Review FNL: Gut check

Review FNL: Gut check

Haciendo una traducción libre de este nombre que tan bien le queda al
episodio… esta prueba de valor, el a ver quien tiene más agallas, me
viene a mí de cine para afrontar que ya sólo quedan pocos (demasiados
pocos) capítulos para que termine para siempre una de mis series
favoritas de todos los tiempos. Y como sólo de pensarlo me mareo, me voy
a dejar de cosas tristes y voy a intentar centrarme en las agallas que
han demostrado tener hoy Jess, el coach, Luke, Billy e incluso Matt
Saracen
. Que son unos cuantos.

Y es que las cosas entre los Lions no pueden empezar peor. Se mascaba la tragedia, qué le vamos a hacer. Ya se veía venir desde el capítulo anterior que tanto ego de Vince y tantas peleas internas no son lo mejor para que un equipo gane, y desde luego tarde o temprano tenían que llegar las malas noticias. Y así ha sido, claro. Hoy nos enfrentamos a la primera derrota de los Lions en lo que va de temporada. Una pena que no hayan puesto el partido, pero por lo menos mediante flashbacks ya se ha podido ver perfectamente que no están en su mejor momento. Y por supuesto, toda esta desgracia tiene un nombre: Vince. Era de esperar, que los entrenadores se dieran cuenta del auténtico culpable de este desastre. Aunque quizá lo sabían hace tiempo, pero el entrenador Crowley por fin pone las cartas sobre la mesa. El problema es Vince, y el que no quiera verlo está ciego. Evidentemente, el coach también sabe perfectamente cual es el problema en ese equipo, aunque todavía no haya hecho nada por solucionarlo. Buena pista de ello es la conversación y el enfado que tiene con su equipo (al que llega a echar del campo), y cómo tira una radio que está hablando de ellos a la basura. Y el tiempo apremia, si quieren llegar a los play offs, tienen que ganar el partido del próximo viernes. Si no ganan, todavía pueden tener opciones, pero ya dependiendo de otros equipos.

Pero el coach eso ni se lo plantea, hay que ganar, y punto. Y llega el entrenamiento tras la derrota. Y por supuesto, Eric tiene mucho que decir. Este equipo ahora mismo representa lo que somos, y sólo hay una cosa que se interpone entre nosotros y los play-offs: nosotros mismos. Si a algo hay que tener miedo ahora mismo, es a ellos mismos, son sus peores rivales. Y Eric no va a dejar que esto ocurra, y ellos tampoco deberían permitirlo. Hay que tomar medidas, y la principal es una declaración de intenciones en toda regla: Vince (por lo menos en el entrenamiento) debe ceder su puesto de QB1 a Luke. Una buena bofetada para el egocéntrico, al que hay que poner a prueba y una buena sorpresa para Luke. Y cuando Vince se queja, ya no hay mas concesiones, de ningún tipo. Se le acabó contestar al coach, ni ser el niño bonito. Ya no. Una medida drástica, pero que a estas alturas puede ser la única salvación de los Lions. Y no sé si sólo me lo ha parecido a mí, pero este chaval sigue sin entender nada. Cuando tiene una conversación con su padre explicando lo que ha ocurrido, y las palabras del coach, se imagina que es simplemente que está enfadado por haberse perdido el entrenamiento. Es que es todo el rato él, él y él. ¿No se da cuenta de que el entrenamiento no es lo importante, y quitarlo del puesto de QB no es un castigo por ello? Es por su manera de actuar con el equipo, su chulería y su ego. Por supuesto, su padre, con sus mejores intenciones para con su hijo, eso seguro, sigue llenándole los oídos con que él es especial y que lo de Taylor es sólo una demostración de poder. Que aunque el coach le haya dicho que las ofertas de esa Universidad no valen nada, sí que lo valen.

Yo intento entenderlo, y en parte lo entiendo, al fin y al cabo Vince no ha tenido padre durante mucho tiempo, ha tenido que lidiar solo en unas circunstancias muy desagradables, y de repente vuelve a aparecer, y se preocupa por él, por su futuro. Es fácil caer. Pero como bien dijo Eric, no están siguiendo el camino adecuado. Y su madre, callada, oye todo esto sin intervenir, pero por su expresión ve que lo que está sucediendo no es una buena idea. Una vez que el coach tiene algo entre ceja y ceja, va a seguir con todas sus consecuencias así que desde luego no va a dejar a Vince tranquilo. Y esto se traduce en una llamada al despacho, mientras come un sandwich y como el que no quiere la cosa, para pedirle un favor. Seguimos con la prueba. En teoría no es difícil lo que le pide, que ayude a Luke con las jugadas esa misma noche. Pero es otro nubarrón negro en la titularidad de Vince que empieza a pensar que su puesto en el equipo tambalea. Y se niega. Eric sólo le está pidiendo que ayude a un compañero ¿es que ni siquiera puede hacer eso por el equipo? Brillante estrategia que deja a Vince a la altura del betún y le pone contra la espada y la pared. Y Vince, como no podía ser menos, sigue ciego. No sé a vosotros, pero a mí me ha gustado especialmente esta escena. Es como un juego psicológico tranquilo, guiño y sandwich incluido, que en realidad es una trampa más, una prueba de coraje. Grandísimo Eric Taylor, muy muy grande. Si Vince, o Vince's Dad creen que pueden con él, es que todavía no han visto nada.

Uuuuuh...Uuuuuh…

Tras los últimos acontecimientos, por supuesto al señor ególatra le toca ir a quejarse y a llorar a quien siempre le escucha, Jess, la única persona sensata de su entorno, por otro lado. No quiere ir a ayudar a Luke porque “está cansado”, y no entiende la motivación del coach. Para seguir fiel a su tremendo cambio de carácter, trata como un déspota a Jess, que no está dispuesta a consentirlo, y mucho menos después de todo lo que ha hecho por él. Se veía venir. No puede soportarlo más y le deja. Bien por Jess, y bien por su “gut check” también. Claro que Vince no va a ir a ayudar a Luke en ningún momento, y Jess, que ve al pobre Luke viendo partidos y preocupado por su entrenamiento, claro que va a ayudarle. Fiel a los Lions. No sé si por un poco de despecho también, pero allí está. Y ya sabemos que es una gran entrenadora. Pero eso al coach no le vale en absoluto. No ha pasado la prueba. Vince no ha cumplido su parte, no ha ayudado a Luke, y se terminó. Sin preocuparse siquiera de ir a su despacho, va a buscarle al comedor, y allí le dice que no jugará el viernes. No ha ayudado a un compañero del equipo, no ha hecho caso de sus órdenes y eso es totalmente inaceptable. Al banquillo. Más coraje. Arriesgándose a perder el partido, es mejor ser fiel a los principios y al equipo que seguir el juego a un QB pretencioso.

Muy confuso, y ya sabiendo que estará en el banquillo, Vince decide comentarlo con su madre. No jugará, y quiere que ella lo sepa. Y por fin ella habla. Le dice lo que todos sabemos, su padre quiere lo mejor para él, pero quizá no es bueno que siga los consejos de su padre todo el tiempo. Tiene una buena cabeza, que la use de una vez y que salga de todo el embrollo en el que está metido. Supongo, y espero, que si alguien puede hacerle recapacitar, esa sea su madre. Por otro lado, y como era de esperar, una ruptura duele, y a Jess por supuesto, por muy jackass que se haya vuelto su ahora ex novio, lo sufre. Me ha gustado muchísimo la miniconversación de Eric y Jess en los vestuarios. Ella está llorando pero es valiente, y le promete al coach, que le ha visto llorar, que su ruptura no ocasionará un gran problema. Qué gran trabajadora y que lista es, me encanta. Y si me tengo que quedar con algo es con el diálogo del coach.

Yo tengo dos hijas, lo sabes, ¿verdad?
Sí…
Tómate el tiempo que necesites…

Cómo se puede decir tanto con tan poco. Enorme. Claro que con Vince en el banquillo, toca que sea Luke el QB, y por supuesto está asustadísimo, así que en un momento de pánico, y bastante tarde, va a casa del coach a pedirle por favor que le ponga a Vince el viernes, y no a él. El miedo escénico. Jamás sabremos la conversación que tuvieron Eric y Luke en casa de los Taylor salvo un bonito “mete tu culo dentro”, pero da lo mismo, la consecuencia es Luke jugando el esperado partido que puede meterles en los play offs. Como no podía ser de otra manera, es un QB con demasiadas indecisiones, y el público exige a Vince. Pero Eric no va a dar su brazo a torcer, ni se le ocurre. Luke juega, y Luke seguirá. Es un gran jugador, así que tendrá que usar sus armas para ganar el partido como sea. Y sacándolas como debe ser, en un partido muy emocionante, ganan. ¡Nos esperan los play offs!

Vince's Dad, el que más se ha desgañitado exigiendo a su hijo en el partido, quiere hablar con el coach, pero su hijo no le deja ni que se acerque a él, plantándole cara. Parece que se empieza a ver la luz al final del túnel. Y este no era un partido cualquiera, claro que no. Aparta de jugarse ir a los play offs, también era uno de los últimos partidos de los seniors del East Dillon, antes de irse a la Universidad. Así que por ello se hace una fiesta celebrándolo, a la cual irán los padres de todos ellos, incluídos los de Luke. Becky está decidida a hacer las cosas bien y luchar por el flamante QB, y después del partido quiere quedar con él y hacer algo por él, pero Luke tiene planes ya. Sus padres quieren llevarle a cenar fuera… y por lo que parece Becky no entra en sus planes. Becky, que no se puede decir que no ponga de su parte, incluso le regala una camisa, pero Lucke sigue en sus trece. Le asusta llevarle a que esté con sus padres, y no la invita a esa cena. Por supuesto a Becky le duele, porque Luke no tiene el coraje suficiente para “enfrentarse” a sus padres. Si es que son como Romeo y Julieta. Qué simpática me cae esta pareja, de verdad.

Claro que después del subidón del partido, y echándole también agallas Luke decide luchar por lo que quiere. Así que señora madre de Luke, reserva mesa para cuatro que Becky también va. Ajeno a las críticas de su madre, preocupada porque su hijo “la ha besado”, y con la absoluta aprobación de su padre, se marchan los cuatro a cenar. Y Tim Riggins sin aparecer aún, y yo que me esperaba un triángulo amoroso aquí…. Becky no tiene que lidiar sólo con Luke y sus padres, ya que en esta ocasión tiene que echarle una mano a Mindy. Si, ya sabemos que Becky frecuenta mucho el club donde trabaja la señora Riggins, y por casualidades de la vida, esta vez, Mindy se encuentra fatal, y quiere irse a casa. Qué menos que hacerle el turno, ¿verdad? Hacía capítulos ya que parecía que el tema stripper a Becky no le disgustaba del todo, y además allí están sus buenas amigas. Un poco a regañadientes, Mindy accede a que Becky se quede su puesto (de camarera, no de bailarina… aún), y se marcha. Y es asombroso la de dinero que se puede llegar a ganar sirviendo copas en un lugar como ese. Simplemente por llevar una copa a una mesa, ya tiene una buena propina, con promesas de más si se decide a subirse a una barra. Poco le falta, me parece a mí.

Mindy se encuentra muy mal, es cierto, pero es por una buena noticia…. o no. Como parecía bastante obvio, está embarazada de nuevo. Y eso asusta. Mindy acaba de recuperar su trabajo, y esto no le ayuda pero que nada. Pero aqui tenemos al bueno de Billy, echándole coraje. Es una noticia magnífica, claro que sí. Y ya se apañarán como sea. Ha sido fantástico verle a un Billy tan emocionado, tan contento por aumentar la familia. La verdad, les deseo lo mejor a ambos porque son una pareja magnífica. Me ha emocionado mucho la reacción de Billy ante la noticia, y el cómo quitarle el miedo a su mujer y hacerle ver que el nuevo embarazo es para alegrarse, y que hay que tirar para adelante. Otro punto enorme para el mayor de los Riggins.

¡Grandes!¡Grandes!

Por supuesto, que no me olvido de Julie y de Matt Saracen. Y me repito, sigue sin gustarme mucho Julie esta temporada, y aunque me alegraría un montón que acabara con Matt, ya que es una de mis parejas favoritas de la serie, creo que a día de hoy no se lo merece. Nos habíamos quedado en que Julie aparece en Chicago, en casa de Matt, en teoría para verle y estar con él. Pasan un fin de semana por lo que parece estupendo, y Julie decide quedarse más tiempo, cosa con la que Matt está de acuerdo. Pero no sé, no sé siquiera si es por Matt, lo que Julie está haciendo es escaparse de nuevo e la responsabilidad de ir a la Universidad, y después de quemar sus naves, Matt es lo que le queda. Aunque quiero figurarme que le sigue queriendo, por supuesto. Después de volverse a acostar juntos, por fin Julie decide contarle su drama con el profesor casado. Matt que siempre está en su sitio, le dice que no son pareja y que no le concierne lo que haya ocurrido.

Pero luego lo piensa, y ve el juego. Adora a Julie, pero ella tiene que irse. Su lugar está en la Universidad, no en Chicago con él. Agallas. Vaya diferencia con el señor Derek, que era puro egoísmo. Matt entiende con pocas palabras toda la historia y sabe perfectamente actuar en consecuencia. Por supuesto, aunque lógico, sería un final muy duro para esta pareja, y cuando Julie se está marchando Matt decide que no quiere perder al amor de su vida, y aunque no va a consentir que Julie se quede, para su coche y mientras le besa le promete que ya encontrarán la manera de estar juntos, de una manera o de otra. Y aquí la que os lo cuenta, con lágrimas en los ojitos. Creo que tras el matrimonio Taylor, Matt Saracen es lo mejor que ha pasado por la serie. Qué pedazo de personaje…

Y, por mucha pereza que me de (que me la da), no se ha terminado del todo la trama Epyck-Tami, para nada. Al revés. Epyck, con las historias típicas adolescentes, tiene un problema muy serio. Tiene que aprobar un examen importante y Tami decide ayudarla, y para eso le invita a cenar a casa y de paso a repasar un poquito de historia, que parece que hace falta. Reconozco que ha sido precioso verla con Gracie Bell en el regazo, como una auténtica madre, o hermana mayor, y el cariño y la paciencia con la que trataba a la niña. Y a Tami eso también le ha enternecido mucho. Desde luego Epyck parece que tiene muy buenas cualidades. Pero eso se desmorona cuando Epyck es acusada de robar dinero en el instituto, y de repente todo se vuelve en su contra. Simplemente se está defendiendo de una acusación, cuando hay una catástrofe. En un momento de nervios, empuja a Tami que se hace daño en la cabeza. Y aunque ella insiste en que está bien, deciden mirarle los médicos, y de paso se llevan a Epyck esposada. Las consecuencias son desastrosas. Van a trasladar a Epyck a otra escuela, a otra casa de acogida, y Tami está destrozada. Ha hecho todo lo que ha podido por esa chica, pero parece que no ha sido suficiente. Una derrota en toda regla.

La verdad, aún no gustándome mucho toda esta trama, me ha parecido un final demasiado amargo. Y si bien es verdad que en esta serie no todo son finales felices, sí que ahora espero que todo esto acabe de otra manera. Veremos. En resumen, otro gran capítulo, siempre en mi opinión, de FNL (que cualquier capítulo mediocre supera con creces a muchos otros), y a la espera (aunque me fastidie, porque eso significa que esto se termina), del siguiente. ¡Hasta entonces, un saludo!


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