Review Dollhouse: Ghost

Review Dollhouse: Ghost

El pasado viernes debutó Dollhouse, en lo que suponía el regreso de Joss Whedon (Buffy, Firefly) a la televisión. Si me preguntaran ahora mismo qué me ha parecido el piloto, contestaría: “bueno, interesante, aunque me ha dejado algo frío”. La primera toma de contacto no invita a creer que estamos ante una serie antológica, pero tened en cuenta que Fox no la ha podido hacer peor con esta serie. Aparte de condenarla a los viernes, rechazó su episodio piloto original y exigió a Whedon uno nuevo que se adaptara a su voluntad. Pese al descafeinado debut, sigo creyendo que se trata de un producto con un potencial enorme… ¿Lo comentamos?

Habrá que esperar a los próximos capítulos para sacar conclusiones, pero las primeras sensaciones son algo tibias…

  • Episodio 1×01 (piloto): Ghost
  • Fecha de emisión: 13 de febrero

Cuando tengo que valorar globalmente una serie, no me suelo guiar por sus tramas, ni por la interpretación de sus actores, ni por los directores o guionistas que participan. Para valorar una serie me planteo la siguiente cuestión: ¿recomendaría la serie a mis amigos? ¿Recomendaría Dollhouse? Sí. Lo haría. Y no por la impactante sensualidad de Eliza Dushku, aunque probablemente mis amigos sólo prestaran atención a eso, sino porque me parece una propuesta ambiciosa, original. Por descontado, su episodio piloto no pasará a la historia. Pero aunque es pronto, tengo buenas sensaciones. Y prefiero meter la pata por exceso que por defecto. Perdonadme, pero me ha gustado…

Dollhouse es una casa de muñecas habitada por personas (aplausos para mí por esta brillante definición); esa sería la defnición más humana. En realidad, son unas instalaciones ocultas muy avanzadas en materia tecnológica en la que instalan paquetes de personalidad a los activos. Echo (Eliza Dushku) es uno de esos activos y la serie descansará sobre sus hombros. ¿Le queda demasiado grande? Es posible. Por otro lado, Paul Ballard (Tahmoh Penikett), un agente del FBI, es el elegido para demostrar la existencia de Dollhouse. A grandes rasgos, esta es la premisa básica de la que parte la serie de Joss Whedon.

En Ghost vemos que a Echo le instalan dos personalidades: 1) la novia perfecta (guapa, inteligente, amante del motor y amante del sexo) de un joven universitario; y 2) una experta negociadora en secuestros que trabaja para un empresario. La primera Echo nos sirve para explicar con qué frialdad son capaces en Dollhouse de borrar las personalidades de sus activos (y poco más…) y la segunda, más elaborada, para ver en acción a Echo en una de sus misiones. En esta misión, Echo empezará a cruzar su memoria con la de las personalidades que adopta, insinuando que dejará de ser un activo eficiente en los próximos episodios. De hecho, intuyo una trama de destrucción de Dollhouse entre Paul Ballard y Echo, pero esto debe ser fruto de nuestra pasión por Lost y esa obsesión por teorizar con cualquier argumento. ¿Repasamos los puntos fuertes y débiles del piloto?

La presentación de PaulLa presentación de Paul

Me ha gustado…

  • La presentación de Paul Ballard, en la que mantenía una conversación con dos superiores del FBI, a la vez que veíamos imágenes de un entrenamiento de kickboxing del propio Paul. Cada vez que sus jefes se reían de su obsesión por Dollhouse, daba la sensación de que recibía un golpe en el ring. Al final descubrimos que un alto cargo del FBI está especialmente interesado en que Paul siga con su investigación. Y su rival acaba en la lona…
  • El personaje que interpreta Amy Acker, miembro del personal médico de Dollhouse, y su cara llena de cicatrices. Ahí hay una historia que queremos conocer. Y Topher Brink, el informático que decide cómo serán los activos. Me encantaría que ese personaje fuera más robot (despiadado, cruel) que cualquiera de los activos que construye.
  • El enigma sobre Dollhouse. No explicar prácticamente nada en 42 minutos de episodio es complicado. No sabemos cómo nació Dollhouse, quién está detrás, cual es el pasado de Echo (aparentemente normal por ese vídeo que recibe Paul al final del episodio, aunque dudoso según la primera escena), quién está colaborando con Paul y por qué aparece rodeado de cadáveres, cómo sobrevive la organización sin salir a la luz y, sobre todo, como contactan los interesados en conseguir los servicios de un activo.
  • El diseño de la propia casa de muñecas. Ya lo comentamos hace tiempo. Sin duda, es un estilo peculiar y muy impactante. Sólo hay que ver la terrorífica última escena del episodio, en el que los activos se van a dormir…
  • El guiño a Battlestar Galactica, de la que Joss Whedon se declara fanático. El acaudalado empresario al que secuestran a su hija exige un activo con una imagen más paternal, que caiga bien sólo con mirarlo, algo así como un Edward James Olmos (Bill Adama). Está claro que Whedon todavía no había visto The Oath y Blood on the Scales
La habitación de los activosLa habitación de los activos

No me ha gustado…

  • El lucimiento constante de Eliza Dushku, en especial durante los diez primeros minutos. Vale, los hombres somos fáciles de convencer a la hora de engancharnos a una serie, pero exigimos algo más que a Echo con un vestido blanco megacorto y pilotando una moto. Sí, de verdad, somos algo más profundos…
  • El hecho de que los capítulos sean autoconclusivos ayuda a que las audiencias sean más o menos constantes (puedes dejar de verlo una semana y volver a la siguiente), pero no fideliza demasiado. Esperemos que sólo sea un recurso utilizado en el episodio piloto.
  • Falta de identidad. En ocasiones daba la sensación de que todos los personajes eran activos, robots al servicio de una causa. Estoy seguro que en cuanto profundicemos un poco se borrará esta sensación, pero la mayoría me dejaron excesivamente frío.
  • Que se emita los viernes. De verdad, no hay día más malo. Y no sólo por la baja audiencia que ha cosechado (apenas 5 millones de espectadores), sino porque, para Todoseries, el visionado de Dollhouse va después del de Battlestar Galactica. Y las comparaciones son tan odiosas…

Mi conclusión es que Ghost es un episodio correcto. Cierto, prometía más, pero Joss Whedon no es un artista de los episodios pilotos y menos cuando Fox te lo modifica a su gusto. Mi apuesta por esta serie sigue firme. Como decía, prefiero equivocarme por alabar un producto que a la postre acaba fallando, que rajar por sistema de un trabajo y luego dar marcha atrás. Sigo creyendo que sí, que la recomendaré a mis amigos dentro de dos o tres episodios… Y vostros, ¿qué pensáis?


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