Review Dexter: Lost Boys

Review Dexter: Lost Boys

Imagínate que después de 20 años te dicen que ese hombre que vive contigo no es tu padre, sino el hombre que se casó con tu madre después de que ésta se enrollara con el fontanero. O que esa fruta verde por fuera y roja por dentro no se llama sandía, sino kiwi. O que Andorra no existe, es una invención de los franceses para que nos dejemos la pasta. A pequeña escala, eso es lo que sucede en Lost Boys, ya que después de diez episodios moldeando la personalidad del Trinity Killer, resulta que nos hemos equivocado hasta en el nombre. Dexter sigue desafiando a los que apuntan a las crisis de originalidad tras varios años en antena con otro episodio magistral en el que John Lithgow coge la pole position para ser el mejor secundario del año. ¿Lost Boys?

¡Tenemos review! Pues sí, Dexter consigue dejarme sin calificativos… Excepcional temporada.

  • Episodio 4×10: Lost Boys
  • Fecha de emisión: 29 de noviembre

Tras el sublime cierre de Hungry Man, con esa inolvidable escena en casa de los Mitchell, todo apuntaba a que la historia había llegado a un punto de no retorno, que las sorpresas se habían acabado y había llegado la hora del plástico, los cuchillos y la sangre. Por eso cuando leí el título de este 4×10, Lost Boys, pensé que Arthur se cansaría de su familia de plastilina y eliminaría a sus hijos, en otro de sus clásicos arranques de locura. Estaba equivocado. Los niños son protagonistas del capítulo, pero no Jonah y Rebecca, sino pequeños Arthurs de diez años que representan la inocencia del Trinity, convertido ya en el Tetrakiller.

Sí, Lundy falló. El incuestionable cazador de asesinos se olvidó de la pieza maestra en el ritual de muertes de Trinity: el propio Arthur. Una mujer joven en la bañera después de cortarse la femoral, que representa a su hermana Vera. Una madre de dos niños que decide suicidarse saltando al vacío. Y un padre asesinado a golpes. Esa es la vida de Arthur Mitchell y ese es el patrón que sigue en cada uno de sus ciclos. Pero para iniciarlos siempre necesita al actor principal, él mismo, representado en la figura de un niño de 10 años que enterrará viva su inocencia para siempre. Excepcional giro de los acontecimientos.

Misión confidencialMisión confidencial

¿Por qué Lundy no había llegado a esta conclusión y Dexter sí? Porque el FBI no se encarga de las desapariciones de menores. Y, básicamente, porque Dex sigue a Arthur la noche que debería acabar con su vida. Y el cazador se descubre a sí mismo persiguiendo a otro cazador, pero éste apunta a una presa mucho más sencilla: un niño de diez años. En un despiste global, tanto de la niñera como del propio Dex, Arthur secuestra a Scott y se lo lleva a una especie de zulo, convertido en una habitación infantil para la ocasión. Una litera, un tren eléctrico y un pijama deben disfrazar a Scott de Arthur, un niño que derramó su inocencia en el instante en que su hermana se desangraba en una bañera.

Si Dex estaba decidido a ensañarse con el Trinity conociendo su historial, cuando descubre que inicia los ciclos con la muerte de un niño su cólera es ilimitada. Para molestar al señor Morgan, el hombre impasible, sólo tienes que atacar a un niño. Sólo así activas su pieza de metal redonda que a Dexter le han dicho que llame corazón. Tenemos, por lo tanto, a Dexter desesperado porque cada segundo que pasa corre en contra de Scott y al (ex)Trinity, perdido en algún zulo de Miami jugando a los trenes con un niño al que se empeña en llamar Arthur. Antes de la tríada de muertes, Arthur debe asesinar su inocencia. Una especie de macabro suicidio de su pureza. Terrorífico.

Dex saca su manual de persecución y contacta con Jonah, el único miembro de la familia Mitchell que no merece pasar el resto de sus días en Santa Rosa, jugando al ajedrez con un Hurley imaginario. Jonah tiene miedo. Lo entendemos después de que su encantador papá se abalanzara sobre él para ahorcarlo. Pero decide colaborar porque cree que Kyle es el único que ha visto quién es en realidad Arthur. Curioso, porque Jonah no sabe quién es en realidad Kyle. En el historial de búsquedas de Internet (¡es lo primero que se borra!) descubrimos que Arthur está buscando casa. ¿Cambio de vivienda? No, busca un lugar vacío para encerrar a Scott. No, el Trinity no tiene un pelo de tonto, sino no llevaría tres décadas campando a sus anchas. Por suerte ha llegado a Miami, donde la ciudad tiene otro sheriff.

Lost Boys nos muestra la ansiedad de Dexter por dar con Arthur y la tranquilidad de éste, que tiene todo tan controlado como exige su largo currículum. El siguiente paso es envenenar al pobre Scott y enterrarlo vivo en una de sus clásicas construcciones solidarias. Arthur viste la careta más discreta del mercado. El problema, para Trinity, es que Dex ha descubierto su escondite. Y llega en el momento exacto para salvarle la vida a Scott, justo cuando Trinity lo ha empujado a una piscina de cemento. Ha salvado su inocencia, ha roto el ciclo y no ha cerrado una noche inolvidable porque Arthur ha conseguido escapar. Insisto: ha roto el ciclo. Con nuestro asesino en serie favorito no se juega, señor Arthur.

La habitación del pánicoLa habitación del pánico

Y de un Morgan que ha estado brillante a una Morgan que ha estado excepcional. Sí, hablamos de Deb, de su enorme poder de deducción y de su capacidad para leer los crímenes. Debra dedujo hace un par de episodios que el asesino de Lundy medía aproximadamente como Masuka. Y en Hungry Man concluyó que Christine sabía más de la cuenta. En Lost Boys ha unido esos dos conceptos. Y lo ha hecho a través de la entrevista que le debía a la novia de Quinn. Deb la ha llevado a su terreno y le ha enseñado unas fotografías con el primer plano de Lundy muerto. Doble éxito: 1) Christine no ha soportado la presión y se ha marchado con la excusa de que ya tenía suficiente para cerrar la entrevista, dejando además sus huellas en las fotos; 2) Batista estaba observando la entrevista y ha comprobado que esconde algo; es decir, el sargento se une al caso del Trinity.

Christine miente. Pero el departamento de Miami no tiene pruebas para detenerla. Eso sí, el departamento cuenta con un atractivo policía que se acuesta con la susodicha. Recurrir a Quinn es darle un golpe emocional y laboral, ya que el policía no se habría enterado de que tenía al asesino en casa. Aún así, Deb le pide un favor: el ADN de Christine, impregnado en un cepillo de dientes. Masuka, que se ha pasado todo el episodio persiguiendo a Dexter sin éxito (pretende explicarle lo del beso entre Elliot y Rita), analiza el cepillo para concluir que… (redoble de tambores)… (siéntate Quinn que te va a doler)… (aplauso para la intuición de Debra)… ¡Christine y el Trinity son familia! Vale, nosotros lo sabíamos, pero el departamento no. Y es un paso de gigante para llegar hasta Arthur.

Volvemos con Christine, que se ha dado cuenta de que la policía sabe que disparó a Lundy y se pone en contacto con papá. El problema es que papá sólo está disponible dos veces al año para ella, en una inexplicable relación a la que sólo acierto a ponerle sentido si creo que ambos están desequilibrados. Christine y Arthur son parecidos, ya que Arthur tuvo un trauma infantil que recreó años después con su ciclo de muertes y Christine vio a Arthur en acción en el segundo paso de uno sus ciclos, justo cuando mataba a una mujer en la bañera. Llegó ala conclusión de que era el Trinity y decidió encubrirlo, aunque eso le costara la vida a Lundy. Padre e hija se citan para unas horas después, pero ya no se volverán a ver.

Una expresión imborrableUna expresión imborrable

En cuanto el departamento descubre el parentesco entre Christine y el Trinity, envía un despliegue policial a casa de la periodista, que se marcha detenida, sin oponer resistencia, y con una magistral cara de loca que no consigo sacarme de la cabeza. El Trinity ha perdido a su hija, por lo que podemos esperar una contundente venganza en el próximo episodio, penúltimo de una temporada sensacional.

Lost Boys también nos informa que Dexter ha mudado su arsenal del cobertizo de al lado de casa a uno de esos contenedores portuarios en los que perdió la inocencia. En uno de esos contenedores donde nació el Oscuro Pasajero y donde descansará (supuestamente y dentro de poco) Arthur para el resto de sus días. También en este 4×10 vemos a Cody peleándose con otro niño que acusa a Dex de huir aterrorizado del campamento de marineros. Ese día, Dexter mató a un inocente. Así que Arthur no es el único que utiliza a su familia como escudo humano. Por otro lado, ha regresado Valerie, una de las informadoras de Harry Morgan, que le ha confesado a Deb que su padre la dejó por otra informadoramás joven. Sí, posiblemente habla de Laura Moser, la mamá de Dexter. Y no me imagino, ni me quiero imaginar, las dramáticas consecuencias de ese descubrimiento.

Gran capítulo. Enormes Lithgow y Hall. Y colosal temporada. Cuando os digan que las series de más de tres temporadas pierden frescura, invitadles a que vean Dexter. Que descubran por sí mismos que al cuarto día puedes ser tan efectivo, original y brillante como el primero. Porque para Dexter tonight siempre es the night


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