Review Fringe: Bloodline

Review Fringe: Bloodline

Pocas veces un título describe de forma tan concisa y clara el contenido del episodio al que da nombre. Bloodline ha sido especial, por dentro y por fuera. Por una parte, quizás por primera vez en esta temporada, hemos podido verlo sin la preocupación adicional de saber cómo irían las audiencias, con la tranquilidad que supone el saber que tendremos cuarta temporada. Por otra parte, y ya refiriéndonos al episodio en sí, hemos vuelto a over there para presenciar un capítulo con mayúsculas, un episodio que condensa todos los motivos por los que Fringe se merecía la renovación. Bloodline asienta a la serie como lo que es: una de las mejores de la actualidad. Bienvenidos a Fringe, donde el concepto de imposible no tiene cabida.

Fringe ha demostrado una vez más que la calidad no tiene que ir necesariamente ligada a una trama en la que sucedan mil cosas diferentes, o en la que se produzcan grandes revelaciones. A veces precisamente esos episodios en los que apenas ocurre nada son los que más nos llegan. El mejor ejemplo (no me cansaré de decirlo) es White Tulip, un episodio que a efectos de trama prácticamente no aportó nada, pero que es uno de mis favoritos.

No me malinterpretéis: no digo que no haya ocurrido nada en Bloodline. El nacimiento del bebé de Altivia es, por supuesto, un hecho más que relevante. Pero es algo que nos podían haber presentado de otra manera, posiblemente ganando en efectismo pero perdiendo en emotividad. Como bien decía victormo en el foro, “No es lo que cuentas, es cómo lo cuentas”. Porque, no nos engañemos, acelerar el parto no deja de ser una forma de librarse del incómodo capricho de la naturaleza, que de otro modo obligaría a Walternate a tener que esperar nueve meses antes de poder pensar en el siguiente paso de su plan (y a los guionistas, probablemente, a dar un salto en el tiempo si quieren avanzar con este tema antes del fin de temporada). Sin embargo, la forma de presentarlo todo ha sido muy, muy grande.

Desde el primer instante del episodio nos hemos centrado en ese bebé que, con toda seguridad, va a ser esencial en el futuro. Hemos descubierto que over there existe una enfermedad conocida como VPE (Viral Propagated Eclampsia), una variedad de la eclampsia (que sí existe aquí), pero causada por un virus, y mortal en la mayoría de los casos. Eso explica cómo murió Rachel, la hermana de Altivia, y por qué nunca hemos oído hablar de la “doble” de la pequeña Ella, su sobrina. Por eso, si Altivia es portadora (como luego resulta ser) de la enfermedad, las posibilidades de que el bebé o ella (si no los dos) fallezcan durante el parto son demasiado altas. Eso hace que se plantee seriamente no tener al niño. Sin embargo, no va a tener la oportunidad de tomar ningún tipo de decisión: Walternate ya ha decidido por ella. El niño va a nacer, y mucho antes de lo que imaginábamos.

Por cierto, una de las cosas que me intrigaban era saber qué contaría Altivia para explicar la identidad del padre de la criatura. Por lo que se ve, su historia del “desconocido del bar” no convence a nadie, ni a su madre (personaje que me encanta, y echo de menos aquí) ni a sus compañeros de trabajo, aunque por distintos motivos. Pero continuemos con el episodio.

¿Otro observer?¿Otro observer?

La identidad del secuestrador, aunque no ha sido nada demasiado revelador (personalmente, me interesaba más saber el “por qué” que el “quién”), me ha despistado un par de veces. A ver, estaba claro que no era nadie de nuestro universo. De hecho, Walter y compañía por ahora no saben de la existencia del bebé, y tienen otras cosas en mente de las que preocuparse (aka Bellivia). La duda estaba un poco entre el propio Walternate y los observers, esos personajes que, teóricamente, no intervienen nunca, pero que cuando lo hacen dejan huella. Me ha confundido, precisamente, la imagen que tenemos justo encima de este párrafo, en la que vemos a un observer vigilando la casa de Altivia. Además, si no me equivoco, no es September, nuestro observer de siempre, ¿no? Al menos no me lo parece. En cualquier caso, sabemos que los calvitos están al tanto de lo que ocurre, y así lo han demostrado al final del episodio con ese enigmático “It is happening”.

El proceso al que han sometido a Altivia no es nada nuevo en la serie, sino que ya lo conocíamos del segundo episodio de la primera temporada, aquel The Same Old Story en el que veíamos a recién nacidos pasar de ser bebés a morir de viejos en cuestión de segundos. Todo hay que decirlo, aquí, por suerte, el proceso estaba más perfeccionado. Aún así, las escenas de Altivia en el improvisado hospital han sido geniales, gracias al halo de misterio con el que han conseguido rodearlo todo. Y aunque estaba claro que lo que le estaban haciendo tenía como finalidad que el bebé se desarrollara a más velocidad, verle pataleando en la barriga de Altivia me ha sobrecogido.

Del mismo modo, Anna Torv ha vuelto a regalarnos otra de sus grandes interpretaciones. El verla llorar suplicando a la enfermera que la dejara huir me ha roto el corazón. Además, la angustia y el desconcierto que ha transmitido me han recordado mucho a las escenas que sufrió nuestra Olivia al principio de la temporada y, sobre todo, en Entrada, tratando de regresar a casa. Como ya hemos dicho muchas veces, ambos personajes tienen muchísimas cosas en común, y una de ellas es el no darse por vencidas jamás.

Uff…Uff…

Hago un inciso aquí para comentar algo que seguramente no tendrá ninguna relevancia, pero que me ha llamado mucho la atención: la atmósfera de Chinatown cuando Altivia escapa no puede ser más extraña. El color amarillo por todos lados, el hombre enmascarado, los paseantes que parecen no extrañarse al ver a una mujer embarazada en camisón y se limitan a mirar en lugar de ayudar… eso por no hablar de la dependienta de la tienda a la que entran, que ni siquiera se ha movido de su mostrador. Incluso ese frío aplauso al final de la escena me ha resultado raro. Pero vamos, como iba diciendo, no creo que tenga mayor importancia.

Algo que sí ha sido esencial en el episodio es el regreso de Henry, el taxista. Desde que le conocimos supimos que sería de gran ayuda para Olivia, y lo cierto es que de no ser por él y por AltBroyles, Dunham jamás habría podido regresar a casa. En el primer episodio de la temporada vimos que Henry se preocupaba de verdad por nuestra protagonista. Por eso, al cruzársela un día por la calle y ver que no le reconocía, se dio cuenta de que algo no encajaba, y comenzó a vigilarla. Gracias a eso y al magnífico poder de deducción de Altrid, Lincoln ha podido averiguar la verdad: la Olivia de un tiempo atrás no era la suya.

De modo que, en contra de su voluntad, el secretario no ha tenido más remedio que confesarle a Lincoln la verdad: el intercambio, efectivamente, se produjo, y además, el bebé no es sino su propio nieto. Me ha gustado la forma en la que Henry, prácticamente sin querer, ha desbaratado el intento de Walternate por mantener su secreto. Como él mismo ha dicho, no se esperaba todo eso de un simple taxista. Es el problema de tener el ego demasiado alto…

Pero Henry no sólo ha sido clave para la revelación de Lincoln. Además, ha vuelto a salvarle la vida a Olivia (o, mejor dicho, a su alterna) una vez más, esta vez ayudándola a traer al mundo a su bebé. Supongo que coincidiréis conmigo en que la escena del parto ha sido, simplemente, perfecta: la mezcla de pánico y determinación por salvar al bebé de Altivia, el calor de Henry, la declaración de Lincoln y su dolor al ver morir a la mujer que quiere entre sus brazos, la magia de Giacchino en acción… hay que ser de piedra para no emocionarse mínimamente ante esa escena. Una vez más las palabras se quedan cortas a la hora de describir las sensaciones que han transmitido.

Preciosa escenaPreciosa escena

¿Qué más se puede decir? Pues, por un lado, yo sí que he creído que Altivia podría morir. Han jugado bien la carta de la enfermedad, y por un momento he pensado que, ahora que tenemos al bebé, quizás la madre no fuera tan imprescindible. Y reconozco que entonces me he dado cuenta de algo que ya imaginaba: en el fondo, le he cogido muchísimo cariño a Altivia, y me daría muchísima pena perderla. Así que por esa parte me alegro de que Walternate haya puesto en marcha su plan, salvando colateralmente la vida de Altivia.

Pero si hay un personaje al que adoro después de ver Bloodline, ese es Lincoln. Como ya he comentado, su declaración a Altivia me ha parecido maravillosa. Pero, lo que es más importante, ha comenzado a darse cuenta de que las cosas no son como pensaba. Por lo pronto, ha descubierto el “intercambio de Olivias” y ha encajado las piezas de la desaparición de AltBroyles. ¿Tratará de llegar, junto a Charlie, al corazón de la verdad? Me encantaría que ambos se unieran a la lucha en contra del plan de Walternate de destruir nuestro universo. Veremos cómo avanza esta trama, pero la cosa promete, y mucho…

La gran pregunta que nos deja ahora el episodio es el motivo por el que Walter necesita al bebé con tanta urgencia y secretismo. ¿Piensa hacer experimentos con él? No parece muy probable, teniendo en cuenta lo reacio que se muestra a experimentar con niños, y más aún tratándose de su propio nieto. Verónica Gallardo, la genial reviewer de Chuck me ha comentado la posibilidad de que Walternate siga haciendo crecer al bebé a un ritmo acelerado, con lo que en poco tiempo podríamos comprobar si la máquina se activa con él en su forma adulta. Una tercera opción podría ser que Walternate simplemente pretenda utilizar al bebé para convencer a Peter de que se decante por su universo. En cualquier caso, el bebé va a ser fundamental de aquí en adelante. Pero cierto, un detallazo el vestirle de rojo y azul, los colores que identifican a ambos universos:

Azul y rojoAzul y rojo

Cambiando de tercio, el personaje de AltBrandon me da muy mala espina. Ya ha demostrado en ocasiones anteriores que no tiene demasiados escrúpulos a la hora de llevar a cabo sus ideas. Pero hoy, además, me ha parecido ver que se ha enfadado con Walternate por la revelación que le ha hecho a Lincoln. Nos andaremos con ojo con este personaje…

Para terminar, como todo buen episodio over there, hemos encontrado más de un guiño a las diferencias con nuestro universo. Las que más me han llamado la atención son dos: la primera es el Double-Decker (coche de dos plantas que ya mencionó Walter en Jacksonville) que aparece por el minuto 3:14. La segunda, y más evidente aún, es el detalle que comenta Charlie hablando con Lincoln: la película de Taxi Driver, que en nuestro universo fue dirigida por Scorsese, allí es de Coppola. Sin duda, sería más que interesante poder ver ambas y comparar las diferencias. Hay más, como el anuncio de la nueva temporada de The West Wing o el cómic que está leyendo Henry en su taxi. ¿Habéis visto más cosas que os hayan llamado la atención?

Por último, queda comentar que los glyphs de esta semana han formado la palabra “FATED”. Al introducir el código para ver el mensaje oculto de la semana, aparece un vídeo titulado “Manhattan Music Hall”. Por desgracia, la FOX no permite ver el vídeo desde España, y no lo he encontrado en otras páginas, con lo que me temo que esta semana nos quedaremos sin verlo.

El Gazapo

La semana pasada, a raíz de un comentario del gran cetageceta inaugurábamos una sección cuya continuidad depende de lo avispados que estemos a la hora de descubrir posibles errores en los episodios. Casualmente, esta semana hemos encontrado un detalle que ha dado un bastante juego: la tarjeta con la muestra de sangre del bebé. Como se ha visto, claramente hay dos tarjetas diferentes: la del momento en el que se toma la muestra, y la que el médico le entrega a AltBrandon. Personalmente, creo que se trata de un gazapo y no de un cambiazo, como ha sugerido mucha gente. Sin embargo, la puerta a la opinión queda abierta. ¿Qué pensáis vosotros?

¿Gazapo?¿Gazapo?

Llegamos, pues, al final de esta review. Como ya he dicho, Bloodline me ha encantado. Desde luego, es uno de esos episodios que pierden mucho al ser descritos con palabras: hay que verlos para sentir todo lo que es capaz de transmitir.

Como decía en la entradilla, las audiencias esta semana no eran un factor determinante. Sin embargo, me alegra decir que han subido con respecto a la semana pasada, obteniendo un 1,5 de rating y 3.88 millones de espectadores. ¡Bien por Fringe! Por desgracia, para ver el próximo episodio tendremos que esperar al 15 de abril (o 16, si los veis el sábado, como yo). La buena noticia es que los cuatro últimos episodios se emitirán seguidos, sin interrupciones. ¡Entramos en la recta final de la temporada! Pero eso no será hasta dentro de unas semanas. Así que, mientras tanto, ¿por qué no comentas qué te ha parecido Bloodline a ti?

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