Review Dexter: Ricochet Rabbit

Dexter 6x10
No es fácil comentar un capítulo de Dexter. No es fácil hacerlo cuando la serie te ha decepcionado después de ser tu favorita durante años. Y todavía es más complicado cuando el gran descubrimiento de la temporada era un horroroso juego de manos que se veía venir desde hacía varios episodios. Pero más peliagudo todavía es el día siguiente, cuando te planteas: ¿y ahora, qué? Pues ahora más de lo mismo, con un Ricochet Rabbit algo más elaborado que sus predecesores, pero que sigue en esta línea peligrosamente incoherente en la que ha entrado la sexta temporada y que pide a gritos un final. No pasa nada, todo el mundo puede tener un mal año y Dexter se ha ganado ese derecho a base de dieces. Además, no todo está perdido, siempre nos queda Debra. Y aún podemos matar a Quinn, ¿no?

  • Episodio 6×10: Ricochet Rabbit
  • Fecha de emisión: 4 de diciembre

Problemas de guión. Serie incoherente. Bajón de calidad. Previsible. Todo eso lo habéis dicho vosotros (en los comentarios) a raíz de Ricochet Rabbit. Hay quien cree que la serie ha perdido definitivamente el rumbo y, con ello, el privilegio de ser considerada una de las grandes. Otros son más cautos, o ilusos, y confían en un giro de guión que maquille (no puedo decir “arregle”) la temporada. Yo, que he estado enamorado de esta serie durante cinco años, me acojo a la frialdad de los números que propone Manuel1 en los comentarios, para que el palo sea menos dolororo: “la serie era de 10 y ahora es de 6 o 7”. Sólo por su brillante pasado, Dexter sigue siendo una serie mucho más rica que otras que seguimos cada semana, pero eso es un arma de doble filo, porque aunque es cierto que cuenta con un reconfortante colchón y margen de maniobra, también lo es que el nivel de exigencia ha de ser mucho mayor. Y la sexta temporada hace aguas por todas partes.

Liberados ya de los absurdos trucos para hacernos creer que Gellar sigue vivo, la serie ha tenido la oportunidad esta semana de centrarse en la cacería entre Dexter y Travis. El resultado es un capítulo mucho más tenso y fiel a la estructura clásica de la serie, pero que nace viciado por los errores y la fragilidad de guión de la temporada. Es imposible analizar el décimo episodio sin tener en cuenta lo que ha sucedido en el noveno, que supuestamente contenía la gran revelación de este año. En cualquier caso, hemos podido ver a un nuevo Travis, lo que ha ampliado el espectro dramático de Colin Hanks (buen actor, guiones flojos) y nos ha ofrecido un final de capítulo inesperado y que sí se ajusta a la tradicional apuesta lógica de esta serie. Porque no era normal que el Doomsday Killer siguiera dejando cadáveres a su paso y Dexter torpedeara la investigación policial. Lo de “inesperado” es por Wormwood, que por cierto me gusta más como título de capítulo que Ricochet Rabbit, que empuja la serie hacia un escenario nuevo en el que Dexter Morgan se tendrá que disfrazar de Jack Bauer. El final del plan maestro de Travis, su último lienzo, se pinta con el rojo del fuego y el negro del terror que supondría un ataque químico sobre el Departamento de Policía de Miami. Eso es Wormwood. Y después de Ricochet Rabbit, estamos un paso más cerca de que Travis cumpla su sagrada misión.

Dexter 6x10

Mirad la fotos obre estas líneas. Os presento a… bueno, ni idea de los nombres. Son una pareja algo rarita que vive en una bonita casa en Miami. Seguro que les ha afectado la crisis, pero parecen felices. Sin embargo, un día se les presenta un loco en casa y les dice que han de dejarlo todo y marcharse con él para llevar a cabo un plan divino. Y ellos, claro, lo dejan todo y se van a matar a una pobre inocente para hacer feliz a ese desconocido loco. Por Dios. Muy creíble, ¿verdad? Pues no, la entrada de estos dos es tan absurda como innecesaria. Si en el anterior episodio Travis descubre que trabaja solo, y que lo hace bastante bien dicho sea de paso, ¿para qué va a reclutar aliados? Es más, ¿por qué lo hace a través de Internet, si es evidente que dejará un rastro para la policía? Vale, podemos llegar a la conclusión de que el bueno en el estresante asunto de ser un asesino en serie era el Profesor Gellar. Entonces, ¿por qué la muerte de Gellar no ha supuesto también la muerte del asesino? O sea, Travis lleva tres años matando con la ayuda de Gellar, desaparece Gellar… ¿y sigue matando? ¿No se cuestiona nada y simplemente apuesta por seguir el plan de Gellar porque es un elegido? Entonces, ¿era Gellar la parte buena o la parte mala de Travis?

La idea de introducir seguidores de Travis es acertada por una cuestión de fervor religioso, porque se multiplica el trabajo policial y se desborda a Dexter, que era uno de los objetivos, pero en este caso parece más una forma de poner a Travis en el punto de mira de la policía que una consecuencia directa de lo sucedido en los últimos episodios. No, Travis no necesitaba a nadie para seguir matando. Y menos a la prostituta. Travis se cargó la semana pasada a un profesor de universidad y montó una escena propia de Saw en una hora. Y le dio tiempo de llegar al hotel, pintar un mensaje en la pared con sangre y hacerse el sorprendido. Podría haber seguido trabajando solo hasta el último día pero, insisto, en ese caso la policía no habría dado con él. Consecuencias de un guión pobre. Al final ha sido él el que ha dado a la policía. En concreto, a Batista, en la cabeza y con una cruz gigante (rollo Cluedo). Cuando empezó la temporada ya advertimos que tocaba la muerte de un secundario importante. Así que espero que Quinn, tras su enésimo capítulo borracho, dé su vida por salvar a Ángel, al que ha metido en un buen lío. No sé si Batista es imprescindible o no para la serie, pero estoy seguro que Quinn no lo es. Claro que si muere Quinn, podríamos empezar a hablar de la maldición de Debra: hombre que entra en su cama, hombre que desaparece de la serie…

Dexter 6x10

Tampoco me convence la forma en que se ha cerrado el asunto del Brother Sam. Hace cuatro días, ese hombre que ahora cría malvas parecía tener una influencia casi divina en la actitud de Dexter. Se había colado en su interior y lo animaba a separar la luz de la oscuridad. Dexter creyó en él hasta el punto de ir a visitarlo al hospital y confesarle su secreto. Pero eso ya no cuenta. Lo único para lo que ha servido Sam, según se extrae de las palabras del analista de sangre, es para despistarlo en su cometido de matar a Travis. O sea, Sam le hizo creer que había algo de luz en Travis, Dex lo dejó vivir y ahora que se descubre el pastel, la culpa es de la fe de Sam. No nos planteamos si el cómplice de un asesino en serie debe asumir los mismos pecados que el que ejecuta. Me fascinaba la idea de que Dexter buscara respuestas a su condición en la religión, último reducto para los que necesitan explicaciones, pero hemos pasado de puntillas por ese tema desde que desapareció el Brother Sam, que ahora parece un personaje de otra temporada. Claro que, puestos a criticar, también resulta ridícula la escena en que Harry le pregunta a Dexter por la mano de Gellar. Igual la necesito, le viene a decir Dexter. Apuntad: la mano de Gellar volverá a aparecer antes de que acabe la temporada. Innecesario, igual que la voz en off que cerró el 6×09. ¿Cuándo nos hemos vuelto tan previsibles?

Y llegamos a Debra, que hasta ahora ha sido el clavo ardiendo de la temporada pero que, según se ve en la promo del siguiente capítulo, podría congelarse de golpe. No avancemos acontecimientos. Debra sigue progresando en sus interesantes sesiones con la psicóloga, que está sacando la versión más madura de la hermanísima. Por otro lado, aunque tiene el pie de Laguerta en la cabeza, ha conseguido información tan valiosa como peligrosa sobre el caso de la prostituta: Matthews está metido en el ajo. Y tampoco le ha hecho falta recurrir a Sherlock Holmes para averiguarlo, ha bastado con una llamada a la floristería. Si Laguerta quería eficiencia y mínimo gasto en casos menores, Debra ha seguido esa lección al pie de la letra. En cualquier caso, ese triángulo ha pasado bastante desapercibido en Ricochet Rabbit, igual que Louis, el becario de Masuka. La pasión de este tipo por Dexter sólo es comparable a la que tiene por los asesinos en serie, así que no es una locura pensar (y más teniendo en cuenta su dominio de la informática) que haya descubierto el secretito de Dexter. Lo que es evidente es que Louis tiene algo que contarnos de aquí a final de temporada.

Lo mejor de este 6×10, en mi opinión, es la llamada desesperada de Dexter a la policía. Creo que es la primera vez, corregidme si me equivoco, que Dex se ve desborado por la situación y decide recurrir a su hermana. No es que sea un escenario muy original, porque no varía demasiado respecto al de años anteriores, pero es un escenario nuevo para una sexta temporada que estaba estancadísima. Dexter no sólo reconoce su error de no eliminar a Travis, sino que se da cuenta que combatir un ataque terrorista está por encima incluso de sus posibilidades. La otra noticia positiva es que a esto le quedan sólo tres episodios. Tres episodios en los que dejaremos de ser mediocres para volver a coger el tren de las grandes series de la televisión actual. No puede ser de otra manera.


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