Review Fringe: Fracture

Review Fringe: Fracture

Estamos en Philadelphia, Pensylvanya y dos típicos policías paran para coger el cafe de cada mañana. Suena el teléfono: It's time. Es hora de Fringe y se acabó lo habitual: tras la llamada del Coronel, el oficial Gillespie deja en la estacada a su compañero y se va hasta la estación de tren a detener a un misterioso hombre de gabardina negra y con un maletín. Cuando lo encuentra no creo ser el único que esta esperando con ganas ver que hay en el maletín pero antes de abrirlo, al simple toque…

Review realizada por Diego Pacheco. ¡A disfrutar!

¡Booooooom!borde¡Booooooom!

Y llegamos a la intro. No estoy de acuerdo con lo que habitualmente se comenta de que los primeros minutos de Fringe son siempre los mejores. Para mí la serie se hace grande-gigante-cuando aparece Walter. Pero para eso tenemos que esperar un trámite: Olivia está con Sam Weiss, el dueño de la tienda de bolos, y cada conversación es más exasperante para ella (y también para nosotros). Queremos saber más de los distintos universos, cual es la conversación que Olivia tiene con William Bell, cual es la misión con la que vuelve a este universo. ¡Queremos ver otra vez a Leonard Nimoy! Pero no, Sam se dedica a enseñarle a atarse los zapatos y a preguntarle por los dolores de cabeza. ¿Quien dijo paciencia? Dan ganas de apuntarle con la pistola y… pero todo en su momento.

Mientras tanto, Peter intenta convencer a a Walter para cambiarse de piso -que, lógicamente, tiene que mirar al este- cuando Astrid encuentra información de la explosión sin bomba aparente y por la que Walter se excita un poco ya que habrá cadáveres. Macabro y genial. Más tarde en la estación encuentran la oreja de nuestro policía-bomba y llegan, como siempre, a la conclusión casi exacta de lo que ha pasado. Falta un pequeño detalle: no hay nada en las cámaras de seguridad, sólo ruido estático. Pero Peter tiene un amigo que quizá pueda ayudar…

Qué torres más bonitas...Qué torres más bonitas…

Tras reconstruir el cuerpo (o lo que queda) y averiguar que el suero solidificador se lo debería estar inyectando el propio policía, Olivia y Peter van a visitar a la viuda de Gillespie. No es mucha la información que obtienen de la mujer, pero en la casa empiezan los dolores de cabeza de Olivia de los que le prevenía Sam Weiss que, nosotros, enseguida identificamos como flashbacks del universo paralelo. Vemos imágenes del ascensor, de las torres gemelas, de William Bell. Ya que tiene que ir a vomitar, aprovecha para encontrar las jeringas y poder llevarle así más juguetes a Walter.

Y así, inyectandose una de esas jeringas en el pie, conocemos al segundo sujeto del episodio. Su nombre lo descubrimos cuando el coronel le da las instrucciones de ir a Washington DC, Captain Burgess. ¿Capitán? ¿Coronel? ¿Soy al único al que le da mal rollo que gente vinculada al ejército se dedique a explotar humanos? También tenemos, de todas formas, un nombre de proyecto: Tin Man.

Walter descubre que el suero tiene que haber estado años inyectándoselo por lo que todo parece remontarse a cuando sirvió en Irak. Astrid (vaya trabajo en equipo) descubre que su unidad estuvo expuesta a un patógeno cyanogen chloride y que formó parte de un proyecto denominado Tin man (¡bingo!) que fue cerrado al poco de empezar. Los únicos que parece podrían arrojar algo de luz al asunto son unos doctores iraquíes a los que costaría localizar pero, otra vez, Peter conoce a alguien que les puede ayudar. Es increíble el protagonismo que ha alcanzado en poco tiempo un Peter mucho más centrado. Todos los avances del capítulo son suyos (hasta adelanta a Walter adivinando que las explosiones las provocaban ondas de radio). Lo vimos en la season premiere y lo vemos ahora. Seria un digno jefe de la sección si algo malo le pasara a Broyles…

Tras convencer a Broyles, se plantan Peter y una Olivia con velo en Irak a reencontrarse con el pasado de Peter. Todo por ayudar en la misión. Todo por salvar vidas. “¿Y eso es algo que te importa ahora, no?” le dice el iraquí a Peter. Me gustaría ver más de lo que hemos visto de ese pasado oscuro de Peter. De todas formas, al final encuentran al doctor que les da un nombre: Coronel Raymond Gordon. A su vuelta se recibe una alerta de la intención de explotar una bomba en DC, y con todo un operativo preparado y comandado por Broyles nos dirigimos a una estación de metro para encontrarnos con la capitana Burgess y el coronel Gordon.

Geniales caras de WalterGeniales caras de Walter

El final es bueno pero no es lo mejor del capítulo. El Coronel hace la llamada y le pide a Burgess que intercepte al hombre de gabardina negra y que lleva un maletín. Repetimos escena solo que en este caso la solidificación empieza antes de poder coger el maletín. Con la tensión justa vemos como Diana Burgess está a punto de explotar hasta que Peter se lía a puñetazos con el Coronel y Olivia destruye el transmisor de ondas. Y no es lo mejor pero tampoco es el final. Quedan dos escenas geniales:

Volvemos a la bolera y al duelo entre Sam Weiss y Olivia. Solo que esta vez Olivia hace lo que todos esperábamos, se levanta y le apunta con la pistola a Sam para que se deje de tonterías y empiece a hacer algo productivo. No hay respuestas pero por lo pronto se da cuenta de que se ha levantado sin el bastón. Ya puede cargar el arma, andar sin bastón y tiene súper oído. Cada capitulo está mas cerca de estar al 110%.

Y llegamos al cliffhanger final. En el interrogatorio el coronel nos da respuestas de qué hacía y porqué. El enemigo está entre nosotros, nadie se da cuenta, se está acercando el fin, es la guerra y en esos maletines se pasan la información delante de nuestras narices. Y reconocemos un rostro. Parece que The Observer lejos de limitarse a observar va a empezar a tomar partido en esta temporada. Para acabar, una frase: Whatever is in those cases is going to destroy us all. Y vemos unas fotografías de Walter. ¿Que más podemos pedir?


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »