Review Fringe: Marionette

Review Fringe: Marionette

Dicen que “después de la tormenta siempre llega la calma” y eso es precisamente lo que necesitábamos en Fringe. Después de la tensión acumulada en la primera parte de la temporada y de la resolución del conflicto principal en Entrada, tocaba detenernos a recuperar el aliento indagando en el interior de los personajes, especialmente en Olivia. Pocas veces un mythalone ha relacionado de forma tan magistral el caso autoconclusivo y la trama general. Con Marionette, Fringe despide el año como se merece: por la puerta grande. ¿Lo comentamos en detalle?

A pesar de que el caso que da nombre al episodio está íntimamente ligado a la trama de Peter y Olivia, vamos a tratarlas por separado para darle una estructura más o menos coherente a la review. Comencemos por “el monstruo de la semana”:

El episodio ha regresado a su formato característico, regalándonos unos cinco primeros minutos maravillosos. Si ya me ha sorprendido comprobar que Roland Barrett (el “malo” del episodio) bien podría pasar por un fiel seguidor de Dexter, más impactante aún ha sido ver que en realidad no mataba a sus víctimas después de extraerles los órganos, sino que les daba una segunda oportunidad. Como bien comenta Walter más tarde, de haber tenido un corazón disponible, los médicos podrían haberle salvado la vida a la primera víctima. Esto, ligado al hecho de que haya sido el propio Barrett el que ha avisado a urgencias nos hace ver desde el primer momento que no estamos ante un asesino común.

En relación con esta primera parte del episodio, cabe señalar una curiosidad. Como sabéis, cada episodio de Fringe ofrece un guiño acerca del siguiente. Unas veces es más sencillo, pero otras es prácticamente imposible de identificar. Pues bien, esta semana el auto-homenaje ha sido muy claro: como ya comentamos, el título del próximo episodio será Firefly (luciérnaga, luciérnaga…), y aquí se puede ver la referencia:

Firefly RailwayFirefly Railway

Como mencionábamos antes, Barrett no es un villano al uso: no se mueve por el deseo de matar, sino por todo lo contrario. En realidad está recomponiendo el cuerpo de la persona a la que ama, con la finalidad de traerla de vuelta a la vida. Es, sin duda, una situación con una doble cara. Está claro que esta especie de doctor Frankenstein no es sino un loco con una obsesión más que peligrosa. Pero, por otro lado, ¿se puede encontrar un ejemplo más perfecto de lo que es el amor?

Esa contradicción se ha puesto de manifiesto en una de las mejores escenas del episodio (si no la mejor): el macabro pero, a la vez, emotivo baile de Amanda Walsh. Hemos contemplado el horror, la perversión de un perturbado haciendo bailar a un cadáver; sin duda, algo grotesco y escalofriante. Pero, a la vez, hemos visto la belleza en estado puro, encarnada en la figura de la bailarina y en la maravillosa música de “La muerte de Julieta”, del ballet Romeo y Julieta de Prokofiev (más simbolismo ahí también con Julieta, la enamorada que decidió quitarse la vida). Y, sobre todo, hemos visto el dolor causado por la pérdida de lo más querido en los ojos de Barrett. Por mucho que lo intente, es inútil describirlo con palabras o reducirlo a una única imagen:

Los esfuerzos de Barrett han terminado dando fruto, y como consecuencia de ello, Amanda ha vuelto a la vida, aunque sólo sea por unos instantes. Pero esa especie de existencia post-mortem dista mucho de ser lo que cualquiera habría esperado. Como dirían en The Walking Dead, “vuelven a la vida, sí, pero no son ellos.” Y el propio Roland Barrett se ha dado cuenta simplemente mirándola a los ojos.

En los comentarios de la pre-review muchos decíais que este caso autoconclusivo no es sino una metáfora de la trama de la propia Olivia. Y, sinceramente, no se me podría haber ocurrido una forma mejor de explicarlo. Movida por la promesa que le hizo a AltBroyles, Olivia regresa al trabajo. Muy interesante, por cierto, ver a Broyles preguntando por la vida de su alterno. Y sí, ¿por qué no decirlo?, envidiándola también.

En lo que respecta a Olivia, tenemos que tener en cuenta que se encuentra en desventaja con respecto a los demás: hasta donde ella sabe, su relación con Peter se encuentra justo en el mismo punto en el que la dejó justo antes de quedar atrapada over there. Por suerte, Peter ha decidido afrontar la situación y decirle la verdad cuanto antes. Es algo que agradezco, sinceramente: tenía que enterarse antes o después, y esta ha sido la mejor manera.

Debido a la alternancia con las escenas protagonizadas por Barrett, la trama de Olivia se ha visto dividida en una especie de “actos”, todos geniales, pero en cierto modo independientes entre sí. De modo que vamos a tratarlos de la misma forma:

Pobre Olivia…

La primera de esas escenas es la que ha tenido lugar en el hospital, cuando Peter se ha sincerado con Dunham. Me ha gustado cómo Olivia ha descrito la sensación que le embarga: el sentirse en el lugar correcto de nuevo, pero como si todo fuera diferente. Y no sólo por detalles como el poder tomar café (un universo sin café… puff…), sino por el hecho de saber que alguien ha estado viviendo tu vida por ti. Como el tatuaje impreso en su cuello, está claro que hay huellas que no van a resultar nada fáciles de borrar.

La confesión de Peter, sinceramente, me ha parecido perfecta. Le ha dicho toda la verdad, sin ocultarle nada, tal y como lo sentía: notó diferencias, claro que sí. Pero no había forma de que pudiera darse cuenta de lo que estaba ocurriendo; las diferencias bien podían deberse al cambio de la relación entre ambos. Es cierto que soy la primera que hubiera querido que Peter descubriera el engaño. Pero, del mismo modo, no creo que se le pueda recriminar nada. Sí, sabía de la existencia de los “dobles”, pero tampoco tenía una base sólida en la que basar sus sospechas.

Olivia intenta dar a entender que no ocurre nada, que entiende lo que pasó. Pero eso sí que no se lo cree nadie… ¡si le ha extrañado hasta a Walter! “¿Crees que es posible que la reemplazaran por un robot?” Y lo cierto es que no hemos tenido que esperar mucho para comprobar cómo se sentía Olivia en realidad…

Genial AnnaGenial Anna

No ha hecho falta ni una palabra. A Anna Torv le ha bastado una simple escena, completamente en silencio, para demostrar lo que de otra forma se tardaría siglos en contar: Altivia se ha ido, pero su fantasma sigue allí. Todo, absolutamente todo, está contagiado por ella: su ropa, las sábanas que compartió con Peter… su mundo entero ha cambiado. La relación que llevaban forjando tanto tiempo se ha quebrado, y difícilmente podrá repararse, al menos del mismo modo.

Está claro que Olivia se siente más frágil que nunca. Y sus debilidades han salido a la luz hablando con Astrid. Por suerte, la joven, enorme como siempre, ha sabido responder de la mejor manera posible: “Olivia, él pensaba que eras tú. Cualesquiera que fueran los sentimientos que Peter tuviera, no eran por ella. Eran por ti. Y eran reales. Aún lo son.” Y es que es toda la verdad: Peter se equivocó, sí; pero no la engañó. Siempre creyó que era ella; se enamoró de esa persona a la que conocía desde hace tanto, y no de su doble. Es una lástima que Astrid tenga tan pocos minutos en pantalla: deja huella cada vez que interviene.

Pero Olivia no está tan dispuesta a perdonar. Como todos cuando estamos dolidos, necesita un culpable, un cabeza de turco en el que volcar su ira. Y, por supuesto, no sin razón, ha elegido a Peter. Sólo hay que ver cómo le ha hablado cuando estaban contrastando los perfiles del posible asesino. Ese “Él no la ama” iba dirigido directamente a él. ¿Es necesario ese enfado para Olivia? Completamente. ¿Es justo hacia Peter? No del todo.

