Review FF: Black Swan

Review FF: Black Swan

(FlashForward no se parece a Lost. FlashForward no se parece a Lost. FlashForward no se parece a Lost). Mira que llevo toda la semana repitiendo esa frase para no rayar al personal en esta review y en la primera escena, absolutamente brillante, aparece el señor Keir O'Donnell, que no es otro que Thomas, el papá de Aaron y ex pareja de Claire Littleton en Lost. Nos lo ponen difícil, eh. Y encima esa aparición a última hora… En fin, buen capítulo Black Swan, ¿verdad?

Juro que no diré más veces la palabra Lost en la review… ¿Comentamos el 1×04?

  • Episodio 1×04: Black Swan
  • Fecha de emisión: 15 de octubre

Tanto si te has visto cagando (perdón) en el cuarto de baño como si navegabas en la oscuridad, Black Swan deja meridianamente claro que los flashes influyen en el día a día de cada persona. La diferencia, y ahí reina parte del encanto de esta serie, es cómo nos tomamos el flash. Es posible que la reacción de cada personaje sea consecuencia del carácter de su visión. Y Bryce y Olivia son dos claros ejemplos:

Bryce cree que el futuro que ha visto se cumplirá a rajatabla e incluso toma decisiones médicas en función de esa información. Yo pongo su profesionalidad en entredicho, igual que hace Olivia. Pero Olivia, y yo, nos equivocamos. La fe de Bryce en esos 2 minutos y 17 segundos salva la vida a Ned, el personaje con el que hemos empezamos de forma magistral este 1×04. Pero es que Bryce, en el momento del apagón estaba a punto de atravesar su cabeza con una bala. Y en su visión, aunque sea basándonos en un dibujo, da la sensación de que ha conocido a una chica oriental que le hace feliz.

Olivia, casada en la actualidad, se ha visto traicionando a su marido con un hombre que se acaba de cruzar en su vida. Su postura, la más lógica en mi opinión, es sentir recelo hacia ese flash que desmonta su felicidad actual. Y se pasa medio episodio evitando a Lloyd Simcoe, el no tan angelical padre del niño autista. Como dice el traficante de drogas de medio pelo al que cazan Demetri y Mark: “no se puede luchar contra el destino”. La serie navega en ese dilema de si tus actos conducen a tu destino o puedes cambiarlo en función de éstos. Por ahora, creo que ganan los que apuestan que el destino está escrito. Y el 29 de abril todos estarán como dicen sus visiones.

La trama hospitalaria ha tenido como protagonista a Ned, víctima del debate entre Olivia y Bryce. Su flash nos convence de que, por muy estrambótico que parezca, todo es posible. Sí, lo digo por el hecho de que Ned, un tío de piel blanquecina y extremadamente reservado, se haya visto en una discoteca rodeado de mujeres, vistiendo pantalones de cuero de otra época y siendo negro. Has oído bien: ne-gro. Al final la culpa era de Addison (yo también he pensado en Grey), una enfermedad que produce una hiperpigmentación en la piel en situaciones de estrés. Nada relevante para la historia, pero decididamente curioso.

¡Soy negro, dude!¡Soy negro, dude!

La otra línea argumental del episodio, algo pobre en mi opinión, se centra en los agentes del FBI Mark y Demetri, a los que sigo sin encontrarle el carisma. Después del frustrante viaje a Alemania, Mark ha perdido el favor de Stanford, que cree que deben investigar a la terrorista capturada en el momento del flash, tal y como propone Demetri. No es que el agente de origen coreano huela pistas en la detenida, es que sospecha que conoce algunos detalles de su futura muerte. Noh es el personaje más marcado por su visión. Y no me sorprende.

Un chivatazo de Alda los conduce hasta un restaurante donde podrían encontrar una pista. La palabra “FBI” pone tan nervioso al cocinero que, haciendo todo el ruido del mundo, decide poner pies en polvorosa. ¿No era más fácil salir caminando tranquilamente? ¡Nadie lo estaba mirando! La persecución posterior está llena de tópicos, con Mark chocando contra una puerta que se abre en el momento exacto en que pasa y enfrentándose cara a cara con un perro con muy malas pulgas. Menos mal que el sospechoso, que ha resultado ser un traficante de medio pelo, ha salvado la escena con una genial cita: “seré el scarface de la hierba”. Al final, Demetri ha acabado confesándole a Mark que el día 15 de marzo será asesinado por tres disparos en el pecho.

Volvamos con Alda, que le ha dado sentido al título del episodio, aparte de un repaso a Benford en su cara a cara particular. La terrorista propone olvidarse de buscar a los responsables del flash o a cómo ha sucedido ese apagón. Y empezar a preguntarse por qué. Mark sigue a lo suyo y ha activado mecanismos poco convencionales (ilegales) para seguir la pista de Somalia, donde se produjo un flash similar en el año 1991.

El canguro, uno más de la familiaEl canguro, uno más de la familia

Por otro lado, Nicole, la canguro (que no el canguro) de Charlie Benford, ha vuelto al trabajo siguiendo las instrucciones de Aaron, que parece el padre de todos. Nicole está asustada porque en su flash la estaban ahogando hasta la muerte. Lo más chocante es que ella no sentía miedo, sino la sensación de que se lo merecía. Qué duro, ¿no?

Lo mejor de Black Swanha llegado al final, justo después de ver la imagen que abre el post. Lloyd Simcoe ha recibido la llamada de un tal Simon. Sí, Simon es el actor que todos estábamos esperando con los brazos abiertos: ¡Dominic Monaghan! Y ha empezado fuerte: “Simcoe, somos los responsables del mayor desastre de la historia de la humanidad”. Sin duda, esta serie gana muchísimos puntos cuando entramos en los dos últimos minutos de capítulo. Agárrense que vienen curvas… ¡y Charlie Pace!

Nota del autor
3
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