Review Fringe: Ability

Review Fringe: Ability

¿Hasta dónde puede llegar la capacidad humana? ¿Cuál es el límite del talento? Era cuestión de tiempo que Fringe explorara las posibilidades de nuestro cerebro. Bueno, no del nuestro, del de la pobre Olivia Dunham, que ha empezado a descubrir escenas de su pasado que desconocía. Por otro lado, el regreso de David Robert Jones a la acción coincide con una serie de asesinatos en los que el cuerpo humano cierra todos sus orificios en apenas unos segundos. Estremecedor. Capitulazo de Fringe, justo antes de marcharse de vacaciones… ¿Lo comentamos?

¡Gran capítulo! Siempre nos lo hacen: cuando hay un parón a la vista, el episodio previo está a un nivel altísimo. ¿Debatimos?

Décimocuarto episodio de la temporada de Fringe, Ability. La semana pasada se cerró un ciclo borrando a John Scott de la memoria de Olivia. Y esta semana abrimos uno nuevo, explorando el talento de la agente Dunham e insinuando su pasado como conejillo de indias en alguna prueba relacionada con la explotación de las capacidades cerebrales. La prueba fue un éxito; unas luces que se apagan por arte de magia dan fe…

Un desconocido compra un diario con un inofensivo dólar. A los pocos segundos, el quiosquero sufre una extraña mutación y todos los orificios de su cuerpo se cierran de manera progresiva. La división Fringe se hace cargo del caso, mientras recibe la inexplicable noticia de que David Robert Jones, el científico loco encerrado en una prisión alemana, había escapado por arte de magia. Como comprobamos más adelante, la magia no existe ni para Walter Bishop; todo se debe a un proceso de desintegración y reconstrucción de moléculas. La cuestión es que, aparte del extraño suceso del quiosquero, Olivia y compañía deben encontrar a Jones… ¿o no?

David Robert JonesDavid Robert Jones

“Sólo hablaré con la agente Olivia Dunham”. La jugada maestra de David Robert Jones pasa por someter a Olivia a una serie de pruebas con la intención de que explore su capacidad cerebral. Todas estas reglas que sigue Jones parecen estar recogidas en un libro llamado ZFT, una especie de biblia de brillantes científicos que pretenden hacer del mundo su laboratorio, como dijo Broyles. Antes de pasar a la acción, Olivia deberá pasar un último escollo: Sanford Harris.

El jefe del departamento no permite que Olivia se reúna con Jones, aunque éste se niega a hablar con otra persona. Además, envía a la agente Dunham a inspeccionar los singulares acontecimientos que afectaron al quiosquero. Nuestra heroína y todo el departamento saben que Jones es el responsable de estos actos, pero Sanford reclama su cuota de protagonismo. El tiempo dará la razón a Olivia. Otro inofensivo billete de un dólar acaba con la vida de un miembro del FBI, dejando vía libre a Olivia para que negocie con Jones. Al estilo Saw, pero algo menos sangriento, Olivia debe jugar al juego que propone Jones. La vida de cientos de personas está en peligro… ¿A qué jugamos?

¿Se apaga o no?¿Se apaga o no?

¡A apagar luces con la mente! Sí, el problema es que Olivia no ha desarrollado (todavía) esa capacidad. La obsesión de Jones con Olivia motiva que ésta vaya a hacer una pequeña visita a Massive Dynamic, la empresa que todo lo sabe. Dunham quiere saber si se realizó algún experimento en su ciudad cuando era pequeña con un medicamento llamado Cortexiphan. Esta droga, desarrollada por William Bell en 1981, se aplicaba a recién nacidos y permitía que el cerebro desarrollara su infinita capacidad antes de que llegaran las limitaciones provocadas por la edad. Sin embargo, la droga sólo se suministró en Ohio y Olivia creció en Jacksonville…

De vuelta en el laboratorio de Walter, Olivia y Peter desarrollan un sistema para hacer creer a Jones que Olivia ha conseguido apagar las luces. Y éste les indica el lugar exacto donde encontrarán la bomba que podría provocar miles de víctimas en la ciudad de Nueva York. Cuando llegan al hotel donde se aloja la bomba, la sorpresa es mayúscula. ¿Seguimos jugando?

A jugar sin trampas...A jugar sin trampas…

Toca volver a jugar, pero ahora sin la pequeña ayuda mecánica de Peter, el hombre con más recursos del planeta. Olivia trata de negociar con Jones, pero las reglas están escritas. Y Olivia debe apagar las luces con su mente. Obviamente, la agente Dunham lo consigue. Que levanten la mano los que creyeron que en realidad el que apagaba las luces era Peter Bishop. ¡Yo! Una nueva visita a Massive Dynamic nos sacada de dudas: los experimentos con Cortexiphan también se realizaron en Jacksonville. Zas! En toda la boca. Olivia tiene un cerebro privilegiado, pero hasta ahora no lo había explotado.

La última sorpresa nos la ofrece Walter Bishop, muy tranquilo durante todo el episodio. El científico saca su máquina de escribir y empieza un nuevo tema: Ability. ¿Están sugiriendo que Walter es el creador de la biblia que siguen David Robert Jones y el resto de maníacos científicos? ¿O simplemente está fascinado por la capacidad de Olivia y decide plasmarlo por escrito? ¿Son Olivia y Peter dos conejillos de indias? Sea como sea, tocará esperar hasta abril para conocer una respuesta. ¡Gran capítulo de Fringe! ¿Lo debatimos?


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »