Review Downton Abbey: Episode Four

da

Qué rápido que pasa el tiempo, que así a lo tonto nos hemos plantado en la mitad de temporada de Downton Abbey. Creo que esta temporada está recuperando un poco el tono de la primera, y que con la guerra o con otras cosas se perdió un poco en la segunda. Y opino que en parte se debe a que el periodo de tiempo que van a abarcar no es tan extenso como en el de la temporada pasada, lo cual se agradece para centrarse en la evolución de los personajes, y hace que todo sea más realista. El capítulo de esta semana es tan disfrutable como siempre. A mí al menos siempre me alegra el tan odiado lunes…. ¿Te vienes?

Vamos a empezar por una trama que, con todo el dolor de mi alma, me está dando un pelín de pereza. Anna, Bates y sus aventurillas carcelarias. Sé que es muy difícil mantener interesante la trama de un personaje que está aislado de todos los demás, pero la verdad es que no sé cuánto tiempo van a poder aguantarlo ni la serie ni la pobre Anna. Supongo (y espero), que encuentren una manera de traer de vuelta a Mr.Bates, porque no veo yo la continuidad de este “spin-off” durante más de una temporada. En fin. Por el momento, parece que Bates ha encontrado un aliado dentro de la cárcel, y que el borde de su compañero le va a dejar en paz (al menos de momento). Eso sí, la escena en la que cada uno recibe las cartas del otro y las leen, sabiendo que eso es lo más cerca que van a estar de estar juntos, me ha encantado.

da

Vayamos a Downton. Después de la no-boda de Edith, las cosas vuelven a lo que podríamos considerar normalidad. Edith parece estar llevando las cosas de la mejor manera posible, aunque con una dosis bastante grande de autocompasión. Suerte que siempre tendremos allí a la granny Violet (en serio, qué fan soy de esta mujer), para decirle, literalmente, que deje de quejarse y que se busque algo que hacer. Que claro, no sé yo si cuando se entere de que le ha dado por publicar opiniones sobre el sufragio femenino en un periódico le van a entrar ganas de tragarse sus palabras. Yo me alegro por ella, a ver si de verdad ha encontrado su camino en la vida.

Pero hablemos de la trama con más chicha del episodio: mi querido Branson. Aunque en este capítulo se ha merecido una buena colleja durante un rato. Veamos: el ex-chófer y Sybil viven tranquilamente en Irlanda, cuando los amiguitos revolucionarios de Tom deciden que es buena idea luchar contra la opresión de la clase burguesa quemando casas. Y si puede haber algún noble dentro, pues casi que mejor. Y claro, la poli se entera y le persigue, y en un movimiento poco estudiado, Tom huye a Downton dejando a Sybil sola para que asiente las cosas. Vamos por partes. Comprendo que en el momento de estrés, decidan que esta actitud es la mejor, pero eso de dejar a Sybil sola con el riesgo de que la puedan detener o cualquier cosa no me gusta. Vamos, que entiendo perfectamente la reacción de los Crawley. Y creo que Tom, después de pensarlo un poco, también lo entiende. Y claro, luego se me pone a llorar así de desconsolado y se me pasa el enfado…Si es que soy una blanda.

da

Al final Sybil llega a Downton sana y salva, y aunque defiende a capa y espada a su marido, enterarse de que formaba parte de las reuniones que se dedicaban a planear esas barbaridades no le hace ninguna gracia. De todas maneras, le creo cuando dice que él no apoya esa metodología, que se les ha ido de las manos, a pesar de que viven en un mundo cruel, y al contrario que Robert, él lo sabe. Porque sabe que todo tiene un límite.

