Review Fringe: Nothing As It Seems

Prometieron un retorno a los orígenes de la serie, y lo cumplieron. Está claro que Fringe se está esforzando por dar un cierre lo más satisfactorio posible y de ofrecer respuestas. Tras Nothing As It Seems, la serie cobra un nuevo sentido como un todo, y David Robert Jones se reafirma como el gran villano que fue en la primera temporada. Por otra parte, hay que decir que tras el bajón de audiencia de la semana pasada, nos hemos recuperado y hemos vuelto a las cifras habituales (1,2 de ratings en directo). Y todo esto en un episodio que, a pesar de tener detalles magistrales, no me ha convencido del todo…

Para abrir esta review, me tomo la libertad de citar parte de la entradilla que escribió David para comentar The Transformation, hace ya más de tres años:

Fringe, décimotercer episodio. Un avión comercial realiza un vuelo habitual. Todo en calma. Un pasajero llamado Marshall Bowman (esto lo descubriremos más adelante) escribe en su libreta, cuando de repente empieza a sangrar por la nariz. Se marcha al lavabo e inicia una serie de pruebas en su boca que confirman que algo no va bien. El pánico de su rostro se traslada al resto del avión, que ve cómo el pasajero advierte del inminente peligro y se encierra en el lavabo. Prohibido abrir la puerta.

Palabras que, sin duda, se pueden reutilizar para comentar el inicio de este episodio. Con la autoconfianza que da el “esto ya me lo sé”, hemos vuelto a viajar en ese avión, y hemos compartido la angustia de Marshall Bowman con una sonrisilla cómplice. Sabiendo que no puede hacer nada por salvarse, el pasajero se encierra en el baño, y unos gritos terribles se oyen desde fuera. Esperamos ansiosos la aparición del monstruo… y nada. Absoluta tranquilidad. Sin saber bien cómo, Bowman ha conseguido detener su transformation y regresa a su asiento. Como reza el título, “Nada es lo que parece”.

Con esa simple alteración en el curso de los hechos, Fringe ha vuelto a atraer nuestra atención. Sin embargo, tenía que pasar. Así que un par de minutos extra nos han bastado para ver, ahora sí, a la bestia en acción. La parte positiva es que el número de víctimas ha sido mucho menor que el de la primera temporada. Eso, y el aroma a primera temporada que despide todo esto. La parte negativa vuelve a ser esa sensación de sentirte el niño listo de la clase que ya se sabe la lección y está al borde del aburrimiento. O eso, o que el aroma a primera temporada se está convirtiendo en un tufillo poco agradable…

No me malinterpretéis, me encantan las autorreferencias. Me gustan los guiños, y disfruto viendo detalles que enlacen con otros episodios. Pero en este caso me ha parecido que se ha abusado un poco más de lo debido. O es que simplemente el “caso” me ha parecido flojo y no ha terminado de engancharme, y le echo la culpa al recurso de reutilizar al monstruo de la semana. O quizás sea un poco de los dos.

En lo que respecta a los personajes principales, la pobre Olivia sigue lidiando con su peculiar situación, y esta semana ha tenido que hacer frente a una evaluación psicológica que determinaría si es apta o no para seguir trabajando. Por si a alguien le sonaba la cara de la psicóloga y no sabía de qué, hay que decir que es la misma que vimos en el episodio 3×01 evaluando a Olivia. Mejor dicho, es su versión alternativa, porque en aquella ocasión la vimos en el universo rojo. Curiosamente, aquella vez la situación era similar: los recuerdos de Olivia se mezclaban con los de Altivia provocándole una fuerte crisis de identidad. El paralelismo es más que claro…

Lo más interesante de la evaluación, sin duda, ha sido saber que Olivia no tiene una única sobrina, sino que Ella tiene un hermanito llamado Eddie. Y la pobre Rachel aún no ha dado el paso definitivo para divorciarse de su marido. No todo puede ser perfecto, eso está claro. Supongo que es una buena manera de justificar la ausencia de estos personajes en la temporada.

En cualquier caso, el resultado de la entrevista es más que claro: Olivia no puede seguir en activo. Como si eso fuera a pararle los pies a la agente de alguna manera… Imaginábamos que más temprano que tarde Olivia formaría parte de la investigación a pesar de la prohibición de Broyles, y no nos equivocábamos. Es agradable ver, sin embargo, la lealtad del resto de los personajes hacia ella. No sólo la aceptan en el equipo, sino que se alían para ocultar la verdad al jefe. Ha sido un buen detalle que fuera la propia Olivia la que se delatara voluntariamente, sin que ninguno de sus compañeros la acusara por participar en la investigación sin permiso. Aún así, poco le ha durado la prohibición a Olivia, que ya vuelve a contar con el beneplácito de Broyles para el futuro.

