Review FNL: The March

Review FNL: The March

Vale. No sé si soy la única a la que le ha pasado esto, pero a dos capítulos del final, ahora mismo puedo decir que no tengo absolutamente ni idea de por dónde va a terminar esto. Esto no se hace, caramba. Y es que cuando ya más o menos podía ir intuyendo el final de la serie, de repente me han metido un giro tan inesperado que realmente me ha dejado de lo más confusa. Pero vamos por partes que las cosas, como casi siempre, andan revueltas por Dillon

Por un lado, hay una euforia desatada con los Lions y su imparable camino hacia el estatal, por el otro, recortes de presupuestos, ofertas de trabajo casi irrechazables, una aspirante a entrenadora, un padre que vuelve a las andadas, una camarera de un club de striptease y un Tim Riggins cargado de cerveza. Si no queríamos taza, pues taza y media. Y todo esto en 42 minutos. Qué bárbaro. Y como esto es un poco del estilo ¿qué quieres primero, las buenas noticias o las malas noticias?, pues voy a empezar por las buenas.

El juego de los Lions, por supuesto, y su ascenso hacia el estatal. Muy curiosa la manera de contarlo, por cierto. Casi apenas nos han dado destellos de los partidos, se han centrado bastante más en la alegría posterior, e incluso de un partido no han sacado una sóla imagen, sabemos que han ganado, pero porque oímos dos frases sueltas a Vince contándole a su madre una jugada crucial. Siempre me ha gustado mucho ver los partido de fútbol americano en esta serie, y creo que son muy realistas (sin saber mucho de este deporte, eso también), pero supongo que teniendo en cuenta que queda muy poco para terminar, cuatro partidos serían un exceso. Aparte, creo que también esta nueva forma de contarlos, le ha dado una velocidad vertiginosa a su llegada al estatal. Como en un sueño.

Y es que la motivación de los jugadores es tremenda. Lo que parecía algo impensable, poco a poco se empieza a hacer realidad, el pueblo les adora… Quién les iba a decir a ellos, en aquellos comienzos de la cuarta temporada, que llegarían donde están ahora mismo. De hecho, como muestra de agradecimiento, broma, y también entrenamiento, todos los jugadores se dedican a correr por Dillon y por los jardines de sus entrenadores, con danza maorí inclusive. Pero mientras ellos viven sus momentos más dulces, en el East Dillon se masca la tragedia. No hay dinero para todo, más bien no hay dinero para casi nada, e incluso les obligan a devolver parte.

Esto por supuesto se va a traducir en despidos, eso casi por descontado, y unos recortes presupuestarios en los deportes y en casi todo lo demás notables. Y estas cosas preocupan, y mucho, en el vestuario Lion. Hay que tener en cuenta que el equipo de fútbol americano del East Dillon, hablando en plata, vale una pasta. Con cuatro entrenadores asistentes, equipaciones y demás, es uno de los equipos que mas recortes van a sufrir. Así que hay que empezar a mirar los gastos con lupa, aunque la brillante idea de fundir las pesas y venderlas como chatarra no parece que vaya a salir adelante. Como todo, este tipo de problemas vienen siempre en el momento más inoportuno, ya que en lo que se tienen que preocupar es en los play offs, y en el estatal, no en dejar de gastar bolis y tener lo clips bien contados. Y si, como bien dice el coach a Levi, el equipo genera mucho dinero, pero como bien replica Levi también, es muchísimo gasto, así que, ya pueden tomárselo en serio y ellos mismos crear un plan de salvación, porque en diez días se reúne el comité, y si no tienen algo serio, será el propio comité quien decida qué es lo prescindible.

