Review FF: The Gift

Review FF: The Gift

FlashForward reinventa el significado de la palabra fantasma en un episodio absolutamente prescindible durante su primera media hora y que crece de forma ambiciosa durante sus últimos diez minutos. The Gift (El Regalo) pone sobre la mesa uno de los temas que tú y yo nos habíamos planteado viendo la serie. “Vale, muy bien, he visto mi futuro. ¿Y qué pasa si intento cambiarlo?” Pues vamos a ver lo que pasa…

Media hora, decía, en la que la mayoría de historias entre personajes no avanza demasiado. The Gift arranca con Demetri tratando de enviar un mensaje a una tal Celia, madre de dos niños y cuyos 2 minutos y 17 segundos están marcados por la oscuridad. No ha visto nada, como él. Zoey interrumpe a su marido proponiéndole tareas para hacer juntos de cara a su futura boda. Demetri sigue sin confesarle su ausencia de flash, pero su actitud lo empieza a delatar. Mientras tanto, busca pistas en las manos azules del mosaico de Mark que salieron a la luz en Scary Monsters and Super Creeps. Y nos encontramos con esta imagen:

Ya somos fantasmasYa somos fantasmas

Alreadyghosts.com (si lo buscáis os lleva a la página de FlashForward en ABC) es una web que trata de conectar a personas de todo el mundo que están en la misma situación que Celia o Noh, es decir, personas que no han visto nada en su flash. Fantasmas. Partimos de la base que todos ellos creen firmemente en el cumplimiento de sus visiones. Todos están convencidos de que van a morir. La serie lanza otro debate clásico, una de esas preguntas que cualquier ser humano se ha hecho alguna vez. “Si me quedaran unos pocos meses de vida, ¿a qué dedicaría mi tiempo?

Pues bien, este club de la muerte se dedica a realizar todo tipo de transgresiones. Liderados por un tal Raynaud, interpretado por el gran Leoben (Callum Keith Rennie) de Battlestar Galactica, se reúnen en un local decididamente original. Los asistentes deben superar una pequeña prueba para entrar que consiste en jugar a la ruleta rusa. Y yo que me quejo porque no me dejan entrar en zapatillas… Demetri, Al y Mark asisten a la fiesta con la intención de atrapar a los que atentaron contra ellos y Janis. Pero sólo uno de ellos juega a la ruleta rusa: Al Gough. Sí, todos pensábamos que sería Demetri, que morirá en el episodio del 15 de marzo, pero The Gift empieza a romper los esquemas del futuro desde esa escena.

En el momento álgido de la fiesta, justo antes de que salgan las gogós, aparece Raynaud con las manos pintadas de azul, una pistola en la mano y la intención de seguir con juegos macabros. Los tres agentes se abalanzan sobre él antes de que dispare el arma. Aguafiestas… Sin embargo, Raynaud, un profesor de historia de América, no tiene ni idea de los atentados contra el FBI y confiesa que ha conseguido reunir a toda esa gente gracias al mosaico de Mark. Por cierto, al departamento de policía ha llegado Fiona, la mujer que compartía flash con Al y el pájaro suicida. Y cuando recuperamos parte de la visión de Al, descubrimos que habla con su abogado porque ha matado a una mujer. Dejamos el tema en el aire y vamos con…

¡Aaron!¡Aaron!

Aaron se ha pasado media vida tratando de superar la muerte de su hija. El flash supuso una recaída, pero la exhumación del cadáver había devuelto las cosas a su sitio. Pues bien, un soldado llamado Mike que compartió destino con Tracy aparece en su vida para entregarle una navaja. Pero no una cualquiera, la misma que le daba (o dará) Aaron a Tracy en el flash, asegurándole que la necesita más que él. Aaron recupera la ilusión, pero Mike no tarda en explicarle el terrible suceso que supuso la muerte de Tracy en Afganistán (¿o era Irak?). Él vio con sus propios ojos el cadáver de la soldado Stark.

Perfecto. Tema cerrado, ¿verdad? El pobre Aaron puede irse a casa a descansar y a dejar de martirizarse con el paradero de su hija muerta, ¿no? No, señores, porque he dicho que los últimos diez minutos de The Gift presentan una ambiciosa alternativa. Habíamos dejado a Al preocupado porque en su flash confiesa haber matado, por accidente, a una mujer. Al deja una carta sobre la mesa de Demetri y se marcha. Y todos empezamos a sospechar de sus intenciones. Se trata de una carta de despedida, que Demetri lee a tiempo. Y en la azotea se encuentran con ésto:

Al quiere saltarAl quiere saltar

Al no quiere ser el responsable de la muerte de una mujer. Y ha decidido no serlo. Algunos habríamos optado por robar un banco y marcharnos a Cuba, pero Al es americano y es agente del FBI, así que sólo puede convertirse en un héroe. Y los héroes mueren con gestos heroicos. Al salta al vacío. Ahora que levanten la mano los que han pensado que la mujer que mataba Al en su flash pasaría justo por debajo en el momento del aterrizaje. Yo sí, llámame peliculero. Pero no sucede nada de eso. Al contrario, el gesto de Al invita a todos los personajes a creer que el futuro visto en los flashes no tiene por qué cumplirse.

Aún voy más allá: ¿es posible que ese gesto haya cambiado el futuro? Vais a disculparme la comparación, pero me recuerda mucho a la idea que tenía Daniel Faraday de cambiar el pasado a través de Jughead. No conocemos la respuesta. Eso sí, insisto, el suicidio de Al hace que cada uno de los protagonistas se dé un par de golpes en la cabeza y se cuestione qué está haciendo con su vida. Y hasta qué punto han influido 2 minutos y 17 segundos inciertos en toda una vida. El final, como de costumbre, es una pequeña joya. Demetri reinicia el mail que su mujer interrumpió al principio del episodio. El destinatario es Celia, una mujer que no tuvo flash porque Al se había cruzado sin querer en su vida, pero que ahora podrá disfrutar de sus dos hijos y de una nueva oportunidad. Ya no es un fantasma.

¿Por qué planteaba si el futuro ha cambiado? Básicamente porque a mitad de capítulo vemos el cuerpo destrozado de Tracy, la hija de Aaron, y en los últimos segundos nos encontramos con esta chica, decididamente parecida a Tracy. Hi, dad.

WTF!WTF!

¿Perdona? ¿Qué está pasando aquí? ¿A ti no te faltaba medio cuerpo? Espero que no sea un sueño de Aaron o una visión fantasma al estilo Lost porque el giro argumental ha sido espectacular. Y es que, como dice Zoey al final del episodio, entre su visión y la que le confiesa por fin su marido, ella prefiere quedarse con la de la esperanza. Esperanza. Eso es lo que vemos en el último abrazo de Mark a Olivia, en las ganas de Nicole (y su nítido japonés) por ayudar desinteresadamente a los demás, en la pulsera de Simon con la inscripción de Anabelle, en la ventana antichoque de pájaros de Fiona o en los cuadros de Bryce. Esperanza, también, en el futuro de la serie…


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