Review FNL: On the outside looking in

Review FNL: On the outside looking in

Vaya, ha comenzado la temporada de fútbol en Dillon, y con ella ha empezado la temporada de las conspiraciones, los líos amorosos, los problemas, y los tratos de preferencia. No sé a vosotros, pero a mí me parece que esta quinta ha empezado interesantísima. Se me ha pasado el capítulo en un suspiro. Y es que nuestros Lions están de enhorabuena. Parece ser que tras la victoria de la semana pasada, están empezando a hacerse un nombre. De la noche a la mañana, comienzan a salir en los medios, la gente habla de ellos, y en el instituto son los reyes, ¡con Rally Girls inclusive! Así que están encantados todos, entrenadores… jugadores… todos excepto el coach Taylor que todavía tiene los pies en el suelo y es consciente de que todavía no han ganado nada, y que van a tener que sudar mucho para conseguirlo.

Bueno, y miento, Jess tampoco está muy contenta con los nuevos Lions, pero por motivos muy diferentes. Y es que parece que estos cambios están afectando a Vince casi más que a cualquier otro. Aunque parece que en algunas cosas para bien. Tanta repercusión tenía que tener su lado bueno, y uno de ellos es que a Vince empiezan a ojearlo las universidades, y a mandarle cartas. Y como ya sabemos, una de esas cartas puede cambiarle la vida por completo. Tengo que confesar que se me ha escapado alguna que otra lágrima cuando Vince, sin muchas explicaciones, enseña las solicitudes de las universidades a su madre, en una escena tremenda, en la que su madre se queja se su trabajo, harta y cansada de hacerlo todo mal según su jefe, y Vince le dice que no se preocupe más, y le pregunta que dónde quiere vivir, entre abrazos.

Otras de las cosas buenas que puede tener, es que ahora es conocido, y aunque poco a poco, empiezan los tratos de favor. Ya se ha encontrado a un hombre que no sólo insiste en pagarle la cena en un restaurante, sino que le explica que tiene una tienda, y que allí tendrá lo que quiera… Que acaba siendo un trabajo nuevo para su madre.

Y en el instituto, como ya hemos comentado, son los nuevos reyes, cosa que por otra parte puede traer graves consecuencias para su relación con Jess. ¿Y por qué? Porque Vince quiere que ella y sólo ella sea su Rally Girl, cosa a la que no está muy dispuesta. La verdad, y como Jess misma explica, no la veo metiendo porno, galletas y bragas (sí, bragas), en la taquilla de su novio, simplemente porque sea un jugador de fútbol. Y aquí vienen los problemas, hay muchas que sí que están dispuestas a hacer esos trabajos. Así que Jess, le explica a Vince que ella no piensa hacer nada típico de una Rally Girl, pero que si quiere cogerse otra, que no le importa. Os prometo, estaba viendo esa conversación y es la típica de “No, si no me importa que lo hagas”, pero por dentro estás “Como lo hagas te mato…”

Pero Vince parece que no se da mucha cuenta, y en menos de lo que tardo en escribir esto, ya tiene otra Rally Girl. Poco tacto le he visto ahí por un lado, pero supongamos que así son las cosas, como le explica Tammy a Jess, tras una más que previsible pelea de ésta con la nueva chica de los recados de Vince. Y es que Maura (que así se llama la nueva), parece que tiene muy claritas las intenciones. No se va a conformar con ser la segunda chica del parece ser mejor jugador del equipo. Va a por todas. Así que después de todo esto Jess acaba confesando a Vince que la situación que está viviendo le supera por completo y que echa mucho de menos cómo eran las cosas antes. Normal, pobrecilla.

Por otro lado, muy poco les dura la euforia a los Lions, ya que la administración atlética les avisa de que van a ser investigados por un placaje antireglamentario en el partido de la semana pasada. Y el responsable de ese placaje es el bueno de Luke, que puede ser suspendido por la acción. Pero todo este asunto huele muy mal. No es un placaje antireglamentario, para nada, y el coach empieza a olerse que tiene que haber algo detrás de todo esto. Y a este hombre la intuición es que no le falla nunca. Y tiene que ser Buddy, el mafioso mayor (y más simpático) del reino, el que le explique que, efectivamente, puede haber otro tipo de intereses detrás. Cosa que se confirma cuando Eric hace una visita a sus antiguos compañeros, los Panthers, intentando buscar explicaciones a todo esto. Pero cuando el coach Taylor va a la junta de investigación, por mucho que diga, por mucho que haga, por muchas veces que vean el video, la decisión está desgraciadamente tomada. Efectivamente, siguen insistiendo en que es una jugada antireglamentaria y suspenden a Luke, lo que supone un perjuicio tremendo para los Lions.

Y tampoco les incluyen en la lista de los 20 mejores, así que toda, toda la alegría que pudiera tener ese equipo, se disipa y da lugar a rencores y resentimientos. Creen que nadie les respeta, y eso se traduce en una mala situación para el equipo. Y el coach Taylor, que ha estado todo el capítulo diciéndoles a los jugadores que bajen los humos, es cuando cambia por completo de actitud. Impresionante la escena antes del partido, cuando se acerca a la pizarra, y borra las jugadas. ¿Soy la única que pensó que iba a incluir a Luke en el partido, aún a expensas de lo que le han dicho los de la administración atlética? Desde luego le pegaría. Pero no, simplemente pone: STATE. Una meta, una declaración de intenciones tremenda. A los Lions no les van a poder con conspiraciones de este tipo. (Sólo me ha faltado ponerme a aplaudir, os lo juro)

Y no me olvido de Tammy, que ahora se ha encontrado con dos barreras que tiene que franquear. Una, que ya comentamos la semana pasada, y es que el resto de sus compañeros no están muy contentos con ella, ni tienen ninguna intención de apoyar sus iniciativas, y dos, ¡Epyck! Ya tenía yo ganas de ver a Epyck, que, si la memoria no me falla, ya me era muy conocida de Breaking Bad. Epyck es todo un reto para Tammy, justo lo que más le gusta y mejor se le da. Una chica totalmente desubicada, a la que sus padres de acogida no le hacen ni caso, que parece que no le interesa absolutamente nada. Así que Tammy se tiene que poner dura con ella, obligarla a ir a clase, y concertar una reunión con ella y sus padres… en 48 horas. Y creo que esto es lo que menos me ha gustado de todo el capítulo, para ser sincera. Aunque Epyck deja muy claro que sus padres no irían jamás a una reunión con una orientadora del instituto, ella sí que aparece. ¿Quizá porque por una vez nota que alguien sí que se preocupa por su futuro? Pero, aún así, espero que dé mucho más juego. Me ha parecido como que ha cedido demasiado pronto, y bastante descafeinado en un principio. Suponía que iba a ser bastante más complicado de lo que ha sido en realidad, y espero equivocarme con esto, porque creo que puede ser un personaje muy interesante. Preveo buenas peleas con Tammy en un futuro.

Y hablando de personas desubicadas, y para mi sorpresa, que no leo jamás spoilers, de repente, ¡zas!, me he encontrado con Julie en la universidad. Y no me lo esperaba para nada, así que me he alegrado un montón, ya que por un momento la semana pasada me temía que la trama de Julie estaba cerrada, pero ya veo que no, al contrario. Porque ahí está la hija Taylor, que todavía parece que no ha encontrado su sitio. Parece que todavía no ha hecho amigos, y se encuentra con los problemillas propios de la convivencia. Problemillas en este caso de no poder entrar a tu habitación porque tu compañera está, ejem, acompañada. Pero en una fiesta de bienvenida cambian un poco las cosas, ya que después de haber echado el ojillo, o los dos, a un profesor asistente, se lo encuentra en la fiesta viendo un partido de fútbol. Y los conocimientos heredados del coach, le van a servir para ligar, ya que conoce el partido que está viendo al dedillo, y puede comentarlo, e incluso demostrarle que lo controla mucho más que él. Claro está, al día siguiente se gana una invitación a un café por parte del profesor. Se avecinan problemas por el horizonte para Julie y su nuevo enamoramiento, porque me parece que una relación alumna-profesor no es algo que pueda llegar a muy buen puerto. Veremos…

¿Y cómo le va a Becky? Pues como se veía venir, a Mindy no le hace pero que ninguna gracia que una chica guapa y joven esté por su casa haciendo galletas, paseando en pantalón corto y hablando con su marido. Esto tenía que explotar por alguna parte. Pero cuando Mindy le comenta todas sus inquietudes a Billy, éste hace oídos sordos. Le recuerda que Tim está en la cárcel por su culpa, y que desde luego se va a ocupar de Becky. Y no hay más que hablar. Se masca la tragedia en casa de los Riggins. Por otro lado hay un aspecto positivo en la vida de Becky, y es ni más ni menos que su acercamiento a Luke. Luke está dolido, muy dolido por su suspensión, y también bastante celoso de Vince. Tampoco se lleva pero que nada bien con el galés saltarín. No está en su mejor momento para nada. Aparte, está, o me lo parece a mí, muy enamorado de Becky, y no había habido mucho contacto con ella, después de toda la historia que vivieron juntos en la cuarta temporada. Pero bueno, después de una fiesta con una borrachera impresionante, y después de intentar pegarse con Ruckle y desahogar toda su frustración, Becky lo lleva a su casa antes de que la líe más, y parece que hay mucha, mucha química entre ellos. Y qué queréis que os diga, ojalá, porque esta pareja, no sé muy bien el porqué, me gusta, me gusta mucho. Así que ansiosa estoy del siguiente capítulo, que mucho me temo que esta temporada se me va a hacer muy muy cortita para la de cosas que todavía les queda por contar. Eso sí, como no se lleven el STATE, me da un mal…


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7 comentarios

  1. Mónica

    Yo tengo una duda, qué pasó con Joe McCoy y su hijo JD? Se fueron de Dillon? Porque no los han mencionado ni han aparecido

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