Review Fringe: Brown Betty

Brown Betty

Tengo la sensación de que Brown Betty es uno de esos episodios que la gente o bien defiende a capa o espada, o bien odia a más no poder. De cualquier forma, hacer este episodio era algo muy arriesgado, y había muchas posibilidades de fracasar en el intento. ¿El resultado? No os lo voy a decir aquí. Mejor lo comentamos dentro, y así podemos extendernos más, ¿de acuerdo? ¡Estáis invitados!

Antes de comentar mi propia opinión me gustaría aclarar algunas cosillas que ha leído en los comentarios. En primer lugar, sí, es cierto que la cadena Fox ha “invitado” a la serie a preparar un episodio musical para promocionar Glee. La verdad es que yo tampoco le encuentro demasiado sentido. ¿Os imagináis que en Showtime, por ejemplo, hubiera habido un episodio especial en el que Tara Gregson (USoT) o Hank Moody (Californication) se hubieran convertido en asesinos en serie para promocionar Dexter?

Sin embargo, por otro lado, los productores de Fringe afirmaron en esta entrevista (octavo párrafo, concretamente) que tras el descubrimiento de Peter la semana pasada querían presentar un episodio que no avanzara en la trama, sino que profundizara en los sentimientos de Walter. Fue entonces cuando la cadena les habló de la idea del musical, y ellos aceptaron. En mi opinión han sabido hacerlo bastante bien, porque aunque es cierto que han incluido alguna canción, la parte “musical” (que para muchos es la que quita la credibilidad) ha sido reducida al mínimo, con lo que se han podido ajustar bastante bien a su idea inicial.

En resumen: no es que al equipo de Fringe se le hayan acabado las ideas ni nada por el estilo. Simplemente han tratado de encontrar el término medio entre dos propuestas diferentes, y en mi opinión lo han logrado. Pero dejémonos de rodeos y, ahora sí, comentemos Brown Betty.

Walter muy fumado… bordeWalter muy fumado…

Brown Betty es un episodio en el que pasar, pasa muy poco. La verdadera importancia radica en el análisis de los sentimientos de Walter tras la huida de su hijo. De hecho, toda la historia es una metáfora, resultado del estado emocional del doctor Bishop (y de la marihuana, para qué engañarnos). O más que marihuana, Brown Betty, “un híbrido de supernova crónica y Kush afgano”. Eso sí, ha habido cientos de referencias a episodios anteriores que, si estamos atentos, nos pueden hacer disfrutar muchísimo más del episodio (como ocurre con el juego “Operación”, que ya apareció en The No-Brainer y en Johari Window).

Como ya hemos visto, Astrid tiene la importante misión de hacer de niñera doble: no sólo tiene que encargarse de Walter, como de costumbre, sino que también debe cuidar a Ella, la sobrina de Olivia. Por cierto, la niña actúa genial, en mi opinión, y ha sido clave para el desarrollo del episodio. Precisamente es ella la que le propone a Walter que le cuente una historia: y así es como empieza todo.

Once upon a timeOnce upon a time

En la historia de Walter Olivia es, por supuesto, una experta detective herida por el amor. Aquí ha sido curioso volver a ver la foto de John Scott, que adquiere un doble sentido: en la serie todos sabemos cómo acabó; pero, además, el actor que lo interpreta ha sido durante un tiempo la pareja de Anna Torv, y no hace mucho que hicieron pública su ruptura.

El caso es que Olivia recibe el encargo de buscar a Peter de parte de Rachel. Ahí hay que decir que Walter tiene muy poco tacto matando a la madre de Ella en el cuento que está contándole, aunque a la niña lo que parece molestarle es que Bishop diga que su Rachel está enamorada. Por cierto, ¿no os ha parecido divertido ver a Rachel cantando con la voz de Walter? A mí mucho, la verdad.

En su investigación Olivia llega Massive Dynamic gracias a la colaboración de Broyles. Por cierto, ¡qué grande Lance Reddick cantando al piano! Me ha sorprendido gratamente su voz. Eso sí, esa frase que le dice a Olivia de “es la hora de dejar las cosas importantes a los chicos grandes” no me ha gustado nada…

Tócala otra vez, BroylesTócala otra vez, Broyles

Nina Sharp ha jugado, de manera aproximada, el mismo papel que lleva jugando en el resto de la serie: la misteriosa mujer con un poder ilimitado que parece saber mucho más de lo que dice. Como curiosidad, seguro que a todos os ha llamado la atención el ordenador de pantalla plana de su despacho. ¿Señal del avance técnico de Massive Dynamic o licencia de la imaginación de Walter? En un principio podríamos pensar que lo primero, pero si le sumamos los teléfonos móviles que aparecen a lo largo del episodio entonces podemos pensar que es el efecto de Brown Betty.

Por cierto, muy buen detalle el momento en el que vemos a Nina hablando con William Bell a través de la ventana que diseñaron para observar el otro universo y en el que parecen mantener una relación romántica entre ellos. ¿Ocurriría esto en la realidad y por eso Walter lo refleja, o es otra de sus invenciones? Por cierto, investigando un poco me he enterado de que, efectivamente, la imagen de Nimoy es artificial, pero el actor sí que ha prestado su voz para el episodio.

