Review Dexter: My Bad

Review Dexter: My Bad

Hay algo cruel en el goleador que anota de chilena, en el empresario que cierra la operación de su vida o en la matrícula de honor de un estudiante universitario. El mañana. El mañana es un tortazo que te devuelve a tu sitio, un ascensor que sólo tiene botón de bajada. Dexter lucha contra ese mañana por culpa de una cuarta temporada magistral que cerró la persiana con un final memorable. El mañana, por ahora, no es tan vibrante como el ayer. Y esa diferencia se ha hecho palpable porque casi no nos hemos movido de ese ayer, aunque en realidad hayan pasado nueve meses. ¡Volvió Dexter!

Ya podemos comentar el 5×01… ¿te animas?

Decirle a Dexter que exprese sus sentimientos es como pedirle a un tigre que se haga vegetariano. Ni uno ni otro pueden porque no se trata de una decisión puntual, sino de algo inherente a su ser. Son así. My Bad pone de manifiesto esa situación a raíz de los trágicos acontecimientos del final de la cuarta temporada, que no volveré a repetir porque se me hace un nudo en el estómago: Rita, snif… A Dexter le toca sentir. Y aunque sea por un día, el tigre tiene que comer verdura. Por eso, este 5×01 era un episodio francamente complicado.

Dexter se enfrenta a las consecuencias del asesinato de Rita. Algunas superficiales, otras vitales para poner la primera piedra de ese mañana al que hacíamos referencia al principio. A saber: gestiones con la funeraria, confesión al FBI, explicación a la familia, reubicación de su vida y aceptación. Los días siguientes a la muerte de un familiar siempre son una locura, un caos inapropiado y francamente desagradable. La mayoría nos ceñimos al procedimiento habitual: llorar, pensar, llorar, pensar. Y así, en un bucle que encuentra una salida en la aceptación de una realidad que ya no podemos cambiar.

A Dexter le toca experimentar estas sensaciones con el leve inconveniente de que no siente pena y no sabe llorar. De ahí que, por primera vez desde que empezó esta serie, servidor haya sentido angustia, malestar e incluso ganas de que terminara el capítulo. Y no porque no me estuviera gustando, mi devoción por esta serie es conocida, sino porque me sentía terriblemente incómodo viendo actuar a Dexter en esas situaciones tan extremas. O, mejor dicho, viendo a Dexter no actuar. ¿Nadie ha tenido ganas de pegarle tres gritos para bajarlo de esa nube en la que se ha pasado medio capítulo?

¡Reacciona, amigo!¡Reacciona, amigo!

My Bad arranca, decíamos, en el jardín de Dexter, con Rita todavía en la bañera y con un sonido de sirenas y llanto que rompe la quietud. El FBI llega a la escena del crimen a la vez que Debra para escuchar a Dexter confesar su culpabilidad. Este sentimiento que guía el capítulo también marcará la quinta temporada. Y esas palabras, “he sido yo”, serán el punto de partida de una investigación que seguirá los pasos del protagonista. Como confiesa Quinn, el posible azote de Dexter este año, en el 90% de los asesinatos de mujeres, el culpable es el marido. Dex no lo es, pero lo parece. Con el agravante de que no todos los maridos tienen una cajita de madera llena de muestras de sangre de sus víctimas. Sí, la temporada pinta mal para el señor Morgan.

Superado el shock de las primeras horas, llega la indeseable hora del papeleo. La primera parada nos lleva hasta la funeraria, donde Dexter debe decidir cómo y dónde entierra a su Rita. Y ahí es donde he empezado a sentir angustia, vergüenza ajena, malestar. Y ahí, también, es donde hemos comprobado que Debra tendrá un papel trascendental en la quinta temporada. Es ella la que toma las decisiones porque Dexter se encuentra decididamente desubicado. Confieso que he intentado hacer un ejercicio de empatía con él, pero la imagen de Rita en la bañera no dejaba de golpearme. Supongo que, inconscientemente, lo estoy culpando de la situación que ha creado. Lo cierto es que Dex está perdido. Y no se encuentra.

¿Qué se hace en los entierros?¿Qué se hace en los entierros?

Uno de los puntos más destacados de My Bad son los flashbacks, muy utilizados en las primeras temporadas pero que habían perdido presencia últimamente. Somos testigos de la primera cita entre Dexter y Rita, una falacia más en ese mundo de plastilina que el analista de sangre había creado para mantener a su Oscuro Pasajero. Dexter se encuentra con su futura esposa en el restaurante donde cena una de sus víctimas, única razón para estar allí. Luego, mientras Dexter lanza los restos del cadáver al mar, le confiesa a Rita que ha sentido algo especial y que quiere repetir encuentro. Esa escena representa con fidelidad la realidad de la pareja, que ha construido una familia alrededor de una mentira. No me gustaría ser drástico, pero Dexter se ha vendido en My Bad como un maestro del engaño, un trilero de la vida. Harry le advirtió que jamás podría tener una vida normal, y en algunos momentos llegamos a dudar de las palabras del maestro, pero se ha demostrado que el viejo policía tenía razón. La última víctima del Trinity ha puesto las cosas en su sitio.

Dexter ha vuelto a su piso de soltero con Harrison, donde ahora vive Debra. Es el primer paso para empezar de cero. En ese piso se produce una de las escenas más angustiosas de la historia de la serie: Dexter confesando la muerte de Rita a Astor y Cody… con un gorro de Mickey Mouse. Es curioso. He visto a Dex con una sierra eléctrica en las manos a punto de trocear a una víctima, he visto sangre deslizarse por el plástico que recubre los cuerpos e incluso he visto brazos en bolsas de basura, pero nunca había sentido tanta violencia como en esa escena. La ausencia de humanidad del protagonista queda retratada en esas palabras, confusas y frías, que encuentran la cruel respuesta de Astor, la primera en notar la indiferencia de su padrastro. Duro. Muy duro.

Breve inciso para comentar otra escena sorprendente, aunque mucho más agradable. Debra y Quinn deciden limpiar la escena del crimen y acaban retozando en el suelo de la cocina. Huele a triángulo complicado: Dex-Quinn-Deb.

Ven aquí, que estoy estresadaVen aquí, que estoy estresada

Para superar un trauma de estas características, algunos optan por llorar (ya hemos dicho que Dexter no sabe), otros optan por hacer “ejercicio físico” (Debra en el suelo) y otros por huir. No sé cuál es la decisión más acertada, pero sí creo que la más cobarde es la última. Pues bien, en este cúmulo de despropósitos y errores, Dex decide coger la 340, largarse. Quema su almacén, coge sus cuchillos, su cajita de madera y se marcha en su Slice of Life, ese barco que ha sido testigo de todos sus horrores. Se olvida de un pequeño objeto que lleva pañales y llora, de los trámites del entierro y de hablar con el FBI. Insisto: Dex lo está haciendo muy mal y eso tendrá consecuencias este año, cuando más en peligro está su “talento oculto”.

Al barco aún le queda por vivir un episodio salvaje, el tortazo que baja a Dexter a la tierra. Sucede en una cabaña de mala muerte y la víctima es un pobre y maleducado desgraciado que pasaba por allí. Es lo de menos, aunque seguro que tiene repercusiones en el futuro. Lo importante es que Dexter, después de una ración de aire fresco, después de coger la maleta y no querer mirar atrás, se ha dado cuenta de que su lugar está con la gente que quería a Rita. Ese despertar ha llegado con sangre, con mucha sangre, pero no esperábamos menos de una serie protagonizada por un asesino. A golpe de ¿ancla? ha sacado todos sus demonios, ha llorado y ha recuperado a Harry, que siempre encuentra una solución coherente a los problemas. En este caso, la decisión más sabia era dar media vuelta. Y presenciar el entierro de la persona que más le ha querido en este mundo.

Adiós, RitaAdiós, Rita

Creo que es justo acabar la primera review de la quinta temporada haciendo mención a Michael C. Hall. El actor, que acaba de superar un cáncer, ha demostrado que está en plena forma y que sigue siendo uno de los grandes de la tele. My Bad era un episodio complicado porque interpretar el llanto es más fácil que la imposibilidad de llorar. Y Hall se ha salido, como siempre. Ahora Dexter se enfrenta a una temporada cuesta arriba, con el FBI pisándole los talones, Quinn husmeando en su vida, parte de la familia en contra y el único apoyo de Debra. Una temporada fascinante.


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