El conde, a pesar de todo, consigue moviendo hilos que no detengan al muchacho, pero siempre y cuando no vuelva a pisar Irlanda. Y decirle eso a Branson es como decirle a Jesse Pinkman que no vuelva a decir Bitch: difícil. Porque Branson desea formar parte del cambio que se está viviendo en su país, quiere estar ahí por Irlanda. Pero me ha dado la sensación de que está dispuesto a anteponer sus ideales a Sybil, cuando ella ha hecho todo lo contrario por él. En fin, ahora parece que Tom está más convencido de que por su bien y el de su futuro hijo, debe quedarse en Downton.  Y ese arrepentimiento parece sincero. Aunque con lo revolucionario que ha sido siempre este hombre, veremos cuanto tiempo aguanta en Downton…

La trama de downstairs también me ha gustado mucho. Ya no tenemos crisis en la casa, así que alegría, vamos a contratar todo el servicio que nos falta, que no hay miseria. Así que en este episodio hemos conocido un par de personajes nuevos. Uno de los cuales, Jimmy, ha dejado loquitas a todas las chicas del servicio. Y a Thomas al que más. He de decir hablando meramente desde un punto de vista totalmente superficial, que me parece normal.

da

Alfred se nos ha puesto un poco celosón, porque claro, él es como un perrito salido de un charco, y el tal Jimmy James va por el mundo rompiendo corazones. La verdad es que el pelirrojo me está cayendo muy bien, me parece un chico muy espabilado y con muchas ganas de aprender y dar lo mejor de sí mismo. Aunque no sepa distinguir las cucharas de consomé (vergüenza debería darle). Por suerte, Alfred cuenta con el beneplácito de Carson (que eso es como decir que te apoya Dios), y también del de Daisy. Ay, que nuestra recién ascendida ayudante de cocinera se nos está enamorando. Una pena que cuando iba a ser una mujer moderna e insinuarle algo a Alfred, ha llegado la nueva doncella y al chico se le han ido los ojos. Pobre Daisy.

Sigamos con Ethel, cuya historia me ha encogido un poquito el corazón. Porque de verdad entiendo que las cosas no son tan bonitas como parecían, que el amor de una madre es precioso, pero no da de comer. Pero entregar a tu hijo para probablemente no verlo nunca….Puff. Me ha dolido mucho. Los Bryant siguen como siempre: él, insoportable; ella, un sol. Y aunque no dudo de que van a cuidar bien del niño (más les vale), no me quiero ni imaginar el horror que va a pasar Ethel. Pero bueno, ella ha tomado su decisión, basándose en que tiene que pensar en lo mejor para su hijo. Izobel Crawley no está de acuerdo (qué raro), pero claro, es muy fácil hablar cuando ella no ha pasado hambre en su vida. Mejor, cuando no ha visto a su hijo pasar hambre en su vida. Ethel es fuerte, y es valiente, y confío en que de alguna manera pueda seguir formando parte de la vida del pequeño Charlie.

da

Ya acabamos. Y lo hacemos, una vez más con el dinero. Matthew, que ha estado ojeando los libros de cuentas ahora que es co-propietario, se ha dado cuenta de que, por alguna razón, las cosas se están llevando mal en Downton. Y cuando se lo cuenta a Robert, éste tan tranquilo le dice que ya lo hablarán. Vamos a ver, alma de cántaro, que casi pierdes tu casa por invertir en los trenes canadienses. Escucha a tu yerno. En fin, como Robert de momento no le hace caso, Matthew se va a hablar con la incombustible Condesa Viuda, para pedirle consejo sobre cómo arreglar las cosas sin levantar asperezas. Qué majo eres, Matthew. Y qué inocente. Veremos cómo se toman esto Robert y también Mary.

da

Y esto es todo por esta semana. Da gusto que en cada capítulo pasen tantas cosas. Porque ahora tenemos a Edtih periodista, a Branson arrepentido, a Sybil embarazada y en Downton, a Matthew queriendo meter las narices en temas administrativos  y a Thomas queriendo meter las suyas cerca del nuevo criado. Ah, y lo más importante, a Mrs. Hughes con una tostadora que por la cara de Carson parece sacada de lo más profundo de los siete infiernos. Qué grandes que son todos…

Esta es mi humilde opinión. Ahora toca la más importante: la vuestra. ¿Qué os ha parecido el episodio?

 

Nota del autor
4
Vuestra nota
Review Downton Abbey: Episode Four
4 (80%) 3 votes

Categorías: downton abbey Reviews Etiquetas: , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »