Review FNL: Expectations

Review FNL: Expectations

¡Y ya llegó por fin! Ya empezó la quinta temporada de Friday Night Lights, y parece que empieza fuerte, un muy buen arranque en mi opinión para todo lo que se avecina. Hacía tiempo que no esperaba con tantas ganas un previously on… Para cuando ha empezado la musiquilla de cabecera, yo ya estaba casi totalmente enganchada. Sí, soy muy fan de esta serie, qué le vamos a hacer.

Abrimos reviews de la quinta de FNL, si te quieres poner al día refrescando la cuarta, pásate por este post

Así que ya estamos en Dillon de nuevo, y con un montón de frentes abiertos. Para empezar, tenemos al pobre Riggins entre rejas aún, aunque parece que por buena conducta, en tres meses ya está en la calle. Bien, bien… Pero a su vez tenemos a su hermano Billy comido por los remordimientos, y queriendo cambiar un poco su vida. De hecho, su nueva idea es ser entrenador de football, cosa que le comenta a Tim, en una conversación bastante emotiva en la que Billy le pregunta si fue un entrenador para él. Tim le contesta un poco duramente: “Mi entrenador era el entrenador”. Es que el coach Taylor es mucho coach… También muy bonita escena en la que Bill Riggins va a pedirle trabajo al bueno de Eric. Es sorprendente como a lo largo de la serie, los Taylor, ambos, acaban ejerciendo de padres de medio Dillon. Y cómo, sin muchos recursos, desde luego el coach va a ayudar a Billy, que acaba en un puesto con los Lions. Tiene toda la pinta de que este personaje va a dar pero que mucho que hablar de cara a esta temporada

Por otro lado, por fin aparece Jess, como dios manda, que eché de menos más trama para ella en la cuarta. Desde luego está con Vince, cosa que ya más o menos quedó bastante clara, pero su padre no está, anda por el mundo haciendo franquicias de su negocio. Así que las cosas no son demasiado fáciles para ella, ya que tiene que cuidar de sus hermanos. Y uno de ellos, André, no le está poniendo las cosas pero que nada sencillas. Parece que no lleva muy bien que su padre no esté, y está amargando la existencia de la pobre Jess, que hace lo que puede. Pero bueno, ahí esta Vince para tener una charla con el chaval, y explicarle que mientras dure la situación, tiene que ser el hombre de la casa. No sé yo si va a acabar todo aquí

Así que también tenemos a Jess con problemas bastante serios. Y por si no fuera bastante, ahora nos metemos en el terreno de Becky. Parece ser que su madre se ha ido a un barco-casino (¡quiero ver uno, quiero ver uno!), y está viviendo con su padre, su madrastra y el bebé de ambos. La madrastra parece que es al más puro estilo cenicienta, nada de lo que hace Becky está bien, y cuenta mentiras a su padre sobre ella. Así que la pobre Becky, ya desesperada, agarra el petate y se marcha a casa de los Riggins para que le den cobijo. Y por supuesto, Billy se lo da, mientras que vemos a una Mindy no muy contenta con todo este asunto, pero que tampoco dice nada… de momento. Hay más

Porque todavía me queda atacar a los grandes de la serie, el mejor matrimonio de la televisión. Madre mía, esto es un estrés. En casa de los Taylor la cosa está bastante enrevesada. Por un lado, Julie se marcha a la universidad, cosa que ya tenía que ocurrir, y tanto Eric como Tammy lo llevan como pueden. No debe ser fácil ver a tus hijos marcharse. Preciosa escena del desayuno, con las broncas habituales sobre dinero, compras y demás; muy, muy cotidiano, pero a la vez muy triste, porque sabes que esto ya no va a ocurrir más. Impagable la cara del coach diciendo que va a echar de menos todo eso. Porque Julie se marcha, sí, se va a la universidad por fin, y los Taylor, aunque saben que tenía que llegar ese día, todavía ni pueden ni quieren creerlo. Aunque ahí está Gracie Bell, que por cierto cada día está más guapa. Va a ser muy chulo ver cómo se desenvuelven sin Julie. También muy bonita esa última partida de ping pong… aunque no tan épica como aquella en la que el coach le avisaba a Julie sobre los hombres; ésa fue muy, muy buena, ¿os acordáis?

Pero no es ésta la única preocupación de los Taylor, veamos. Por un lado está Tammy, que es la nueva consejera del East Dillon, y que se encuentra con que que las cosas no tienen absolutamente nada que ver con su vida en el West Dillon. Estudiantes muy conflictivos (han mencionado varias veces a una tal Epyck, y espero que salga porque ya me ha picado la curiosidad), la pobre mujer no tiene teléfono siquiera… y cuando ha lanzado alguna sugerencia, las caras de los demás profesores y demás no tenían precio. ¿Es sólo mi impresión o Tammy no ha empezado con muy bien pie en su nuevo trabajo? Eric también tiene sus propias preocupaciones, que como casi siempre se pueden resumir en una sola palabra: football. Los Lions parece que han mejorado lo suyo, pero aún así les sigue faltando alguien. Alguien con unas características concretas, en este caso parece que es saltar, saltar mucho. Y quien mejor para solventar estos problemillas que el gran Buddy Garrity, que como siempre se saca un as de la manga, en esta ocasión en forma de jugador de baloncesto galés. Sólo hay que superar un escollo. Bueno, dos. Uno, el jugador no parece muy dispuesto a dejar el baloncesto y marcharse a jugar con los Lions. Dos, tiene un nombre totalmente imposible de pronunciar o recordar. ¿Hastings Ruckle? ¡Ja! No era tan difícil. Me ha hecho gracia la conversación de Buddy y Eric con el galés, sobre todo por una frase que podría definir perfectamente a todos los que no ven esta serie: “Tú amas el fútbol, pero todavía no lo sabes”. Aquí se puede cambiar fútbol por FNL, y creo que esto es lo que voy a decir a todo el mundo, a ver si hay suerte

Pues bien, hay que ficharlo como sea, y Eric pide ayuda a Vince y Luke para convencerlo. Y qué mejor que una fiesta… y una chica guapa, en este caso Jess, para intentarlo. Ay, ay, mucha química me ha parecido a mí que ha habido en esa conversación de Jess con el galés. Espero que a Vince y su gran idea no les salga el tiro por la culata. Efectivamente, parece que es muy efectivo, ya que justo cuando los Lions están a punto de irse a jugar un partido contra los Cowboys, aparece Ruckle y se acaba yendo con ellos. ¡Y llega el primer partido de la temporada! Yo no entiendo mucho de fútbol americano, y mira que lo he intentado, pero he acabado disfrutando mucho con estos partidos. Y allí están los Lions, perdiendo, para montarse una remontada de las épicas (muy panther, la remontada), gracias a que sale el galés a jugar. Así que empezamos bien, ¡ganando! ¡Go, Lions, go! ¿Os habéis fijado que casi ni se ha mencionado a los Panthers en todo el capítulo? Entiendo que ya son historia, pero me gustaría algún otro partido contra ellos, y ganarles, ¡por supuesto!

Y no me voy a olvidar de Landry antes de terminar. También se marcha a la universidad, pero le han dado una despedida muy simpática. Ahí sigue, hasta el último momento, con Crucifictorious, dando su último concierto en Dillon… Concierto que los asistentes contarán a sus nietos, y estos a sus nietos. Y para disfrutar de su última noche allí, acaba yendo con Julie al club de streptease. Muy divertida su idea de que realmente le gusta a la streaper que le está haciendo un lap dance (¿se llama así?) y sus ganas de conocerlo todo sobre ella. Ay, este Landry… Tampoco se olvida de despedirse de la abuela de Saracen, que por cierto lleva a Crucifictorious en su mp3. Como debe ser. Así que en general, bastante buen capítulo, o por lo menos a mí me ha gustado mucho, muchas historias pendientes, y muchas ganas de ver como termina todo esto. Empezó la temporada para los Lions… y para nosotros también.

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