Review Dexter: Sunshine and Frosty Swirl

dexter-7x02

Confirmando las magníficas sensaciones de la premiere, Dexter da un paso más hacia recuperar el prestigio perdido con Sunshine and Frosty Swirl, un capítulo que no trata un tema nuevo en la serie (la redención), pero que se mueve en un escenario que sí nos era desconocido. Lo hace, además, como más nos gusta: siguiendo la lógica aplastante que exige una situación tan dramática y confusa como la del final del 7×01. Aunque la serie sigue patinando en algunos asuntos, como la extraña situación de Harrison, no lo hace en los pilares sobre los que se sostiene la séptima temporada, entre ellos la relación Debra-Dexter, que es mucho más interesante que todo aquello que le contó la psicóloga a Deb el año pasado. ¿Os acordáis? No, yo tampoco…

  • Episodio 7×02: Sunshine and Frosty Swirl
  • Fecha de emisión: 07 de octubre

Y cuando decimos que sigue “la lógica aplastante” al descubrimiento de Deb, lo hacemos, creo que hablo por todos, siendo conscientes de que no tenemos un hermano asesino en serie que bautiza a su alter ego maligno, el Oscuro Pasajero. Sin embargo, sí sabemos cómo es Debra, que se da inyecciones de pragmatismo antes de irse a dormir, así que su reacción está más que justificada: primero vomita, suelta tres o cuatro fucks marca de la casa, corre y llora; luego piensa en detener a Dexter, pero a todos nos costaría delatar a nuestro hermano, más a ella que es su única familia; después se da cuenta que detenerlo significa condenarse a sí misma, como cómplice del asesinato de Travis Marshall; y finalmente, en uno de sus ataques de amor incondicional, en una de esas injustificables reacciones tan humanas de tratar de ayudar siempre al más perdido, Debra decide intentar “controlar” al Oscuro Pasajero de su hermano. Puede que ni ella misma crea en el éxito, pero Debra es una romántica. Y sobre esa idea circula el capítulo: ¿puede cambiar Dexter?

Uno de los puntos fuertes de Sunshine and Frosty Swirl, que fue una de las señas de identidad de la serie y que se perdió en algún cajón de la sexta temporada, es el uso del humor negro en situaciones de tensión. Masuka se acerca a Dexter en un momento del episodio (¿o fue en el anterior?) y le ofrece una felación a cambio de su silencio en el asunto de la misteriosa desaparición de la mano del Ice Truck Killer. En este 7×02 ha sido Debra la que ha creado las carcajadas, primero flipando por lo del bautismo del Oscuro Pasajero y luego reconociendo su ineptitud profesional: “I am the worst fucking detective in the world!” ¿Por qué suena tan bien el fucking en boca de Jennifer Carpenter? ¿Lo habrá patentado? En cualquier caso, humor negro sí, por favor.

Una de las situaciones más cómicas, que ha desembocado en una de las mejores escenas del capítulo, ha sido el momento spaghettis. Como aspirante al trono de hierro de los escrupulosos, no se me ocurre una situación más desagradable que un tipo hablando de cómo la sangre penetra en su organismo como un tsunami, abriendo las compuertas del Oscuro Pasajero, mientras añado salsa de tomate a la pasta. Detalles así son los que me convencen de que la serie ha encontrado de nuevo la receta del éxito, nunca mejor dicho, pero también de que no hay nada más interesante sobre la mesa, ni creo que lo pueda haber (a expensas de Laguerta), que pueda equipararse al nuevo escenario de la relación entre Debra y Dexter. O sea, ellos, lo que se genera del nuevo status quo, lo que fueron, lo que son y lo que serán, es la esencia de la temporada. Treinta y tantos años después, Deb está conociendo de verdad a su hermano. Y todas sus reacciones son tan lógicas como espontáneas.

I can’t believe you’re like this. You’re a sick fuck, Dexter. Jesus Christ.

Con la ayuda del convicto condenado a cadena perpetua Wayne Randall, Sunshine and Frosty Swirl planea sobre la idea de la redención de Dexter: ¿puede cambiar realmente el analista de sangre? Wayne nos hace creer que sí, que varios años entre rejas te hacen recapacitar y te permiten llegar a un punto de paz contigo mismo. Que cuesta, pero que es posible hacer el click. Su expediente no está tan manchado de sangre (2 muertos VS 72) como el de Dexter, pero Randall no cuenta con una incansable hermana para acortar los tiempos. Dex se mira en el espejo de Wayne, “entiende” la desesperación de su hermana y se dice: ¿por qué no? Bueno, pues la respuesta es no porque la única forma de canalizar ese fuego interior es a través de la satisfacción que le produce cada uno de los salpicones de sangre de sus víctimas. La respuesta es no porque su vida responde únicamente a un código creado para un asesino. La respuesta es no porque es precisamente esa deshumanización nocturna la que, como contrapeso, hace que exista el Dexter de día. Randall también aporta su granito de arena cuando le enseña a la policía que no ha hecho ningún click y que lo único que buscaba era tomarse un helado (qué pintaza tienen los Frosty Swirl) y sentir el sol en la piel antes de sucidarse. Antes de lanzar, de paso, las ilusiones de un cambio de vida a toda velocidad contra un camión. Como el cuerpo del propio Randall, así se difuminan las opciones de que Dexter consiga sacar del volante de su vida al Oscuro Pasajero. O como dice el propio Dex, tirando del palabro favorito de su hermana: “I am never going to fucking be okay”. No lo consiguió Harry en dos décadas, no veo por qué Debra debe triunfar allí donde fracasó su padre.

dexter-7x02-1

En realidad, como decía antes, dudo que Debra crea en la curación de su hermano. Tampoco la serie cree en la redención de Dexter, como nos ha demostrado desde el primer día de emisión. Y es que en esta larga recta final (de dos temporadas) que empezamos la semana pasada, al fondo del camino sólo vemos a Dexter convertido en una más de las muestras de sangre que se escondían tras el aire acondicionado.

Hablando de muestras de sangre, Maria ha confirmado que la que encontró en la escena del crimen de Travis Marshall pertenece al propio Doomsday Killer. O sea que de suicidio, nada de nada. Más bien es una oportunidad única para limpiar el nombre del Sergeant Doakes (Surprise Motherfucker!) y de conectar con la maravillosa segunda temporada de la serie, cuando Dex tenía al policía negro pegado a su trasero, cuando Lila causaba estragos en su relación con Rita y cuando Debra intentaba recuperarse de su fallida relación con Brian Icetruckkiller Moser festejando con Frank Lundy. La serie se homenajea a sí misma, porque lo vale, sacando del trastero varias situaciones y personajes que forman parte su orgullosa historia. Y me encanta. Me gusta que Debra vuelva a resbalar donde tropezó Harry o que Maria meta la nariz donde lo hizo el añorado Doakes en su momento. Incluso me gusta que Louis sea esa mosca cojonera que Lila fue en su día, aunque el coleccionista geek no le llegue ni a la suela de los zapatos a la malvada y sexy señorita Tournay.

Louis merece una recaída de Dexter en su terapia anti Oscuro Pasajero. Merece estar desnudo sobre una mesa y atado con plásticos antes de llegar al fondo del mar por fascículos. Es únicamente una cuestión de tiempo, porque Louis está poniendo a prueba a Dex como nadie lo había hecho antes. Porque que aparezca en su apartamento después de la amenaza, pasa. Que ponga una odiosa sonrisa de triunfo, aunque con todo el odio del planeta, pasa. Pero que mientras luce esa sonrisa, robe una cerveza de la nevera, no pasa. Motivo de peso para abrir las compuertas del Oscuro Pasajero. Y entonces el que tendrá una nueva pieza para coleccionar será Dex. Ansío ver ese momento, aunque vaticino que Louis seguirá molestando un rato más.

dexter-7x02-2

No todo son flores para Sunshine and Frosty Swirl. En la mudanza de Dexter a casa de Debra hay un “elemento” que patina. Es rubio y pesa unos veinte kilos: Harrison. Ni entiendo que Dexter se marche de casa dejando a su hijo, ni es creíble que la niñera esté 24 horas al día con el niño. Sinceramente, creo que a la serie le molesta Harrison, así que prefiere pasar de puntillas sobre ese asunto. Nosotros ni podemos ni queremos, porque Harrison fue pieza clave en la cuarta y quinta temporada y porque, igual que todo el asunto del Bay Harbor Butcher, es la única línea directa de la serie con la aún-más-añorada Rita. Tirón de orejas a Dexter, serie y personaje, por gestionar mal ese asunto. Si Dexter se va a quedar en casa de Deb, qué menos que una explicación a su hijo o una miserable mención, ¿no?

Tampoco me convence, como ya avancé en la premiere, todo el asunto de la mafia ucraniana. En parte, porque los únicos que sostienen por ahora ese hilo son Quinn y Batista, que no son precisamente los personajes más apasionantes de la serie. En parte, perdonadme los fans del gran Titus Pullo (Ray Stevenson en Roma), porque no veo a Isaac como el gran villano de la temporada, por muchos destornilladores que clave en los ojos. La única buena noticia de todo ese asunto es que Quinn, en una decisión a todas luces inesperada, se ha quedado prendado de una stripper (no lo culpo), lo que seguramente lo acerca un poquito más a tener su propio destornillador en el ojo. Con la mafia no se juega. En cualquier caso, el tema de la Koshka Brotherhood funciona bien como complemento al foco principal de la temporada. De una muy buena temporada. Dos de dos para Dexter. Bien, muy bien.

Por cierto, toca darle las gracias al fugaz Wayne Randall, o a lo que queda de él, porque su historia, aparte de demostrar que la muerte viene antes que la salvación (no queremos finales edulcorados), nos llevará a conocer a Hannah en el 7×03. Dadle las gracias por adelantado, que no nos arrepentiremos…

Nota del autor
4
Vuestra nota
Review Dexter: Sunshine and Frosty Swirl
4.8 (96.36%) 11 votes

Categorías: Dexter Reviews Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »