitt).

¿Soy la única a la que le recuerda a Juliet aquí?¿Soy la única a la que le recuerda a Juliet aquí?

Pero volvamos al episodio. El “malo” de hoy, James Heath, es, en realidad, una víctima. Lo cierto es que me he pasado la primera parte del episodio preguntándome por qué elegía precisamente matar a sus antiguos compañeros, y no a cualquiera que encontrara en su camino (juro que he temido por la vida de la cajera del supermercado). Luego nos han explicado que los únicos vulnerables al contagio eran los niños tratados con Cortexiphan. Y Olivia, por supuesto, está entre ellos.

Reconozco que lo he pasado fatal cuando Heath se ha colado en casa de Dunham. Aunque era consciente de que no podía morir, he pensado por un momento que Walter tendría que improvisar alguna especie de antídoto para salvar a la agente del cáncer. Y es que ha estado muy, muy cerca de contagiarse.

En general, diría que me ha gustado más el caso de hoy por la relación que ha establecido con el tema del Cortexiphan que por sí mismo. Hemos recuperado uno de los temas centrales de Jacksonville, el de los niños con los que Walter y Bell experimentaron. Quizás la mención más llamativa ha sido la de Nick Lane, el protagonista de Bad Dreams, y a cuya tía ha visitado hoy James Heath. Por otra parte, tiene mucho sentido pensar que en el futuro seguiremos ahondando aún más en el tema de estos experimentos: sabemos que hay alguien tratando de despertar las habilidades especiales de los niños de Jacksonville. ¿Apostáis por alguien? Yo creo que el ZFT tiene mucho que ver…

Al final del episodio Heath ha sido “almacenado” en Massive Dynamic. Espero que expliquen algún día qué hacen con todas las personas a las que tienen allí. No me extraña que necesiten unas instalaciones taaan enormes.

Y otro más para la colección...Y otro más para la colección…

Una de las cosas que más me ha gustado de este episodio ha sido el regreso de Sam Weiss, el tipo de la bolera. Desde el primer momento me pareció un personaje especialmente misterioso e intrigante, y las conversaciones que mantiene con Olivia no tienen desperdicio. Como tampoco es cosa de extenderse demasiado, sólo voy a señalar un par de aspectos.

En primer lugar, me ha llamado muchísimo la atención el momento en el que le dice a Olivia que lleva uniforme de soldado. Si recordáis precisamente las palabras del manifiesto ZFT, se menciona la necesidad de reclutar soldados para el inminente conflicto provocado por el abuso del desarrollo científico y tecnológico. Y Olivia encaja a la perfección en el perfil, incluyendo el uniforme que deben tener los reclutas (que también vestía Nick Lane o incluso James Heath en este episodio).

Otro comentario que me ha llamado mucho la atención de Sam Weiss ha sido su afirmación de que es mayor de lo que aparenta. Por supuesto, podría ser sólo un comentario sin importancia. Pero en esta serie nada es casual, y no sería el primer caso de seres que no envejecen a un ritmo normal que encontramos en la serie.

Por último, Weiss también nos ha dado la clave del título del episodio: hace referencia al “Cluedo” (Clue en inglés), el famoso juego en el que hay que identificar al asesino, el lugar y el arma de entre unas opciones dadas. Lo más curioso es que el juego que trae Sam no es la única referencia que hay en el episodio al Cluedo: cuando Olivia pelea con Heath en su casa le amenaza con un candelabro que tiene precisamente la misma forma que el que aparece en el juego. Ahí va mi sugerencia para el título alternativo del episodio:

Olivia. In the Living Room. With the Candlestick.Olivia. In the Living Room. With the Candlestick.

Por último, nos queda por comentar la trama del “secreto” sobre Peter. En el episodio anterior asistimos a la confesión de Walter ante Olivia, y era de esperar que hubiera consecuencias. Como corresponde al carácter de Dunham, desea contarle a Peter la verdad, o al menos considera que es lo correcto. Sin embargo, hay varias razones que le impiden hacerlo. Por un lado, está la promesa hecha a Walter. Por el otro, está el hecho de que en el fondo no quiere hacerle daño a Peter. “Algunas verdades pueden hacer más daño que bien.”

Y es que si bien Peter merece saber la verdad, inevitablemente eso afectará a la relación con su padre. Y, a decir verdad, ambos se encuentran en su mejor momento (aunque, para mí, lo de “cocinar” carne humana y caramelo a la vez ha sobrado). Además, el propio Peter, que se ha dado cuenta de que a Olivia le pasa algo (aunque está bastante despistado con el verdadero motivo), le dice que no quiere destruir esa “unidad familiar” que han creado entre los tres.

La aparición de Nina Sharp, aunque breve, ha sido crucial. A pesar de sorprenderse al enterarse de que Olivia saber lo de Peter, ha sido la primera en darse cuenta de que no dirá nada. Y la ha terminado de convencer. A decir verdad, me alegro mucho de la forma en la que ha acabado el episodio. Por mucho que me cueste, pienso que Peter debe saber la verdad. Luego reaccionará como él vea, pero tiene derecho a saberlo. Y, además, creo que quien debe contárselo es su padre. Es cierto que Olivia y él tienen una relación muy especial, pero es a Walter al que le corresponde sincerarse con su hijo. Y la escena en la que lo haga debe ser brutal…

En resumen, para mí ha sido un episodio muy bueno, y ojalá todos los mythalones sean de este tipo. La verdad es que ocupar el puesto que le correspondía a Olivia. In The Lab. With The Revolver era difícil. ¿Qué os ha parecido a vosotros?

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