Review Doctor Who: The Bells of Saint John

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¡Saludos queridos whovians! ¿Qué tal todo? ¿Emocionados por las últimas noticias sobre el 50 aniversario? He leído que puede que lo lleven a los cines de UK en 3D. Dudo que si eso es así, lo traigan a los cines españoles, aunque la gente ya tiene en mente hacer una campaña o algo por el estilo. De todas formas, faltan aún un par de meses para eso, así que centrémonos en lo que realmente nos ha traído aquí hoy. Doctah ha vuelto a BBC y con él las whovian reviews a Todo Series. Mi primera impresión sobre este The Bells of Saint John no fue excesivamente buena. Pero tras el segundo visionado, la cosa cambió. Son muchas las cosas y los detalles a comentar, así que vamos ya a zambullirnos en la review, ¿os parece? ¡Geronimo!

En esta serie son especialistas en hacernos temer por cosas cotidianas de nuestro entorno, como por ejemplo las estatuas. En esta ocasión Moffat ha elegido algo un tanto más moderno: el wi-fi. Como bien nos explican al comienzo del capítulo, existe una red wi-fi capaz de absorber tu alma si te conectas a ella. Mueres y a las veinticuatro horas vuelves a la vida, pero atrapad@ en la red (¿Tan tan go? ¿Alguien?). Una de las cosas que están más de moda ahora mismo son las nubes de datos, así que ¿por qué no hacer una con almas humanas? se preguntaría Moffat… Detrás de todo esto hay una organización y al mando una tal Miss Kizlet. Podemos ver como de sofisticada es la tecnología que utilizan, entre ella una tablet desde la cual se pueden hackear ciertas cualidades humanas. Otra cosa que llama la atención es la capacidad para introducir conocimientos en el cerebro de las personas (Ojala pudiera hacerse eso de verdad). Pronto descubrimos que trabajan para alguien más, “El Cliente” lo llaman. Tras darle un poco de misterio al asunto, descubrimos que dicho “Cliente” no es otro que la “Gran Inteligencia”. El año pasado, cuando termine de ver el especial de navidad no me quedó la menor duda de que volveríamos a encontrarnos con él, pero no pensé que lo haríamos tan pronto.

Cientos y cientos de años atrás, para ser exactos, en 1207, encontramos al Doctor en Cumbria, viviendo en una especie de monasterio con monjes y meditando sobre Clara, véase el cuadro y sus famosas últimas palabras: Run clever boy, and remember. El título del capítulo es “Las campanas de Saint John”, pues bien, estos monjes van a avisar a Eleven de que dichas campanas han comenzado a sonar. Pero resulta que esas campanadas son en realidad el sonido del teléfono de la Tardis. Whaaaat?!

En la actualidad, Clara vive en casa de unos amigos, haciendo la función de niñera (¿de qué nos suena esto?). Tiene problemas con su conexión a Internet. Es obvio que esta chica nunca ha visto Enjuto mojamuto en “El peor día de su vida” o la serie The IT Crowd. Si lo hubiera hecho no necesitaría llamar a un técnico, bueno en realidad sí… Aunque qué mejor técnico que el Doctor. Muy graciosa la conversación que mantienen por teléfono y muy conveniente que las siglas de la contraseña sean las mismas que las de sus famosas últimas palabras. Eleven no necesita más para darse cuenta que es ella y plantarse en su puerta. El primer dato a tener en cuenta en este primer encuentro entre ambos es que Clara no le reconoce: Doctor…Who? Tras darle con la puerta en las narices, Clara se encuentra con una niña que le resulta familiar por algo. Ella se presenta como amiga de uno de los niños que cuida, pero realmente es una spoonhead (cabeza de cuchara: robot de la organización a través del cual cargan las almas en la nube de datos) con la forma de uno de los personajes del libro que Archie, el otro niño que cuida, está leyendo. Detengámonos aquí un momento para hablar de ese libro.