Sí, la situación es de lo más complicadaSí, la situación es de lo más complicada

Y llega la hora de comentar la última conversación. Olivia acaba de hablar con Barrett, y éste le ha dicho algo que le ha llegado al alma: “Sus ojos. Cuando la miré a los ojos… no era Amanda.” Claro está, ella se pregunta que por qué a Peter no le ocurrió lo mismo. Incluso un loco es capaz de mirar a los ojos a su amada y ver que no es la misma. Si Peter no fue capaz de reconocerla, ¿es porque no la quería lo suficiente? Sus palabras lo explican mejor que las mías:

“No era yo. ¿Cómo no pudiste verlo? Ahora está en todas partes. Está en mi casa, en mi trabajo, mi cama, y ya no quiero llevar mi ropa, ni quiero vivir en mi apartamento, y no quiero estar contigo. Se lo ha llevado todo.”

Desgarrador. Como he dicho antes, entiendo perfectamente cómo se siente. No es culpa de Peter, de acuerdo. Pero no podemos pedir que ella asuma la verdad con total naturalidad y se eche a sus brazos olvidándolo todo. Lo que ha pasado va a necesitar un tiempo de reflexión antes de que las cosas empiecen a arreglarse. Por cierto, ¿soy la única que esperaba otra actitud de Peter en esta última escena? Lo he visto un poco distante…

Llegamos, por fin, a la última escena del episodio. En la pre-review comentaba que este episodio quizás nos daría las claves para saber por dónde irán los tiros próximamente. Y hemos tenido que esperar prácticamente al final para descubrirlo. Yo, que ya estaba mosqueada porque no había visto ni rastro del Observer en el episodio, me he llevado la mayor de las alegrías: September ha vuelto a salir en primer plano, y nos ha dejado una frase de lo más interesante: “Aún está… vivo”. ¿A quién se refería, a Peter o a Walter? Yo apuesto por el primero, al ser la pieza clave de la guerra entre los universos. Estoy segura de que dentro de poco volveremos a tener noticias de los calvitos…

Llegamos ahora al momento de las curiosidades. Los glyphs del episodio han formado la palabra “Adapt”, y este es el vídeo que nos ha dado la máquina de escribir:

Como podemos ver, en el otro universo Lady Di sigue viva, y va a realizar una visita de cuatro días a los Estados Unidos. Igualmente interesante es la nota personal de Altivia: “Allí la princesa Diana murió en un accidente de coche. Los defensores de la teoría de la conspiración afirman que fue un montaje.

Otra pequeña curiosidad, aunque sin mayor relevancia, es la referencia al “Proyecto Yatsko” que Walter y Bell habían estado desarrollando para dar con la regeneración celular. Yatsko en realidad es el apellido del director de fotografía de la serie. Puestos a pedir, ¡a mí también me gustaría que incluyeran mi apellido en Fringe! Todo un honor…

La parte negativa es que ahora nos toca esperar durante unas cuantas semanas. Mientras sólo podemos teorizar acerca de lo que puede ocurrir en el futuro. Por mi parte, tengo la impresión de que si ahora hemos vuelto a ver a los Observers en primera plana es porque vamos a volver a darles algo de protagonismo. Por supuesto, la trama de los universos paralelos no se ha olvidado, y los observadores pueden jugar un papel esencial en ella. Seguramente veremos qué es eso que llevan tanto tiempo tratando de evitar (o, quizás, tratando de posibilitar).

Por otro lado, me encantaría que volviéramos a retomar el tema de la “First People” que apuntaron en 6955 kHz. Quizás (y sólo quizás), ahora que Olivia se siente más sola que nunca, vaya a visitar a Sam Weiss, y éste le hable de su raza (sí, se me ha metido en la cabeza que Weiss es uno de ellos…). Sea como fuere, las posibilidades de Fringe ahora mismo son enormes. Cuando la serie regrese en Enero ya se habrá trasladado a los viernes. Esos primeros episodios serán la prueba de fuego que decidirán el futuro de la serie. ¡Ojalá que haya suerte! Por ahora, aún tenemos que seguir comentando este fantástico “Marionette”. ¡Vuestro turno!

Una vez más: ¡qué gran momento!Una vez más: ¡qué gran momento!

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