Review FNL: Texas Whatever

Review FNL: Texas Whatever

Bueno, lo primero y antes de empezar con esta review, y visto el cariz que está tomando esto de cara a la final, yo aprovecho para despedirme de todos los que me han leído, a los que por cierto os doy las gracias, porque para mí ha sido una gozada ir siguiendo mi serie favorita en esta última temporada y compartirlo. Pero la finale se la voy a dejar a las dos fieras que manejan el cotarro, yo no voy a poder comentarla, ya que como Friday Night Lights, tengo que marcharme. Así que de nuevo, muchas gracias a todos los que hayan dedicado algo de su tiempo a leerme y a comentar. Os mando un beso. Ea, y no me voy a poner más triste de lo necesario porque bastante emocionada me he quedado ya con este Texas Whatever, en los que ha habido momentos que he estado, os lo prometo, con lagrimones en los ojos.

Y sigo sin saber muy bien dónde va a parar todo esto, de lo que sólo puedo imaginarme que va a ser algo grande, y reuniendo a varios personajes que tanto me gustaron y que fueron los que me hicieron enamorame de esta serie. Mucho me temo que tendré que verlo con un buen cargamento de kleenex. Evidentemente, en este capítulo tenían que centrarse en las grandes incógnitas que nos tenían en ascuas: el trabajo de Tami, la desaparición de un equipo de Dillon, Tim y sus dudas existenciales y por supuesto el embarazo de Mindy, que no iba a ser menos. Todo esto pasando por Becky, Lucke y su futuro, Jess, Vince, y una aparición estelar que no me esperaba para nada. Siendo sincera, el asunto del trabajo de Tami es lo que más me preocupa ahora mismo y que más en tensión me tiene. Y es que la señora Taylor, que será uno de mis personajes favoritos con mucha diferencia, ahora mismo tiene una de las decisiones más difíciles de su carrera, y tengo que reconocer que Eric no le está ayudando mucho. Pero empiezo desde el principio.

Me ha encantado, lo reconozco, la vuelta de Tami a casa después de su viaje con noticias tan impactantes de Philadelphia. Cómo ha entrado en casa, y cómo se nota lo muchísimo que se quiere este matrimonio. Además, aunque tenga una bomba que soltar, ya habrá tiempo para eso, porque en casa le espera otra sorpresa. Julie ha vuelto, después de sus exámenes en la Universidad. De nuevo, tenemos a los Taylor reunidos, esta vez sin el drama de Julie, pero con un futuro drama del matrimonio en cuanto Tami diga cómo le ha ido el viaje. Así que, en un principio y con la diplomacia que le caracteriza, le dice a su marido que le han ofrecido el puesto de decana de admisiones en la Universidad de Philadelphia. Y la cara de Eric ha sido todo un poema, hay que reconocerlo. Los argumentos de Tami a mi me han parecido muy válidos, la verdad. No son buenas épocas en Dillon, y es una oportunidad única en su vida. Es algo sobre lo que realmente hay que pensar. Pero Eric no quiere ni hablar de ello, ni pensarlo siquiera. En Dillon están su familia y amigos, es el lugar donde trabaja y no hay nada más que añadir. Pero eso no se puede quedar así, y ya más tranquilos y sin la primera impresión, como bien dice Eric, aquí tenemos un problema. Yo estoy dividida en esta historia. Por una parte, adoro a Tami, pero por otra adoro al coach y entiendo las motivaciones de ambos.

Puestos a ser razonables, supongo que Tami tiene razón. Ella lleva dieciocho años siendo la esposa del entrenador, siempre ha ido donde el trabajo de Eric les ha exigido, y estaba dispuesta capítulos atrás, como siempre, a dejarlo todo, a sus chicos de East Dillon, su casa y demás, por irse a Florida con él. Es lógico que se pregunte por qué por una vez Eric no puede hacer lo mismo por ella. Claro que la carga emocional de Eric para marcharse es bastante dura. Está muy implicado con su equipo, adora lo que hace, y a sus jugadores, y todavía no se sabe quien se va a llevar el gato al agua, los Panthers o los Lions. Y es que ese tema sigue trayendo de cabeza a todo Dillon.

18 años...18 años…

Por un lado, los Lions se dedican a ir por las calles con pancartas para salvar a su equipo, para recaudar dinero, y para que la gente les apoye. Hay que tener en cuenta el daño que haría a todos que ese equipo desapareciera. Ha cambiado la vida de todos ellos de una manera impresionante. Jess es una de las más afectadas y que más miedo tiene a que todo aquello termine. Como vemos cuando se desahoga con Vince, ella por fin ha encontrado a un entrenador abierto de mente, que confía en ella y quiere ayudarla en su sueño, y todo eso está a punto de desvanecerse en el aire. Por otro lado, también empiezan a aparecer las intrigas en vistas de lo que pueda pasar. Y como no puede ser de otra manera, Buddy está justo en el centro.

Por cierto, impresionante momento de Buddy oyendo en la radio opiniones sobre la junta que decidirá qué equipo se queda, y uno de los motivos más poderosos es sin duda que los Panthers tienen un jumbotron. ¿Os acordáis de la guerra que dio el propio Buddy para comprarla? Si es que… ese jumbotron estaba gafado desde el principio, y se ha vuelto contra él. Pues bien, los Panthers mueven ficha y lo hacen a través de Buddy. Quieren que vuelva con ellos en otoño, casi completamente seguros de que van a ser ellos y no los Lions los que se queden. Pero van a llevarse los mejores jugadores de los Lions, entre ellos Vince, y necesitan a alguien que pueda manejarlo. Puede tener un puesto de honor en los Panthers, que volverían a ser lo que eran antes de aquel desbarajuste que terminó con la cesión de Eric. Los Panthers que Buddy tanto quería.

También va a haber cambios con Mac, y es evidente que querrán al coach también. Y con Buddy de su lado, la vuelta de Eric parece cosa hecha también. Así que Buddy necesita pensar sobre ellos, y de paso tantear a Eric también. Le resume la situación, si los Lions no se quedan, van a hacer un revuelto con lo mejor de los dos equipos, y crear uno nuevo, un súper equipo. Y los dos saben perfectamente qué entrenador querrían para esta nueva idea. Eric ya tiene otra cosa en qué pensar. Por otra parte, otro de los grandes afectados por todo esto sin duda es Billy. ¿Por qué?. Porque les ha llegado una gran noticia en principio, pero que no deja de ser un pequeño problema (mejor dicho dos). Y es que a falta de uno, Mindy va a tener gemelos. Como tiene que ser, Billy, que por cierto, me sigue encantando esta temporada, él y sus salidas, se alegra muchísimo por la noticia, pero Mindy le baja un poco los pies al suelo y le recuerda que es posible que se quede sin trabajo. Y ella también. Así que, ¿cómo van a mantener a tres niños? De ahí que Billy necesite saber urgentemente qué va a ocurrir. Pero cuando se lo pregunta al coach, este tampoco parece tener las respuestas. Hasta que la Junta no decida algo y les saque de la incertidumbre… todos están igual, con su futuro pendiente de un hilo.

Y llega el día de la Junta. Aquello es un desbarajuste tremendo en el que nadie se pone de acuerdo, ni unos y otros, hay gritos, opiniones, y peleas y parece que así no se va a llegar a ningún lado. Así que Vince, que ha estado observando la Junta, decide ir a hablar con el que va a tomar tan difícil decisión, y explicarle qué significan los Lions para ellos, son su vida. Un discurso muy emotivo que no deja en absoluto indiferente al presidente. Y llega el momento. Hay que anunciar qué es lo que va a ocurrir de cara a la siguiente temporada y qué va a pasar en Dillon. Y probablemente en uno de los momentos que más me he emocionado, encima con la canción Devil Town al fondo… se sabe la verdad. El programa de East Dillon será eliminado. Se acabaron los Lions. Y ya sé que en esta serie no todo son finales felices, o más bien haya poquitos… pero por un lado, con los rojos en el estatal, con las palabras de Vince, y con lo puñeteros que han sido los Panthers últimamente, a mí me quedaba un resquicio de esperanza.

Pero no, se terminó, ante la desilusión y el estupor enorme de Billy, Eric, Vince, Jess y los demás, y los gritos de alegría de los azules. Lo estoy volviendo a ver ahora y se me ha vuelto a poner la carne de gallina, os lo prometo… Eric, enfadado como pocas veces le he visto, decide irse a tomar una cerveza viendo el campo de los Lions, junto con Buddy. Y Buddy le vuelve a recordar que él puede quedarse, seguir entrenando a Vince, ganar otro estatal… Son muchas cosas que sopesar. Pero Eric tiene orgullo. Le echaron, y ahora lo mínimo que puede hacer es mandarles al infierno. Y mientras hablan, ven a Tinker, a Buddy Jr, a Ruckle, a Vince… en el campo bebiendo cervezas y brindando por un estatal, disfrutando de lo poco que les queda a todos juntos allí. Lo que han vivido y lo que han cambiado. Y después de esta noticia, hay que volver a casa, a hablar con Tami y contarle lo que ha pasado. Totalmente desolado, le explica lo que ha ocurrido a su mujer, que ya se ha enterado por otros medios, y le dice también que quieren que entrene al nuevo equipo, mientras Tami le mira con lágrimas en los ojos. Dolida por su marido, pero también por todo lo que le está pasando y el trato que ha tenido con ella, le dice muy claramente “Voy a decirte algo que tú no has tenido el valor de decirme a mi. Enhorabuena, Eric“. Y se va.

Impresionante, qué momento más duro para ambos cada uno en su aspecto. Otro que está pasando unos duros momentos es sin duda Tim. Aquel Tim, que adoraba Texas, y gran Texas forever, y que juraba que jamás dejaría su tierra, ya parece que no existe. Desencantado con su familia, y con su pueblo en general ahora su interés es marcharse a Alaska, a trabajar en oleoductos. Vaya final sería para Tim Riggins, el que soñaba con tener allí unos terrenos. Y cuando menos me lo esperaba yo, vuelve alguien que puede quitarle esa idea de la cabeza. Y esa no es otra que Tyra. Ay, su ex novia Tyra. Me acuerdo de aquella chica que en los primeros capítulos yo no la podía ni ver, y cómo fue evolucionando para acabar en la Universidad, y que al final me dio pero que mucha pena que se marchara. Así que para mí ha sido una alegría verla de nuevo por el viejo Dillon. Y qué gran entrada ha tenido en el bar. Parece que nunca ha desaparecido el cariño y la química entre estos dos, así que en cuanto Tyra se entera de los planes de Tim vía Billy, decide ir a hablar con él. Y buena es Tyra, clara, y además me da la sensación de que sigue comprendiendo a Tim perfectamente, con todos sus cambios de humor. Así que suéltalo, Riggins… ¿Qué te está pasando? Y por fin se entera de lo que ocurrió, y como él se entregó para que Billy pudiera crear una familia y que Stevie tuviera un padre que ellos nunca tuvieron. Y ella, volviendo a poner el dedo en la llaga le dice lo que hay.

Mucho tenía que querer a Billy para hacer lo que hizo, es su familia, y cuando nadie creía en él, Billy lo hizo. Tim, muy parco en palabras como siempre se queda en silencio, para terminar saliendo detrás de ella a besarla y a pedirle que no se marche. Ay, y parece que por fin quizá, sólo quizá las cosas se arreglen por fin para Riggins, cuando juntos van a ver sus terrenos queridos… ¿Texas forever de nuevo? Y más parejas, que este capítulo ha dado para unas cuantas… Jess y Vince, Vince y Jess. Después de todo lo que han pasado juntos, y después de esa noticia de la desaparición de los Lions, por fin Vince habla, reconoce que la echa muchísimo de menos, y por fin Jess, que además ha visto su gran actuación frente al presidente de la Junta, y ve que el chico que ella quería está volviendo le da otra oportunidad. Eso si, con cuidadito porque lleva ya dos strikes.

StrikeStrike!

Parece que las cosas poco a poco se van arreglando en esta recta final. Otra pareja con un tira y afloja tremendo siguen siendo Luke y Becky, y más desde que Riggins volvió a salir en escena. Comido por los celos, Luke, que aparte no sabe muy bien qué hacer con su vida, si seguir jugando a fútbol o no, tampoco sabe muy bien qué esperar de Becky. Así que mientras le llega una oferta no del todo tentadora para ir a jugar a fútbol, Becky, que ve que algo no anda bien entre ellos, decide sincerarse y explicar lo que fue Tim para ella en sus momentos más duros. Luke, no muy convencido le contesta de malas maneras y ella le manda al infierno. Qué bonito madre. Con dudas todavía, Luke decide ir a hablar con uno de los causantes de sus preocupaciones, que no es otro que Tim Riggins, claro. Y que por cierto es el que le abre los ojos. Él no está enamorado de Becky, la quiere, la ayudó, y más o menos explica lo que Becky le ha explicado también.

Y de paso, aprovecha para darle un consejo: Que nunca, nunca, nada de lo que haga será tan grande como jugar el estatal, nunca podrá llegar más alto. Luego, que se olvide del fútbol para siempre, será lo mejor que pueda hacer. Y no me olvido de otra aparición estelar, para la gran finale y que no podía faltar, aunque ya le hemos visto un par de veces esta temporada. Matt Saracen, vuelve a casa por Navidad para estar con su abuela… y con Julie también en Dillon. Una preciosidad de escena, aunque un poco agridulce el ver cómo la abuela, que siempre me ha emocionado mucho, no recuerda que su hijo murió en la guerra y pregunta si va a venir por Navidad también.

Y para ir terminando, la verdad es que los finales de los últimos capítulos me están dejando totalmente rota. Con Tami y Eric con una grave crisis, lo que no podía faltar es toda una convención Panther apareciendo por casa de los Taylor para hablar del futuro de éste. Lo que allí se decida será crucial para el futuro de todos. Pero Tami, que siempre sabe estar en su sitio, y sabiendo que esa reunión puede traer graves consecuencias para todos, saca su mejor cara y su estilo y se prepara para ser la gran anfitriona y devota de su marido que siempre ha sido. Así que no puede quedar más emocionante y más emotivo esto de cara a la gran final, que tiene pinta de que va a ser algo magnífico, con dudas aún por resolver y con Tyra y Riggins, Matt, Julie, los Taylor, y en fín, casi todos los personajes que he ido conociendo y que me han ido gustando, a veces disgustando, a veces comprendiéndoles y a veces no, pero que siempre han estado ahí juntos en este final. ¡Yo me despido, hasta otra y un beso grande a todos!

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