Review Fringe: Lysergic Acid Diethylamide

Review Fringe: Lysergic Acid Diethylamide

Que Fringe es una serie original era algo que ya sabíamos. Pero episodios como el de esta semana consiguen llevar esa originalidad un paso más allá, si cabe. Evidentemente, un capítulo que llevase como título el nombre de una droga tenía que destacar en algo, más allá del título. Y lo ha hecho. Vaya si lo ha hecho. Es posible que os haya encantado, o puede que os haya parecido horrible. Pero una cosa está clara: Lysergic Acid Diethylamide (LSD a partir de ahora) no caerá en el olvido, y lo sabemos. Sin más rodeos, vamos a comentar el episodio con detalle, ¿no?

¡Atención! Se aconseja no consumir LSD antes de leer esta review…

Cuando hace unos días presentaba el post con la sinopsis, promos, y demás detalles del episodio, comentaba que sería, en cierto modo, el equivalente a Brown Betty de esta temporada. Evidentemente, no había visto el episodio, y esa afirmación se basaba en lo que había leído. Sin embargo, ahora puedo decir que sigo estando de acuerdo con esa idea. Y lo digo en el más positivo de los sentidos. Yo fui una de esas pocas personas a las que les gustó Brown Betty. Claro que no está en mi top 5, ni me sigue pareciendo lógico que “obligaran” a la serie a hacer un episodio musical. Pero sigo pensando que el episodio supuso una forma genial de ahondar en los sentimientos de Walter de manera original. Y lo mismo (salvando las distancias) se puede decir de LSD: ¿no os ha parecido un excelente medio para profundizar en la psicología de los personajes? Porque para mí lo ha sido.

Tal y como dejamos las cosas antes del parón, William Bell sigue ocupando el cuerpo de Olivia, y el tiempo del que disponemos para traerla de vuelta se va agotando. Al inicio del episodio nos plantean la gravedad del asunto: aunque han encontrado un cuerpo que cumple con los parámetros necesarios para alojar a Bell, el trasvase no da ningún resultado. Mientras tanto, Olivia, desde algún recóndito lugar de su mente, sigue pidiendo ayuda, como ya pudimos ver al final de Stowaway. Y, lo que es peor: conforme el tiempo avanza, las posibilidades de recuperarla disminuyen a pasos agigantados.

En la escena del hospital Walter plantea una cuestión muy interesante, que ni siquiera se me había pasado por la cabeza: al ser William Bell el que domina la conciencia de su cuerpo, ¿mantiene las cualidades físicas de Olivia o las del científico? Sea como fuere, la cuestión está clara: recuperar a Olivia se ha convertido en una carrera contrarreloj.

Este planteamiento es el que da pie a lo que realmente ha sido el núcleo del episodio: la necesidad de penetrar en el subconsciente de Olivia para rescatarla. De acuerdo con la idea de Bell, su propia conciencia podría trasladarse a un ordenador, al menos temporalmente. Resulta curioso ver cómo Peter no se fía para nada de William Bell, creyendo que su ego le llevará a preocuparse más por sí mismo que por Olivia. Aunque no le falten motivos para creerlo, al final del episodio descubrimos que la concepción que teníamos de Bell era equivocada, y, todo sea dicho, me alegro.

Los efectos del LSDLos efectos del LSD

El medio que nuestros científicos utilizan para “abordar” la mente de Olivia no es otro que la droga que da nombre al episodio, y que ya hemos visto alguna que otra vez en la serie (ains, hace poco que volví a ver el piloto…). Como era de esperar, Bell y Walter no serán los únicos que realicen este viaje: Peter deberá acompañarles, al ser el que mejor conoce a Olivia. Y menos mal, porque de no ser por él, las cosas habrían sido muy diferentes. Por cierto, ver a Peter colocado ha sido muy, muy gracioso. El momento en el que se ha quedado mirando a Broyles con cara de sorpresa es digno de mención: “Estás calvo… Creo que es un observer…”. ¡Muy grande!

Como siempre, Astrid será la encargada de cuidar de todos los demás. La pobre ha tenido que adaptarse demasiado bien a ese papel de “niñera de adultos” que ha desarrollado forzosamente con Wally Walter. Por si no fuera suficiente con tener a Bellivia, Walter y Peter hasta arriba de LSD, también ha tenido que ocuparse de Broyles, que accidentalmente se ha sumado a la fiesta.

No sé a vosotros, pero a mí el papel de Broyles en este episodio me ha encantado. El toque cómico del principio, o el momento en el que ve al pájaro dibujado revoloteando en torno a Walter han sido geniales (me parto con la risa de Lance Reddick). Pero mejor aún ha sido la forma en la que el LSD nos ha servido como excusa para ver cómo se siente Broyles de verdad: ha sido magistral sacar a la luz sus pensamientos y el trauma que le supuso ver su propio cadáver (o, más bien, el de su alterno). Esa visión no debe ser nada fácil de llevar, y según hemos visto, atormenta al pobre hombre, que, en cierto modo, se ha obsesionado con el tema. Como decía, me parece un gran recurso, a la vez que una forma de conocer a Broyles que, de otro modo, no habría sido posible. Y, aunque me repita, estos detalles son los que hacen tan grande a Fringe.

Es infinito…Es infinito…

Mientras tanto, en la mente de Olivia, nuestros personajes también tienen sus propias dificultades. Comenzar con Walter montado en el techo de un autobús es la señal más clara de que lo que vamos a ver después podrá ser cualquier cosa menos normal. Como decíamos, hay que tener en cuenta que todo lo que vemos es producto de la percepción de Olivia, lo que nos ayuda en gran manera a conocerla con profundidad. Uno de los detalles que salta primero a la vista es el hecho de que, en su mente, todo el mundo va de negro, vistiendo ese “uniforme de los reclutas” del que Sam Weiss le habló a Olivia en Olivia. In the Lab. With the Revolver. La ropa oscura no responde sino a un deseo de ocultarse entre la multitud, de no destacar. En definitiva, estamos explorando las ansias de Olivia por ser normal. Algo que, por suerte o por desgracia, jamás ha conseguido ser.

Al más puro estilo Inception, como decíamos, el “mundo” creado por Olivia resalta aquellos aspectos que son más relevantes para ella. Las Torres Gemelas, claro está, no podían faltar, por un doble motivo: en primer lugar, son un icono que forma parte esencial del subconsciente de la sociedad americana. En segundo lugar, y esta es la razón que más me atrae, el primer encuentro entre ella y William Bell over there tuvo lugar precisamente allí, como pudimos ver al final de la primera temporada. Por ese motivo, las Torres no podían dejar de aparecer en este episodio. Y, como es natural, son el sitio en el que Bell decide ocultarse para mantenerse a salvo.

A decir verdad, la mente de Olivia no le ha puesto las cosas nada fáciles a Peter y compañía. Capitaneados por el padrastro de Dunham, todos los habitantes de ese particular “mundo” tienen como objetivo atacar a nuestros protagonistas, precisamente porque pretenden salvarla. Si hay una buena forma de mostrar el caos reinante en la cabeza de Olivia, es esta, sin lugar a dudas.

No deja de ser curioso que entre los “malos” encontremos a una Nina Sharp que trata de recurrir al engaño para acabar con la vida de Walter. Supongo que, como todo lo demás, esta imagen de Nina vendrá dada por los sentimientos reales de Olivia, que no se fía un pelo de la mujer del brazo artificial (que, por cierto, esta vez estaba al descubierto, mostrando su naturaleza biónica). Personalmente, aunque al principio de la serie Nina me daba muy mala espina, ahora sí que es un personaje que me cae bien, y en el que, por el momento, confío. Pero se ve que Olivia no comparte mi opinión…

Fringe re-animatedFringe re-animated

Después de sortear todos estos inconvenientes, llegamos, por fin, al despacho de William Bell. Claro está, la persona que está dentro no es Olivia (¡no iba a ser tan fácil!) sino el propio Bell… ¡y en forma de dibujo animado! Sí, creo que era lo que me quedaba por ver en esta serie. ¿No es genial? A mí me ha encantado. Eso sí, no termino de entender realmente el motivo. En un principio podemos pensar que el tema de los dibujos se hace, precisamente, porque no es posible contar con Leonard Nimoy en el episodio. Pero, si no me equivoco, el actor sí que llega a participar, al menos poniendo la voz. ¿Por qué la voz sí y la imagen no? Quizás se me escape algo, pero no termino de entenderlo. En cualquier caso, el recurso de los dibujos animados me ha gustado mucho, así que bienvenido sea.

Una de las escenas más surrealistas del episodio, sin lugar a dudas, es la que ocurre en la azotea de la Torre, persecución con zombies inclusive. El detalle de los zombies puede no ser nada, pero realmente me ha llamado la atención. ¿Por qué, precisamente, zombies? Probablemente no tenga más relevancia (es más, estoy segura de que así es), pero no puedo evitar preguntarme por ello.

La huída en zeppelín (no podía ser de otro modo) nos ha dejado también dos momentos importantes. Uno de ellos es la genial conversación entre Walter y William. El primero le confiesa a su amigo esas inseguridades de las que ya hemos hablado en más de una ocasión, y que parecen ser consecuencia de un enorme complejo de inferioridad con respecto a su antiguo compañero. Y el segundo, en una de las mejores escenas que hemos visto de su personaje (a pesar de ser su versión animada) le devuelve la confianza en sí mismo que necesitaba: ya no requiere de su ayuda, porque sigue siendo tan brillante como lo era años atrás, con el ingrediente añadido de que ha aprendido a ser humilde. Luego descubriremos que en realidad Bell se está despidiendo para siempre de su amigo. Pero esa es otra historia…

Peter, por su parte, conoce al personaje más misterioso del episodio: un hombre con una gran X en la camiseta que en adelante cobrará más importancia de la que tiene ahora. Como el resto de personajes del episodio, trata de impedir que Olivia sea rescatada. Y de hecho, está cerca de conseguirlo: consigue matar a Walter, lo que hace que éste ya no pueda continuar su misión. En cierto modo todo esto me ha recordado a un videojuego: no había riesgo real para los personajes, pero el hecho de morir en esa realidad les impide seguir adelante (seguir jugando, de acuerdo con esta idea).

¿Azul o rojo?¿Azul o rojo?

De modo que ya sólo contamos con Peter y Bell. Ha habido una escena bastante curiosa desde el punto de vista de la simbología de la serie. Seguro que recodáis el momento en el que ambos discuten acerca de qué dirección tomar para ir en busca de Olivia. Pues bien, si os fijáis, los edificios por los que Bell se decantaba eran de color rojo (el color de over there), mientras que los de Peter eran azules (el color de over here). No deja de ser curioso el hecho de que cada personaje se decida por el universo al que no pertenece en realidad, pero en el que ha vivido más tiempo. Por supuesto, esto no significa que esta escena tenga ninguna relevancia en la trama, pero sigue llamando la atención la dualidad de color que se repite una y otra vez en la serie, de formas tan diversas.

Vayamos ahora a Jacksonville. Gracias a Peter y a todo lo que sabe acerca del pasado de Olivia, conseguimos dar con la casa en la que se está escondiendo (de nuevo el color rojo en la puerta…). Y es ahí donde tendrá lugar uno de los momentos más relevantes del episodio. Ya en carne y hueso, encontramos, por fin, a Olivia. Al fondo la vemos de pequeña (la actriz, de hecho, es la misma que vimos en Jacksonville interpretando a la pequeña Olivia) cenando con sus padres. Sin embargo, tras una breve conversación, Peter descubre que la mujer a la que está mirando no es Olivia en realidad, aunque tenga su mismo aspecto. No cabe duda de que esta “prueba” no es sino un reducto del trauma que la propia Olivia tiene como consecuencia de haber sido suplantada por Altivia sin que nadie (ni siquiera Peter) lo notara. Volvemos, entonces, a ver cómo a pesar de la aparente intrascendencia del episodio las ideas que nos han presentado son más profundas de lo que parecen.

Pero la cosa no acaba ahí. Después de reconocer a Olivia, la habitación cambia de repente: es Navidad y ya no hay nadie sentado a la mesa. No sabemos exactamente cómo, al ver los adornos navideños Olivia automáticamente se da cuenta de que algo no va bien, y de que su padrastro anda cerca. ¿A qué se debe ese temor por la Navidad y por qué lo relaciona con su padrastro? Realmente no lo sabemos, aunque estoy segura de que hay algo que los relaciona en el pasado de Olivia. Y espero que nos lo expliquen en el Peter, Part 3 que nos deben para la cuarta temporada.

Nuestra OliviaNuestra Olivia

El tramo final del episodio se corresponde con los mayores sacrificios. En primer lugar, vemos cómo Peter no duda un momento en sacrificarse por salvar a Olivia (¿adelanto de lo que veremos al final de la temporada?) y, como consecuencia de ello, queda fuera del juego, dejando todo en manos de la propia Olivia y de Bell. Y entonces, de repente, se ha producido el mayor cambio que hemos visto en Olivia en mucho tiempo: ha perdido todo su miedo. Se ha dado cuenta de lo fuerte que es, y de que es perfectamente capaz de vencer a sus temores por sí misma. Y ese cambio en ella lo hemos comprobado al verla pasar de niña a mujer. Nuestra Olivia ha perdido el miedo.

A todo esto, William Bell ha dejado de ser imprescindible, y ha hecho el mayor sacrificio del episodio: ha ayudado a rescatar a Olivia sabiendo que eso implicaría su propia muerte (“I knew the dog wouldn’t hunt”). Es la segunda vez que vemos a este personaje redimirse en la serie. ¿Es la última? Da la impresión de que sí, aunque nunca se puede saber con certeza. En cualquier caso, es bueno saber que Bell no era tan egocéntrico después de todo.

Pasemos por fin a la última escena del episodio. Está relacionada con dos cosas que hemos mencionado antes. Por un lado, vemos que Olivia ha dibujado en un papel al extraño hombre de la X del que ya hemos hablado. ¿Alguien lo conoce? Estoy bastante segura de que no lo hemos visto antes, aunque al haber visto su versión animada en el episodio, no lo podemos decir con certeza. Desde luego, a no ser que lleve la misma camiseta, nos va a costar reconocerle cuando lo veamos en persona. El segundo aspecto que cabe mencionar es el nuevo estado “libre de miedo” de Olivia. Está claro que ya no le teme a nada, muerte inclusive. Es la única explicación que se me ocurre para el tono que ha utilizado en la última y sorprendente frase del episodio: “Creo que es el hombre que va a matarme”. Creepy…

En definitiva, un episodio más que sorprendente que nos ha permitido conocer a Olivia mucho mejor que antes. Ha servido, además, para cerrar el arco argumental de Bellivia, y para dar pie al tramo final de la temporada. Y nos deja, además, con el terrible interrogante de quién será el misterioso hombre de la camiseta y por qué va a matar a nuestra protagonista. En fin, muchas, muchas preguntas y, sobre todo, muchas expectativas para los tres (¡sólo tres!) episodios que nos faltan para terminar la temporada.

Nos queda mencionar, como viene siendo costumbre, la palabra formada por los glyphs: FEARS (“temores”), que responde a esos miedos de los que Olivia ha conseguido librarse, al parecer, de una vez por todas. Vamos a ver el vídeo que se corresponde con el Typewritten Message de esta semana. Lleva por título “Galatica”, habla de la construcción de un nuevo cohete… ¡y nombra a Al Gore!:

Ahora sí hemos llegado al final de la review. Os toca a vosotros compartir vuestras impresiones. ¿Qué os ha parecido el episodio? ¡Contad, contad!

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