Review Downton Abbey: A Journey to the Highlands (Christmas Special)

Creo que no hay cosa que genere mayor diversidad de opiniones que la Navidad. La gente o la ama, o la odia. Pero creo que para el seriéfilo de pro, la cosa se decanta más por la primera opción, ya sea porque con el parón hay tiempo de ponerse al día, o porque de pronto tenemos especiales navideños como este. Aunque de navideño ha tenido poco, con un viaje de vacaciones a las Highlands, las altas tierras de Escocia. Con ese título, ya me estaba imaginando a Matthew con los pelos largos y a Robert gritando “Solo puede quedar uno”… ¿Te vienes a comentar este último cachito de Downton hasta el año que viene?

Y si el momento “Los inmortales” lo había pensado de coña, visto como acaba este episodio, parece que sí que va a acabar quedando solo uno… Hablaremos del final más adelante, aunque he de decir desde ya que no me ha gustado. Y no (solo) por lo que pasa, si no por cómo pasa.

Recapitulemos. Ha pasado un año desde  la última vez que vimos a los Crawley, en aquel partido de cricket donde los dejamos, felices y sonrientes. La familia se prepara para unas vacaciones en Duneagle, la casa de unos primos que viven en Escocia. Se hacen maletas, se empaquetan tiaras, y resulta que Mary está embarazadísima. Creo que en este punto, aunque nos alegramos, a todos nos saltó la alarmita, porque ya sabemos cómo acabó el último embarazo que hubo en Downton.

Pero no hay problemas, los Crawley cogen el tren para llegar a un lugar que casi parece Hogwarts, y nos preparamos para varios días de caza, pesca y bailes. Y ahí creo que ha estado uno de los problemas de este episodio: han malgastado mucho tiempo en esta trama, centrándola en personajes que, sintiéndolo mucho, no le importan a nadie. A mí, al menos, me daban un poco igual los problemas matrimoniales de Susan y Shrimpie. Y las incontables escenas de pesca y caza pues ya ni te cuento (al menos Mary está de acuerdo conmigo en esto).

Además de la familia, hemos tenido un invitado extra en Duneagle: Michael Gregson, el editor, que viene con sus fracs y la determinación de ganarse a la familia de Edith para ganársela a ella. Problema: sigue casado. Y Matthew, aunque lo comprende (él siempre lo comprende), le dice amablemente que deje a su cuñada en paz, que los suyo es básicamente imposible. Pero Edith, en cuanto Michael le ha dicho que se iba a marchar para no volver, ha decidido que no quería que ocurriera. No sé muy bien qué futuro pueden tener estos dos, entre la suerte de una y la situación del otro. Veremos.

Creo que el baile ha sido la parte que más me ha gustado de la trama de Escocia, aunque sea por ver a Anna con esa pedazo de sonrisa. O a Moseley haciendo el ridículo, eso nunca dejará de ser divertido. Pero sí que es cierto que el resto de tramas se me han quedado algo descolgadas. Cosas buenas: que Robert se haya dado cuenta por fin que conserva la casa gracias a Matthew, y de la suerte que tiene de tener a esa familia.

Cosas menos buenas: parece que tendremos a Rose de vuelta a Downton, mientras sus padres se van a la India tratando de no asesinarse el uno al otro. La idea ahora mismo ni me va ni me viene: este personaje ha aparecido en dos episodios y en ambos me ha parecido que sus tramas no daban para mucho. Espero equivocarme y que le encuentren un buen sitio en la serie.

Y mientras tanto, ¿qué ha pasado en Downton? Hemos dejado a casi todos los personajes de downstairs, y también a Branson en modo Solo en Casa. Toda esta parte me ha parecido bastante más interesante que la de upstairs, y eso que la historia se ha centrado en personajes que normalmente no gozan de demasiado protagonismo.

Como por ejemplo Mrs. Patmore, la cocinera, a la que le ha salido un ligue de entre el jengibre. El señor ha invitado a todo el mundo a una feria que se celebraba en el pueblo, y que ha acabado reuniendo a medio reparto.

Tenemos a Daisy en modo crisis, a Ivy, a Alfred, y a Jimmy, que sigue en su cruzada particular contra Thomas. Tenemos a una pareja un tanto improbable, el Doctor Clarkson y a Isobel. Y tenemos a un montón de feriantes tan fiables como estos.

Tras unos cuentos buenos momentos (me encanta ver cómo los personajes disfrutan de la cuerda o del tiovivo), hemos visto como se nos iban cerrando las tramas: El proveedor es un pájaro glotón y Mrs. Patmore da gracias por no tener que casarse con él, Clarkson le da las gracias a Isobel por no dejar que se ponga en ridículo (o como lo llamo yo, Friendzone de principios del siglo XX), y Jimmy se hace el chulo y Thomas se lleva una paliza por su culpa.

La verdad es que me alegra que estos dos hayan hecho las paces, que Jimmy ya estaba siendo un poco pesado, y todos sabemos que Thomas hizo lo que hizo sin mala intención y envenenado por O’Brien. Así que, aunque haya necesitado que literalmente le partan la cara, parece que hay un poco de paz.

