Review Dexter: Take It!

Review Dexter: Take It!

“Nacimos con instinto primitivo. Concebidos con el impulso de luchar por aquello que deseamos. Está escrito en nuestros genes. Está grabado en nuestras almas”. Bienvenidos al multitudinario sermón de Jordan Chase, hilo conductor del mejor episodio de la quinta temporada de Dexter. Take It! es el despegue definitivo de una temporada que lleva creciendo varias semanas, desde que nos descolgamos de las ataduras que nos unían a la cuarta temporada. La tempestad que ya ha llegado al adormilado Departamento de Homicidios no tardará en enganchar también a la pareja Dexter-Lumen. Capítulo redondo, de esos que mola saborear hasta el mínimo detalle, de esos tan típicos de Dexter. ¿Vamos?

¡Ya está lista la review! Y en martes otra vez. Madre mía, cómo está la vida

  • Episodio 5×08: Take It!
  • Fecha de emisión: 14 de noviembre

Y el discurso termina así…

Hemos perdido el contacto con nuestros instintos, con lo que somos. Hemos perdido la gracia de la naturaleza. ¡Pero vamos a ser liberados! Es hora de aprovechar vuestro yo primario y aprovechar el poder del instinto. Vamos a deshacernos de esos grilletes que nos atan a trabajos que odiamos, gente a la que no queremos, vidas que no merecen la pena ser vividas. Vamos a… ¡cogerlo!

Y algunos, como hemos comprobado, se han tomado muy al pie de la letra esas indicaciones. Como Dexter, que me ha roto con su comentario sobre los apasionados seguidores del orador/manipulador Chase: “nunca había estado alrededor de tanta gente que me hiciera sentir normal. Verdaderemente normal”. Pues sí, la verdad es que esa masa de fanáticos da más miedo que los hooligans de la Selección Serbia. En nuestro primer contacto con el trabajo de Chase descubrimos que es un brillante orador, que el eslogan de su campaña, Take It!, da nombre al episodio y que cuenta con un equipo de seguridad, liderado por Cole, muy bien coordinado. Un bonito reto para el Oscuro Pasajero.

Hoy no empezaré con Dexter y Lumen, como de costumbre, cuya historia ha sido brutal, sino con otra que me ha sorprendido todavía más, la de la señora (por decir algo) Maria Laguerta. Take It! ha recibido a la Lieutenant con flashes y preguntas sobre el desastre de la Santa Muerte. Ya sabéis, allí donde hay sangre, donde hay muerte, hay cuervos… y periodistas. Laguerta se enfrenta a las denuncias de las familias de los fallecidos y a ganarse una imponente mancha en su expediente. Ella dirigió personalmente la desastrosa operación que acabó con la muerte de Yasmin, del hermano Fuentes y de otros dos inocentes. Ella fue la que asumió la responsabilidad de apartar a Debra y Angel y de mandar a Cira a la boca del lobo. Insisto en esta idea porque Maria parece ser la única que no lo tiene claro. La cuestión es que el Big Boss exige un responsable, carnaza para tirar a los cuervos. Y ese responsable saldrá de las palabras de Maria y de un informe que debe escribir Batista. El matrimonio tiene la última palabra. ¿Irán de la mano? ¿Cubrirá Ángel la pésima dirección de su mujer? ¿Se impondrá el sentido común?

No es gratuito que Batista sea el encargado de acompañar a la madre de Yasmin a reconocer el cadáver. Angel puede ser un romántico, puede ser incluso un calzonazos, pero el dibujo que tenemos de él es el de una persona sensible, capaz de arrimar el hombro por un colega con los ojos cerrados. Es importante que tengamos esto en mente, porque Ángel será el foco de nuestro odio, y del Debra, durante buena parte del episodio. La cabeza que exige el jefe Matthews debe ser la de Cira, según Laguerta. Y así se lo hace saber a Deb. ¿Argumentos? Es joven, no ha hecho carrera y la prensa se olvidará pronto de ella. ¿Traducción? Me salvo el culo a costa del débil. O sea, la historia de la vida. Debra, que flipa tanto como nosotros de la reacción de la jefa, propone aguantar el chaparrón juntos en un discurso que, permitidme la licencia, me ha recordado a uno del gran Santa (Javier Bardem) en el mítico bar de Los Lunes al Sol, la mejor película española que han visto estos ojos. Un discurso, en cualquier caso, muy propio de Debra y de su concepción de lo que debe ser y representar el Departamento. Estar unidos, esa es la idea.

Maria tiene otros planes y, con el apoyo de alguien del Departamento (aquí empezamos a odiar a Batista), le cuenta a la prensa y al jefe Matthews que toda la culpa es de Debra Morgan. Jaque mate… sin pasar por jaque. Deb queda automáticamente suspendida de empleo y sueldo. Pero claro, la hermanísima no es de quedarse con los brazos cruzados y, mucho menos, con la boca cerrada. Pone la directa hacia el despacho de Maria y le canta las cuarenta, las veinte y todo lo que esa sucia boquita puede cantar. Laguerta, que estaba en modo segunda temporada, cuando la odiábamos con todo nuestro corazón, le recomienda a Deb que no se pase de lista porque tiene apoyos en el Departamento. Aquí acabamos de confirmar que sí, que odiamos a Angel. Y Debra se saca de la metralleta de su lengua un insulto fascinante: “Dios. Estaba jodidamente feliz por ti
cuando te casaste. De hecho pensé que estando con Batista posiblemente te podría hacer mejor persona. No esperaba que te lo comieses jodidamente vivo”. Clap-clap-clap… ¿oyes eso? Soy yo aplaudiendo a Debra.

¡Cambio!¡Cambio!

El final de esta historia todavía tenía guardada una última sorpresita. Cuando Debra recoge su despacho haciendo uso de esa cajita de cartón cuadrada donde va la foto de familia (hay una para todo Hollywood), aparece la inocente Cira para ocupar su lugar. Sí, señoras y señores, la mujer por la que Debra estaba dispuesta a poner el culo es la que se lo ha dejado al aire. Y eso que la admiraba por su valentía, su meteórico ascenso y blablabla. Puñalada lamentable de Cira al corazón de Debra, a la transparencia de Homicidios y a su propia dignidad. Si miráis al suelo, en algún charco lleno de barro, tal vez veáis hundirse el honor de la oficial Manzón. Que nadie le eche una mano, por favor. En ese momento también nos acordamos del pobre Batista, al que habíamos dirigido injustamente toda nuestra repugnancia. Como hemos comentado antes, Batista puede ser algo calzonazos, pero nunca sacrificaría a un compañero, y menos a su hermana Debra. Dormirá en el sofá, sí, pero con la dignidad intacta. Los aplausos de antes los hago extensibles a Angel, que se está jugando el matrimonio. Esta nueva situación nos obliga a plantearnos varias cuestiones: ¿cuánto tardará Debra en volver a Homicidios? ¿Hablará Batista con Matthews para la readmisión de Deb? ¿Qué papel jugará Quinn, entre dos aguas? ¿Podrá dormir Maria por las noches?

Por cierto, el único punto de contacto entre las tramas de los Morgan sucede en un cambio de turno del cuidado de Harrison. Debra se disfraza de Dexter para reconocer que “volvería a matar a ese cabrón” de Fuentes. “Le dispararía hasta vaciar mi puto cargador”. Y cuando insinúa que Dex no sabe de qué está hablando, éste sorprende con una afirmación que Debra es incapaz de entender, pero que para nosotros está cargada de sentido: “Papá me dijo una vez que hay gente que merece morir”. Dex se lo tomó al pie de la letra, aunque eso Deb no la sabe. Esta mini conversación cerveza en mano (las mejores) hace que nos cuestionemos por enésima vez si Debra se enterará algún día de quién es en realidad ese friki de laboratorio que tiene por hermano. Mi opinión es que habrá una temporada, quién sabe si la sexta, en la que Debra perseguirá a Dexter. Teorizando un poco, tal vez se destape el asesinato de Chase, de Boyd, de Cole y de esa panda de salvajes, Homicidios se haga cargo y Debra, alejada del Departamento, trate de ganarse de nuevo la confianza de los jefes resolviendo el caso por su cuenta. Me estoy yendo por las ramas, ¿verdad? Vuelvo, vuelvo…

Mientras los polis de Miami se sacan los ojos, Chase emula a Fidel y sus eternos discursos, pero con un montaje audiovisual made in America: “si no estás en contacto contigo mismo, ya estás muerto”. Dexter asiste atento a la lección del orador, lo estudia y examina los movimientos de Cole, el candidato número uno a vestirse de plástico por la noche. Por su parte, Lumen investiga el pasado de Dan, Boyd y el propio Cole. Después del intento fallido con Miguel, es extraño que Dexter acepte una mano derecha en su ritual, pero como dijimos la semana pasada, Lumen ha llegado en el momento exacto. Forman un equipo. Y aunque hay claramente un jefe y una subordinada, no tardaremos en darnos cuenta que se entienden, se respetan y se cuidan, sobre todo esto último. Me cuesta definir el tipo de relación que mantienen Dexter y Lumen, básicamente porque Dex no siente y porque Lumen ha vivido una situación traumática que le impide sentir. Tal vez por eso, sus Oscuros Pasajeros estén más cerca que nunca.

Este señor sigue hablando...Este señor sigue hablando…

Dexter también tiene cosas en común con Jordan, que le ha citado en su suite para advertirle que siguió el caso del Trinity, que conoce la realidad que está viviendo y que sabe que está ahí para intentar seguir adelante. Mmmmm, casi: está ahí para matar a tu jefe de seguridad. En cualquier caso, es intrigante que Chase tenga tantos datos de la vida de Dexter; eso evidencia que asaltar al predicador será tarea más complicada que eliminar a su guardaespaldas. Tomorrow night is the night (palabras de Lumen, esta chica aprende pronto) para matar a Cole Harmon, así que toca comprar material. En una escena Breaking Bad style, Dexter le pide a Lumen que haga la compra como si de Walter y Pinkman se tratara. Lumen, a diferencia del gran Jesse, acierta con los materiales y participa con Dexter del montaje de la escena del crimen. El método es tan elaborado y la sutileza es tal, que Dexter se delata. Lumen se da cuenta de que no es la primera vez que Dex mata y éste aprovecha para contarle la historia de su vida. Si la relación entre ambos estaba llena de puertas, Dexter las ha abierto todas de golpe. Y no sólo eso, se ha mostrado sumamente protector cuando Lumen ha rememorado su salvaje experiencia al ritmo de los gritos producidos por las habilidades pélvicas de Cole. Lumen se duerme y Dexter retrasa su ritual por ella, algo que no había hecho jamás. Tonight is not the night… que sea al mediodía entonces.

Parecía que Take It! tampoco sería el episodio de despedida de Cole, porque cuando Dex se marchaba para matarlo, Jordan lo ha llamado al escenario en una de las escenas más fascinantes del episodio. Jordan ha obligado a Dexter a contar su experiencia, a revivir ese momento y a expresar sus sensaciones. Una tarea titánica si eres una piedra. Con un poco de ayuda hemos llegado a la conclusión de que Dexter está destrozado. Y la fuente de sabiduría que es Chase tiene una solución para ello: “cuando el yo primario está destrozado, sale en busca de lo que le hará sentir completo otra vez”. ¿Acaso Harry dejó su célebre Código escrito y está en posesión de Jordan? Para que Dexter se sienta completo sólo se me ocurre una palabra: matar. El animal de Cole está a punto de cargarse a Lumen, pero Dex llega a tiempo para poner en marcha su ritual… ante la propia Lumen. Un mensaje diáfano en el que el señor Morgan dice: “esto es lo que soy”. Y se hace una pregunta que quiero trasladar al debate, ¿puede vivir alguien con la verdad de lo que es? Miguel Prado no pudo y tuvo que acabar enterrado. Harry tampoco y acabó suicidándose. ¿Será Lumen capaz de soportar esa realidad? Por ahora lo lleva muy bien, ha sonreído al ver la sangre derramada de Cole y ha disfrutado de la venganza. Y no sólo eso, entre la propuesta de Owen, su ex pareja, y la de Dexter, la rubia ha descartado un suculento viaje por el mundo y se ha quedado con la sangre. Una poderosa secuencia.

Prefiero la venganza a mi vida anteriorPrefiero la venganza a mi vida anterior

Take It! también ha servido para confirmar que Jordan es uno de los malos. Su aterrador mensaje lo ha desenmascarado: “tic tic tic, ese es el sonido de tu vida agotándose”. Más bien el de la tuya, señor orador. Creo que es lo menos sorprendente del episodio porque ya nos había quedado bastante claro en el anterior. O al menos eso decía el instinto de Dexter, que pocas veces falla.

El capítulo se cierra con la bonita estampa de Lumen deshaciéndose del cadáver de Cole, en una técnica muy gráfica para decir adiós a tus peores fantasmas. Claro que, en la distancia hay un señor tomando fotografías. Se llama Stan y es tan caro como un notario: 500 dólares por sesión. Quinn pagaba por curiosidad y ahora paga por obligación, para evitar que Stan le explique a Debra que su novio está espiando a su hermano. Confuso, pero muy atractivo. ¿Para qué le servirán esas fotos? Por ahora sólo demuestran que Morgan y su amiga la rubia son bastante irrespetuosos con el medio ambiente, pero algo me dice que Stan no se va a detener ahí. La serie ha puesto la directa hacia un final magnífico: Jordan será el siguiente, Dexter y Lumen codo con codo, Stan informando a Quinn de quién es Dexter, Debra hundida y apoyándose en el traidor de su novio… ¡Ah, ya empiezo a salivar!


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84 comentarios

  1. asdsad

    3 estrellas le pone el autor?? Fue de los mejores episodios de la serie!!!!!!!!!!

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