Y como Taylor no sería Taylor si no tuviera aproximadamente mil historias distintas en la cabeza, ahora tiene que preocuparse de Jess también. La verdad, me gusta mucho que le den protagonismo a esta chica (no sólo verle como pareja de Vince), y me gusta mucho que tenga las cosas muy claras y que quiera luchar por ellas. Como se veía venir, ella quiere ser entrenadora. Adora el fútbol americano, se le da bien entrenar, ya que lo ha hecho toda su vida, primero con sus hermanos pequeños y luego con Vince, y desde luego le pone mucho empeño. Ha hecho su trabajo de encargada de material de los Lions sin quejarse un sólo momento, ha ayudado a Luke, e incluso dio alguna buena idea para algún partido que luego los entrenadores llevaron a cabo. Supongo que ya iba siendo hora de dar un pequeño paso más, e intentar empezar a aprender en serio. Con toda la buena voluntad del mundo, se decide a ir a grabar un partido de futuros rivales de los Lions, y a tomar notas de su juego. Y en medio de una buena pelea entre entrenadores por el tema de los presupuestos, decide ir a hablar con el coach, y darle sus apuntes. Mal momento, pobrecita. En vez de animarle y agradecerle lo que ha hecho, Eric le dice que lo primero, todavía no juegan contra ellos, y lo segundo, es ilegal grabar los partidos… aunque ella diga que como no es entrenadora, no es ilegal. Con el chaparrón que le está cayendo, lo que no se puede negar es que Jess es valiente y tiene bastante coraje. Casi con lágrimas en los ojos, si, pero le pide a Eric ser su sombra, aprender, estar con él. El coach ni le contesta, simplemente se da media vuelta y se marcha, mientras Crowley le dice que nunca será entrenadora, porque es chica. Pero ella no se va a dar por vencida tan pronto. Repito, me gusta, me gusta mucho esta chica. De hecho, vuelve donde el coach que le ha dado la espalda, y le deja sus informes encima de la mesa. Por si acaso. Mientras tanto, siguen sucediéndose buenas ideas para ganar dinero en la mesa de los asistentes, como por ejemplo, calendarios de entrenadores ¿Desnudos? y venderlos por la ciudad. Yo compraría uno, eso seguro…

Inasequible al desaliento, Jess, que parece que puede ser tan insistente como Buddy cuando pone el ojo en algo, vuelve a la carga durante un entrenamiento. Parece que hay una chica, Natalie Watson, la primera entrenadora de fútbol de instituto, y allá que va con la información sobre esa chica donde Eric, para demostrarle que hay un precedente, y que sí que se puede. A lo que Eric simplemente contesta que es una pesada, y la deja casi con la palabra en la boca, por segunda vez. Por si alguien dudaba de si el coach iba o no iba a ayudar a Jess (gente de poca fe), por supuesto que va a hacerlo, aunque no lo haya aparentado en absoluto durante esas conversaciones. Le falta tiempo para hacer las cosas “a su manera”. Me ha encantado la escena en la que le dice mal el nombre de la chica de la que Jess le ha hablado. Pero que demuestra que obviamente, ha estado intentando investigar sobre el asunto. Las estadísticas son malas, de 14.000 coachs sólo hay una. El fútbol americano es de hombres, y no de cualquiera. Hombres enfadados, hombres rudos, esos son los que juegan. Pero Jess no está pidiendo jugar, no necesita ser nada de eso. Así que… cuatro cositas muy claras. Las sombras son silenciosas, las sombras no hacen ruido, y ni siquiera sabes dónde está. ¡Bienvenida a bordo! El que la sigue la consigue, bien por Jess.

Como he dicho antes, Taylor no sería él mismo si no tuviera mil problemas, o gente buscando su ayuda y su apoyo, por el horizonte. No es suficiente con Jess, con los recortes y con el estatal, siempre hay sitio para algo más, y ahora es referente a Tami. No sé, desde luego esta historia yo sí que no me la esperaba para nada. Pero en plena temporada de ciclones en el instituto, Tami recibe una llamada, una llamada que puede cambiar mucho su futuro, el del coach y el de Dillon. Porque le llega una oferta, una entrevista en una Universidad para trabajar allí de asistente del decano. Hay que entender que para ella es una oportunidad increíble. Es curioso, pero siempre nos habíamos centrado un poco (yo la primera), en el trabajo cambiante del coach, y la lealtad de Tami para ir donde el trabajo le mande a él, como se ha podido ver capítulos atrás, cuando era el coach el que se encontraba en esa tesitura. Pero no se me había ocurrido imaginarme que ocurriría si esto fuera al contrario. De ahí mi sorpresa. Pues sí, así está el panorama ahora mismo. Eric, que ha sacrificado un trabajo espectacular en Florida por el amor a los Lions, que contaba con su mujer para acompañarle donde hiciera falta, ahora se encuentra al otro lado de la barrera. Aunque Tami advierte que sólo es hacer la entrevista… que no es como si fuera a coger ese puesto, simplemente quiere probar, porque cree que sería bueno para ella.

