Review FNL: Fracture

Review FNL: Fracture

Tengo que empezar esta review pidiendo mil perdones. A lo largo de la temporada se me han ido terminando todos los sinónimos de “enorme” “grandiosa” y “magnífica”, así que a partir de ahora y visto el cariz que toma esto, o me repito más que el ajo o voy a tener que ir aumentando mi vocabulario a límites insospechados. Así que con un diccionario al lado también voy a ir haciendo un pedestal en mi salón para todo el mundo que colabore en esta serie, desde los actores hasta el que le lleva el café al electricista, porque aunque sólo sea por el último minuto de este capítulo, se lo merecen. Y es que vaya cliffhanger que se han marcado esta vez. Pero aunque el final haya sido algo grande, el resto del capítulo también lo ha sido, así que vamos a ver qué sale de éste Fracture (metafórico título, por cierto).

Y es que algo se está rompiendo en Dillon, y no sólo el tobillo de Buddy Jr. Y desde luego no el ego de Vince, que si lo tuviera un poquito más alto necesitaría licencia de piloto. Este ha sido un capítulo de rupturas y mentiras. Todo parecía perfecto hace unos días, pero ahora todo ese castillo de naipes esta cayendo. Julie miente, Vince miente, el equipo miente, Dereck miente y Epyck miente. Buena colección. Ya se veía venir, lamentablemente.

Y empezamos con Vince. Desde luego no es la persona más humilde de la tierra, y desde luego exceptuando a Jess, en el resto de su casa, empezando por Vince's Dad, no le están ayudando mucho en ese aspecto. Es que es un día grande… ¡Vince sale en la televisión! Al QB estrella del momento hay que entrevistarle, y por supuesto a esta promesa del fútbol americano se le llena la boca hablando de su tema favorito: Él mismo. Como no puede ser de otra manera, es una entrevista bastante bochornosa que entusiasma a todos sus fans (principalmente familia y vecinos), y deja boquiabierta a Jess, que ve cómo poco a poco su novio empieza a no parecerse en nada al chico que ella conoció. Por supuesto, esto no pasa desapercibido al resto del equipo, y empiezan las bromas en el vestuario. Bromas un poco envenedadas ya, pero parece que no ha llegado la sangre al río. Aún. Y es que sigue, sigue desoyendo los consejos que le dieron en su día. En cierta manera lo veo lógico. Es demasiado tentador. Y es una persona que no tenía nada, y de repente se encuentra con un futuro que no podía ni imaginarse. Así de primeras le animan a él y a su padre a hacer una visita “extra oficial” a la universidad que quiere ficharle. Y ve un sueño. Es una universidad que madre mía, ya la quisiera yo para mí. Piscinas, jardines, gimnasios enormes, todo gente guapa, y un campo de fútbol increíble.

Oklahoma TechOklahoma Tech

De todas maneras, algo que me ha sorprendido un poco es lo mafiosillos que pueden llegar a ser con el tema de fichajes. Dado que lo que están haciendo bordea la ilegalidad, y Vince no puede hablar con el entrenador del equipo universitario, lo hacen de la siguiente manera. El ojeador que les está enseñando el campus recibe una llamada, pide por favor a Vince ya su padre que se queden donde están, y de repente aparece el entrenador por allí. Qué casualidad, hay que ver. A dos metros, se pone a hablar con el ojeador, diciendo que quieren a Vince, y que quieren un acuerdo verbal cuanto antes, así que si por un casual el ojeador pudiera contactar con ellos, que les comente. Brillante. Qué buena manera de decirle todo lo que buscan y quieren y a la vez no haber hablado con él en ningún momento. Evidentemente, el ir a ver esa Universidad le ha supuesto perder un día de escuela, y de entrenamiento a Vince, y al coach no le pasa inadvertido. Una vez más, pregunta a Jess que dónde esta Vince, y ella, que tampoco tiene ni idea de dónde está, le replica que no ha sabido de él en todo el día. Por supuesto, el coach pide por favor que en cuanto pueda contactar con él, que le de el recado que le llame. Pobre Jess, la verdad es que no le está tocando un papel pero que nada agradable. Me pregunto cuánto tiempo más va a soportar esta situación, o si será capaz de hacer reaccionar a Vince, pero cada vez lo veo más difícil. Y es que por mucho que intenta razonar con él cuando por fin se entera de que Vince ha pasado el día entero viendo la Universidad, éste cada vez la hace menos caso y la escucha menos. Está demasiado ocupado mirando por sí mismo, su brillante carrera y su prometedor futuro. Además, otra cosa que no me ha gustado pero que nada, ha sido su conversación dando explicaciones al coach sobre su ausencia a clase y al entrenamiento. Que yo sepa, si había alguien intocable para Vince era su madre, y desde luego sus problemas y adicciones eran su mayor preocupación. Y que para justificar sus ilegalidades ponga de excusa algo con tanto valor sentimental para él, a su madre, diciendo que estaba enferma y que tenía que cuidarla, me ha parecido bastante rastrero. Pero se coge antes al mentiroso que al cojo, y el coach se entera por una noticia vista en internet de la realidad. Vuelve a llamar a Vince, y en una entrevista muy escueta simplemente le dice: “estás cogiendo el camino equivocado”. Ha sido una conversación muy extraña, y muy breve. Yo no sé si al coach ya le veo harto, resignado, dolido o vencido (no, esto no puede ser, me niego a creerlo), con este tema.

Por otro lado, Becky también tiene sus propios problemas con Luke. Su relación en su día fue corta pero intensa, y dejó una huella un poco difícil de borrar. Y ahora Becky tiene miedo. Pero qué mejor manera de desahogarse y quitarse preocupaciones de encima que con un nuevo concurso de belleza a la vista (si, la ex miss vuelve a las andadas), y un buen puñado de amigas strippers totalmente volcadas en ella. Claro que con todas sus buenas intenciones, sus nuevas amigas no paran de hablarle de Luke, de sexo, de Luke y de sexo. Al principio Becky les ríe las gracias, un poco incómoda, pero llega un momento que necesita contarles la verdad, y la historia de la pérdida de la virginidad en un camión (muy gracioso el momento, en el que cuenta esto totalmente avergonzada, y se da cuenta de que todas, absolutamente todas las que le rodean han perdido la virginidad exactamente igual) de su embarazo y posterior aborto sale a la luz. Y si esperaba otra cosa, sólo encuentra comprensión. Como suele suceder en estos casos, las historias que atormentan y que parecen inconfesables, luego ni son tan terribles, y más gente las ha vivido. Así que Mindy, que por cierto cada día me gusta más y me parece más acertado que tenga protagonismo, le da un par de consejos muy sabios: la vida te va a tirar mucha mierda encima, así que entierra el pasado y a mirar hacia delante. Y sabe de lo que habla, seguro, como todas sus compañeras de trabajo.

Vale que no sean muy educadas, o muy elegantes, pero saben bastante de lo dura que puede ser la vida, y están demostrando ser muy buenas amigas. Ahora, lo más importante, es conseguir ganar ese concurso de belleza. Y por supuesto que van a ir todas a animar a Becky, y a ayudarla en todo lo que haga falta. Pero no siempre se gana, y Becky queda entre las finalistas, de segunda dama de honor. A mi personalmente me parece un buen puesto, pero a las animadoras de Becky no, con lo cual montan una buena escandalera en medio del concurso, hasta que les llaman la atención. Me ha parecido curioso también que mientras un miembro del jurado le entrega el premio y el ramo de flores a Becky, le susurra que debería cambiar de amistades si quiere prosperar en ese mundillo, y la mirada que ha echado Becky a la señora, y luego a las strippers, me parece a mí bastante reveladora. No tiene mucha pinta de que vaya a dejarlas por nada. Ya son como de su familia. Y aunque haya perdido el concurso, por lo menos ha ganado algo. Seguridad y confianza, e intenciones de intentarlo con Luke de nuevo. A ver si esta vez va la vencida.

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Mientras las strippers y Becky están en plena road movie al estilo de Pequeña Miss Sunshine, Vince viendo Universidades, y el coach harto de todo, Tami también está teniendo lo suyo en el East Dillon. Ha vuelto a aparecer Epyck, y vuelve a lo grande. De todas maneras, sigo sin entender muy bien toda esta historia de Epyck y Tami. Es un personaje tan irregular y tan, no sé como decirlo, poco desarrollado, que no consigo tenerle ninguna empatía. Probablemente sea el personaje (de momento) más innecesario, o que menos me gusta de esta temporada. En un principio creía que podría dar mucho juego, pero cada vez que la veo aparecer en pantalla, cada cierto tiempo, me da más pereza. Espero que esto cambie, ya que es el único pero que le he visto al capítulo de hoy, y en general, como ya he dicho, a la temporada. Aunque esta vez, todo hay que decirlo, hemos conseguido saber un poco más de su historia, aunque bastante poco, todo hay que decirlo. Siempre que Epyck va a aparecer en un capítulo, que yo recuerde casi siempre aparece peleándose con alguien, o liándola, y esta vez no iba a ser la excepción.

Consecuencia: al despacho de Tami, a explicarse. Por supuesto, ella no ha tenido la culpa, ni nada que se le parezca, pero a Tami eso le da igual, le da igual quien empezara y por qué, no puede seguir comportándose así porque tendrán que echarla. Le gusta Epyck, y quiere ayudarla, pero si Epyck no se deja ayudar, o no colabora, la señora Taylor poco podrá hacer. (sí, yo tenía sensación de dejà vu con esta escena, creo que le ha repetido lo mismo unas doscientas veces ya). Epyck en contestación le pide por favor que le de un trozo de sándwich que tenía sobre la mesa. Pequeño detalle que no parecía tener ninguna importancia, más que para resaltar el carácter de esta chica, pero que resulta que sí que lo tiene. Y es que la siguiente vez que la señora Taylor se encuentra con Epyck por la calle, mientras va con el coche, ya está armando jaleo otra vez. Así que le pide que se suba al coche con ella. Casualmente también lleva comida en el coche, y Epyck le vuelve a pedir. Y Tami empieza a sospechar, ya que parece siempre hambrienta. Le pregunta por su casa de acogida, si le alimentan lo suficiente y demás, y Epyck poco a poco va contando que en su casa de acogida son muchos, y que la vida allí no es lo que se dice muy agradable. Malo. Tami le propone hablar con servicios sociales a ver si se puede cambiar esa situación, a lo que Epyck se niega en redondo, porque eso supondría cambiar de casa, de instituto, y empezar de nuevo. Y lo peor de todo, separarse de la señora Taylor.

Conmovida, y decidida a ayudarla, la señora Taylor va a hacer una pequeña investigación a la casa de acogida de la que tan mal ha hablado Epyck, y se encuentra con una situación que nada tiene que ver con lo que le han contado. Pero si descubre cosas de la infancia de esa chica que pueden hacerle comprender por qué se comporta de esta manera. Sus padres murieron de SIDA, abusaron de ella siendo más joven, y tuvo que buscarse la vida en la calle, como quien dice. Aunque todavía es un pequeño dilema el por qué mintió sobre su situación de acogida, y se montó la película de que pasaba hambre y demás. ¿Para llamar la atención de Tami? Supongo, pero no acaba de cuadrarme del todo, ya veremos. Lo que está claro es que entre Epyck y Tami se están estrechando bastante los lazos, y empieza a haber confianza y cariño entre ambas. Poco a poco, eso sí. Esta no es la mayor de las preocupaciones de Tami, y por extensión del coach, y de Julie. Y es que por si no fuera poco con todos los frentes que hay abiertos, ha aparecido una persona non grata para la familia Taylor por Dillon. Sí, exactamente, ha vuelto a aparecer Derek, esta vez por casa de Julie, con cierto arrepentimiento y con intenciones de hablar con ella. Supongo que la visita de Tami a la Universidad le haría reflexionar un poco. Pero sus intenciones caen en saco roto, ya que el coach no está muy dispuesto a que esa persona que ha hecho tanto daño a su hija ponga un pie en su casa.

Armado con una ¿pata de triciclo?, le insta a que se marche de allí inmediatamente, y que no vuelva para nada, y de regalo le destroza un poco el coche cuando Derek sale huyendo. Aunque me esperaba quizá mas tensión para el cara a cara Eric-Derek, también es verdad que le he visto un poco de fuera de sí al coach, y desde luego el romperle los faros del coche, aunque comprensible, da muestra de ello. Pero Derek no se va a dar por vencido, quiere hablar con Julie y no va a parar hasta conseguirlo. Así que su siguiente parada es el despacho de la señora Taylor. Por supuesto, tampoco es bienvenido allí, pero por lo menos, antes de ser despachado amable pero firmemente por Tami, consigue explicar a qué viene. Julie es una chica brillante, y debe volver a la Universidad. Y él ha dimitido de su puesto como profesor. Parece que se está redimiendo un poco. Con tanta perseverancia, finalmente consigue tener una cita con Julie, en el que vuelve a decirle lo que ha dicho anteriormente a su madre. Julie debe volver a la Universidad, pero él no estará. Se está divorciando, ha dimitido y se marcha a una casita del campo a terminar un trabajo, concentrarse en él y desconectar de todo. Por supuesto, antes de irse, le deja la dirección de la casita a Julie, por si le necesitara para algo. Se te ve el plumero, Derek, lo siento. En apariencia convencida, Julie por fin da la noticia que sus padres llevaban tiempo esperando, vuelve a la Universidad. Por fin después de hablar con Derek, que parece que es lo que necesitaba, se ha dado cuenta de que es el camino correcto. Pero en cuanto coge el coche camino del campus, por supuesto llama a Derek, para preguntarle algo muy concreto. ¿Había vuelto a Dillon para convencerla de que volviera a estudiar, o porque quería que volvieran a estar juntos? Y claro, era por el segundo motivo. Francamente, cuando he visto el coche cambiar de dirección en la carretera, me ha dado un vuelco el corazón.

Parecía totalmente obvio que se fuera a la búsqueda y captura de Derek, a intentarlo de nuevo. Pero, aunque no sé si volverá a la Universidad o no, por fin Julie hace algo inteligente en lo que llevamos de temporada. Dar carpetazo a una persona que ni siquiera busca lo mejor para ella e irse a buscar a la persona que siempre se preocupó y le apoyó. Ha sido algo impresionante ver abrirse una puerta y encontrarse de nuevo a Matt Saracen. Es que madre mía, ¡si sale un segundo y ya es suficiente para animar un capítulo entero! Y como no me lo esperaba para nada (si algo bueno tiene que esta serie no la vemos muchos, es que poquitos spoilers me encuentro) y supongo que no habré sido la única, me he quedado un buen rato embobada después de terminado el episodio, con una medio sonrisilla en la cara. Mira que no me estaba gustando mucho Julie esta temporada, pero reconozco que sería un gran final que una de las parejas de oro de la serie terminaran juntos al fin y al cabo.

Mal rollito...Mal rollito…

Pero todavía no se puede hablar de finales porque parece que van a seguir los tiempos difíciles, y me parece que sobre todo para los Lions, vienen buenos baches. Son un equipo invicto, querido y admirado, y de cara a la galería son una piña… Lo que no se deja ver es lo que hay detrás, como los ya conocidos problemas de Vince con el resto del equipo, que están generando ya bastantes tensiones entre ellos, y también peleas entre los propios entrenadores. La manera poco ortodoxa de entrenar de Billy, baile de guerra samoano inclusive, (que yo sepa por cierto, es el baile que utilizan los All Blacks en rugby, ¿verdad?), también está crispando a los demás entrenadores, que buscan y necesitan más disciplina. Y todo esto se refleja por fin, en la escena que más me ha gustado de todo el capítulo. Si, me refiero a esa fiesta en honor del equipo, la gente aplaudiendo, con pancartas, y música esperando verles salir, y entre bastidores, los jugadores peleándose, los entrenadores peleándose también, y Eric mirando todo el percal. Pero hay que contentar a su público, fingir, y mientras todos lucen unas sonrisas, le piden unas palabras al entrenador, la persona que ha conseguido que lleguen donde están. Por un momento he pensado que a Eric, que le veo como que le empieza a superar todo, diría algún discurso, o algo semejante, pero no, ni siquiera él va a ser honesto. Sólo le queda gritar: ¡victoria! Aunque me parece que visto el panorama ni él mismo se lo cree. Y yo tampoco, así que me toca esperar al siguiente partido, y espero estar muy equivocada, y que el coach consiga arreglar a un equipo roto, como ha hecho siempre. ¡Hasta entonces, un saludo!


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