Review FF: Believe

Review FF: Believe

Creer o no creer. FlashForward nos ha enseñado durante ocho episodios cómo se posicionaba cada personaje respecto a esos 2 minutos y 17 segundos que cambiaron sus vidas. Algunos, como Benford, lo han utilizado para organizar una investigación. Otras, como Janis, se han empezado a cuestionar sus prioridades vitales. Pero sólo a uno de ellos, Bryce, el flash le ha servido para mantenerse con vida. El médico es el único que ha creído en cada uno de los segundos de ese futuro. Believe se desmarca de los anteriores episodios y nos ofrece una curiosa historia de amor que requiere de la fe (creer o no creer) de sus protagonistas para que tenga un final feliz. ¿Lo comentamos?

Para bien o para mal, más bien esto último, el apagón ha cambiado la vida de todo el mundo. Los Benford ya no son aquella pareja de enamorados de los primeros días. Aaron no esperaba que la noticia más feliz de su vida, el regreso de Tracy, se convertiría en una pesadilla. Demetri lucha contra la incertidumbre de su destino. Y mientras Simon y Simcoe juegan con el mundo con ases en la manga, Bryce lucha por mantenerse con vida por un objetivo mucho más modesto: conocer a la mujer asiática de su flash.

Durante nueve episodios nos han dado la lata con la obsesión de Bryce. En seis meses, el doctor Varley debería estar enamorado de una mujer asiática. Y eso nos había hecho perder de vista que Bryce, segundos antes del apagón, sostenía una pistola que apuntaba a su cabeza. Believe traslada la acción a un mes antes del trágico suceso que cambió el mundo. En concreto, arrancamos en un hospital ante ésto:

RadiografíasRadiografías

Imagino que no soy el único que ha pensado que la protagonista del episodio sería Janis. Y que esa pequeña mancha de la fotografía es el bebé que lleva (o llevará) dentro. Sin embargo, Janis no está en la escena, sino Bryce. Y esa mancha no traerá alegría al mundo, sino una de las mayores desgracias del ser humano: cáncer. Metástasis en el hígado, para ser exactos. Tragamos saliva… Aunque no nos ha dado tiempo de familiarizarnos demasiado con el personaje, una noticia de este alcance siempre impacta. La primera reacción del doctor es la de la confusión, que dará paso a la ira en una curiosa escena en un párking en la que paga su frustración con un coche clásico. Ya tenemos al primer protagonista del episodio.

La segunda protagonista vive en Tokio, se llama Keiko Arahida y es ingeniera con másters en biomedicina y robótica. Un partidazo de mujer, vamos. Dos semanas antes del flash, Keiko se exponía ante un consejo plagado de hombres (no es un detalle gratuito) para acceder a una importante empresa del país. Pese a sus privilegiadas aptitudes para la robótica, Keiko menciona en la entrevista su pasión por la música. Otro detalle que no es secundario. Keiko es aceptada y al llegar a casa su madre le ha preparado una fiesta sorpresa… y dos posibles candidatos para matrimonio. ¿Todavía suceden estas cosas en Japón? La primera conclusión es que Keiko no está cómoda en casa porque se siente privada de sus verdaderas aficiones.

Volvemos con Bryce y seguimos en el pasado, días antes del apagón. El doctor Varley asiste a Olivia en una operación a una mujer con cirrosis, su misma afección. Bryce se colapsa y Olivia le obliga a replantearse su relación con la medicina. Sin embargo, Bryce tiene la cabeza en otro sitio, concretamente con una pistola apuntando a ella. Sí, ha tomado la decisión de suicidarse. Y ni siquiera la ayuda de una psicóloga, que le recomienda que hable de su enfermedad con su gente, consigue convencerlo. Poco después, el flash…

Bryce y Keiko, en una posición similarBryce y Keiko, en una posición similar

El flash, decía, cambia la vida de los dos protagonistas del episodio. Ambos se han visto completamente enamorados en un restaurante japonés. Y Bryce es capaz de chapurrear el idioma nipón gracias, como veremos después, a las clases intensivas en casa y a la ayuda de Nicole. ¿Se puede aprender japonés en dos meses? Voy a dejarlo en duda porque no quiero estropear la magia de lo que me ha parecido una interesante historia de amor. Seguimos, ya en tiempo presente. Keiko asiste a su primera reunión con el consejo y su trabajo de debut es… ¿aplicar sus conocimientos a la medicina? ¿investigar un robot que ayude a los descapacitados?… No, servir el té. Así de machista. Insisto, perdonad mi incultura: ¿todavía sucede todo eso en Japón?

La consecuencia de esta acción se grabará en la piel de Keiko. Literalmente. Un tatuaje reivindicativo que le ayuda a creer en su futuro: Believe. Has de tener cuidado con los tatuajes en alfabetos asiáticos, sino que se lo pregunten a la amiga Penny (The Big Bang Theory). Poco después, la japonesa, harta del yugo familiar y de las tradiciones del país, decide romper con su trabajo y marcharse de casa.

Por otro lado, la salud de Bryce empieza a cojear, hecho que le obliga a confesar su enfermedad a Olivia en una dura escena. La señora Benford tira de contactos y consigue un viaje a Houston para que Bryce visite a un prestigioso oncólogo. Poco antes, Bryce había enseñado su dibujo a la paciente japonesa del hospital que, casualmente, conocía el logo de la imagen. Voy a hacer otro ejercicio de fe para tragarme este punto. Lo cierto es que la señora le da una dirección exacta del restaurante. Bryce obtiene un permiso para marcharse a Houston y se va a…

¡Tokio!¡Tokio!

Tercer ejercicio de fe: en Tokio, Bryce encuentra el restaurante a la primera de cambios y los trabajadores reconocen a Keiko en su dibujo. En serio, en Tokio viven 13 millones de personas. Todo sea por la victoria del amor… Cuando Bryce llega a casa de Keiko, ésta ya se ha ido. Y la familia no colabora demasiado. Hundido, como la primera vez que lo vemos en el capítulo, Bryce decide volver a casa. Ha dejado de creer. Sin embargo, en el mismo avión que lo lleva a Los Ángeles vemos aparecer a Keiko. Y conocemos una parte de su flash decisiva: en el futuro, la japonesa y el doctor se encontrarán en un restaurante asiático de Los Ángeles. Es evidente que el destino está escrito. Y no se pueden adelantar los acontecimientos. Alguien tendrá que explicárselo a Bryce para que triunfe el amor. Creer o no creer.

¿Y qué hay del resto de historias del capítulo? Benford ha descubierto el sms que informaba a Olivia de que Mark estaba bebiendo en su flash. Y el agente del FBI busca culpables. No lo tiene muy díficil, ya que sólo se lo ha confesado a dos personas: Wedeck y Aaron. A Mark no le han enseñado el significado de la palabra confianza porque se va directo a por Aaron a pedirle explicaciones. Y el pobre Aaron, que suficiente tiene con los problemas alcohólicos de su hija, le dice que se busque un nuevo padrino y que se compre un amigo. Bueno, esto último no se lo dice, pero le da unas collejas bastante significativas.

Al final del episodio, Mark regresará a casa del señor Stark para pedir disculpas. Y Aaron, mucho más sensato que el agente del FBI, le reclamará su amistad. Aaron lo está pasando realmente mal porque su sueño, que era volver a tener a Tracy, se ha convertido en una pesadilla. Como él mismo confiesa, Tracy murió y ahora hay otra persona. La Tracy que se alistó en el ejército quería ser como papá y lo único que ha copiado de él es su afición por el JB.

Cuidadín con Aaron, señor Benford...Cuidadín con Aaron, señor Benford…

La tercera historia de este 1×09 se centra en la investigación del flash. La NSA ha seguido la pista del anillo que vimos en el anterior episodio y ha concluido que lleva escrito el signo de alfa. También opina que Demetri no debería formar parte de la investigación porque tiene fecha de caducidad. El señor Noh, consciente de que el NSA guarda información de la llamada que recibió pronosticando su muerte, presiona para obtener información. Y la consigue: la llamada se realizó desde Hong Kong. ¿Cómo lo saben? Por el sonido ambiente. Es muy fácil. Ponedme una música, la que sea, y os digo dónde se está escuchando y el DNI de las personas que están presente… ¡No me lo trago!

¿Nos vamos a Hong Kong? Wedeck dice que no, que ya tuvo suficiente con financiar el viaje para liberar al nazi. Pero Mark dice que sí. En el próximo episodio estoy convencido que viajaremos a esta región administrativa del sur de China. Todo sea por salvarle la vida al amigo Noh. Y entre romances a deshora, litros de alcohol y mensajes de texto sin remitente se ha consumido un correcto 1×09. Sí, no ha estado mal, ¿verdad? El problema es que no ha estado mal sigue siendo poco para esta serie. Y vosotros, ¿creéis o no creéis en su futuro?


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