Review Dexter: Those Kinds of Things


Llevo un tiempo pensando qué me pasa. Por qué durante cinco años he deseado que llegara el día del estreno de la temporada correspondiente de Dexter y, en cambio, este año me ha pasado mucho más desapercibido. Y no sé que es, sinceramente. Puede que sea culpa mía, que me hago mayor y pierdo ilusión. O puede (y digo puede) que sea culpa de la serie, que ha sufrido un desgaste desde sus inicios y ya no transmite esa originalidad y esa frescura que la hacen tan atractiva. Algunos dirán que la culpa es de la quinta temporada, mucho más floja que la cuarta. Y otros apostarán por la opción lógica, que dice que no hubo cliffhanger el año pasado, sino un borrón y cuenta nueva mucho más comercial que coherente con la trama. Claro que esta es una visión muy personal de la situación, por eso Dexter marcó el mejor estreno de su historia con 2,2 millones de espectadores de media, que también es el mejor de la cadena en los últimos catorce años. No me extraña. Aún surgiéndome alguna que otra duda, no puedo más que rendirme a la evidencia de que Dexter es una de las mejores series que se pueden ver hoy en televisión. ¿Comentamos este Those Kinds of Things?

  • Episodio 6×01: Those Kinds of Things
  • Fecha de emisión: 2 de octubre

Como presidente del club de fans de Dexter no quiero alarmar al personal con mi presentación pesimista. Pondría la mano en el fuego a que Those Kinds of Things es mejor episodio que el 95% de los estrenos de esta temporada, y eso que no los he visto todos. Sólo que después de cinco años esperaba un cambio de dirección que no se ha producido en el 6×01. Podíamos suponerlo a partir de los acontecimientos más importantes de la quinta, que al final sólo sirvieron para pasar el borrador por la pizarra y empezar de cero. Sinceramente, creo que la serie perdió la oportunidad de dar un giro radical cuando Deb no descubrió a Dexter en aquella famosa y controvertida escena el año pasado. Ahora tendríamos un escenario totalmente nuevo, a Dexter en el aprieto más serio de su vida y a los secundarios entretenidos en un asunto importante. También es una lástima que las temporadas funcionen como estructuras independientes. Tal vez ahí se escapen parte de mis ilusiones, en esa disposición tan limitada de las tramas a los 13 episodios de cada temporada. En cualquier caso, basta de lamentos, Those Kinds of Things es Dexter en estado puro. Un hombre sin alma, sin sentimientos y sin compasión, al servicio de su Oscuro Pasajero. De ahí no puede salir nada malo…

Mis exigencias de evolución hacia la serie y hacia los personajes se diluyen cuando veo a Dexter en acción, llamando a una ambulancia porque acaba de ser apuñalado, haciendo el papelón de su vida y sorprendiéndome con un ataque a los conductores de esa ambulancia. Ahí me olvido de lo que pasó el año anterior, de Lumen (de Rita no) e incluso de las camisas de Masuka. Y me centro en disfrutar de ese macabro ritual que realiza el Oscuro Pasajero y que nunca me canso de ver. Yo creo que el debate de este año tendrá dos bandos muy claros: los que quieren que la historia evolucione, sea hacia donde sea; y los que están encantados de volver a ver al Dexter de la primera temporada, al asesino implacable. Yo no sé de qué lado estoy, posiblemente más del primero, pero mientras tanto nadie me va a privar de disfrutar de la sangría que nos espera este año, con un Dexter libre y resucitado para la acción. ¿Será que prefiero el status quo actual? Bueno, cuando me decida os lo digo…

La premiere de la sexta tiene lugar un año después del primer cumpleaños de Harrison. Y el panorama ha cambiado un poco para algunos, bastante para otros y mucho para un par. Dexter, ya lo hemos dicho, vuelve a ser libre e incluso se permite el lujo de asistir a fiestas de antiguos alumnos, de esas que tan de moda están ahora con Facebook. Claro que sus intenciones no son bailar MC Hammer o dejarse querer por la guapa de clase, aunque para todo hay tiempo, sino corregir un pequeño desajuste de la justicia, que se olvidó de condenar a un asesino que resulta ser también uno de sus ex compañeros. Es cierto que volvemos al escenario de la primera temporada, con un Dexter sin ataduras (exceptuando a Harrison), pero también lo es que el personaje ha evolucionado bastante, ha pasado por un trauma (Rita), por una decepción (Miguel Prado) e incluso ha flirteado con eso de tener sentimientos (Lila, Lumen), así que no es tan extraño que su conciencia, Harry style, le invite a disfrutar de una fiesta, aunque verlo bailando sea más extraño que ver a Ricky Rubio tirando un triple. No ha nacido para eso. Lo suyo es matar, como acabará demostrando al final del episodio. Me encanta, por cierto, ver las reacciones de los que van a morir, desnudos y cubiertos de plástico. Algunos luchan, otros se dejan ir, pero la mayoría acaba pidiendo clemencia. El resultado siempre es el mismo.

Menos ha cambiado el panorama para Debra y Quinn, que siguen juntos. Aunque la noticia es claramente que Quinn no ha muerto, que es lo que les pasa normalmente a los novios de Debra. El detective de las manos largas quiere dar un paso más en la relación, llegando hasta la penúltima base: matrimonio. Su primer intento de ponerle el anillo a Debra ha fracasado por la inoportuna aparición de un pistolero loco. Aquí es donde me molesta que la serie tenga tan poca memoria. El pistolero podría haber sido uno de los hermanos Fuentes (¿os acordáis?) con ganas de vengarse de Debra, pero no era nadie. Esa historia ha quedado difuminada, igual que las pruebas que Quinn tenía de Dexter, igual que el personaje de Cira, igual que aquel acercamiento al hijo del Trinity e igual que las sospechas de que Quinn había tenido algo que ver en la muerte del propio Liddy (la última llamada fue para él). Son detalles que se pueden entender como elipsis narrativas, no hace falta que nos lo expliquen todo, pero no estaría mal que algún detallito de temporadas anteriores tuviera mayor repercusión en la situación actual. ¿De repente Quinn ya no desconfía de su futuro cuñado? Cierres en falso que no llegan a incomodarme, pero que se podrían pulir. Sería importante que Quinn y Debra encontraran una trama de mayor peso, porque lo de la propuesta de matrimonio no da para una temporada.

Bastante ha cambiado la vida de Masuka, al menos en los dos escenarios a los que va siempre asociados: análisis forense y laboratorio. El hombre más salido de Miami busca becario. Y como es un profesional, todo el mundo apostaba a que se quedaría con la chica sexy. Primero porque a Masuka le gustan tanto las mujeres como a Dexter la sangre. Y segundo porque la actriz que la interpreta, Brea Grant (la correcaminos de Heroes), tiene suficiente caché como para aportar algo más que su cara bonita a la serie. Masuka se ha sorprendido a sí mismo escogiendo a otro becario, pero al final el destino le ha colocado a la rubia sexy a su lado. Nos van a divertir. Espero que la chica esté hecha de titanio, porque va a tener que soportar todo tipo de comentarios desagradables de la mente más sucia de la ciudad. A ver si de una vez por todas Masuka tiene más presencia en los episodios. Se lo merece.

Y para los que la vida ha cambiado mucho son Batista y Laguerta, cuyo matrimonio no ha durado ni un año. En ese tiempo, Maria se ha ganado un ascenso a capitana, aunque sus 12 años de servicio al cuerpo no han influido tanto como una información bastante comprometida que tiene del jefe Matthews. Sí, eso se llama chantaje. Laguerta lleva tiempo jugando con fuego, su futuro me da muy mala espina esta temporada. No hay mal que por bien no venga, Batista es el mejor colocado para ocupar el despacho que deja libre la lieutenant. Angel está hecho para el trabajo de calle, pero a nadie le amarga un dulce. Aún así, parece tan cantado que Angel va a ser el nuevo teniente, que no me extrañaría que la serie nos guardara una sorpresa en esa trama. No se puede brindar con champagne sobre un tema que no está cerrado, eso lo saben todos los guionistas del mundo. Por cierto, la que brindaba con Angel era su hermana pequeña, una joven estudiante que se gana un dinerillo haciendo de canguro de Harrison y que, a ojos de Batista, es demasiado sexy. No he acabado de entender por qué le preocupa tanto a Angel que lo relacionen sentimentalmente con su hermana en el restaurante. ¿A quién le importa con quién se acueste el hombre del sombrero? Maria estará ocupada este año, pero para Angel hará falta también una historia más potente que preocuparse por la longitud de la falda de su hermana.

Todos estos temas, puestos sobre la mesa con el talento natural de la serie, se combinan con el verdadero epicentro de la temporada: la religión. La religión está presente en la elección del colegio de Harrison, en las torpes (y geniales) explicaciones de Batista sobre Dios e incluso tatuado en el cuerpo del ex compañero de Dexter. Intuyo que nuestro asesino en serie se va a pasar toda la temporada intentando entender Those Kinds of Things, que es el nombre con el que describe los crucifijos, los ritos o las imágenes de deidades. Lo tendrá difícil, porque en este terreno se requiere fe, un sentimiento que ni siquiera se puede explicar con palabras, imagínate cómo va a entenderlo Dex. En cualquier caso, la religión será el tema central de la sexta temporada, como antes lo fue la amistad, la familia, la complicidad o la influencia del pasado. Y en ese ámbito religioso se encuadran también los asesinos de la nueva temporada, intuyo que muy bien interpretados por un coloso como Edward James Olmos y un buen actor como Colin Hanks.

Los nuevos, como de costumbre, se han presentado de una forma fantástica: en plena noche y recogiendo serpientes de agua. Luego hemos escuchado algún que otro verso bíblico y han pasado a la acción asaltando a un frutero, aparentemente inofensivo, al que han abierto para sacarle las tripas y colocarle en su lugar siete serpientes recién nacidas. No seis ni ocho, siete, que es el número perfecto para los cristianos. Ya tendremos tiempo de hablar de religión, pero el Professor Gellar y Travis han hecho referencias constantes al Apocalipsis, que es el último libro de la Biblia. También es el más extraño, el más difícil de entender y el más apasionante porque está cargado de metáforas sobre la lucha entre el bien y el mal o la llegada de la Bestia. En cualquier caso, creo que es muy pronto para hacer suposiciones con tan poca información. A Dexter le mola la forma de proceder del nuevo serial killer. Tenía tantas ganas de marcha como nosotros.

A mí el tema propuesto me encanta y creo que Edward James Olmos es el adecuado para hacer de guía espiritual algo chiflado. Espero, eso sí, que pese más el hecho de ser Dexter y Showtime al hecho de que sean americanos: no quiero moralinas. Por lo demás, urge, como decía, situar a los secundarios en puntos de mayor interés para la historia. Lo otro vendrá rodado con el talento de Michael C. Hall (no por haberlo visto cien veces podemos obviar su genial trabajo) y de unos guionistas que saben contar buenas historias y crear tensión. Un año más, arrodillados ante la serie. Eso sí, no para rezar…


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