Review Fringe: Midnight

Review Fringe: Midnight

Nos han contado muchas historias de amor, pero probablemente ninguna se aproxima a la que narra Midnight, antepenúltimo episodio de la primera temporada de Fringe. Sí, suena extraño hablar de amor después de tocar temas tan alejados como las mariposas asesinas, los niños empáticos o los monstruos con cuerpo de tigre y garras de águila. Pero así es Fringe, una serie con un repertorio de recursos inagotable. Capítulo entretenido, aunque por la proximidad del final tal vez esperábamos algo más trascendental, ¿no? Vamos a debatirlo…

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Una bonita historia de amor, decíamos, es la trama central del episodio. Y eso que las parejas que mantienen una relación amorosa escasean en Fringe. A saber: Walter es viudo; Peter no tiene pareja y cuando se le acercan en las discotecas habla de sífilis; Olivia también está sola, intentando superar la muerte de su novio; y Rachel, la hermana de Olivia, reciben en Midnight la petición de divorcio de su marido. Además, nos hemos enterado que Broyles también es divorciado. Sólo Charlie Francis demuestra que se puede trabajar en la División Fringe teniendo pareja. Por todo esto, los protagonistas de la romántica historia de Midnight son dos extraños.

Ni siquiera esta semana puedo decir que los primeros cinco minutos de episodio hayan sido espectaculares, como nos tienen acostumbrados. Un hombre engaña a su mujer diciéndole que está de viaje de negocios, cuando en realidad está negociando llevarse a casa a alguna belleza de una discoteca. Su primer ofensiva acaba en fracaso absoluto. A la segunda, un exitazo para la mayoría de hombres, conseguirá llevarse a casa a una impresionante mujer de ojos azules. Pero de un azul extremadamente especial. Todos hemos pensado: verás, ahora es cuando el tío le inyecta algo y empieza a hacerle alguna prueba extraña. ¡Nada de eso! La desconocida le parte el cuello al señor infiel y muerde su nuca, como explicará Walter después, para absorberle el fluído de la médula espinal. Analizando el cadáver, papá Bishop también deduce que el asesino tiene sífilis.

Qué miedo...Qué miedo…

Lo más curioso es que se trata de una cepa de sífilis extinta desde hace cuatro décadas. Y justo unas semanas antes, en un laboratorio pidieron esa cepa en concreto. Un laboratorio financiado por el ZFT. ¡Qué sorpresa! La investigación conduce a Olivia hasta el doctor Boone, responsable de ese laboratorio. Boone asegura tener información sobre el ZFT, que le está coaccionando para llevar a cabo esos experimentos, pero antes de entregarla exige a Olivia que encuentre a su mujer. ¿Hay trato o no hay trato? Lo hay gracias al instinto de Olivia, que confía en las palabras del señor Boone, aunque también a esa ansiedad por conocer datos de su pasado, en el que ha intervenido el ZFT.

Para empezar a buscar a su mujer, el doctor propone una dirección… en la que hay un restaurante chino. ¿Por qué se sorprenden? Si hay un restaurante chino cada tres pasos… Cuando Olivia llega al restaurante, no encuentra nada. Jaque. En comisaría, Boone le dice a Broyles que quiere hablar con Olivia. El doctor guía a la protagonista hasta un laboratorio oculto (todos sabemos que las cocinas de los chinos ocultan algo) donde se encuentran las últimas cepas de la sífilis. Con ellas, Boone quiere fabricar un antídoto para… ¡salvar a su mujer! Jaque mate. La asesina absorbemédulas es la mujer del científico que, por cierto, va en silla de ruedas. No es un detalle cualquiera. Como tampoco lo es que Valerie Boone, la señorita de ojos azules, siga matando.

Doctor Boone, está detenidoDoctor Boone, está detenido

A estas alturas ya hemos entendido que Valerie necesita fluído espinal cada cierto tiempo. Y que la causa de que su marido vaya en silla de ruedas es que le ha ido donando su fluído hasta llegar a ese estado. Precioso y terrorífico a la vez. Como dice Boone, Valerie está matando para repostar. El doctor mantiene su trato de confesar todo sobreel ZFT, pero ahora exige que le suministren un laboratorio para crear el antídoto que cure a su mujer. Científico extraño con aire de genio loco, ¿dónde lo llevamos? A un laboratorio a su medida: el de Walter Bishop. Nuetro científico favorito ha vuelto a hacer gala de una sensibilidad increíble, además de un abanico de recursos a la altura de los de la serie: la super sífilis la combatimos con super penicilina. Por cierto, gran diálogo entre Boone y Bishop mientras experimentaban con la rata, que nos ha dejado una frase de Walter para el recuerdo: “si realmente existe un alma, debemos considerar la opción de que todavía hay tiempo para la redención”. Brillante.

¿Cerramos la historia? Con el rastro de muertes que deja Valerie, Olivia se sigue acercando a la asesina, hasta que descubre que sale por las noches a cazar. Una presa de discoteca que se convierte en una cazadora implacable. En el laboratorio, cuando ninguno de los experimentos de los científicos funciona, el doctor Boone llega a laconclusión de que el antídoto sólo se puede crear con su propio fluído espinal. Peligroso, teniendo en cuenta su estado. El doctor insiste y le dice a Walter que ha controlado el fluído que le entregaba a Valerie y que todavía le quedan algunas dosis. Walter accede. El antídoto funciona. Pero la salud del doctor Boone empeora. Ha mentido.

El legado del doctorEl legado del doctor

Cuando llega Olivia con Valerie al laboratorio, después de algún sobresalto, a Boone todavía le queda un hilo de vida. El antídoto utilizado con su fluído funciona. Y Valerie empieza a recuperarse… justo en el momento en que la vida de Boone se agota. Trágico y poético. La pensa es que Olivia se queda sin información del ZFT, ¿no? No, ya he dicho que el señor Boone era un genio. Y ha dejado un vídeo grabado para contarle a Olivia todo lo que sabe sobre esa organización terrorista. El gran descubrimiento es que… (redoble de tambores)… William Bell es el director del ZFT. No lo sabíamos, pero todos lo esperábamos. Bastante anticlimático el final, para no desmerecer a una de las historias más atípicas de Fringe.

Espero que no dé la sensación de que no me ha gustado el episodio. Como comentaba, es original proponer una historia de amor en un caos de experimentos y sucesos paranormales como éste. Pero Midnight era el antepenúltimo episodio de la temporada. Y tengo la sensación de haber consumido otros 50 minutos sin avanzar demasiado en esos temas de fondo que, más pronto que tarde, tendremos que afrontar…

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