Summer-Falls

El libro se llama Summer Falls y aunque aparenta ser un libro como otro cualquiera, hay cosas que indican que no es así. El título no es lo más llamativo del mismo, sí lo es el nombre de su autora: Amelia Williams. O es mucha casualidad o mi querida Amy Pond escribió otro libro después de aquel “A Melody Malone Mystery”. Además, si nos fijamos en la portada del libro, aparece una niña y dos niños al fondo. Podemos imaginar que esos niños simbolizan a Amy, Rory y el Doctor. Pero aquí no acaba la cosa. Al comienzo del capítulo, Clara le pregunta a Archie qué capítulo está leyendo, él le contesta que el “diez”. A lo que ella responde: el once es mejor. Probablemente, los fans de Tennant no estén de acuerdo con este comentario de Clara… Aunque este no va a ser el único libro a tener en cuenta en este apítulo.

El alma de Clara es casi absorbido por la spoonhead. Por suerte para ella, y tras un cambio de vestuario, el Doctor y sus habilidades hackeadores lo impiden. Antes de que vuelva en sí, vemos como Eleven organiza su cuarto y como se topa, mientras lo hace, con este otro libro: 101 lugares que ver. Al abrirlo nos encontramos con dos detalles que tendremos que tener en cuenta para el futuro. Primero una hoja de árbol, por la cual el Doctor pregunta al final del capítulo, a lo que Clara responde: es la página uno del libro. Y lo segundo es esa lista que aparece escrita con los años que lleva Clara con el libro. Si nos fijamos bien, los años 16 y 23 no aparecen en la lista. WTF??!! ¿A quien se le olvida dos años enteros de su vida?…

Clara vuelve con nosotros y tras ese momento un tanto Disney, con ella en lo alto de la casa asomada por la ventana, como si de una princesa en su castillo se tratara, y el Doctor, como buen príncipe, custodiando y protegiendo a su princesa, pasamos de estar tranquilamente hablando del wi-fi, tomar te y hacer bromas sobre Twitter, a estar en un avión fuera de control, a aparecer al lado del río Tamesis y pedir dinero para poder ir a desayunar a un sitio con muy buenas vistas, en una moto muy molona con un sistema de anti-gravedad.

Aprovechando las habilidades informáticas que le habían implantado a Clara, ésta consigue averiguar donde está el centro de operaciones de la organización. Mucha tecnología y mucho control y hackeo de los empleados pero nadie se da cuenta que todos han puesto su lugar de trabajo en sus redes sociales. ¡Toooorpeeees! Tras esto, nuestra nueva companion no se libra de ser capturada definitivamente por la nube. Se creían muy listos al mandar a un Spoonhead con la forma del Doctor, pero no sabían que eso iba a ser su mayor error. Mi consejo: nunca pretendáis ser más inteligente que un alien con “veintisiete” cerebros. Miss Kizlet no se podía imaginar que el Doctah Spoonhead iba a ser su perdición y la de toda la organización. Gotcha! Además el Doctor contó con la ayuda de unos antiguos amigos suyos: UNIT. Eso sí, me pareció un poco perturbante el final de Miss Kizlet. La Gran Intenligencia, al ver que le había fallado, le pidió que se redujese, y vaya si lo hizo… El curioso caso de Benjamin Button versión femenina.

Y ya, para ir terminando con todo este asunto, dos preguntas que se me han quedado en el tintero. La primera es ¿por qué en dos de sus vidas ha sido niñera? ¿Tendrá eso relevancia de alguna manera? y la segunda es ¿quién es esa mujer de la tienda que le da el número de teléfono del Doctor? Lo primero que se nos ocurre a todos y lo más obvio es que sea River Song, pero la verdad es que me espero cualquier cosa… Por cierto, si alguien se preguntaba de donde venía eso de Oswin, decir que ya habemus respuesta: Oswald for the win!

No sé si se me habrá quedado algo más en el tintero. Si es así, por favor comentadlo abajo junto con vuestras opiniones e impresiones de este The Bells of Saint John. Now, next time on Doctor Who:

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