Nothing as It Seems también ha puesto su granito de arena en la construcción de la relación entre otros personajes. Así, hemos presenciado un momento muy emotivo entre Peter y Walter (aunque algunos ya lo habíamos visto en forma de sneak peek). Con la intención de poder superar la pérdida de su hijo, Walter guarda una caja llena de regalos, uno por cada cumpleaños que no pudo celebrar con Peter. Un detalle precioso, sin duda (¿alguien más pensó en The Big C al ver esto?), pero que nos obliga, nos guste o no, a cuestionar la escena: ¿Cómo es posible que Walter comprara regalos durante los 17 años que pasó en St. Claire’s? Vamos a pasar de puntillas por este detalle y no vamos a ponernos más quisquillosos de la cuenta…

Del mismo modo, Peter y Lincoln también han tenido su oportunidad para hablar del elephant in the room (que dirían los anglófonos), el gran tema que ambos evitan tocar pero del que no dejan de pensar: Olivia. Qué queréis que os diga, me ha dado muchísima pena ver a Lincoln resignándose a ser, una vez más, the good guy. Eso sumado a la sonrisita de triunfo de Peter, que no me ha hecho ninguna gracia, la verdad.

Lo cierto es que el pobre Lincoln no ha tenido precisamente su día, y el zarpazo que ha recibido del primo feo de Espinete monstruo lo ha confirmado. Aunque, todo hay que reconocerlo, el hecho de que estuviera infectado nos ha regalado momentos muy divertidos entre él y Walter, una pareja que no suele tener mucho protagonismo.

Más guiños a temporadas anteriores: hemos vuelto a visitar la librería de Ed Markham. Lo prometo, si pudiera me pasaría los días en ese sitio, rebuscando por todos los rincones en busca de misterios y teorías conspiranoicas. Pero vamos a centrarnos, que me pierdo: como siempre, Ed tiene las respuestas que buscábamos. Y en este caso hemos descubierto que los mutantes de esta semana no son sino una especie de secta obsesionada con guiar a su antojo la evolución del ser humano.

Hasta ahí, bien. Lo que no termino de comprender es cómo alguien puede pensar que los monstruos estos suponen en algún modo una evolución. ¿Que tienen alas? Pues sí, mire usted, pero no aguantan la luz directa. Una cosa por otra y un aspecto bastante repulsivo me hacen seguir prefiriendo a los humanos tal y como los conocemos ahora. Y eso que a la perfección no nos acercamos ni de lejos.

Un inciso para los amantes de Battlestar Galactica. ¿A quién no le ha encantado ver a Felix Gaeta en el episodio? Ains…

En cualquier caso, toca comentar la escena final, precisamente la que ayuda a darle sentido no sólo al episodio, sino a gran parte de la serie. Hemos visto un carguero enorme, repleto de jaulas con todo tipo de extrañas criaturas (a algunas ya las conocimos en episodios como Snakehead o Unleashed) dirigiéndose a algún lugar que desconocemos. Una auténtica Arca de Noé fruto de una mano creadora obsesionada con la consecución de unas especies que superen a las actuales y dominen el mundo en un futuro (como señalaban los glyphs de esta semana) no muy lejano.

Si no me equivoco, este final deja dos cosas muy claras. La primera es que la persona que está detrás de todo esto es David Robert Jones. Ya sabíamos del enorme “complejo de Dios” que tiene, y lo vimos al inicio de la temporada cuando descubrimos que había creado cambiaformas prácticamente perfectos (en mi opinión, mucho mejores que los monstruitos de esta semana). La segunda es que, según esto, podemos situar a David Robert Jones como el auténtico causante del Patrón.

El Patrón. Os suena, ¿verdad? Es el término que utilizábamos para nombrar a todos los hechos pseudosobrenaturales que ocurrían al inicio de la serie y que motivaron la creación de la División Fringe. Una serie de eventos cuya relación no terminábamos de entender y cuyo nexo común está ahora más claro que nunca. David Robert Jones es el causante del Patrón. De ahí que en el barco hayamos visto algunos de los “monstruos de la semana” de las primeras temporadas. De ahí, también, que a veces pensáramos que Massive Dynamic estaba implicada (al ser Jones un antiguo empleado de la empresa).

En definitiva, si buscábamos respuestas, las estamos encontrando a pares. Y la trama de los seis episodios restantes parece perfilarse mucho más: el próximo objetivo será David Robert Jones, junto a todo el equipo que trabaje con él. Dónde quedan la línea temporal original, el pequeño Henry, la máquina y demás es algo que aún desconocemos. ¿Habrá tiempo para tratarlo todo? ¿Lo dejarán para una posible quinta temporada? ¿Terminará la serie sin responder a estos interrogantes? La respuesta a estas preguntas está cada vez más cercana…


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