Review Falling Skies: Young Bloods

Después de pasar la resaca post-Eurocopa y todas las emisiones de Deportes en telediarios que una persona pueda soportar, tocaba ponerse con Young Bloods. Y yo no sé vosotros, pero yo he tenido la sensación de que han cogido a los Niños Perdidos de Peter Pan y los han metido en el escenario de una invasión alienígena. A mí me ha parecido todo el asunto un poco surrealista (dentro de los estándares de Falling Skies), como metido con calzador. ¿Comentamos?

Hoy tocaba centrarse en los niños, algo que, teniendo el nombre de Spielberg detrás de la producción, ya tardaba. Lo bueno que tienen los chiquillos de Falling Skies es que son algo menos previsibles que los adultos, aunque toda esa iniciativa y ese espíritu de batalla no me parece muy creíble, la verdad.

Para empezar tenemos a los ya conocidos Mason: Hal, Ben y Matt. Bueno, no sé hasta qué punto se puede considerar “niño” a Hal porque en la serie desde luego se pasa por alto la pretensión de hacerle pasar por un chaval en edad de ir al instituto (por no mencionar que el actor Drew Roy cuenta ya con 26 primaveras) o quizá sean sólo las circunstancias, pero el mayor de los hijos de Tom está más cerca de los adultos que de los niños. Hal es para su familia, lo que Tom Mason para la 2nd Massachusetts: está para quien le necesite, es comprensivo, conoce a los miembros de su familia y nunca les falla.

Luego están Ben. El mediano de los Mason está siendo, a mi parecer, uno de los puntos fuertes. Como ya dije la semana pasada, es uno de los personajes más interesantes de la segunda temporada: toda esa historia de los pinchos del arnés, los “súperpoderes”, el miedo a lo que le está pasando…

Y por último, está Matt. Que a este paso, se va a ganar la antipatía de muchos espectadores. Sus excursiones a territorio enemigo, primero con Tector y Boon y luego con los “Niños Perdidos”, me ha parecido un poco excesivo. En la primera temporada era un niño adorable y ahora parece que está pasando por la fase de niño rebelde. Prefería al niño adorable.

En Young Bloods un grupo de chavales roban las motos de Ben y Hal y éstos les persiguen hasta su refugio. Allí se encuentran con un grupo de niños (algunos os sonarán de las recientes temporadas de Fringe, Supernatural…) que sobreviven a duras penas, por lo que se ofrecen a ayudarles. Diego, su líder, Jeanne y unos cuantos niños más acompañan a Hal y Ben hasta la 2nd Massachusetts, donde Jeanne se reencuentra con su padre… nada más y nada menos que ¡Weaver! Vale, no lo he visto venir… más que nada porque me parece poco creíble… ¿no? Estos detalles (y algunos efectos especiales) deslucen Falling Skies.

Durante el resto del episodio Weaver intentará conseguir el perdón de su hija y mientras está en ello, Jeanne, Diego, Matt y algunos chicos más son capturados por los Skitters, que planean colocarles el arnés. Afortunadamente, Weaver, el equipo Mason y compañía logran salvarles in extremis.

Durante el asalto, Ben tiene un comportamiento extraño. Parece que tiene una conexión rara con los bichejos de los arneses y al llegar al tanque sus pinchos se iluminan. Reacciona enseguida, pero no antes de que su hermano mayor se dé cuenta.

Al final logran salvar a los niños y volver al campamento. Donde Weaver y Jeanne hacen las paces y se piden perdón por todos los errores. El capitán de la 2nd Massachusetts le regala la brújula que antes perteneció a Jimmy a su hija. Pero Jeanne no tiene pensado quedarse. Tiene su propia vida junto a Diego y los niños y abandona el campamento dejando una nota a su padre.

En definitiva, creo que este episodio podía haber dado más de sí. Me ha parecido un poco flojo, salvo por la incursión al cuartel donde los Skitters colocan los arneses a los niños (y hemos visto cómo es el proceso). La inesperada aparición de Jeanne me ha parecido más perjudicial, por la forma, que beneficioso. Me parece bien que dediquen un episodio a los niños, ya que se esfuerzan en hacerlos interesantes, pero he echado de menos algo más de chicha en las tramas de los adultos.

El asunto de las dudas sobre Tom y su visita a la nave de los alienígenas parece haber pasado a un segundo plano (o tercero) y ya nadie parece darle importancia, cuando creo que debería tenerla. Al menos tendría que contarle a Weaver lo ocurrido en el interior de la nave.

Y echo mucho de menos a Pope. No creo que en este episodio hubiera tenido mucho que decir, pero más vale que vuelva pronto. Y al ser posible, que vuelva el Pope de la primera temporada, no el de la segunda.

Por último, os dejo una curiosidad que quizá algunos ya conozcáis: los cómics de Falling Skies. En las últimas semanas TNT está colgando en su web La Batalla de Fichburg, una serie de cómics que cuentan los sucesos ocurridos entre el final de la primera y el principio de la segunda, entre los que destaca la Batalla de Fichburg, a la que se ha hecho referencia varias veces en los primero episodios de la segunda temporada. Están disponibles en la web de la TNT estadounidense (en inglés) y en la TNT España (en castellano).

¿Qué os ha parecido Young Bloods a vosotros?


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