Review Dollhouse: Stage Fright

Review Dollhouse: Stage Fright

Validando aquello de “a la tercera va la vencida”, Dollhouse nos ofreció el pasado viernes el mejor de sus episodios. Todavía no es esa serie mágica que más de uno presagiábamos, pero empiezan a tener razón los que dicen que la serie va en aumento durante los primeros cinco o seis episodios, a partir de los que te enganchas al nuevo mundo de Joss Whedon. Stage Fright es un buen episodio porque nos ofrece una nueva evolución de Echo en su lucha inconsciente contra Dollhouse. Y también por ese giro de los acontecimientos en la historia de Paul Ballard. Confiesa, no te lo esperabas…

Iré al grano. Me refiero concretamente a este giro de los acontecimientos:

Victor despierta en DollhouseVictor despierta en Dollhouse

Victor es un activo. Igual que Echo o Sierra. Este descubrimiento da sentido a la historia de Paul Ballard, totalmente perdido en sus investigaciones. Desde la propia Dollhouse se ha creado este activo para que el agente del FBI siga pistas falsas y esté alejado del cuartel general de la organización. Un punto para Dollhouse. Y para todos aquellos que defienden la serie a capa y espada por su confianza en Whedon. Yo no me lo esparaba…

La segunda vía por la que avanza la serie es la creciente independencia de Echo en sus misiones. La semana pasada, en The Target, vimos a la protagonista encararse contra el hombre al que debía hacer feliz. Hasta matarlo. Y eso que Langton intentó tranquilizarla y devolverla a Dollhouse, pero Echo había tomado una decisión más allá de las impresiones que le hubieran implantado. En Stage Fright sucede algo similar, cuando Echo soluciona el problema de una forma inesperada incluso para Topher, que la había moldeado para que Rayna, la estrella del pop, no estuviera en peligro. Menos mal…

Los métodos de Echo...Los métodos de Echo…

No hemos hablado de la misión principal de Echo en este Stage Fright. Convertida en una corista, Echo debe impedir que un fanático atente contra una estrella del pop. Es decir, la activo debe hacer el trabajo de ocho guardaespaldas incompetentes. A su lado estará Sierra, a la que han imprimido un paquete de personalidad que la convierte en la típica fan número uno de Rayna, la mencionada estrella pop. No deja de ser curioso contemplar los cambios de personalidad de los activos. Hace dos semanas Sierra entró en una cabaña con dos pistolas, al estilo Rambo, arransando con todo lo que había a su paso y el pasado viernes era una cobarde fan incapaz de pensar por sí misma cuando tenía a su ídolo delante. La historia no es especialmente original, pero el enfoque sí.

No todo serán rosas para el tercer episodio. También hay algunos puntos negros:

  • La constante exhibición de Eliza Dushku. Que sí, que la actriz está muy bien, que Eliza es muy sexy, pero no hace falta “desnudarla” o ponerle faldas cortas cada quince minutos para mantener nuestra atención. Obviamente, no me molesta ver a Echo con poca ropa, pero ¿no os parece especialmente exagerado el lucimiento de la actriz?
  • La poca relevancia de Langton y la doctora Sanders, que han pasado de puntillas por el episodio. Parece que existe un pequeño acercamiento entre ellos, pero resultan personajes demasiado distantes hasta la fecha. El eclipse Echo es demasiado alargado.
  • La historia que sostiene el episodio es poco original. Merece un reconocimiento por la curiosa forma de enfocarla, con dos activos haciendo de personajes secundarios en un concierto, pero la resolución dela historia y otros elementos son bastante tópicos.

No sé si es una sensación generalizada, pero creo que la serie nos va a ir enganchando poco a poco. Stage Fright ofrece el primer momento What the fuck de la serie. Y llegarán más… ¿Qué os ha parecido el capítulo?


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