Review Dexter: Teenage Wasteland

Review Dexter: Teenage Wasteland

Leía esta mañana una entrevista con el señor Xavi Hernández sobre el Clásico del fútbol nacional, en la que aseguraba que nunca olvidará el gol que anotó en el Bernabéu en la temporada 2003-2004, que acabó con 1-2 para el Barça, porque supuso un punto de inflexión: el final de la era galáctica y el inicio del cambio de ciclo. Esta introducción tan futbolera (os encanta, lo sé) viene al caso porque Teenage Wasteland supone exactamente eso para mí, un punto de inflexión en la vida de Dexter, que por primera vez ha sido capaz de detener a su Oscuro Pasajero para hacer de padre. Y es tan importante para él que, por primera vez también, está de acuerdo con su conciencia. Para mí, capitulazo. ¿Comentamos?

¡Ya está aquí la review!

  • Episodio 5×09: Teenage Wasteland
  • Fecha de emisión: 21 de noviembre

Sí, capitulazo. Aunque debo admitir que en algún momento he pensado, dime egocéntrico, que el capítulo estaba hecho exclusivamente para sacarme de mis casillas, o para sacar al Oscuro Pasajero que llevo dentro. Todo se había convertido en una especie de Show de Truman en el que estaba pasando mi última prueba para ser el nuevo Dexter. Por si hay alguien que se ha incorporado en los últimos meses, comento todo esto porque siento odio hacia el personaje de Astor. Por definición, la palabra adolescente me da náuseas, pero si se trata de la hija de Rita, tal vez por el ambiente sangriento de la serie, despierta todavía más mi instinto salvaje. Sé que es políticamente incorrecto, pero yo he deseado que Astor sea una muestra más en la cajita de Dexter. Ya no lo deseo. Y la culpa la tiene Teeenage Wasteland, el capítulo en que Dexter y yo hemos entendido a la adolescente.

Capitulazo, insisto, aunque la historia que ocupa la mayor parte de la temporada, la de los salvajes que abusaron de Lumen, apenas se toca. Y eso que estábamos en el punto álgido del año, con el cadáver de Cole todavía calentito y con el reloj de Jordan Chase (tic, tic, tic) contando las horas para estar ante Dexter. Por eso precisamente, porque pasamos de puntillas sobre esa trama, el episodio me ha parecido tan especial. El Dexter padre se ha comido al Oscuro Pasajero. Y eso es muy complicado porque todos conocemos su voracidad.

A estas alturas de la peli podemos afirmar que el villano más duro de esta temporada es Jordan Chase. El dentista del teléfono, el colgao de Boyd e incluso el animal de Cole parecen inofensivos ante Chase y sus tentáculos. El predicador ha multiplicado su seguridad al ver que varios de sus amiguitos de fechorías han desaparecido. Dexter se ha podido saltar todas las barreras gracias a su traumática historia (lo del Trinity atrae al señor Chase, recordemos) y ha encontrado una prueba para determinar si Chase debe seguir vivo o no. Teníamos claro que era uno de ellos, pero una de las primeras leyes del Código obliga a confirmar a las futuras víctimas. En esas sesiones cara a cara entre Dex y Jordan, éste nos ha dejado un importante mensaje: el trauma es una oportunidad para resucitar como más te guste. El suyo fue un libro de Platón, el de Dexter un baño de sangre al lado del cadáver de su madre. Imagino que por eso uno habla y el otro mata. La segunda cita ha servido para que Dexter recogiera la muestra de sangre y para que Jordan se diera cuenta, lo que nos conduce directamente al espeluznante final del capítulo. La llamada a casa de Dexter, esa voz infernal, su célebre tic tic tic y la amenaza a Lumen… a mí me ha dado miedo, no sé a vosotros. Atentos al panorama de cara a los últimos tres episodios: Dexter y Lumen a la caza de Chase, Chase y sus hombres a la caza de Dexter y Lumen y el Departamento de policía husmeando de nuevo en el caso de las rubias de los barriles… que podría conducir a Chase. Vamos, un menage a trois no apto para cardíacos.

El villano que todo lo veEl villano que todo lo ve

No nos detenemos más en esa historia porque Teenage Wasteland ha tenido como protagonista a la pequeña joven Astor. Debo confesar que no me la esperaba, a pesar del título del episodio. Y me ha encantado cómo la han introducido en la historia, a través del miedo de Lumen y de la posibilidad de que Chase o Stan asaltaran el hogar de los Morgan. Astor ha vuelto a casa para pillarse su primera taja, aunque en realidad su historia, posiblemente también el personaje, sea más complejo y maduro de lo que parece. Pero la primera impresión es que Astor y su amiga Olivia se han montado un road trip con vino, en uno de esos actos de rebeldía adolescente provocados por hormonas con ganas de fiesta. No sé si me ha gustado más el encontronazo entre Debra y Lumen o el de la rubia con Astor: “¿quién coño eres tú?” “¿quién coño eres tú?” Siguiente escena: “¿Quién coño es ella?” Y el pobre Dexter a aguantar el chaparrón con el agravante de que a Harrison se la ha ocurrido decir su primera palabra, “mama”, justo cuando Lumen pasaba por allí.

La primera taja de Astor ha traído de vuelta a Harry 'Soy tu conciencia' Morgan, que se ha pasado el episodio tentando a Dexter: ¿quieres ser buen asesino o buen padre? Y Dexter ha hecho todos los esfuerzos para ser lo segundo. Primero intentando hablar con Astor, aunque haya tenido que descartar que también hacía sus trastadas de joven: “maté al perro del vecino”. Buenísimo. Inmenso también, por cierto, cuando Astor se queja de que Harrison no la reconoce y Dexter le suelta: “bueno, no parecías un mapache la última vez que te vio”. Me quito el sombrero. Y luego llamando a la policía cuando las dos niñas han desaparecido, aunque eso haya motivado que Debra conozca a Lumen y que el Departamento sepa que ha ido a terapia personalizada con Chase. Niñas desaparecidas, ¿quién ha pensado en Jordan como responsable? Pues no, la resolución de todo este asunto es más compleja de lo que parecía. No se trata de dos jovencitas borrachas y ladronas, sino de una niña de 12 años que trata de proteger a su amiga de los maltratos de su padre. Gran giro argumental que nos permite entender un poco más a Astor, que vivió de cerca todo este tema con Paul y Rita. Como comentará después, Astor nunca ha sentido a Dexter como su padre porque el analista dedicaba más tiempo a la sangre, en el trabajo o fuera de ella, que a su familia.

La resolucón del tema maltratos es francamente memorable. Dexter queda con Barry, el maltratador, para entregarle (supuestamente) a Olivia. Pero Dex no acude a la cita, sino su Oscuro Pasajero haciendo de padre. Golpe en el riñón. Sermón. Golpe en el hígado. Reprimenda. Fantástico, no sabía que Dexter fuera tan efectivo también con los puños. Barry no volverá, aunque para ello la mamá de Olivia deba cargar con la idea de que tiene el culo gordo. Dexter se ha sacrificado por otra persona. Y Harry está orgulloso, lo que significa que Dexter, por fin, tiene la conciencia tranquila. Si memorable es la pelea, la primera conversación padre-hija en el coche es de las que hacen historia. Preciosa, de principio a fin. Sobre todo ese “te quiero” tan inesperado, tan extraño y tan… tan poco Dexter. El padre le ha dedicado tiempo a sus hijos. El padre ha mostrado sus sentimientos. Y el padre se ha comido al Oscuro Pasajero. Bravo.

Por cierto, Harrison llama “mama” a su muñeco. Las suspicacias sobre una posible relación entre Dex y su inquilina Lumen no se van a detener, pero que nadie acuse al pobre bebé. Por cierto (II), el “no sabía que tenía una inquilina”… “no sabía que tenía una hermana”, es de las mejores presentaciones que he visto en mi vida.

Grande DexGrande Dex

Nos queda hablar de Debra y su culo inquieto. La hermanísima no puede tener un informe entre manos sin analizarlo a fondo. Por eso trabajar en el archivo es un martirio para ella… o, como dije la semana pasada, una oportunidad para recuperar el prestigio sobre el que Laguerta ha escupido. Debra descubre irregularidades en el caso de los barriles y habla con Batista, que hace de puente con la jefa. Esas irregularidades son varias muestras de ADN encontradas por el forense y que no pertenecen a Boyd Fowler, único sospechoso de la investigación hasta ese momento. Ahora, como hablábamos al principio, la policía también persigue a Chase. Sin embargo, Maria se niega en principio a reabrir el caso, lo que provoca la entrada en tromba de Debra en su despacho. Luego, discurso de lagrimilla, cruce de acusaciones sobre quién está pisando a quién e importante confesión de Laguerta: jodió a Debra por no hundir a Batista, que ya tenía suficiente con su pelea, y suspendió a Quinn por proteger a Dexter. En ningún momento intentó aislar a Deb. Gran escena, by the way. ¿Nos la creemos? Hay en Laguerta una parte humana que me encanta, pero también una obsesión por proteger su estatus que me genera mucha desconfianza.

Con la inercia de la carga, como si de una bola de pinball se tratara, Debra se marcha a por Quinn. La discusión entre ambos debe contextualizarse teniendo en cuenta que, apenas 24 horas antes, Quinn le había dicho que la quería. Y Debra, que estaba arrancadísima, reniega de sus palabras porque, voy a intentar no citarla, mientras se la estaba cepillando estaba jodiendo a su hermano por detrás. A Deb se le puede acusar de maleducada, grosera y soez, pero nadie puede decir que no sea sincera: le ha clavado el puñal de la verdad a Quinn. Y se ha ido corriendo, de la misma forma que había huído por la mañana ante las palabras de amor de Joey. Me alegro de que se hayan distanciado porque mi teoría de novia de Debra = novio muerto no me molaba para Quinn. ¿Cómo se solucionará esta historia? Mi teoría, y estaré encantado de oír las vuestras, es que Quinn se deshará de Stan, que ha olido la gloria y la venganza con las fotos que podrían desenmascarar a Dexter. Lo que está claro es que este hombre todavía tiene mucho que decir este año…

Qué miedo de hombre...Qué miedo de hombre…


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »