Review FNL: Don’t Go

Review FNL: Don't Go

Don't Go….eso digo yo a esta serie que se está acabando a una
velocidad de vértigo
, y en la que ya no queda nada para despedirnos para
siempre de los Taylor y los Lions
. La verdad, que parece mentira que
sólo queden un par de capítulos para terminar con la serie, hay tantas
historias aún que contar que me parece que alguna que otra me va dejar
con ganas de más.

Y esas inquietudes que tenemos sobre el futuro sin el coach son exactamente las mismas que las que tienen en Dillon en este momento… porque hay rumores, demasiados rumores por el pueblo de la marcha de Eric a Florida. Y se ha convertido en una persona tan importante, tan influyente en su entorno, que es normal que entre el pánico ante la idea de perderlo. Y aunque en la radio se está comentado mucho sobre el asunto, es el señor Garrity (perdón, Buddy, llámame Buddy, Levi), el que ya tiene las sospechas más fundadas de que Eric se marcha. Y es que una caja de naranjas de Florida es un argumento de peso para saber qué se está cociendo en la mente del entrenador. Así que hay que empezar la batalla, una batalla sin tregua para conseguir que los Taylor no se marchen a Florida bajo ningún concepto. Por supuesto, uno de los artífices de ello, es el mafias de Buddy, que como buen ex vendedor de coches de segunda mano, tiene que embaucarle para que se quede.

Y nadie dijo que iba a ser fácil. Realmente al coach, tras una entrevista en Florida, se da cuenta de que las condiciones que le ofrecen son buenas… son muy muy buenas. Es una difícil decisión, y no ayuda en nada a tomarla que los Lions, por primera vez en 25 años hayan llegado a los play offs. Otra difícil decisión le espera también a Vince, por supuesto. No está pasando por el mejor momento de su vida en muchos aspectos… sin novia, en el banquillo y con todo el equipo y entrenadores en contra. Pero hay algo bueno en su vida ahora mismo, y es que la relación con su padre está mejor que nunca. Son uña y carne, pero llega una llamada que tambalea también esta relación. Oklahoma Tech no quiere a Vince. Han elegido a otro. Y mira que es feo el “ya te lo dije”, pero advertidos estaban de sobra.

Es curioso el comportamiento tan dispar que puede provocar una mala noticia. Vince empieza a pensar que no está haciendo las cosas como debiera, mientras que el padre se va a empeñar en seguir haciendo todo al revés para conseguir un buen futuro para su hijo. Desde luego cabezón es un rato, eso por descontado. Y claro, esto va a traer consecuencias. De primeras, Vince quiere olvidarse un poco de las Universidades, y centrarse en el presente, pero su padre sigue insistiendo en ojeadores, contactos y demás. Vince se lo agradece, pero le pide por favor que dejen enfriar un poco todas las cosas, ante la atenta mirada de su madre. Aparentemente, parece que su padre accede a su petición… pero vista la trayectoria de este hombre durante toda la temporada, no se lo cree ni él.

Por otro lado, Vince vuelve al despacho del coach (¿es mi imaginación o siempre le pilla con un sandwich?), con unas buenas intenciones, aunque no sé todavía si su motivación es egoísta, o realmente ha comprendido lo que está pasando. Y por lo visto el coach tampoco lo sabe. Vince quiere recuperar su puesto, quiere llevar a los Lions al estatal, y ganarlo. Muy bonito. A lo que el coach responde: entiendo que no te han dado el puesto en Oklahoma Tech. Directo al grano. Si quiere volver al equipo, que se lo gane, que demuestre que juega para el equipo y no por su propio beneficio. Los Lions no son una ONG de conseguir ofertas a nadie.

Buen gesto (todo hay que reconocerlo), que Vince deje la camiseta de QB delante de Eric diciendo que va a ganársela otra vez. A ver si va a ser verdad que está espabilando… Su padre no, no está espabilando nada de nada. Doy fe. Le ha faltado tiempo para seguir reuniéndose con ojeadores. Pero esto empieza a ser la gota que colma el vaso para su hijo, y cuando le pide que se siente a charlar un rato con ellos en el bar, ya Vince le planta cara. No quiere más charlas, no quiere meterse en más problemas y quiere volver a jugar.Y se marcha, dejando a Vince's Dad con la palabra en la boca, que ya era hora, por cierto.

Pero a este hombre le da exactamente lo mismo. Es como un tanque que arrolla todo a su paso. No le da tiempo a Vince casi ni a entrar por la puerta de casa, para seguir con el tema. Ahora es Alabama el objetivo. Tienen otra pequeña bronca a cuenta del tema, y sale el nombre del coach a relucir. Vince's Dad, que tiene sus contactos, está convencido de que el coach se marchará, así que no entiende como su hijo puede hacer caso de lo que le diga ese hombre. Pero Vince no quiere creerlo. Pero cuando los ánimos ya empiezan a estar más caldeados, por fín aparece la madre, y por fin va a dejar de escuchar sin decir ni palabra. Ya se ha cansado de la situación, y ahora tiene mucho que decir. Total, que le pone las cosas muy claras a su marido, diciendo que está agobiando a Vince demasiado, y que deje de ser su agente, porque en realidad es su padre. Ni que decir tiene que esto le sienta como una patada al bueno de Vince's Dad, que se marcha pero que muy cabreado. Veremos a ver en qué termina esto.

Gran Buddy...Gran Buddy…

Mientras hay nubarrones por casa de los Howard, en casa de los Riggins también hay aguas revueltas. Y sí… es por el momento que creo que el 99% de nosotros estábamos esperando. Tim Riggins está a punto de tener la condicional, ¡sí señor! (por cierto, qué mal le sienta el blanco, la verdad) No podía terminarse la serie sin saber nada de nuestro fullback favorito, y no podía quedarse en la cárcel eternamente, así que ya iba siendo hora que viera un poco la luz del sol sin estar entre rejas. Ahora tiene la oportunidad de salir, pero para ello necesita una audiencia con gente que lo conozca y que convenza a un jurado de que Tim no merece seguir en prisión. Por supuesto, Billy será el primero que querrá hablar de su hermano, pero necesitan más gente.

Y como era de esperar, la primera persona a la que hay que acudir en casos de crisis, es al coach Taylor, aunque la suerte quiera que esté reunido en el momento que quiere hablar con él. Pero está reunido con Buddy que sigue en su cruzada para que Eric no se marche, así que no parece demasiado problema decirle que necesita hablar con el entrenador. Pero Buddy, que entre sus múltiples cualidades no se encuentra la sensación de que estorba, (le adoro, en serio) no hace ni el más mínimo amago de moverse de su silla mientras Billy suelta su petición. Y quizá eso sea una bendición. Aunque Billy no parece muy convencido de que Buddy intervenga en esa sesión.

Como no podía ser de otra manera, el coach irá a esa audiencia, y sin que nadie le pida ni voz ni voto, Buddy también. Y quizá la persona más adecuada para hablar de Tim sea el señor Garrity, teniendo en cuenta su pasión por los Panthers y su pasión por su hija, que fue novia de Riggins mucho tiempo. Pero todo esto supera a Billy. En su afán por quedar bien escribe un discurso que quiere aprenderse de memoria sobre todas las cualidades de su hermano, no consigue memorizarlo, y sus nervios y mal humor van en aumento. Es lógico, por otro lado. Teniendo en cuenta que es su hermano menor y que está en la cárcel por su culpa, la presión y las ganar de sacarle de allí tienen que ser enormes.

Llega el día de la audiencia… y llega el día que Tim se la juega. Está en manos de tres personas muy diferentes entre sí, pero que los tres quieren lo mejor para él. Sin embargo, conoce a su hermano de sobra, y prefiere que no hable de él. Si alguien puede poner las cosas peor de lo que están, ese es Billy Riggins. Pero Billy, aunque dolido por la negativa de su hermano a que diga nada, sí que lo dice. Saca sus cuartillas y entre nervios y balbuceos suelta… no sé, una especie de discurso que no suena muy bien, todo sea dicho y que yo creo que no convence a nadie.

Menos mal que siempre nos queda una bala en la recámara, y esta vez van a ser dos. Como nos tiene acostumbrados, Taylor, sin discurso escrito y preparado, sin nervio alguno, comenta lo que ha supuesto Tim Riggins para su equipo, la fe que tuvo en él dándole un puesto de entrenador asistente, su carácter en el campo y demás. En fin, que levante la mano el que no se haya emocionado aunque sea un poco con este discurso.

Queda patente que Billy no tenía demasiada ilusión porque Buddy participara en este pequeño debate, porque ni siquiera estaba apuntado en la lista del jurado. Pero eso a Buddy le da igual (de nuevo). Muy emotivo también, habla de Tim con muchísimo cariño y le ofrece un puesto a tiempo completo en su nuevo negocio. Punto enorme para Buddy. Chapeau. Y precioso momento cara a cara de Eric con Riggins, en el cual Tim le pide perdón por haberle defraudado y Eric le dice que no, que no lo hizo. En fin, por si no lo había dicho ya, cómo voy a echar de menos esta serie. Estos momentos la hacen única.

Pero bueno… todavía nos faltan dos semanas para saber la decisión del jurado, así que tenemos que irnos de nuevo a la otra decisión que tiene que tomar el coach (irse o no irse, esa es la cuestión), y a Tami, a la que evidentemente también le afecta sobremanera todo este asunto. Es impresionante la lealtad de esta mujer. Quizá ella no quiera irse, pero si ofrecen una oportunidad semejante a su marido, ella irá con el a apoyarle, donde haga falta.

Además, como ya hemos dicho, esta es una oportunidad demasiado buena para rechazarla. Una casa con piscina, un colegio concertado para Gracie Bell, y un puesto de entrenador muy importante y que sería un gran avance en la carrera del coach. No estamos hablando de ser un entrenador asistente, como cuando se marchó la otra vez. Esta vez quieren que sea el entrenador principal. Pero mientras su marido cavila sobre este asunto, ella sigue con su trabajo, que parece que va cada vez mejor. Las clases de deberes funcionan, aunque todavía se necesitan más voluntarios, y el director le apunta a una conferencia, donde será jurado para la elección de estudiantes para la Universidad, cosa que demuestra que confía en ella, y además sería bueno para su trabajo. Y por supuesto, en esa ponencia y debate, dando sus puntos de vista sobre el modo de elegir alumnos, y sobre los test de acceso a la Universidad, se lleva el apoyo y aplauso de los asistentes. Qué fenómena es esta mujer, caray.

Mientras tanto, Buddy sigue tramando sus maldades para que Eric se quede en Dillon. El plan es sencillo, pero puede ser efectivo. Va ha haber un banquete deportivo para los equipos del instituto, y Buddy quiere convertirlo en un homenaje para el coach. Quiere que sus jugadores digan algunas palabras sobre lo importante que ha sido él para sus vidas, e intentar hacerle verle lo necesario que sigue siendo allí. Por ello, va hablando con todos para convencerles de que tienen que hacerlo. Claro que a Vince no le hace mucho chiste, dada su actual relación con Eric. Sigue en el banquillo y todavía las relaciones están muy tensas.

Pero llega la noche del banquete deportivo, y llega la noche especial. Antes del homenaje, Buddy saca otra de sus armas y regala a Gracie Bell una camiseta mini de los Lions. Por cierto, estoy de acuerdo, no es una niña lo que se dice muy guapa, pero me parece muy graciosa. Aparte de que me ha emocionado un poco volver a oír aquello de Clear Eyes… No me esperaba menos del homenaje, y han sido sencillas y emotivas las palabras que le han ido dedicando al coach, todas sin excepción

Aunque si me tengo que quedar con alguna… quizá con Luke y su “Jugar para el entrenador es… como un sueño. Algunos de los mejores días de mi vida, han sido jugando para usted, entrenadorTremendo. Tampoco ha tenido ningún desperdicio el galés (qué poquito ha salido este personaje, pensaba que iba a dar más juego, una pena, aunque supongo que no habrá tiempo para todo): “El entrenador me dijo que a mí me gustaba el fútbol, pero que todavía no lo sabía. Y tenía razón. Gracias, entrenador“. Pero claro, las más esperadas han sido las de Vince, y no me parece que ha estado mal, escaso de palabras pero contundente. “El entrenador Taylor es el mejor“. Sí, me vuelve a caer bien Vince, y mira que últimamente ya no le miraba con buenos ojos.

Superada esta prueba, Vince en el banquete tiene otro escollo por resolver, y es recuperar a Jess. Y bueno, por lo menos han hablado un poco y quedado en que hablarán mas tarde. Creo que al final este chico tendrá un final feliz, sería bastante duro que por los errores que ha cometido por culpa de su padre acabara mal, y más cuando se le está viendo tan buena voluntad para repararlos.

Después del banquete, Tammi y Eric siguen pensando en Florida y… las naranjas recién exprimidas molan, la piscina mola aún más… pero en estos momentos lo que Eric más quiere es llevar a esos chavales al estatal. Es su máxima prioridad. Es lo que se merecen. Aun así como bien le dice Tami… una vez pase todo esto, él tendrá que pensar en esa oferta… porque también se lo merece.

Cómo voy a echar de menos a este matrimonio, madre mía

“Me quedo”, dice Eric

Llega el día del partido, y llega una visita a casa de los Taylor. Vince, que no parece muy satisfecho con sus palabras de la noche del banquete, quiere sincerarse de una vez por todas y decirle todo lo que lleva dentro. Reconozco que yo estaba con la lagrimilla, pero además todo lo que le ha dicho es cierto, y muy sentido. Si no fuera por él, Vince ahora estaría en una cuneta, o en la cárcel, ha cambiado su vida. Y si se queda, Vince hará lo imposible por estar concentrado, y jugar bien para el y su equipo. Coach, please don't go. Te acabas de ganar la titularidad de nuevo, sí señor.

De todas formas, cuando vi el capítulo, y cuando lo he vuelto a ver, sigo sin tener muy claro si el coach realmente ha tenido dudas, o no, o sabía que iba a hacer desde el principio, o le han emocionado los jugadores, o está mintiendo. Y su cara de póquer no me ayuda nada. Lo que sí es seguro que cuando justo antes del partido le preguntan los periodistas si se va a quedar o no, el responde que él no se va a ir a ningún sitio, cuando termine el partido, va a volver a su casa de nuevo, su casa en Dillon.

Impresionante la mirada de Tami, esa media sonrisa y esa complicidad. Y cómo le abraza para decirle que está lleno de sorpresas, y que le quiere. Para gustos colores, pero ese pequeño momento ha sido para mí el más grande de este Don't Go. Para sorpresas sin embargo, la que le aguarda a Becky, que ya tenía yo ganas de esta escena… Durante todo el capítulo, se ha visto que su relación con Luke va viento en popa, es más, estaría dispuesta a vivir en una granja, y parece que la química entre ellos es muy buena. Pero entrar en casa y encontrarse al menor de los Riggins tomándose una cerveza, por fin libre, (sí, casi no me puedo creer que lo esté escribiendo, pero a Tim Riggins le han soltado por fin), no debe tener ningún desperdicio.

Esas miradas, esa incomodidad, ese welcome home, me parece a mí que algo hay detrás de esto. No sé cómo me lo van a resolver en lo poquito que nos queda, pero más les vale hacerlo porque si no me dará un algo. ¡Hasta entonces, un saludo!

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