Review Doctor Who: The Angels Take Manhattan

Este fin de semana comienza la feria de mi pueblo. Nunca he sido muy fan de las ferias y sobre todo desde que se decidió que no se podía poner música en inglés: what??!! El caso es que, no sé si será por este motivo que, la primera cosa que me ha venido a la cabeza para empezar esta entradilla ha sido el comienzo de unas sevillanas que dicen así: algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Qué cierto es esto y si no, que se lo pregunten al Doctor, que de ese tema, entre otros muchos, sabe un rato…

Ya son muchos l@s companions a los que hemos tenido que decir adiós y aún sigo sin acostumbrarme a ello. Desde luego no era este el final que esperaba para los Pond, aunque tampoco sabía muy bien que esperar la verdad. Personalmente me ha gustado pero a la vez no, es decir, he disfrutado del capítulo pero no me ha gustado despedirme de Rory y Amy. Además, en la última escena, todo ha sucedido tan rápido. Me hubiera gustado ver un último abrazo entre el Doctor y Amy, de esos a los que nos tienen acostumbrados. Supongo que cómo el Doctor había abrazado a los Pond unos minutos antes, otro abrazo hubiera sido excesivo. Aunque aquí una servidora, no pierde la esperanza de volver a ver a esta pareja para el cincuenta aniversario de la serie. Si Rose, que supuestamente se quedaba en un universo paralelo al cual no se podía ni entrar ni salir, consiguió reunirse una última vez con el Doctor, no veo porque los Pond no van a poder conseguir algo similar ¿no creéis? Yo le sugeriría al Doctor que viajase al pasado, por ejemplo a Washington mismo y que desde ahí coja un tren o coche hasta Nueva York. Yo lo veo factible ¿y vosotros? En fin, posibilidades todas las que los guionistas quieran, porque como ya hemos podido comprobar, unas veces las reglas se siguen y otras veces no se siguen en absoluto. E intentar entender esto creo que es algo que muchos dejamos de hacer hace tiempo…

Una cosa que me gustaría destacar de este episodio ha sido lo bien escogida que ha estado la ciudad. Un gran acierto sin duda. Yo creo que Moffat era fan de Damages (Daños y Perjuicios) y se inspiró para este capítulo viendo la intro de la serie (estatuas y más estatuas). Y hablando de ellas, los Weeping Angels como siempre tan espeluznantes. En este episodio hemos visto a los ángeles de siempre, pero también a otros con forma de querubines. Pobre Rory, qué mal lo pasó y yo con él. Aunque la que más impacto me generó fue la versión Weeping Angel de la Estatua de la Libertad. OMG! How cool was that? Aunque siempre serán los culpables de haber quitado de en medio a estos dos personajes que tanto adoro, siguen y seguiran siendo mis villanos favoritos de Doctor Who.

La semana pasada comentaba en la review que “The Power of Three” fue una oda a la importancia que habían adquirido los tres personajes principales como equipo. Pues bien, este capítulo me ha parecido otra oda, la última, a ese inmenso amor entre Amy y Rory. Me ha encantado como Amy no ha descansado hasta encontrar a su marido y como ha permanecido con él, cuando la cosa parecía no tener vuelta atrás. El momento de la azotea me ha parecido brutal. Mis ojos empezaban a humedecerse en ese mismo instante. Así que cuando los vi aparecer en el cementerio mi corazón dio un vuelvo de alegría. Pero cuando Rory se paró y en vez de ir hacia la Tardis volvió para atrás, mi corazón volvió a dar otro vuelvo porque sabía perfectamente que eso no era buena señal. ¡Maldito Moffat y malditas paradojas! Con lo contenta que yo estaba ya pensando que el salto del matrimonio había funcionado…

Together, or not at all… It´s called marriege.

Con Rory fuera de combate, estaba claro que la siguiente era Amy. Aquí ya mi cara era un verdadero río de lágrimas, hasta la garganta tenía cogida. Podía sentir perfectamente la frustración que estaba sintiendo el Doctor en ese momento. Por cierto, me ha parecido todo un detalle qué por fin se hayan referido a Amy seguido de su apellido de casada. Ese Amelia Williams en la lápida ha sido de lo más simbólico y una especie de reconocimiento final hacia Rory. El cual tenía ya más que merecido. De esta última escena también esperaba una despedida más emotiva entre Amy y su hija, pero bueno ya no podemos hacer nada al respecto… River Song, como siempre, en su línea. Y aunque no soy muy fan de la relación Doctor/River, reconozco que me gustaron los detalles que tuvo él con River, como el momento en el que la cura la muñeca o el hecho de que haya estado borrando todo rastro de él para que River pudiera salir de una vez en libertad. Cuando quiere Eleven se porta.

Y por supuesto, cuando ya pensaba que los momentos lacrimógenos se habían acabado, tenemos esa escena de River intentando convencer al Doctor de que no viaje mucho tiempo sólo. Pero sabiendo que ahora mismo a la única que haría caso sería a Amy, qué mejor que pedirle que escriba al final del libro para recordárselo. Sensacional ese epilogo de Amy. Qué por lo que he podido ver en un vídeo de detrás de cámaras, la misma Karen Gillan estaba allí en ese momento leyéndole a Matt Smith el texto para que fuera aún más real el sentimiento. Básicamente todos las lágrimas que hemos visto en el capítulo han sido reales.

En fin, después de tanto llanto y tanta despedida, sólo nos queda esperar la llegada de la Navidad y con ella la vuelta de la nueva companion. Parece que todavía queda lejos, pero tres meses se pasan volando y cuando menos os lo esperéis ya estarán todas las calles con la iluminación y la decoración navideña y todos comprando regalos en los centros comerciales. Antes de irme agradeceros a todos una vez más, vuestra participación y vuestras visitas a las reviews. Qué paséis un buen otoño. Os espero a todos en navidad. Geronimo!

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