Review Dexter: Living the Dream

Review Dexter: Living the Dream

¿Por qué siempre dejo la intro de Dexter? Mira que la he visto veces, mínimo 36, pero nunca me canso. Esa musiquita, la rutina de Dexter, esa camiseta blanca impoluta, ese desayuno hipercalórico y todas esas pistas de que estamos ante un asesino en serie preparándose para salir a… trabajar, o a matar, o a disfrutar, que muchas veces es lo mismo. Dexter regresó ayer a Showtime con el episodio Living the Dream (4×01), que nos presenta la nueva vida del señor Morgan, cada vez más padre de familia, cada vez menos asesino. ¿Es posible combinar una afición tan oscura con algo tan fascinante y problemático como un bebé? La primera impresión es clara: no. Pero esto no ha hecho más que empezar…

¡Ya está la review! Disculpad mis dudas iniciales, estaba equivocado. ¡Capitulazo!

  • Episodio 4×01 Living the Dream
  • Fecha de emisión: 28 de septiembre

¿Qué clase de padre seré? Al fin y al cabo, soy un asesino.

La primera frase presenta el tema central de la cuarta temporada. Dexter se cuestiona sus habilidades como padre, aunque posiblemente sea el único terreno en el que es un ser humano ejemplar. El señor Morgan adora a Harrison, un bebé que, como su padre, suele pasar las noches en vela, aunque por diferentes motivos. La primera escena de Living the Dream es sencillamente brutal, en todas sus acepciones. Por un lado vemos a Dexter en el coche pronunciando el mítico tonight is the night que precede a sus noches más sangrientas, pero en esta ocasión tonight is the night para dormir.

A la vez conocemos al personaje de John Lithgow, que más adelante bautizamos como Trinity Killer, el segundo asesino protagonista de esta temporada. El Trinity Killer, como Dexter, tiene un ritual para matar a sus víctimas que pasa por cortarles la femoral mientras están desnudas en la bañera. Luego saca un espejo de mano para verlas morir. Una orgía de sangre o, como dirá Masuka tirando de humor negro, a blood bath, un baño de sangre. En los primeros cinco minutos hemos conocido a dos asesinos, uno que mata y otro que dedica la mayor parte de su tiempo libre a su familia y a su hijo recién nacido. El resultado, explicado de forma brillante, es éste:

Genial, ¿verdad? Yo también lo creo. Dexter está viviendo, supuestamente, el sueño americano: casa con piscina en un barrio residencial, coche, tres hijos y una mujer rubia. Sólo falta el perro. El problema es que Astor ha entrado en la etapa adolescente repelente (son sinónimos), el bebé no deja dormir desde hace tres meses y Dexter no puede llevar a cabo su gran pasión: la pesca de asesinos, maltratadores y otros deshechos. La que sí vive un sueño es Debra, que se ha mudado con Anton, no tienen hijos y disfrutan de su juventud, que significa estar mucho tiempo en la cama sin dormir. Living the real dream, diría yo. Por cierto, Debra y Anton están tan bien que, conociendo el pasado de la señorita Morgan, estás convencido de que algo se va a torcer. Y no vamos mal encaminados.

La confirmación de que Dexter está superado por los acontecimientos la encontramos en la escena del juicio, en la que nuestro protagonista confunde al acusado, un maltratador asesino que se libra de la cárcel. Eso origina dos consecuencias, una negativa y otra positiva: 1) Quinn se enfada muchísimo con Dexter y amenaza con seguirle la pista durante unos meses, estilo Doakes en la segunda temporada; 2) el historial de Benito Gómez, el asesino liberado en el juicio, caen en manos de Dexter. No hay mal que por bien no venga. Donde la justicia no llega, ahí está el justiciero Morgan.

En cualquier caso, da la sensación de que el tema central de la cuarta temporada será la persecución de Dexter al Trinity Killer. Para empezar, Dexter se hace cargo de la escena del crimen del Trinity, pocos segundos antes de que llegue la perdición de Debra: special agent Lundy. ¡Frank ha vuelto! Está retirado. Y como cualquier policía, tiene un caso sin resolver en su historial que le consume por dentro. El de Lundy parece ser el mismo que ocupará el tiempo de Dexter durante los próximos días: Trinity Killer. Este apasionante personaje sigue un patrón en sus salvajes asesinatos, que se repiten cíclicamente. Y ahora ha llegado a Miami para cerrar el círculo. Lundy ha vuelto a la ciudad para evitar un nuevo homicidio y quiere contar con la ayuda de Dexter, un inofensivo analista de sangre y padre de familia. Ejem

Dexter and Dexter JuniorDexter and Dexter Junior

Volvemos al caso Benito Gómez. Dexter ha buscado un gimnasio abandonado para matar al señor Gómez, un animal con sus puños que recibirá su último KO antes de caer a la lona. Después de algún un intento fallido, en el que le vence el sueño, Dexter consigue atrapar a Benito y llevar a cabo su ritual, mucho más apresurado que el del Trinity por urgencias familiares. Dexter no puede recrearse ante sus víctimas como en anteriores ocasiones, aunque desde aquí le recomendamos que desconecte el teléfono móvil cuando saca a su Oscuro Pasajero. No es tan complicado. Una llamada de Rita acelera el ritual y motiva que Dexter deje la escena del crimen deprisa y corriendo. Y cuando corres con el coche y has dormido escasas horas en los últimos tres meses, pasa lo que pasa: espectacular accidente y sorprendente cliffhanger para cerrar el capítulo. Y una duda: ¿habrá vaciado el maletero antes de echarse a la carretera? Yo apuesto a que sí. De hecho, en el accidente se abre el maletero y no sale nada despedido. Fantástico.

Living the Dream es el motivador arranque de una temporada diferente, en la que Dexter se tendrá que enfrentar al asesino en serie más efectivo de la historia, pero también a un problema de tamaño reducido y fácil despertar: Harrison. El primer visionado de este 4×01 me engañó. Lo vi por la noche, después de una intensa jornada laboral y el sueño me vencía, como a Dexter. El segundo contacto ha sido tan gratificante y esperanzador como de costumbre. Y es que, aparte de las historias principales que hemos comentado, este 4×01 nos deja otros temas destacables:

  • La historia de Quinn gana protagonismo este año con la introducción de la periodista Christine Hill. Si al principio del capítulo no hubieran resumido la anterior temporada no habría desconfiado, pero al recordar que Quinn está vigilado por Asuntos Internos, creo que Christine no es quien dice ser. Al tiempo.
  • Magistral escena de Dexter cantando el America the Beautiful por teléfono para que Harrison se duerma mientras en la pantalla de su ordenador aparecen las salvajadas que ha llevado a cabo el señor Benito Gómez. La ternura de una nana con imágenes de gente desfigurada o muerta. Escalofriante.
  • Maria Laguerta y Angel Batista están juntos. Me vais a disculpar, pero no me gusta. Angel se enamoró de Gianna el año pasado y mantenían una relación adolescente preciosa. Han ventilado rápido y mal esa trama. Siempre nos quedará Masuka y esas escenas en el ascensor, en medio de la pareja, en las que mete la pata hasta el fondo.
  • Debra sigue investigando el pasado de Harry Morgan. No sé muy bien hacia donde nos llevará esta trama, pero sería increíble que Deb descubriera que Dexter y el Ice Truck Killer, su ex novio Rudy Cooper, eran hermanos
  • Dexter llega a casa rendido, Rita le dice que el bebé duerme y que es hora de… ¡dormir, dice Dexter! Ella, claro, estaba pensando en sexo. Y la rubia suelta un mágico: tonight is the night.
  • La frase del capítulo, de Dexter a su hijo: “¿quieres sabes un secreto? Papá mata a gente. Gente malvada. No hay nadie más a quien le pueda hablar de eso, ¿sabes? Papá no se va a ningún sitio, pequeño. Ya he perdido mi inocencia, no voy a sacrificar la tuya”. Michael C. Hall oposita al Emmy con fuerza este año.

Disculpadme por la entradilla anterior, el sueño de aquel día me nubló el juicio. ¿Opiniones?


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