Review Fringe: Neither Here Nor There

Haciendo uso de un recurso que ha sido alabado y criticado prácticamente a partes iguales, Fringe ha vuelto a reinventarse en el inicio de esta cuarta temporada, por muy a cliché que suene la expresión. En términos de audiencia el regreso se ha traducido en 3,53 millones de espectadores, dato que en TV by the Numbers han interpretado de la siguiente manera: “Fringe regresó con un rating de un 1,5 en la franja de 18-49 años, un 21% por debajo de la premiere del viernes del invierno pasado, pero un 25% por encima de la season finale. Para los que se pregunten si eso es bueno, les diría que no es genial, o ni siquiera especialmente bueno, pero es suficiente, al menos por ahora, para continuar en el ámbito de ¡mantengamos viva la esperanza!“. A ver cómo se desarrollan estos datos las próximas semanas. Nosotros, mientras tanto, vamos a hablar de lo que más nos interesa en este momento: Neither Here Nor There. ¿Me acompañas a la primera review de la temporada?

Much has changed.” Es la frase que aparecía en una de las promos de esta temporada, pronunciada por September. Y, para ser sinceros, no se me ocurre forma mejor de describir lo que hemos visto en este episodio. Porque aunque en la superficie haya muchas similitudes con lo que ya conocemos de temporadas anteriores, lo cierto es que en el fondo la realidad es bien distinta a la que estábamos acostumbrados. Muchos han descrito este 4×01 como un “reset” o un “nuevo episodio piloto”, y hay que reconocer que, aunque no lo sea en el sentido más estricto de la palabra, este episodio sí que ha sido en muchos aspectos un empezar de nuevo.

Vaya por delante que a mí sí me ha gustado la dirección a la que ha apuntado la trama en este inicio de temporada. Las críticas más duras que ha recibido el episodio se han debido, precisamente, a la decisión de “volver al inicio” que se ha tomado aquí. Para mí ha sido la mejor opción de todas las que se podían haber planteado tras el final de la temporada anterior. Si Neither Here Nor There no me ha parecido una maravilla ha sido por otros aspectos que comentaré más adelante, pero no por la dirección argumental, desde luego.

La última escena de la tercera temporada nos dejó miles de preguntas, pero una idea muy clara: Peter no existe. Para nosotros desapareció ante nuestros propios ojos, y no sabemos dónde puede estar. Pero para los personajes la situación es más radical: al no ser conscientes de que haya existido jamás (el Peter adulto, claro está), ni siquiera se plantean la idea de que falte. Por lo tanto, lo más coherente sería continuar con la vida de nuestros protagonistas, los mismos de siempre, pero alterados ante la no-existencia de Peter. O, mejor dicho, tal y como habrían sido de no haber sido alterados por la existencia de Peter. En fin, acabo de empezar y ya me estoy haciendo un lío…

Precisamente esta ha sido la parte que me ha resultado más interesante del episodio: explorar el modo en el que una persona influye en todas las que le rodean, a veces de forma casi imperceptible, y otras de manera decisiva. Es curioso pensar cómo, en nuestras relaciones, los humanos formamos una especie de red en la que estamos irremediablemente unidos unos a otros. Y precisamente la relación con los demás es lo que nos configura a nosotros mismos tal y como somos. Un agujero en esa red cambiaría para siempre su forma, no sólo en el nudo defectuoso, sino en todos los que están a su alrededor.

Peter Bishop es, por supuesto, el nudo que falta en nuestra particular red. Su desaparición (llamarlo “no existencia” no me parece del todo correcto) implica que todos los personajes que formaban su círculo más cercano son diferentes con respecto a lo que eran. Y así lo hemos podido comprobar a lo largo de todo el episodio, como comentaremos más adelante. Pero vayamos a la trama del episodio en sí.