Por otro lado, tenemos al amigo Branson vagando por la casa mientras la nueva criada, Edna, le pone ojitos. Este personaje, por el papel que ha desempeñado con respecto a Tom ya partía con nuestro odio, pero es que ya con sus actos a los largo del episodio creo que lo ha rematado. Digamos que es bastante insistente. O incluso que es un poco buscona. También es verdad que creo que es que muy bien lo tienen que hacer para que me llegue a gustar ver a Tom con alguien que no sea Sybil, sintiéndolo mucho por él.

Después de perseguirle por la casa, por el pub, de meterse en su habitación cuando estaba medio desnudo y de meterle en la cabeza que su lugar no está arriba si no abajo, Carson y Hughes han decidido que mejor que haga las maletas y se vaya. Muy bonita la escena de Mrs. Hughes y Branson, en la que ella le ha dicho que nadie tiene que hacerle dudar de a dónde pertenece, y él ha reconocido que no puede vivir sin Sybil. Ni nosotros, Tom, ni nosotros…

Y llegamos al final. Mary tiene molestias, y se va pronto de Escocia, aunque después de un par de sustos, da a luz sin problemas. Un niño, el futuro heredero de Downton Abbey, el hijo de Matthew y Mary, después de lo que estos dos han luchado para estar juntos y para contemplar este día. Y a Matthew se le cae la baba, tanto con su pequeñín, que no se hace una idea de lo deseado que es; como con su Mary, porque la ha querido desde el primer momento en que la vio. Porque ha visto su verdadero yo, ese que Mary ha enterrado bajo capas de cinismo y sarcasmo durante años pero que Matthew es capaz de ver con solo mirarla a los ojos. Porque sabe lo buena que es su Mary, y está más enamorado de ella cada día que pasa. Creo que no te pueden decir una cosa más bonita que esta.

Pero claro, las cosas nunca son justas, como dice Violet, mientras vemos cómo Matthew, aún sonriente, se sale de la carretera y se le vuelca el coche encima. Así, sin anestesia. Mientras Mary está sola en el hospital, su marido pierde sangre por los oídos y mira al infinito sin ver.

Y no sabéis lo mal que me ha sentado. Y no solo porque Matthew siempre ha sido unos de mis favoritos, ese personaje que es bueno y honrado porque sí, que es capaz de ver el bien en los demás seas quienes sean, que nunca juzga, que se entrega con todo su corazón, que acababa de ser padre, por Dios, y van y nos lo matan.

Hace unas semanas salió el rumor, ahora confirmado, de que Dan Stevens dejaba la serie. Respetando la decisión del actor, de verdad que creo que había muchas más maneras de hacer desaparecer a un personaje sin necesidad de, como parece indicar todo, matarlo. Y si de verdad tenían que matarlo, hacedlo bien. Tenemos el ejemplo de Sybil muy fresco: fue una muerte dura, injusta, que nos encogió el corazón. Pero lo supieron tratar muy bien, le dieron el drama que se merecía, vimos cómo afectaba a todos nuestros personajes, y al final lo aceptamos. Pero este accidente de tráfico, tan anticlimático, tan frío…No me gusta nada. Confío en que Dan Stevens puede salir al menos en un episodio de la nueva temporada y le den al personaje el cierre que se merece, porque ahora mismo, lo que nos han hecho me parece una cerdada.

Porque se han cargado a la que para mí, es el alma de la serie, que son Matthew y Mary. Mary y Matthew. Y, después de todo lo que han sufrido, se merecían un final feliz.

En fin, supongo que con un poco de tiempo lo que ha pasado en este episodio se asentará en mi cabeza y me parecerá mejor. O lo mismo no. Sí que es verdad que este especial de Navidad (Julian Fellowes, ¿qué entiendes tú por espíritu navideño?), empaña un poco la excelente tercera temporada que nos habían dado, pero confiemos en que el año que viene nos recompensen por todo lo malo que nos han hecho pasar este año.

Solo me queda despedirme de vosotros hasta el año que viene. Ha sido un verdadero placer comentar los capítulos semana a semana, y muchas gracias por vuestros comentarios de apoyo, que de verdad se agradecen mucho. Nada más de momento, a parte de pediros, una vez más, que me digáis qué os ha parecido a vosotros. Yo le iré diciendo a Carson que saque la vajilla buena para cuando nos volvamos a reencontrar. Así que felices fiestas, y espero veros por los pasillos de Downton el año que viene…

PD: Venga, vale, os dejo con una imagen agradable para despedirme por todo lo alto…

PD2: Lectores masculinos, mis disculpas. Cuando salga una mujer sin camiseta prometo ponerla en la review.

Nota del autor
3.5
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Review Downton Abbey: A Journey to the Highlands (Christmas Special)
4.2 (84.49%) 49 votes

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16 comentarios

  1. gaby

    de acuerdo contigo de Inicio a Fin, lamentable episodio que nos deja con demasiadas añoranzas 🙁 nos merecemos una 4ta temporada feliz

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