Review Fringe: Brave New World, Part 2

Tras una semana de espera, llegó el momento de concluir esta finale doble que da cierre a la cuarta temporada. Una temporada que, a día de hoy, ha sido la que más desacuerdos ha provocado entre los espectadores. Y es que, todo hay que reconocerlo, la temporada ha combinado tramas que nunca nos han llegado a convencer por completo (léase líneas temporales originales vs. modificadas) con momentos realmente espectaculares (para muestra, el tantas veces nombrado Letters of Transit). A la vista de los comentarios, la sensación que ofrece la finale sigue la línea del resto de la temporada: amada y odiada a partes iguales, Brave New World, Part 2 cierra una trama importante y, a la vez, nos promete lo suficiente como para que estemos deseando llegar a la quinta temporada; a la última. ¿Comentamos la finale?

Antes de comenzar con esta review, tengo que confesaros una cosa: me resulta muy difícil hablar de este episodio. Me cuesta porque ni yo misma sé bien qué pensar. Por una parte, si me dejo llevar por el momento, afirmaré que me ha encantado. Por otro lado, si pienso que es una season finale, tengo que reconocer que ha sido la menos espectacular de todas. Pero claro, entonces la valoro como posible series finale… y entiendo que cumple su cometido. Y vuelta a empezar. Una y otra vez. En líneas muy generales, esa es la conclusión de la review. Lo que viene a continuación es elaboración de estas ideas. Sabiéndolo, sois libres de seguir leyendo, o de cerrar y esperar a la próxima temporada. En mi defensa diré que a veces lo más importante no es el qué sino el cómoy que ya que habéis llegado hasta aquí, no cuesta tanto seguir un poco más, ¿no?

La semana pasada nos dejó en un momento muy intenso: Astrid acababa de recibir un disparo y Walter se reencontraba, por fin, con su “old friend”. Como ya suponíamos, la vida de Astrid no corría peligro: era una de las consecuencias de haber visto el futuro. Lo que por una parte engancha, por otra elimina el factor sorpresa en este tipo de situaciones.

No deja de llamar la atención, sin embargo, que Bell se encargara de que Astrid llegara al hospital sana y salva. Otra más en la larga lista de contradicciones de un hombre capaz de sacrificar dos universos sin pestañear pero con los escrúpulos suficientes como para salvar la vida de la agente.

En cualquier caso, Astrid está totalmente fuera de peligro, aunque su estancia en el hospital le haya costado el estar ausente durante buena parte del episodio. Aún así, la conversación que mantiene con Peter y Olivia en el hospital ha sido muy emotiva. Me encanta Astrid, ya lo he dicho muchas veces, y aunque me gusta la manera en la que le cuida como si fuera un niño pequeño, me da mucha lástima de ella cuando se siente responsable por él, como si todo lo que le ocurriera a Walter fuera culpa suya.

Gracias a la información descrita por Astrid, Peter y Olivia consiguen dar con el almacén en el que dejamos a Walter la semana pasada. Como era de esperar, no queda ningún rastro de Bell y sus criaturas, aunque sí hemos tenido una visita inesperada: la de Jessica Holt, la falsa víctima de la semana pasada. Reconozco que este giro me ha encantado, y que no me lo esperaba para nada. Jessica me convenció por completo la semana pasada, y ni se me pasó por la imaginación que pudiera trabajar para Bell.

La escena del almacén, por cierto, ha sido uno de los mejores momentos de esta finale. Por un lado, desconcierta muchísimo ver cuánta información poseen Bell y los suyos acerca de los observers. ¿Es posible que alguno de ellos colabore con Bell? Por ahora es la única explicación que se me ocurre. Por otro lado, September ha estado enorme. Al verle detener las balas con la mano como si fueran de goma, ni siquiera Olivia ha podido evitar una sonrisa de satisfacción. Pero ya hemos visto que sus habilidades tienen un límite, y por fin hemos descubierto el origen del disparo que ya vimos en su momento en el teatro de la Ópera. Una nueva sorpresa, sin duda, porque estaba casi segura de que el disparo había sido provocado por otro observer. A todo esto, lo he pasado realmente mal durante todo el “tiroteo”. Me ha dado mucha pena de September, y he llevado muy mal su tortura. De haber tenido las habilidades de Olivia, estoy segura de que yo también me habría activado en ese instante. He odiado al personaje de Jessica con todas mis ganas.

Pero lo realmente impactante de esta escena es la manera en la que Olivia detiene las balas con su mano y las redirige hacia Jessica. Por segunda vez (que no por última), la pelirroja activa los poderes de Olivia sin que ella pueda llegar a controlarlos. Un momento sorprendente que da pie a una de esas conversaciones que nos provocan dolores de cabeza: la que tiene lugar entre September y Olivia.

Como ya sabemos, September ya advirtió a Olivia de que tendría que morir en el futuro. Sin embargo, ahora, mucho después, September no es consciente de ello: debido a su carácter atemporal, esa conversación aún no se ha producido para él. De modo que decide ir a investigar el porqué de su afirmación. Aquí se abren dos opciones: o bien estamos ante una situación circular (September avisó a Olivia porque Oliva le ha avisado a él, y así sucesivamente), o bien September realmente descubre la explicación que busca y por ese motivo decide avisar a Olivia en el teatro. Espero que la respuesta sea la segunda, porque no me gusta nada que se produzca una paradoja así sin ningún tipo de explicación.

Y de escena impactante, a escena megaimpactante. Porque no me digáis que no os ha perturbado el interrogatorio post-mortem de Jessica Holt. ¿A qué mente se le ha ocurrido eso del movimiento de los ojos y la voz de ultratumba? Fascinante y repulsivo a la vez. Creepy… Muy, muy Fringe. Las aparentemente incoherentes frases de Jessica, por cierto, me han recordado mucho a los geniales monólogos de los híbridos en BSG… y a la muerte de Charlotte (el personaje de Rebecca Mader en Lost), igualmente ambiguas en ambos casos pero cargadas de significado.

El interrogatorio de Jessica es importante por dos motivos. El primero es que da la pista clave para descubrir el lugar en el que se encuentran Walter y Bell. El segundo es que Olivia, por fin, descubre que es la pieza clave de los planes de William Bell, el “interruptor” que necesita para poner en marchar el proceso de creación de su nuevo universo.

Fascinante, por cierto, el complejo de Dios de William Bell, que queda más que claro desde el primer minuto de episodio, en el que le muestra a Walter su “creación”. Lo peor es que, aunque estemos ante una serie de ciencia ficción, su obsesión no se aleja tanto de la realidad: a lo largo de la historia hemos visto muchísimos casos de personas que, llevadas por su afán de control, han conseguido dominar sobre cientos, si no millones de personas. ¿Acaso alguien que en la realidad tuviera los medios al alcance de Bell no trataría de hacer algo similar? Por desgracia, no lo dudo.

Más sorprendente aún es el hecho de que la idea original no fuera de Bell, sino del propio Walter: volvemos a recuperar la trama de las partes del cerebro extraídas de su cabeza (trama que iniciamos en Grey Matters) y descubrimos el auténtico motivo que hizo que el propio Bishop se asustara al ver el hombre en el que se había convertido. Habrá quien se queje, o quien vea esto algo repetitivo. Pero para mí, estas respuestas clave, ofrecidas así, en pequeñas raciones, son las mejores.

Por desgracia, la idea original de Walter fue rescatada por William Bell años después. El darse cuenta de que iba a morir víctima del cáncer fue suficiente como para llevarle a crear un universo nuevo que poder manejar a su antojo, con sus propias reglas. Jugar a ser Dios. Un juego más que peligroso.

A todo esto, Peter y Olivia consiguen llegar al “arca de Bell” gracias, entre otras cosas, a la tecnología de Nina Sharp. Abro aquí un paréntesis para comentar una frase de Nina que me ha sonado muy rara. Sí, claramente hoy estoy puntillosa… El caso es que, en el helicóptero, y mientras hablaba con Peter, se ha referido a “la línea temporal original”. Mal. ¿Quién considera su propia línea temporal como una “no original”, o falsa? ¿Tanta es la confianza que tienen los personajes en Peter como para renegar de su propia existencia? No sé, imagino que si alguien me viniera contando que la línea temporal en la que vivo está modificada con respecto a la suya, no daría por hecho que la mía es secundaria… En fin, lo mío ya son ganas de sacarle punta a los detalles sin importancia. Olvidadlo…

El caso es que Peter y Olivia son los únicos capaces de alcanza el carguero. El primero porque es el único capaz de verlo, al estar en el otro universo. Y ella, por ser la única capaz de cruzar, gracias al Cortexiphan. Lo del Cortexiphan, por cierto, es un poco forzado… ¿acaso cada día descubriremos una propiedad diferente de la sustancia? Ahora hablaremos más de esto.

La llegada de Peter y Olivia al carguero trastoca un poco los planes de Bell. Y es que, una vez iniciada la destrucción de los dos universos, sólo los pasajeros del barco sobrevivirán a ello. Pero claro, dentro de los planes de creación de Bell no se contemplaba la opción de incluir a la especie humana. Repentinamente, y sin planearlo, Peter y Olivia se han convertido en los Adán y Eva posmodernos, aunque sea sólo de manera temporal.

Y llegamos al enésimo instante impactante del episodio. Bell se encarga de repetirnos que Olivia es la fuente de energía que le hace falta para llevar a cabo sus planes, y Walter decide actuar en consecuencia. Un disparo en medio de la frente, como en la finale de la temporada pasada. Realmente, Olivia parece destinada a morir de cualquier manera. Y, por segunda vez, es Walter (o, más bien, John Noble) el que acaba con ella. ¿Significa eso que Walter es el misterioso Mr. X que acabaría con ella?

Con la muerte de Olivia se destruyen también los planes de William Bell. Y, haciendo honor a su nombre, se marcha haciendo sonar su campana, quizás tomándose los acontecimientos con más calma de la que cabría esperar. Con suerte, no será la última vez que le veamos: sabemos que en el futuro terminará ambarizado junto a Walter, y que aún le queda alguna carta por jugar para ganarse el odio de nuestros personajes en el futuro. Aún tenemos que saber qué es “lo que le hizo a Olivia”.

He leído por los comentarios que muchos no estáis contentos con la muerte de Olivia, porque no os ha parecido creíble. Yo sí la compro (mucho más que la de Jones, desde luego). Me la creo porque en el futuro que conocemos no hemos visto ni rastro de ella. Y me temo lo peor. Pero claro, tenemos que tener en cuenta, como decía antes, que el Cortexiphan está empezando a convertirse en el comodín de Walter a la hora de solucionar los problemas. Y si a muchos nos resultó sospechoso que justo la semana pasada descubriéramos que tiene poderes regenerativos, hoy se han confirmado nuestras sospechas: es el Cortexiphan lo que, una vez más, salva a Olivia.

Aunque la extracción de la bala no ha sido muy agradable, compensa mucho el bofetón que Walter le ha dado a Peter. Enorme. Aunque Peter no es mi personaje favorito, tampoco le tengo especial odio. Pero esa bofetada… lo reconozco, la he disfrutado. En cualquier caso, ya tenemos la bala que pendía del cuello de Etta en el futuro. Parece que empiezan a cumplirse las promesas de lo que vimos, y esperemos que esta sensación se prolongue durante la próxima temporada.

Llegamos ahora a esa parte del episodio que comentaba al principio: el amago de series finale que se planeó en caso de cancelación de la serie. Si nos detenemos a pensarlo, no está nada mal, y se soluciona prácticamente todo: por fin se reconoce el mérito del trabajo de la división Fringe; Broyles es ascendido de coronel a general; Nina Sharp ocupa un cargo relevante dentro de la división; Walter recuerda bien el nombre de Astrid; Olivia se vuelve una “persona normal” sin el Cortexiphan… y Peter y ella van a tener un hijo juntos. O, mejor dicho, una hija. Y, como ya sabemos, tomarán la terrible decisión de llamarla Henrietta.

Con todo resuelto y en orden, la serie opta por un final feliz. Y, ¡qué demonios! A mí me gusta: me he encariñado con los personajes, y se merecen disfrutar. Después de tanto sufrimiento, un final así habría sido más que reconfortante. El problema (que, en perspectiva, es una ventaja) es que la serie no acaba aquí: hubo renovación, y de ahí la última escena, ese enigmático “They are coming” de September que nos prepara para una próxima temporada. Ahí es donde se pierde la intensidad: ni conseguimos la sensación de cierre por el pequeño cliffhanger final, ni la de season finale al estar prácticamente todo resuelto. Y es que, el haber visto Letters of Transit le resta emoción a las palabras de September.

De modo que sí: como season finale, es la menos asombrosa de todas. Recordemos: 1) Olivia en las Torres Gemelas en el universo paralelo, 2) Olivia encerrada over there y Altivia infiltrada en nuestro mundo, 3) La desaparición de Peter tras activar la máquina. No, este final no ha tenido la fuerza de otros, pero no hay que olvidar el momento en el que se hizo y los motivos que llevaron a esta decisión. Y, aún así, ha cumplido. ¿Porque es Fringe? Pues en parte, sí. Se ha ganado el derecho a que pensemos así de ella. Eso sí, ahora que sabemos que habrá una quinta temporada, no puedo evitar desear que el becario despistado de la FOX hubiera cambiado las etiquetas a los episodios y que Letters of Transit se hubiera emitido como season finale. El cliffhanger, sin duda, habría impactado más.

Con sus aciertos y sus errores hemos llegado, pues, al final de la penúltima temporada. Ya sabemos que no habrá más cancelaciones ni renovaciones. Ahora está en la mano de los productores planificarlo todo y dar a la serie el final que merece. Por mi parte, deseo que ese “They are coming” se refiera a los observers, y que a partir de ahora afrontemos la trama a la que nos asomamos en el 4×19. Quizás no vaya muy desencaminada, y en los próximos episodios asistamos a los eventos de 2015, a esa purga (“PURGE”) anunciada en los glyphs del episodio y de la que ya nos hablaron. O quizás no. El caso es que, sin lugar a dudas, cuando la serie regrese en septiembre, estaré ahí para no perderme ni un minuto. Y, si todo va bien, seguiré al pie del cañón con las reviews semanales. Las últimas trece de la serie. Sólo me queda dar las gracias a todos los que, un año más, habéis enriquecido estos posts semana a semana con vuestros comentarios (¡superando el centenar durante casi toda la temporada!), y, por supuesto, a los jefes del blog, David y Dani, por contar un año más conmigo. ¡Gracias a todos!

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