Comenzamos una semana después de la finale de la temporada anterior. Parece ser que las divisiones Fringe de ambos universos se han puesto de acuerdo para trabajar de manera conjunta, aunque siguen estando enfrentados entre sí. Los motivos reales de su rivalidad no los conocemos con exactitud, aunque podemos intuirlos: por lo que hemos visto, parece ser que Walter sí llegó a cruzar al otro lado para tratar de salvar a Peter después de la muerte de su propio hijo. Pero por algún motivo (yo apuesto por aquella caída en el lago congelado en la que September intervino –o, mejor dicho, no intervino en esta nueva línea- para salvar al pequeño) el hijo de Walternate también falleció, y este acontecimiento provocó el enfrentamiento entre ambos. En cuando a las agentes Dunham, está claro que de algún modo Altivia también se infiltró en nuestro mundo y sustituyó a Olivia durante algún tiempo (aunque sin la parte de acostarse con Peter), probablemente comandada por los deseos de venganza de Walternate.

En este episodio sólo hemos podido ahondar en las versiones de los personajes que están en nuestro universo, aunque eso ya nos ha bastado para darnos cuenta de las enormes diferencias que se pueden observar. Walter, por ejemplo, se parece mucho más al hombre que en el primer episodio de la serie conocimos recién salido de St. Claire’s: un genio, sí, pero con graves problemas para relacionarse con el mundo que le rodea. Prueba de ello es que no sea capaz de abandonar su laboratorio (ahora es Astrid la que realiza el trabajo de campo) y que sus “despistes” parezcan más numerosos de lo habitual. Como muchos otros detalles que vemos a lo largo del episodio, y por si nos quedaba alguna duda, este “retroceso” de su personaje se debe a que no ha tenido a Peter para cuidar de él y acompañarle desde el primer momento. Es Olivia la que se encarga de recordárnoslo: “A menudo es un hombre brillante. Simplemente no ha tenido nunca nada que le atara al mundo.

Como detalle curioso me ha llamado la atención su obsesión por la muerte, posiblemente debida también al trauma que supuso la pérdida (dos veces) de su hijo: el intento de hacer revivir a la paloma muerta indica su preocupación sobre el tema. En otros aspectos, sin embargo, sigue siendo el mismo. Al menos no ha perdido la afición a cultivar orejas…

Pero la transformación que más me ha llamado la atención es la de la propia Olivia. Ha vuelto a ser la mujer fría que conocimos, la agente femenina que se mueve en un mundo de hombres y que no se permite un instante de debilidad. Pero, sobre todo, se insiste en su soledad: Altivia nos comenta que su alterna no tiene a nadie en su vida, y que no parece estar dispuesta a dejar entrar a alguien. En un principio podríamos pensar que esta actitud se debe a las secuelas dejadas por la muerte de John Scott (ha sido genial rescatar esa trama, con la que se abrió la serie), pero la realidad va más allá: la propia agente comenta en su momento que siempre ha sentido un vacío en su interior. Una vez más está claro que la causa de su carácter no es la muerte de John, sino el hueco que deja la no-existencia de Peter. Aunque prácticamente no se mencione de manera directa en todo el episodio, la ausencia del hijo de Walter es una constante durante todo un capítulo lleno de referencias veladas al tema. La mayor parte de las frases importantes del episodio juegan con el doble sentido que evita que el espectador se olvide de Peter. Como muestra, la afirmación de Walter mientras examina a uno de los cadáveres: “No creo que haya nada más triste que el hecho de que dos personas estén destinadas a estar juntos y que algo intervenga.

Sin embargo, también hay que reconocer que Olivia muestra, sin querer, sus “puntos débiles” en este episodio. Por un lado, me ha llamado mucho la atención el tacto con el que trata a Walter cada vez que éste sufre una crisis de las suyas. Estamos acostumbrados a ver a Peter en este papel, y me alegra comprobar que, a pesar de todo, Olivia ha sido capaz de crear un vínculo especial con Walter. Por otro lado, también vemos que la agente Dunham no tarda mucho en confiar en Lincoln y sincerarse con él. Poco después de acabar de conocerle Olivia le habla de la pérdida de John y de algunas de sus inseguridades más profundas. Supongo que es cierto eso de que, en el fondo, hay personas que por naturaleza son compatibles entre sí. Y, vista la relación entre Altivia y AltLincoln, no podíamos esperar otra cosa de los personajes de este lado.

Lincoln ha sido, precisamente, el personaje clave de este episodio. Representando al potencial espectador primerizo de la serie en esta especie de pseudopiloto, Lee nos ha llevado de la mano en un recorrido por todos los cambios relevantes que han tenido lugar tras la desaparición de Peter. El detonante de su participación ha sido la muerte de su compañero Robert (interpretado por un Joe Flanigan del que nos hemos quedado con ganas de ver más) a manos de una especie de cambiaformas algo diferente de los habituales.

Resulta muy fácil encariñarse con el personaje de Lincoln, bastante diferente del de over there, pero igual de entrañable. Como se comenta en el episodio, no es la primera vez que vemos al Lincoln gafapasta de nuestro universo. Sin embargo, por algún motivo, la desaparición de Peter ha tenido que ver con el hecho de que Olivia y él no recuerden haberse conocido nunca. Su primera toma de contacto no ha ido precisamente sobre ruedas: mientras Lee estaba ansioso por averiguar toda la información sobre lo que le había ocurrido a su compañero, Dunham jugaba a mostrar su cara más fría e inaccesible. Por suerte ha bastado un episodio para que esta relación cambie por completo.

La trama de los cambiaformas, aunque ha introducido algunas novedades, me ha parecido la parte más débil del episodio: a ratos me daba la impresión de que estaban repitiendo información que yo ya sabía. Supongo que ese aire a episodio piloto es un arma de doble filo: si bien resulta muy útil explicar conceptos básicos a los nuevos espectadores, se corre el riesgo de aburrir un poco a los que ya estamos al día. O quizás es sólo cosa mía, y a vosotros os ha intrigado todo el asunto de los cambiaformas. No sé…

Tengo que reconocer, sin embargo, que al menos ha habido novedades en este tema: los cambiaformas que hemos visto no son exactamente como los que conocemos. Su piel es traslúcida, y parecen mucho más débiles. Da la impresión de que están menos evolucionados que los cambiaformas habituales, como si fueran un escalón anterior en su desarrollo. Es más, cuando uno de ellos toma notas en su cuaderno, parece como si apuntara los resultados que las inyecciones tienen sobre él, como si estuviera experimentando consigo mismo. ¿Acaso no han conseguido aún crear a los cambiaformas perfectos over there? Si no recuerdo mal, William Bell fue el encargado de desarrollarlos over there para Walternate. A todo esto, ¿qué habrá sido de Bell en esta línea? Volviendo a los cambiaformas, es verdad que la última criatura que aparece en el episodio, la que ha adquirido la forma de mujer, sí que parece mucho más fuerte y estable que los demás. Da la impresión de que veremos más cosas sobre estos seres en el futuro.

Por cierto, uno de los diálogos clave (y más divertidos) del episodio ha sido el momento en el que Walter, inspeccionando los restos de uno de los shapeshifters, descubre un trozo de metal del que no duda en decir que “No es de aquí”. La cara de Lee al oír esto y su forma de preguntar si se refería a que la pieza era de China han sido enormes. Y han servido, a la vez, para llevarnos al punto culmen del episodio: el momento en el que Olivia le muestra a Lee, por primera vez, el puente que se ha creado entre ambos universos (plagado, todo sea dicho, de tecnología de Massive Dynamic). A partir de ese momento podemos decir en voz alta que Lincoln ya forma parte de la división Fringe de aquí. Un par de detalles geniales de esta escena: el primero, el dirigible que se ve a través de la cristalera y que nos indica que estamos mirando al otro lado. Y el segundo la cara de Altivia al ver a la versión geek de su Lincoln Lee. Impagable…

Cambiando de tercio, y buscando el equilibrio entre lo que estamos deseando saber y lo que nos quieren mostrar, también hemos tenido nuestra pequeña (pequeñísima) ración de Peter. Ha venido en forma de “parpadeos” que nos indican que Peter sigue aquí, aunque los demás no sean capaces de detectarlo. Bueno, en realidad Walter sí que ha podido verle en un par de ocasiones, aunque como su estado mental es más que cuestionable, parece ser que aún tendrá que transcurrir algún tiempo antes de que Olivia y los demás se tomen en serio lo que ahora no parecen más que alucinaciones.

Por qué Walter es el único capaz de ver a Peter puede deberse a que el vínculo entre ellos sea más fuerte que con los demás. Al fin y al cabo, en esta nueva línea Walter es el único que ha tenido contacto real con Peter, antes de su muerte. Pero no puedo evitar pensar que Olivia, la que conocemos desde hace tiempo, tiene una sensibilidad especial (causada principalmente por los estragos del Cortexiphan) que le habría hecho detectar a Peter sin problemas. Mi pregunta es, ¿fue Olivia víctima de los experimentos con Cortexiphan cuando era pequeña? Según vimos en Subject 13, la principal finalidad de la droga era ayudar a llevar a Peter de vuelta a su mundo. Pero si Peter estaba muerto, esos experimentos, en teoría, no eran necesarios. Entonces, ¿ha perdido esta versión de Olivia sus capacidades excepcionales? ¿O, a pesar de todo, Walter sí que experimentó con ella y aún conserva sus dotes especiales? No me hagáis mucho caso, me gusta comerme demasiado la cabeza…

En cualquier caso, Peter no ha terminado de desaparecer, y los observers no han tardado en darse cuenta. Como responsable que es de todo este asunto, September es el encargado de eliminar cualquier rastro que haya podido quedar de Peter para así evitar mayores complicaciones. Aunque en un principio parece estar dispuesto a llevar a cabo su misión (incluso sale de compras como cualquier ciudadano de a pie), en el último instante se arrepiente, movido, si es que eso es posible, por algún tipo de sentimiento (¿quizás compasión?) que me ha recordado a la emotiva escena final de August. Definitivamente, los observers son uno de los grandes aciertos de esta serie.

Hasta aquí el análisis de lo más relevante que ha ocurrido en el episodio. Sin embargo, me tomo la licencia de extenderme un poco más para comentar algunas curiosidades que me han llamado la atención del episodio. En primer lugar, están lo que he denominado las “frases lostianas” del episodio. Sé que a muchas personas no les hace gracia que mencionemos a Lost en artículos de otras series, pero ha habido dos frases que me han recordado tanto a ella que me resulta imposible no comentarlas. La primera es el “everything happens for a reason” que pronuncia Lincoln y que tantas veces hemos oído. Y la segunda es una de las frases pronunciadas por Olivia hacia el final del episodio: “A veces las respuestas llevan a más preguntas”. No he podido evitar en aquella frase del episodio Across the Sea que en su momento me hizo temblar al ver que jamás encontraría las respuestas que buscaba. Aquí, sin embargo, tras decir eso Olivia lleva a Lee al lugar en el que se encuentran las respuestas a las preguntas que le ha hecho. Quizás en esta serie aún haya una esperanza…

Y, por último, no puedo cerrar la review sin comentar la nueva intro ¿dorada? que, aparentemente, nos acompañará en esta temporada. Las palabras clave que aparecen han cambiado una vez más: existence, quantum entanglement, philosopher’s stone, psychometry, viral therapy, ethereal plane, gravitons, time paradox, psychogenesis, bilocation, psychic surgery, transgenics. Un par de ellos (existence y ethereal plane) parecen referirse a la situación de Peter. Ahora bien, no sé si es mi impresión, o cada año los temas a tratar son más increíbles que el anterior. Aspectos como la paradoja temporal o la bilocalización tienen un pase. Pero van a tener que darle muchas vueltas si de verdad quieren convencerme con el tema de la piedra filosofal…

Por cierto, y para seguir con la tradición, la palabra formada por los glyphs esta semana ha sido “Appear”. Apostaría algo a que tiene que ver con Peter…

En definitiva, Neither Here Nor There ha sido, en mi opinión, un buen arranque de temporada, que ha sabido encontrar el equilibrio entre lo que nos quieren mostrar y lo que nosotros queremos conocer. Merece la pena mencionar el fantástico acompañamiento musical del episodio, realmente sobresaliente. Pienso que esta especie de “reset” era necesaria, y me ha sorprendido muy gratamente la forma en la que la han mostrado. Aún me pregunto cómo se las van a arreglar para volver a traer a Peter manteniendo la idea de que ningún otro personaje le ha conocido jamás en su forma adulta. Pero tiempo al tiempo… la temporada acaba de empezar, y por suerte, aún nos quedan muchos episodios por delante con los que poder recrearnos a gusto. ¡Bienvenidos a la cuarta temporada de Fringe! 


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