Los enormes Taylor...Los enormes Taylor…

Indescriptibles escenas del matrimonio cuando están comentando esa entrevista en la Universidad. Ya de primeras, es durante las semifinales, y ya Taylor pone morros. Es inconcebible que su mujer no esté con él. ¿No pueden cambiarlo de fechas? Pues no. ¿Quién le va a hacer la cena? Gracie. Más claro agua. Tami adora a su marido, pero también tiene las ideas muy claras, y va a ir, diga lo que diga Eric. Sencillamente, la conversación del coche camino del aeropuerto, por cotidiana, por complicidad, o por lo que sea, es algo grandioso. Va a tener que pasar tiempo hasta que vea un matrimonio en alguna serie tan magnífico como a estos dos, la verdad.

En la entrevista, Tami sigue defendiendo lo que ya hizo en la ponencia en la que estuvo la semana anterior. Los exámenes estándar y demás no evalúan como se debe a los estudiantes. Hay que ampliar la política de admisión, para competir con las mejores escuelas de la Ivy. Vale, esto es algo que siempre me ha chocado un poco de las Universidades estadounidenses pero parece que compiten para tener los mejores estudiantes y lo mejor de todo, supongo que así adquirirán más prestigio en todos los aspectos. Pero sus apreciaciones no gustan en exceso, y tiene a un duro contrincante en contra, el decano Hoochman. Saca su pasado a relucir, en el cual pasó de orientadora a directora de instituto, para volver a ser orientadora otra vez. ¿Por que? Más tarde, comentando la entrevista en una cena, ella no está muy convencida de haber salido airosa de esa pelea, pero aquí todo cambia por completo. Sin previo aviso, aparece el Doctor Tate, para decirle casi inmediatamente que no van a ofrecerle el puesto de asistente de admisiones. Tami, que en teoría sólo iba a probar la experiencia, lo comprende, y aún así agradece que le hayan dado la oportunidad. Qué modesta. Y aquí viene la bomba. Van a ofrecerle el puesto de decana de admisiones. Quieren a gente como ella en su Universidad. Realmente la cara de Tami no tiene precio aquí. Es como cuando crees que no vas a estar ni de suplente y te ofrecen ser titular. Así que ahora si que si, lo que antes eran vagas insinuaciones, se ha convertido en un contrato en toda regla que haría que Tami ascendiera en su carrera de una manera asombrosa. Y esto cambia mucho, muchísimo las cosas. Casi no puedo esperar a ver en que termina todo esto, la verdad.

Mientras tanto, en casa de los Howard las cosas son cualquier cosa menos apacibles también. Pero de una manera mucho más amarga. Vince's Dad (que hoy por cierto, creo que he conseguido intuir que se llama O, sin más, o así le llama su mujer), sin duda totalmente deshecho por tener en contra a su mujer y a su hijo en el tema del futuro de su hijo, vuelve a las andadas. Que las cosas no marchan lo que se dice bien, se ve perfectamente cuando Vince's Dad está con unas cervezas en casa. Vince le recrimina el hecho, y le dice que por los problemas pasados de su madre no pueden tener alcohol en casa. Él simplemente dice que está muy cansado después de trabajar nueve horas en el matadero, y que sólo quiere una birra fresquista. Pero Vince no lo va a permitir, las normas están muy claras en esa casa. Así que fuera con el pack de seis. A un hombre tan orgulloso como ¿O? esto desde luego no le sienta pero que nada bien. De alguna manera extraña, intenta congraciarse con su familia más adelante, cuando Vince y su madre están tranquilamente cenando una hamburguesa en un restaurante y mientras Vince le comenta las mejores jugadas del partido a su madre. Trae regalos, dos chaquetas parece ser que carísimas. Ellos no entienden de dónde ha podido sacar el dinero para comprarlas, y desemboca en tragedia. Hay una pelea, en la que O agrede a su mujer, y mientras Vince intenta separarlos y que no le haga daño a su madre, a O se le cae droga de los bolsillos. Efectivamente, ha vuelto por el camino que tantos problemas le trajo…

Consiguen que se marche, pero el daño está ya ahí. De hecho, Vince's Dad vuelve a su casa más tarde pero ya no le dejan entrar. Sigue completamente borracho y Vince y su madre no dudan en que llamarán a la policía si no se marcha. Un final demasiado agrio me parece a mí, pero después de una victoria de los Lions que les mete en el estatal, su madre va a felicitar a su hijo… y Vince's Dad ya no está. No creo que se quede aquí tampoco esta historia, pero me huele muy mal.

Y no me olvido de Riggins, por supuesto, ni su sempiterna cerveza, y su malestar con el mundo. Si hay un personaje característico en esta historia, este es Tim. Pero está claro que la cárcel le ha tocado mucho (y a quién no). Ya tiene trabajo, como Buddy prometió, a tiempo completo en su bar. Pero nada de lo que está viendo le gusta. Sus conversaciones con Becky, sus frases cortantes y sus silencios sólo rellenados por tragos de cerveza, demuestran que desde luego no está en su mejor momento. Tampoco parece que le ayude mucho ese guiño (que a mí me ha encantado el detalle), de Smash jugando por la tele y siendo una estrella del fútbol americano. Su rabia hacia todo lo que está viviendo estalla sin duda en el club de striptease donde ve a Becky trabajando de camarera. Ver lo que le tocan y le meten billetes es demasiado para él. Así que intenta dialogar con su hermano mayor… Tim ha salido de la cárcel, cumplió condena para que su hermano reorganizara su vida… ¿y qué se encuentra?

Su sobrino de un añito es cuidado por strippers, Billy sigue bebiendo, Mindy sigue de stripper, y a la única persona que ordenó que cuidaran, está ganando dinero a base de enseñar cuerpo para pagar el alquiler y las tierras de Tim. Bien visto, es desolador. Y cuando ya la ve coquetear mucho con un cliente, ya definitivamente lo ve todo rojo y explota toda su amargura. Ella sólo tiene diecisiete años, y mira en lo que se está convirtiendo. Por supuesto, todo esto termina en una pelea y Tim acaba siendo expulsado del bar. Impresionante momento. Todo este asunto termina con una pelea con su hermano, en el que incluso le pega, y haciendo la maleta para marcharse de casa de Billy y Mindy, de vuelta a su caravana, en la cual por cierto se entera que los Lions van al estatal por la radio. Qué paradójico, y qué tremendo.

Como pequeño inciso, antes de marcharse tiene una pequeña conversación con Becky, con tan mala fortuna que Luke les ve. Y si Luke ya andaba mosqueado tras la libertad de Tim… ahora lo está el doble. Y esto no sería Friday Night Lights si en medio de tantas y tantas historias, no viniera otra noticia demoledora. Una llamada de Levi, el portador de malas noticias por excelencia, al coach. Sólo va a haber un programa de fútbol en Dillon. Panthers y Lions compartirán equipo el año que viene, ¿cuál de los dos será? Eric ha desaprovechado la oportunidad de su vida para quedarse con los Lions… ¿y si se quedan los Panthers? ¿Y Tami? ¿Y Vince's Dad? ¿Y Tim? Demasiadas incógnitas para dos capítulos. Hasta entonces me despido. ¡Un saludo!

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