Otros personajes cuya aparición nos ha llamado la atención son los Observ… esto, los Watchers. Unos tipos calvos con acento extraño y bastante agresivos que, en lugar de llamarse como los meses del año, reciben sus nombres de los signos del zodiaco. Curiosa, por cierto, la aparición del misterioso aparato (the beacon) de The Arrival.

Premio a la artista revelaciónPremio a la artista revelación

Pasemos ahora a hablar de Astrid. Por un lado, la hemos visto mucho más activa que en otros capítulos, a cargo de Walter, para variar, pero llevando la voz cantante (y no me refiero a la canción que interpreta, aunque ya de paso, ¡qué bonita voz tiene!). Me ha gustado la forma en la que Walter la retrata. Para empezar, le cambia el nombre (Esther Ficklesworth), pero su personaje en el cuento se parece mucho a la verdadera Astrid: siempre fiel y dispuesta a abandonar lo que sea que esté haciendo para ayudar a los demás. Como al final tengáis razón y sea del otro bando me voy a llevar un chasco…

En cuanto a Olivia, sólo puedo decir que está preciosa con ese look, y que debería llevar colores más vivos de vez en cuando, porque le sienta genial. Su personaje, tal y como Walter lo ve, se dedica a tratar de lograr algo inalcanzable, lo que no está tan lejos de la realidad.

Pero vamos a analizar a los dos personajes más interesantes de esta historia, y los que en realidad han desencadenado la acción: los Bishop. En un principio nos da la sensación de que el “malo” de la historia será Peter, que tiene en su poder un corazón robado: el corazón de Walter. Esto es comprensible porque el pobre hombre se siente muy dolido por la reacción de su “supuesto” hijo al enterarse de la verdad. Sin embargo, (y cito al propio Walter), “esto es un cuento, y como en todos los buenos cuentos, las cosas no siempre son lo que parecen.” Y es que Peter en realidad no es sino una víctima de los malvados experimentos del científico.

El laboratorio-juguetería de WalterEl laboratorio-juguetería de Walter

El personaje que más me ha gustado ha sido, sin duda, el de Walter. En un principio se ha retratado como el creador de todas las cosas buenas del mundo, responsable de la felicidad. Me ha encantado esa actitud a lo Willy Wonka, y, sobre todo, me he reído muchísimo con la peculiar decoración del laboratorio (ojo a la vaca de lunares). Pero la cruda realidad es que el científico se dedica a transformar en pesadillas los sueños de niños inocentes.

¿Qué quiere decir todo esto? Claramente, es una referencia al pasado de Walter, en el que se dedicaba a realizar experimentos que él creía beneficiosos, pero que en realidad hicieron mucho daño a la gente, especialmente a los “niños del Cortexiphan”. Esta caracterización de Walter como villano no es sino un resultado de la culpabilidad que siente.

Y provocado por ese sentimiento es también el triste final que Walter inventa para su historia. Pero Ella, como cualquier niña, quiere su final feliz, en el que Peter consigue perdonar a Walter y compartir su corazón con él, y termina bailando, por fin, con Olivia.

Y vivieron felices para siempreY vivieron felices para siempre

Por último, pero no menos importante, tenemos que hacer referencia a lo que dice el Observer (ya en la vida real) por teléfono: “El chico no ha regresado. Y no creo que el doctor Bishop recuerde mi advertencia. Sí, yo también estoy preocupado.” Se vuelve a hacer referencia a la importancia de Peter. ¿Qué quiere decir con lo de la advertencia? Espero que en el próximo episodio averigüemos más cosas sobre la trama central.

Resumiendo un poco mis impresiones, puedo decir que Brown Betty me ha gustado bastante. Era una apuesta arriesgada, y creo que los guionistas han sabido salvarla. Lo de definir el episodio como “musical” es bastante exagerado. Y es que canciones ha habido, pero pocas. Además, han estado en su mayoría bien insertadas dentro de la trama (como en el caso de Broyles). Vale, lo de los cadáveres cantando The Candy Man sigo sin entenderlo del todo… Pero para mí ha merecido la pena oír la voz de Astrid, e incluso la de Olivia, aunque haya sido tan poquito. Quizás me hubiera gustado ver a Peter cantando, pero me conformo.

En cuanto a la estética general del episodio, así como la caracterización y el acompañamiento musical han sido espectaculares. Si nos quedamos en la superficie es posible que el episodio no nos llame demasiado, pero si ahondamos un poco más podemos llegar a conocer perfectamente los sentimientos de Walter, lo que hace que el episodio merezca realmente la pena. Ahora lo que todos estamos esperando es poder saber qué es lo que siente Peter en realidad. Pero no os preocupéis, la semana que viene Fringe volverá a seguir su línea habitual, que en esta temporada se traduce como calidad incuestionable. Ahora queda que vosotros opinéis sobre Brown Betty, episodio que seguramente generará las posturas más dispares. ¡Contad qué os ha parecido!


Categorías: Series
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