Review Falling Skies: Sancturary, Part II

El concepto del “otro” puede llegar a ser fascinante. Todos somos un “otro”. Si los alienígenas vinieran a conquistar la tierra, para ellos, nosotros seríamos los “otros”, para los humanos, los “otros” serían los alienígenas. Y no es si quiera necesario llegar a esos extremos. ¿Quién no se ha sentido alguna vez el “otro” en su propio entorno? Es difícil encajar y encontrar un lugar al que llamar nuestro, pero en eso consiste otra de las perpetuas búsquedas del ser humano. O no humano. Todos somos un “otro” y en la segunda parte de Sanctuary hemos llegado a esos extremos. Mi vecina del quinto se había ofrecido a escribir la review de esta semana por aquello de la otredad y despersonalizar un poco el ambiente, pero luego decidí que me gustaban las cosas hechas a mi manera, como a cualquier “otro”… Y aquí empieza todo.

Hasta ahora, este último episodio es el que más me ha gustado. Si bien había ido mejorando, este Sanctuary (parte II) tiene algo de especial relacionado con la adrenalina, las huidas, el traslado, los escondites… Ha sido todo muy Evasión en la granja. Y me encanta. Me encanta cuando un guionista pone a los personajes en esa situación y dice “vamos a jugar al escondite” (bueno, o “sal de dónde estés, Charlie”, pero esa no es la cuestión).

El episodio comienza con el retrato de una vida normal. Jóvenes y niños jugando al fútbol. Ignorantes ante todo lo que se les viene encima. Sin saber aún que van a caer en la tela de araña. Y el asunto está en que hay más gente de la que parecía formando parte de esa trampa. Una familia que, por conseguir total inmunidad por parte de los alienígenas, les están proporcionando tantos niños como pueden.

No quiero entrar aquí en un debate sobre qué es o no es moral, pero sí tengo claro que ahí fuera hay más civiles en peligro y sólo tratan de sobrevivir. Como pueden. Con esfuerzo. Cierto es que, por enésima vez, las situaciones límite llevan a estas cosas, pero todos están en una situación límite, y, primero, había que pensar en que esos niños a los que están vendiendo, también son hijos de alguien. En fin, que tal y como dice Terry, “this is a messed up world, and this is what we have”.

No tardan mucho en darse cuenta de que algo no va bien en todo aquel circo. Francamente, me ha sorprendido que la hija de la doctora sea precisamente quien haya empezado a desconfiar (más que nada porque hasta ahora ha jugado más bien un papel de inocentona con fe en la actuación ajena) y no han tardado mucho en tener que salir por patas de la casa para poder salvar la vida.

Tengo que decir que la escena de la huída me ha gustado muchísimo. Es el tipo de serie en que sabes que ganarán los buenos y que los protagonistas saldrán del zarzal sin ningún rasguño. Aún así, como he dicho antes, las huidas y escondites tienen algo de especial, algo que me encanta.

En esa huida precisamente hemos tenido la primera baja más o menos importante de la serie (la de Harris sigue sin contar). No es que Mike fuera un personaje crucial, pero tampoco molestaba y el asunto de su hijo va cobrando cada vez más importancia. Rick sigue sin querer vivir entre los humanos, sintiendo que ese no es su sitio. Y lo peor de todo ha sido la frialdad en indiferencia que ha mostrado en el entierro de su padre. No se ha dignado si quiera a pronunciar unas palabras de despedida y la cara de asco cuando le entregan la bandera no tiene precio. Alienado o no, creo que, por poco cariño que pudiera tenerle y por poco vínculo que quedara, ese hombre se había jugado la vida varias veces para salvarlo. Pero no puede hacer nada por querer volver a ser humano: “matar está en la naturaleza humana, nosotros no mataríamos a uno de los nuestros, y tú deberías saberlo”, dice el chico a Ben.

Ben, por cierto, me tiene mosqueadísima. No es que haya hecho nada extremadamente sospechoso, pero mis sospechas vienen de ahí precisamente. ¿Por qué Rick sigue tan aferrado a los extraterrestres mientras que él parece no haberse ido nunca? Es rarísimo, y por mucho que en este episodio haya salvado a todos los chicos que se escondían en la casa yendo a por ayuda, no puedo dejar de pensar que tiene algo escondido, finge muy bien, y si no llega a cruzarse con su padre en el camino, hubiera ido a avisar al enemigo.

Al final, como siempre, la situación es salvable y, salvo el pobre de Mike, los demás pueden volver a casa. Más o menos. Y ahora me vais a permitir que me detenga un ratito en el personaje de Pope. Porque Pope escapa al comienzo del episodio y todos sabemos con total seguridad que va a jugar un papel muy importante en el rescate de los niños. Todos lo hemos pensado. Y todos dijimos “¡lo sabía!” cuando lo vimos rifle en mano y diciéndole a Hal que agachara la cabeza. No sé cómo decir esto. Nunca pensé que lo diría. Pero el personaje está empezando a gustarme muchísimo, porque “huele a espárragos, lo cual significa que los estás hirviendo, lo que significa que los estás estropeando”. El mundo se acaba y a Pope le preocupan los espárragos.

Lo que no me gusta de que me guste el personaje es el hecho de que, de original, no tiene nada. Obviamente a todos nos ha recordado a Sawyer. Porque es muy, muy, muy Sawyer. Un malote incomprendido y más o menos (mucho) atractivo que, aunque sólo piensa en sí mismo y en sobrevivir, de vez en cuando deja ver que tiene corazón y ayuda a los demás. Y no sólo tiene mucho de Sawyer, es un puzzle compuesto por los perfiles de varios personajes (Sawyer tampoco era nuevo del todo en su momento) como Han Solo, Alex Krycek… aunque a niveles y en situaciones diferentes. Ando un pelín dura de coco hoy y la memoria me está fallando, así que os animo a que sí se os ocurren más personajes de este tipo, ya sea del cine, la televisión o la literatura, los compartáis con todos nosotros en los comentarios.

En cuanto al momento más surrealista del episodio de esta semana, tenemos al capitán ayudando a partear a Sarah. Porque su hija también vino de nalgas. Nunca he escuchado una tontería más grande (bueno sí, mucho peores, no voy a ser tan dura con esto), porque su hija vendría de nalgas, pero estoy segura de que quien le dio la vuelta fue el matrón o matrona que estuviera de servicio en el parto. Aún así, es una excusa como otra cualquiera para mostrarnos que el personaje también puede derretirse debajo de esa capa de hielo y que a veces también puede ser cercano a los civiles.

No sé si estaréis de acuerdo pero creo que la cosa se está manteniendo más o menos bien, ¿no? Ha ido mejorando y a mí este episodio me ha gustado especialmente. Nos quedan sólo tres episodios para terminar la temporada, a ver si se mantiene el nivel y para que los espectadores se vayan más o menos con buen sabor de boca y el verano que viene se siga contando con cierta audiencia.

Nos leemos la semana que viene.

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