Review Dexter: The Angel of Death


No. No es domingo. Y no. No estáis soñando. Es miércoles y esto es una review de Dexter, una serie injustamente maltratada en las últimas semanas por un servidor. Prometí que llegaría a tiempo cuando la cosa se pusiera interesante y yo creo, casualidad o no, que The Angel of Death marca el inicio real de las hostilidades en esta sexta temporada. Y eso que desde el punto de vista narrativo, el 6×05 ha sido algo especial, ya que ha transcurrido parcialmente desde la perspectiva de Debra Morgan, la hermanísima. Un The Angel of Death que termina con un impactante cliffhanger que me hace maldecir la situación de las guest stars en esta serie. Pero ese final, junto al primer contacto serio entre Dex y el Doomsday Killer (catchy!), lo comentamos en la siguiente review. ¡No, esto no es una pre review! Venga, p’adentro

The Angel of Death es, en mi opinión, uno de los episodios más sólidos de la temporada, ya que combina con acierto las historias de los secundarios en la investigación del Doomsday Killer con los progresos de Dexter en el tema, una situación clásica y efectiva en esta serie. Por un lado, Dexter encuentra pruebas en las alas de ángel que llevaba la chica asesinada de la semana pasada. Pruebas que acercarían al Departamento de Miami a Travis Marshall. Pruebas, por lo tanto, que harían que Debra empezara con buen pie su andadura como lietuenant, que conseguirían que se anotara un tanto ante la opinión pública y el jefe Matthews y, de paso, que cerrarían la boca de Maria Laguerta, que por cierto no ha salido en este 6×05 (que yo recuerde). Sin embargo, Dexter es Dexter y su Oscuro Pasajero. Y la opción de tener al Doomsday Killer en su habitación plastificada sigue siendo mucho más golosa que los honores o medallas que se pueda llevar su hermana. Y que dure.

Como decía, Debra lleva el peso del episodio durante la mayor parte del mismo, una situación atípica en la serie pero que ha funcionado a la perfección. Debra está histérica. Los acontecimientos la han sobrepasado, tanto en su vida personal, con esa inoportuna y a todas luces desafortunada petición de mano de Quinn, como en su vida laboral, donde le ha llegado la oportunidad de su carrera con ese ascenso. A todo eso tenemos que sumar el disparo que sufrió en el primer episodio, que la convirtió en una heroína de Youtube pero que, según los expertos, también le ha afectado emocionalmente. Durante buena parte de The Angel of Death hemos visto los problemas que le ocasionaba esta situación: estrés, mal humor y una todavía mayor obsesión por el trabajo que ha resultado en un carácter irritable. Así que después de devolver el anillo de compromiso a Quinn, después de reunirse con la psicóloga para explicarle que no encontraba su lugar y después de discutir con la pobre niñera de Harrison por trabajar en casa con imágenes poco apropiadas para el chico (Debra, ¡no tienes razón!), ha llegado a la conclusión de que lo que necesitaba era un espacio personal. Y esa historia del homicidio con suicidio, que parecía metida con calzador para que Anderson viera lo crack que es Dexter y lo desaprovechado que está en Miami, ha acabado teniendo sentido porque se produce en el nuevo hogar de Debra Morgan. Yo no viviría en una casa de ese estilo, menos después de ver American Horror Story, pero encuentro que es muy adecuada para Deb. Ya le tocaba ser independiente.

Debra me tiene robado el corazón, no sé si le pasa a alguien más, porque ofrece una imagen de indefensión y de inseguridad que me obliga a ponerme de su lado. Me imagino que conocer sus dos últimos años de vida, en los que ha tenido un romance con un asesino y otro con un policía asesinado, en los que ha descubierto cosas feas sobre su idealizado padre y en los que ha tenido más bien mala suerte, influyen en que mis juicios sean benévolos ante todas sus reacciones. La entiendo. Entiendo que se estrese y que se enfade, que llore, que beba y que hable mal, porque no lo ha tenido nada fácil. Y porque su único familiar vivo es un tipo tan sensible como una ortiga. A diferencia de lo que he pensado y escrito en las últimas reviews, la introducción de Anderson en la historia puede que no sea en el papel de “nuevo romance de Debra” sino más bien de “confidente”, ahora que sabemos que el policía de Chicago está casado. Oigan, qué placer equivocarse cuando es para que nos sorprendan. Me ha encantado, vuelvo a esa escena, cuando Mike ha cuestionado las motivaciones de Dexter para trabajar (esto no lo ha dicho) al lado de esa pandilla de frikis e ineptos que es el Departamento de Miami. Segunda metedura de pata del nuevo, que desconocía que Dex y Deb eran hermanos. Por cierto, su llegada a la serie no servirá para trasladar a Dexter a Chicago, ¿verdad? Ya sé que Miami es un personaje más en esta serie, pero no me importaría que el analista de sangre fuera reclamado para investigar otros casos importantes del país en las próximas temporadas, siendo Chicago su primera parada. Sería una forma de renovar secundarios y de aportar aire fresco, ya que uno puede llegar a la estúpida conclusión de que Miami es la ciudad con más asesinos, maltratadores y ladrones por metro cuadrado del mundo. ¿Qué os parece la idea?

Mientras tanto, en el departamento, Masuka ha dado un paso más en su aventura por salvarse el culo y ha despedido a Ryan. Se acabaron las minifaldas y los escotes (ooooh!), pero también la ladrona de medio pelo. En su lugar ha llegado un tipo algo más feo, pero muy efectivo a la hora de borrar evidencias en Internet… y de encontrar porno, que no hace daño a nadie. Dudo que Ryan haya desaparecido para siempre de la serie. De hecho, estoy prácticamente seguro que toda esta historia acabará desembocando en algo feo para el Departamento, que espero que no sea el despido de Masuka. Si no, no entendería que le prestáramos tanta atención a esa mano del Ice Truck Killer que igual ya adorna el comedor de algún excéntrico particular.

Por su parte, Quinn y Batista se han alejado de Miami para interrogar a Clarissa, una de las profesoras asistentas de James Gellar. Su acercamiento ha consistido en un par de preguntas en las que la chica ha negado la conexión entre Gellar y los asesinatos, ha afirmado que no tenía información del supuesto Doomsday Killer y ha admitido que había tenido algo más que una relación laboral con el carismático y seductor profesor. Motivos más que suficientes, según el lumbreras de Quinn, como para olvidarse de que la chica podría estar mintiendo y meterse esa misma noche en su cama. Bien, Quinn, muy bien. Vale, sí, es la vampiresa Lorena Ball de True Blood, lo que garantiza una noche salvajemente inolvidable, pero su incontinencia sexual acaba de comprometer la investigación, como queda claro cuando Batista encuentra pruebas de que Gellar había planificado los asesinatos que están teniendo lugar en Miami. Puede que Clarissa mienta o puede que diga la verdad, pero la irresponsabilidad de Quinn no va a facilitar las cosas. Cada minuto que pasa en la serie estoy más convencido de que el camino de Joey en Dexter acaba en la sexta temporada. ¿Alguien me secunda?

Por lo que respecta a estos dos colgados, seguimos con el debate que arrastramos desde el primer día: ¿son dos o sólo existe Travis? En The Angel of Death creo que nos han dado dos pistas muy claras de que el Profesor Gellar está muerto: primero, en la escena de la foto precisamente, en la que un reguero de sangre imaginario recorre su cabeza a ojos de Travis; y luego en la discoteca, cuando la cara del profesor está en la portada del periódico, sin embargo él sale a la luz pública sin ninguna preocupación y, evidentemente, sin ser visto. Llegados a este punto, en el que la mayoría hemos descifrado y concluido que James Gellar fue asesinado (falta saber si por Travis o no -probablemente sí-) y que sigue viviendo en la mente de Travis, lo sorprendente sería que estuviera vivo, una opción que pierde peso y coherencia a medida que avanza la temporada. Por lo demás, está clarísimo que Gellar tienen una influencia a lo Tyler Durden en Travis, aportándole la seguridad y la confianza en sí mismo que le falta cuando desaparece. La diferencia es notable, como hemos comprobado en el secuestro de la chica. Cuando Travis actúa solo, es torpe y sus planes no están pensados: ¿cómo prensaba llevarse a la mujer del puerto, por las escaleras? Sin embargo, cuando Gellar le acompaña le da ese empujoncito de locura que le falta para actuar rápido y con determinación.

La escena más inconsistente del episodio, corregidme si me equivoco, es la del secuestro express de Dexter a Travis. Primero, ¿cuándo Dexter ha necesitado que un sospechoso le conduzca a otro? Segundo, ¿cuántas reglas del código incumple Dexter asustando a Travis y, a la vez, advirtiéndolo de que le está siguiendo la pista? Y tercero y más importante, ¿desde cuándo un cómplice de una matanza es más inocente a ojos de Dex que el propio cerebro de la operación? Sin ir más lejos, el año pasado todos y cada uno de los amigos de Jordan Chase que participaban directa o indirectamente de los asesinatos, acabaron en la mesita de Dexter (y de Lumen). Por mucho que Travis confiese que Gellar es el Doomsday Killer, y Dexter no sepa que el profesor está muerto, no le da ninguna carta para librarse del implacable Oscuro Pasajero. Podría llegar a entender ese acercamiento si Dexter se estuviera probando a sí mismo. Si de verdad le han influido las palabras y la historia de Sam, sería justificable que Dexter hubiera utilizado el discurso de alejarse de la oscuridad y acercarse a la luz para probar su efectividad. Pero ni el episodio nos los ha explicado así, ni creo que Dexter se haya convencido ya de que el camino de Sam es también el camino para aprender a convivir con su Oscuro Pasajero. Y menos después de la última escena del capítulo.

Como comentaba al principio, maldigo la situación de las guest stars en esta serie. Por muy importante, carismático o influyente que sea el personaje que interpretan, su final siempre acaba siendo el mismo. Sucede cada temporada con los villanos, pero también con personajes que se acercan a Dexter y que acaban siendo mucho más transitorios y circunstanciales de lo que deberían. Pasó con Lila, sin ir más lejos. O con Lumen. ¿Es que no se baraja la opción de que una estrella invitada se convierta en personaje regular? Ya no digo que un villano se alargue entre dos temporadas… La serie ha trabajado bien la presentación de Sam, lo ha acercado con cautela y coherencia a Dexter y ha creado entre ambos una conexión que no habíamos visto antes, pero después de cuatro episodios ha decidido que ya había hecho su trabajo. Y le mete tres disparos a bocajarro de los que sólo se salvará si ocurre un milagro. Vale, puede que ocurra y que eso contribuya a forjar una figura casi celestial de Sam, pero si no es en este capítulo se marchará en el octavo o en el último de la temporada, pero casi con total seguridad no lo volveremos a ver cuando acabe la sexta. Me fastidia la situación porque Sam es un gran personaje, pero también porque si sobrevive distraerá a Dexter de su mayor obligación, que no es otra que dar caza al Doomsday Killer antes de que lo haga Debra. Imagino que nos toca rezar por él…

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