Review Fargo: The House Of Special Purpose

Paisajes nevados, caminos llenos de coches grandes, música que nos traslada a otras épocas… No olvidemos donde estamos. Esto es Minnesota. Tenemos asuntos pendientes y mucho por venir aún. Hoy se produce una intersección de intereses. Bienvenidos a Fargo.

El capítulo comienza bajo el hilo musical de Mac Davis, con la canción “It’ s Hard to Be Humble”, hablándonos de la soledad. Como solitario conduce Emmit sin dirección conocida, mientras que su mujer vuelve a casa, y encuentra un sobre ante su puerta dirigido a su marido, y que no puede evitar abrir: es un DVD con una cinta porno de él. Por supuesto esto no es tan sencillo: en realidad, (una vez más) es una estrategia de Nikki, con Ray haciendo de Emmit y ella como la chica misteriosa. Vemos las dudas de Ray a la hora del chantaje, pero Nikki le dice que no hay otra manera para conseguir dinero para el bridge al haber perdido al patrocinador. Esta entiende que Ray faltara por el asco de día que tuvo (y que ninguno quisiéramos) pero le ha perdonado y deben conseguir dinero. Al volver del baño, encuentra a Ray arrodillado con un anillo en la mano, ella sale corriendo para quitarse la peluca y que Ray lo haga bien (aunque el momento elegido no parece el más adecuado, original sí que es). Él está enamorado y ella dice que sí, claro (Por primera vez me creo el amor de Nikki, pero no del todo). Lo que seguro que van a tener es una estupenda celebración del compromiso.

Emmit continua conduciendo cuando recibe una llamada de (oh, sorpresa) su mujer. A pesar de la prisa que se da para llegar a casa, no le sirve de nada: Stella se marcha y su hija le dice que no la llame. No creen su versión. El Emmit que aparece tras su marcha es uno más enfadado. Lógicamente se pone a ver la cinta y su rostro lo dice todo: la guerra entre hermanos ha comenzado de manera clara.

Sy llega a la oficina y encuentra a Varga en su despacho. Piensa montar una escena, pero sus matones lo impiden con rapidez. Lo primero que le dice es que su mujer es gorda, pero es todo una cuestión de perspectiva. Esta explicación está subrayada con un gesto (de ¿superioridad?) de Varga: frotar la taza de café de Sy por su pene durante un buen rato. Es todo una cuestión de perspectiva, es su despacho y es su mujer porque él lo permite. Sy está pálido y no entiende nada, pero la humillación va un paso más lejos: ¿qué tal una taza de agua para recuperarse? Obviamente, Sy se niega, pero sutilmente Meemo saca una pistola y le amenaza para que se tome toda la taza (Cada vez está más claro que Yuri es la palabra y Meemo el músculo). Sy la bebe y descubrimos de que va todo esto: la visita de la agente López, de la que han avisado a Varga. Sy cuenta que no tiene nada que ver con ellos, pero igualmente las cosas han cambiado para él: ya no es su despacho, Varga es su jefe, y todo irá bien mientras esté tranquilo y apruebe todo el papeleo que haga falta. Se abren las apuestas, ¿quién dice que Sy matará a Varga de la manera más rastrera posible? ¿Quién apuesta por qué Sy es la víctima? (No se a vosotros, pero cada vez veo más en Varga a alguien tan despiadado, aunque a su manera, como Lorne Malvo en la primera temporada)

Sy llama a Emmit, pero no contesta nadie. La reunión con la viuda Ruby GoldFarb (¡¡Mary McDonell!! Da igual lo mayor que se haga, está mujer es bellísima) tendrá que hacerla solo, a pesar de estar visiblemente en shock, como se lo hace notar ella. Es viuda recientemente y su capital viene por su difunto marido: un empresario de funerarias y de almacenes, negocios, que en palabras de la viuda, son similares: guardas las cosas que ya no utilizas. Ahora quiere hacerse con el negocio de almacenaje que le falta (los aparcamientos). Quiere comprar todo el negocio, no comprar otros y convertirse en la competencia, lo que suena a auténtica amenaza (y es algo que Sy no necesita ahora precisamente). Sy le dice que Emmit quiere dedicarse a la filantropía y estará encantado de vender el negocio por el precio adecuado. El trato parece muy encarrilado, pero recibe un mensaje de Emmit para que vaya a verle a casa, con lo que acelerado se disculpa ante la viuda, que lo toma por una estrategia de venta. Sy le deja la tarjeta y sale casi corriendo al coche, sin fijarse en que le están siguiendo los matones de Varga.

Como ya sabemos, nada es lo que parece y donde parece que hay urgencia y odio puede que, en realidad, no sea así. Sy entra corriendo en casa de Emmit para encontrarlo en el baño llorando abrazado al albornoz de su mujer. Sy comienza a preguntarle por el asunto de Varga, le cuenta todo lo que ha pasado, pero Emmit no le escucha. Para él sólo hay una cosa en la cabeza: su hermano y todo lo que hace contra él. Sy intenta que lo olvide, pero Emmit se vuelve en contra suya. Al parecer, Sy es un “solucionador”, y no ha conseguido terminar con la amenaza que son Ray y su, ahora, prometida. Emmit se lo echa en cara, pero al parecer Sy está atado por ser su hermano. Ya todo da igual, y le dice que haga lo que sea, pero ya está perdiendo mucho por culpa de Ray y Nikki, y eso debe terminar. (De nuevo, un guiño bíblico esta temporada. En este caso, se trata de la comparación de Nikki con Delilah -Dalila-, quien manipuló a Sansón para saber cuál era el secreto de su fuerza. La anterior fue Caín y Abel, que no mencioné por ser conocida por casi todo el mundo.) Ahora Sy tiene libertad absoluta y se dispone a cumplir su trabajo. Aunque sigue siendo ignorado al sacar el tema de la viuda Goldfarb.

Damos paso a nuestras detectives favoritas, que intentan contar a Donny su teoría con dificultad, no de ellas para explicarla si no de él para entenderla. El policía se da cuenta de que no va a gustarle nada la historia al jefe Damnick, pero a Gloria le da igual, es una historia más coherente. Ellas van a las oficinas a buscar a Ray (buena suerte encontrándole) y piden a Donny que busque a la mujer que alquiló el piso y se quejo del aire, Vanessa (que ya sabemos que es Nikki).

Nuestra feliz pareja está en una tienda buscando esmoquin para la boda. Ray está preocupado por haber pedido tanto dinero, pero Nikki le hace ver que Emmit es rico porque le engañó con los sellos y se lo deben, además ellos no se merecen menos de eso. (Puede que Nikki quiera a Ray, pero es cada vez más evidente la manipulación que ejerce sobre Ray para conseguir lo que ella quiere manejando la opinión de su pareja como prefiera). Cuando Ray entra a probarse un segundo traje, Nikki recibe una llamada de Sy para decirle lo estúpida que es por dejar la cinta así. Ahora Stella se ha ido y no conseguirán nada, pero Nikki no lo ve así: si Stella se ha ido es porque cree que la cinta es auténtica, por lo tanto deberán darle 200 dólares para no enseñar otra donde “Emmit” tiene sexo con su “secretaria”. Sy se cita con Nikki, pero parece que sin intención de darle el dinero. Nikki, entretanto, le dice a Ray que tiene que hacer unas cosas de chicas y que le llamará, abrazándole y besándole para demostrarle todo su cariño antes de irse.

Ray es un hombre feliz volviendo a casa, con un futuro que parece iluminarse, hasta que se recibe una llamada de su hermano amenazándole, montando todo un bonito numero en el autobús que le lleva a casa, donde le esperan las agentes Burgle y López para hablar con él en comisaria sobre algunas cosas. (Ray, ¿cuándo empezarán a irte bien las cosas?). El interrogatorio pasa por Ray intentando salir del paso tras cada acertada pregunta de las agentes de la ley, echando la culpa de todo a Sy y dejándolo como falta de entendimiento entre hermanos. Todo parece ir en orden hasta que el jefe Damnick, alertado por Donny, las hace salir. Les cuenta una historia sobre las coincidencias (pobre Laura Buxton que nunca recuperará su globo rojo…), para subrayar que es algo que pasa más a menudo de lo que parece. Gloria cuenta su versión, pero el jefe le dice que no puede probarla, por lo que deben terminar con Ray y soltarlo. (Con un jefe así, poco vamos a avanzar en la investigación).

Emmit llega a las oficinas, y en el garaje le espera Varga, que pide que agradezca la cena a su mujer (Bravo, Varga…) y le comenta que no pueden fiarse de Sy, porque parece estar confabulando con Ray, lo que explicaría por qué pudo robar en el banco y no ha acabado con el hermano de Emmit. Éste pide que confíe en Sy, que solo quiere protegerle, pero Varga le dice que en sus negocios no puede haber nada que agite el cocinado de tan frágil receta, como es el éxito (ahora comparada con un suflé) lo que termina con Emmit cediendo y prometiendo que hablará con Sy.
Al llegar a su despacho, descubre que tiene una visita de Larue Dollars, un agente de Hacienda. Esto hace saltar la alarma de Varga que, a pesar de todo, se queda en su despacho sentado observando la reunión de Emmit y Dollars, mientras con un palillo hurga sus dientes. Al parecer, debido al dinero que saco Ray en el robo (10.000 dólares) ha saltado una alarma al ser mayor de 9.999,99, lo que ha hecho a Emmit merecedor de una ligera investigación sorpresa. Por supuesto Emmit no lo entiende y reconoce (mirando a Varga) que los libros de contabilidad son impecables, pero igualmente, la inspección se va a hacer con entrevistas, consulta de cuentas y demás. Cuando Dollars se va, para volver al día siguiente, Varga aparece tras Emmit (empiezo a creer que es un auténtico lobo) y le pregunta si tiene mujer o hijos para poder chantajearle. Emmit intenta darse por vencido, pero Varga promete enseñar los libros de cuentas falsos, algo que Emmit desconocía tener (Emmit, ¿de dónde crees que sale el dinero de repente?)

Nikki y Sy se encuentran en el lugar acordado, moviéndose a uno más apartado. Sy quiere darle 40.000 dólares, que con los 10.000 que ya tienen serian 50.000 para que salgan del estado. Nikki quiere 200.000 y el sello por una cuestión de principios. Pero de repente, todo se complica al llegar los matones de Varga. Yuri dice que Minnesota le recuerda a Rusia, sólo que sin la sangre en el suelo. Nikki intenta irse y Meemo la agarra para que Yuri mande un mensaje a Sy: esto es lo que pasará si no haces caso. Solo oímos golpes y a una Nikki que aguanta un par de ellos antes de quedar todo en silencio. Sy está paralizado y horrorizado, sólo consigue subir al coche e irse. Nos tememos lo peor, pero vemos a Nikki arrastrarse hasta el coche sin poder mover nada de cintura para abajo, pero con la parte de arriba intacta. Ray vuelve a casa feliz por haberse librado de la policía, pero todo cambia cuando ve a Nikki en la bañera, más aún, llena de golpes. El capítulo termina con la imagen de un extraño ser (¿Demonio, mono, lobo, animal…?) que desconocemos que relación tendrá con la historia…

Capítulo lleno de acción, movimiento, represalias, torturas, y que nos trae, por fin, el cruce entre las dos líneas argumentales de la historia: Varga y el conflicto entre los hermanos. Es interesante ver el mecanismo que es el jefe Damnick para retrasar la investigación y mantener esta línea retrasada del resto (y asegurar un conflicto futuro) mientras parece avecinarse una guerra muy cruenta.
Por mi parte, tengo miles de preguntas: ¿se vengará Nikki? ¿Qué hará Ray? ¿Los hermanos se reconciliaran? ¿Sy conseguirá vengarse de Varga? ¿Aparecerá la viuda Goldfarb -sí, por favor- más en la temporada? ¿Qué tiene que ver la historia de Thaddeus Mobley/Ennis Stussy con todo esto? ¿Y que es ese extraño ser del final del capítulo?

Poco a poco todo va destapándose y parece que, al final, conseguiremos que se arregle lo que empezó siendo una floja temporada.

Nota del autor
4
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2 comentarios

  1. Jordi

    El lobo yo creo que se refiere a Varga. Me remito al capitulo en que se comparaba a Varga con un lobo y después un instrumento.

  2. sofi

    Esta temporada la he sentido más floja que las anteriores, aunque con este capítulo la trama va mejorando.
    Me cae muy mal Nikki, pues ella es la causante de los problemas entre Emmit y Ray, así que no lo sentí cuando le dieron su merecido. Tal vez no sea tan grave como parece y en el siguiente capítulo ya estará recuperándose, seguro para vengarse o tramar algo en contra de Emmit.

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