Review Dollhouse: Omega

Review Dollhouse: Omega

¿Quiénes somos? ¿Qué hay dentro de nuestros cerebros? Para algunos, como Topher, sólo somos impulsos eléctricos. Para otros, como Ballard, somos seres complejos y toda la estructura de Dollhouse es una salvajada inmoral. En este debate sobre identidades, Echo da la razón a Ballard, ya que en esa explosión de personalidades la activo protagonista siempre recuerda quién es y de dónde viene. Alpha ha estado a punto de convertirse en el príncipe del cuento, pero al final han ganado los malos… Omega cierra una primera temporada con más sombras que luces y la sensación final es que hemos desaprovechado el enorme potencial del producto. Incluso la season finale, siendo un gran capítulo, nos deja a medias. ¿Lo comentamos?

¡Habemus review! Se acabó Dollhouse… ¿para siempre? Vamos a comentar el último episodio y hablamos de su futuro.

  • Episodio 1×12 Omega (Season finale)
  • Fecha de emisión: 8 de mayo

Disculpad la analogía futbolística. Es un crimen contra la inteligencia, pero voy a comparar a Dollhouse con Ronaldinho. Podéis dejar de leer, lo entiendo… Ronaldinho, en su etapa como azulgrana, lo tenía todo para ser el más grande: habilidad, regate, potencia, velocidad, calidad y un equipo de ensueño a su lado. Sin embargo, su aportación se limitó a cumplir con los objetivos más básicos. No quiero quitar mérito al genio brasileño, pero a todos nos queda un sabor de boca amargo cuando pensamos en él, en su desperdiciada carrera y en lo grande que pudo llegar a ser, pero probablemente nunca será. Me ha pasado lo mismo con Dollhouse. Tiene acción, misterio, una trama ambiciosa e interesante y un grupo de actores más que correcto. Tiene argumentos de sobras para comerse el mundo, pero acabada la primera temporada tenemos la sensación de que se ha quedado en la base, no ha profundizado demasiado, por falta de tiempo o de ideas, en la propuesta de la casa de muñecas que manipula al ser humano.

Topher no es Dios, aunque se lo crea. Pero no lo hemos visto derrumbarse porque sus implantes hacen aguas. Adelle sí se ha derrumbado, pero apenas hemos escarbado en esa personalidad herida, no la hemos visto marchitar en su casa de muñecas, en su teatro de los sueños. Tampoco hemos apreciado fisuras en Boyd, aunque por un momento pensamos que se había enamorado de Echo y que el príncipe azul sería él. No fue así. Y Boyd pasó a ser el mayor activo de Dollhouse. Sólo Whiskey ha confirmado nuestras sospechas, pero ha despertado excesivamente tarde, dejándonos con la enorme frustración de no volver a ver uno de sus sensuales bailes, entre otras muchas cosas. Sierra y November son la gran estafa de la season finale. Y el pobre Víctor se despide con la cara llena de cicatrices y con la angustia de ser un futuro inactivo. Por estas razones, creo que Dollhouse es un coitos interruptus. ¿Solución? ¡Segunda temporada! Vamos con Omega…

Doctora Saunders... al doctor SaundersDoctora Saunders… al doctor Saunders

El príncipe azul, Alpha, huye con la princesa Echo. No es un príncipe al uso, son más de 40. Decenas de personalidades en un mismo ser. La prueba inequívoca de que lo que sucede en el despacho de Topher es un atentado contra la ética. También la evidencia de que Topher no es Dios, insisto. Mediante fashbacks recuperamos retazos de la vida de Alpha en Dollhouse. A grandes rasgos, de forma cronológica, esto es lo que nos han dejado:

  • Alpha trabajando como activo al que le han implantado las habilidades y la memoria de un asesino. A su lado está la doctora Saunders, que como adelantó Alpha la semana pasada, nunca quiso ser doctora, es un activo y se llama Whiskey. ¡Detallazo!
  • El doctor Saunders real es un hombre. Atiende a Whiskey y le dice que es la activo número uno. En ese momento llega Caroline a Dollhouse, consciente, a punto de enfrentarse a un lavado de cerebro que durará cinco años. Alpha se ha fijado en ella, de la misma forma que Víctor miraba a Sierra en las duchas.
  • Alpha se ha obsesionado con Echo y ha empezado a emerger su agresiva personalidad original. El activo quiere que Echo sea la número uno, pero ese puesto lo ocupa Whiskey. Con unas tijeras en sus manos, en clase de ¿cortar bonsais? (siempre me ha impactado), Alpha se levanta y deja la cara de Whiskey tal y como la hemos visto en la doctora Saunders. Ya no es la número uno. Vía libre para Echo.
  • Alpha es enviado al rincón de Topher con la intención de aparcarlo en el ático. Sin embargo, la agresividad natural de Alpha vuelve a aparecer, con el nefasto resultado de que se le implantan todas las personalidades. También es nefasto para el doctor Saunders original, que no lo cuenta. El nacimiento de Alpha.

No voy a extender una línea más la review sin reconocer el gran trabajo de Amy Acker (Claire Saunders) y Alan Tudyk (Alpha). Ambos han demostrado en Omega que la serie se ha quedado a medias. Queremos saber más de estos dos. Volvamos al presente… Alpha ha secuestrado a una joven con la macabra intención de implantarle la personalidad de Caroline y hacer que Echo acabe con ella. Una preciosa forma de matar el pasado, de empezar de cero, de negarse a sí mismo. Alpha exige un sacrificio de sangre: una muerte que conduzca a la resurrección. Para ello, el activo introduce una nueva personalidad a Echo. Pero es inútil.

Como decía al principio, en esta batalla por saber quiénes somos, la victoria se la lleva Echo. Echo tiene recuerdos de todos sus implantes, tiene la suficiente memoria como para distinguir una personalidad propia, tiene alma. 21 gramos, dicen que pesa… Echo se niega a matar a esa pobre chica que encarna su pasado, su personalidad original, se niega a matarse a sí misma. Con este gesto, Echo evita que se lleven a cabo los planes de Alpha: crear superhombres. Alpha jugaba a ser Dios. Igual que Topher. Pero Alpha ha perdido. Luego recuperamos este tema…

No te muevas o te matoNo te muevas o te mato

Tras una pelea entre Echo y Alpha made in Dollhouse, nuestra protagonista consigue quitarse de encima al villano el tiempo justo para hablarse a sí misma. Esta conversación es uno de los momentos más surrealistas del episodio (referencia a Obama incluída), pero pasa desapercibida porque la siguiente todavía lo es más. Después de pegarle un tiro a la pobre chica okupada por Caroline, Alpha amenaza con destruir el chip de memoria de la propia Caroline. Es decir, primero ha matado a la falsa Caroline y ahora está apuntando a un chip para matar a la verdadera. ¿Es surrealista o no? También es muy cómico ver al terrible Alpha amenazando con pegarle un tiro a un… chip. En esencia, volvemos a dar vueltas sobre el tema de la muerte. Mi vida no acabará con el fin de mi cuerpo, sino con el fin de mis datos, que un ser humano puede manipular a su gusto. Me desvío, volvamos al anticlimático final.

Razones por las que el final me parece precipitado, embutido e indigno:

  • La inteligente trama de Alpha jugando con la vida de Caroline a través de un chip se resuelve con un ups! se me ha caído. Lo recoge Ballard, el verdadero príncipe azul de la serie.
  • En Dollhouse programan a Sierra y November para ayudar a encontrar a Alpha. Sólo hemos visto como les implantan la personalidad. Ni un minuto de acción a su lado. Nada. Una estafa.
  • El futuro de Alpha queda en el aire. Es lícito cuando la temporada llega a su fin. Pero es una terrible puñalada cuando estás 99% convencido de que la serie no regresará jamás. Por cierto, si tan peligroso es Alpha, ¿por qué ni Boyd ni Ballard van tras él?
  • El final de Paul Ballard es una contradicción terrible. Lleva una temporada luchando contra la organización y, lo más importante, contra sus principios. No entiendo que Paul se sacrifique, ya que Madeline Costley (el nombre real de November) despierta sin recuerdos de Paul. ¿La vida de un activo vale más que la de todos los demás?
  • La última escena, en la que Echo dice Caroline no me parece un final de serie, ni siquiera de temporada. Da la sensación de que el episodio ha sido montado a trompicones, como si una fuerza superior (le llaman Fox) hubiera presionado al señor Whedon para que se diera prisa en acabar.
Príncipe azul BallardPríncipe azul Ballard

Para cerrar, recupero el debate que más me apasiona a raíz de Omega: ¿la derrota de Alpha es la derrota del mal? Me gusta creer que en cualquier guerra no hay buenos ni malos, pero en Dollhouse nos han presentado al señor Alpha como el ser diabólico presente en las pesadillas de todos. Alpha quería ser Dios, quería hacer y deshacer con las personas de la misma forma que hicieron con él. Al fin y al cabo, Alpha entró en Dollhouse para reducir su condena a prisión. ¿Quién ha jugado con quién: Alpha con Dollhouse o Dollhouse con Alpha? La victoria del activo, ¿no supondría la humillación de Dollhouse y, tal vez, el cese de las operaciones? Que cada uno reflexione a su gusto.

Omega es el candado de la serie de Joss Whedon, que probablemente a estas alturas esté esperando una llamada de Fox que le comunique lo que todos creemos: cancelación. Una lástima. La serie, en su versión más madura y alejada de estúpidos capítulos autoconclusivos, es una maravilla. Omega, eliminando los últimos minutos, es un pedazo de episodio. Pero me temo que nos van a dejar con las ganas de saber más cosas de Dollhouse. Para acabar, una estupenda reflexión que he encontrado en Whedonverso:

Si Dollhouse no tiene, como mínimo, segunda temporada, seguiré sin saber qué tenemos dentro de nuestras pequeñas cabecitas. Pero sí sabré qué no tengo: recuerdos sobre la última serie de Whedon. Ni siquiera ecos.


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