Review FNL: Kingdom

Review FNL: Kingdom

Después de este larguísimo puente, ya me dispongo a hacer la review de este quinto capítulo de Friday Night Lights, y después de verlo dos veces, me parece a mí que me va a costar hacerla. Es que la verdad, todavía no me decido, no sabría decir si estoy ante uno de los mejores capítulos de Friday Night Lights que ha habido, o por el contrario ante uno de los peores. Voy a intentar ir comentando y escribiendo, a ver si así llego yo misma a una conclusión. Me parece un capítulo muy tipo Fly (para los amantes de Breaking Bad), o lo adoras o lo odias. Veamos.

Aquí nos encontramos con unos viejos conocidos ya de la cuarta temporada, y es que a los Lions les va a tocar lidiar con el instituto South King, aquellos que si hacemos un poco de memoria, fueron el equipo que consiguió que los Lions se rindieran, que el coach tirara la toalla y abandonaran el partido. Espero que por última vez, que a mi personalmente casi me da un algo aquel día… Para ello van a tener que recorrerse unas cuantas millas en autobús, exactamente van a estar cinco horas de viaje. Pero antes de meternos en esta odisea de viaje, no quería dejarme en el tintero esas conversaciones Vince-Eric al principio del capítulo. Me encanta cuando al coach le toca ser duro en el campo, y desde luego decirle a Vince que haga lo que le dicen, que no improvise, y que las cosas se van a hacer como él ordena, a su manera, (¡hay que llegar a los play offs!), y luego tienen esas conversaciones más propias de padre e hijo en el despacho. Una conversación con olor a bacon, por cierto, sin demasiadas palabras pero mucho fondo.

Vince le explica al coach que efectivamente, los entrenadores de la TMU hablaron con él, y que le querían con ellos. El cocinero Taylor, mientras casi no aparta la vista de la fritanga que está haciendo, y casi hablando para sí mismo, dice que no deberían haber hecho algo así, que Vince sólo es un junior y que no deberían haberse puesto en contacto con él. Después pregunta si Luke sabe algo de esto, y al enterarse de que no, recomienda a Vince que todavía no le diga nada, y más tarde pregunta por su padre. Esto, esto es lo que me encanta de este hombre. Su preocupación por sus jugadores, no sólo a nivel deportivo, sino en todos los aspectos de su vida. Es más, incluso concierta una charla con el padre de Vince. Chapeau por Eric Taylor, de verdad, no me canso de repetirlo. Y… nos volvemos al bus, y al gran partido que les espera a nuestros Lions.

Hay que tener muy claro que esto no va a ser un partido de venganza, en absoluto. No se puede jugar al fútbol como venganza, porque eso hace un partido estúpido, y ellos no quieren jugar a eso, jugarán conforme a las reglas, jugarán como… ¡Taylor-Fútbol!. Así que se ponen en marcha, y sin mucha novedad, exceptuando el alcohol que cuela… mmmm… Hastings Ruckle. ¿Lo he escrito bien? Y un pequeño percance en la carretera, que saca el macho que lleva el mayor de los Riggins dentro, arreglando el autobús y explicando que son hombres, que nunca preguntan direcciones (esto lo he sufrido yo en mi carnes más veces de las que debiera, con resultado de perdernos siempre sin excepción), y que ellos solos pueden arreglar los coches, llegan al hotel en el cual van a alojarse el día anterior al gran partido.

Lo primero que se encuentran es que el cartel de bienvenida está mal, pone Loins, y eso hay que cambiarlo pero que inmediatamente. Y lo segundo, es un hotel de cierta clase, cosa que les impresiona y les incomoda un poco. ¡Regalan nueces de macadamia! ¿Dónde están las galletas de chocolate? ¡Y las llaves del hotel son una tarjeta! ¿Dónde están las llaves de toda la vida? Aunque, sinceramente, yo quitando moteles y demás, hace años que todos los hoteles en que he estado tienen estas llaves, y tampoco es que yo vaya al lujo, ojalá…

Así que una vez que sueltan las maletas en sus habitaciones, se dedican a sembrar el pánico por todo el hotel y su piscina. Claro que no puede esperarse menos de cincuenta chavales de 17 años. Y llega la noche, y mientras el coach descansa en su balconcito del hotel, en el de al lado se juntan Vince, Luke y Ruckle, o como se escriba, a comentar un poco sobre absolutamente todo. Personalmente quizá ha sido una de las escenas que más me ha llenado de todo el capítulo. Ajenos al coach, Vince comenta que todo lo que dice Taylor, sus razones tendrá, y que él no es nadie para cuestionarlo. Hablan también de su vida, de tonterias… todo esto con un oyente de excepción que casi ni cambia la cara mientras les escucha. Preciosa escena, siempre en mi opinión.

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Y por fin llega el día que se juegan el honor. Como ya he dicho, yo no tengo mucha idea de fútbol americano, pero considero que los partidos de esta serie están tremendamente logrados. Yo los vivo, y casi sin entender nada, así que me figuro que para la gente aficionada, tienen que ser una gozada de ver. (Aquí, probablemente meta mucho la pata, pero voy a contar lo que a mí me ha parecido el partido, siempre desde mi ignorancia). Parece ser que ellos empiezan jugando según las reglas, como antes comentábamos, y parece ser que el árbitro está un poco ciego, y el otro equipo no se está portando como debiera. Así que visto el panorama… cambio de táctica radical. Si hay que jugar antideportivamente, se juega, y si hay que pasar olímpicamente de las reglas, pues también. Me figuro que esto será un poco como acabar un partido de fútbol cargado de tarjetas amarillas o algo así. Pero el caso es que es efectivo, y los Lions acaban ganando el partido.

De vuelta al hotel, y vista la jarana que está montando el equipo, celebrando su victoria, el conserje les recomienda que por favor se tranquilicen un poco, y el equipo decide ir a seguir la juerga a la ciudad. Esto le supone cierto problema a Vince, ya que Jess también está allí, y tiene cierto conflicto entre quedarse con Jess o marcharse con el equipo. Al final se acaba marchando, cosa que no le sienta lo que se dice muy bien a la chica, pero bueno. Mientras el equipo se va de marcha, los entrenadores (y Buddy, claro, que ya sabemos que está en todas las salsas, y más ahora que su propio hijo está en el equipo) están jugando a poker en el hotel, hasta que el coach decide retirarse e ir a llamar por teléfono a su mujer Tammy, a darle las buenas noticias y a decirle que la quiere. Muy poco hemos visto a Tammy este capítulo, snif

Los jugadores, en su euforia, y en una fiesta, demuestran su impresionante lealtad a su propio equipo, siendo capaces incluso, para recordar ese día, y lo que ello supone, y lo que son, de marcarse a fuego en el brazo. Tremenda escena también, que culmina con Jess curando brazos por doquier mientras les mira casi como una madre enfadada. Claro que mientras el resto de jugadores se marcan, Buddy Jr. presuntamente pierde su virginidad con un chiquilla de la zona, así que parece que también será bastante inolvidable para él ese día. Pero no sólo ocurre eso en la fiesta, porque con la alegría de la victoria y bastante cantidad de alcohol, Vince acaba soltando a Luke que también le están observando desde la Universidad, y que también le quieren en el equipo. Luke, lejos de molestarte, se alegra muchísimo y cree que será genial estar ambos allí. Veremos cómo evoluciona esto, de todas maneras. Yo lo dejo con interrogantes.

Y ya se termina la noche, y toca volver a casa, con una resaca tremenda por parte de todos los jugadores, y una escena que me ha hecho bastante gracia que no había comentado aún. Al principio del partido, cuando, ehem… ¿Ruckle? entra al campo, se encuentra con una cheerleader del equipo contrario, y muy rompecorazones él, le dice que si ganan el partido, ella tendrá que darle su número de teléfono. Ya en el bus, se le ve al galés soltando un papel por la ventanilla. De verdad, ¡qué grande! Estos pequeños detalles francamente los disfruto muchísimo.

La otra historia que nos han querido contar en este capítulo tan intenso de emociones ha sido la continuación de la tormentosa relación de Julie y el profesor universitario casado. Por lo que parece, las cosas van viento en popa, él va a buscarla a las clases, le incita a que se marche con él a comer por ahí, la enamora totalmente con sus cosas, y vemos a una Julie totalmente colada ya. Pero como ya sabíamos, eran aguas muy, muy pantanosas, desde luego, y aquello ya tenía que explotar de alguna manera. Y efectivamente, revienta. Mientras Julie está en la biblioteca aparece una mujer preguntando por Julie Taylor (mal rollo, mal rollo), y cuando ésta se presenta, la que le cae es algo tremendo. La mujer que ha aparecido no es otra que la esposa del profesor infiel, llamándola absolutamente de todo, diciendo que no es la primera, y que se mantenga alejada de su marido. Pregunta que me hago yo, sin querer entrar mucho en polémica… ¿no debería hablar todo eso con su marido, que al fin y al cabo es él el infiel, y encima no es la primera vez? Pero bueno, me vuelvo al capítulo…

Dejamos a Julie totalmente devastada, con una reputación por el suelo después de gritar a los cuatro vientos en una biblioteca que se acuesta con un profesor, y para más inri con un profesor casado, y Julie, con cierta lógica, decide volver a su casa, aunque sin comentar, de momento, el motivo. Evidentemente su madre la recibe con los brazos abiertos y muy emocionada, aunque sin tener ni idea de la razón de su visita… aún. Supongo y espero que dada la enorme confianza que tiene Julie con sus padres, la historia termine saliendo a la luz, y será muy interesante saber cómo puede terminar todo esto.

Resumiendo, me ha parecido un capítulo lleno de sentimientos, que sin contar excesivas historias ha contado un montón, en el cual la lealtad, la amistad, el desamor, el amor, las relaciones padre e hijo, las experiencias y las emociones han estado totalmente presentes durante 43 minutos. Supongo que esto es FNL en estado puro, así que una vez escrito todo esto, si, creo que estoy ante uno de los raros, y grandes capítulos de esta maravillosa serie.

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