Review Dexter: Hungry Man

Review Dexter: Hungry Man

Bienvenidos al Doble Día de Acción de Gracias más surrealista de la historia de la televisión. En casa de un asesino, la familia perfecta se rompe los huesos, se prostituye y se sonríe al acabar el día. En casa de la familia imperfecta, el grupo celebra la llegada de Dexter, otro asesino en serie, poco después de olvidarse de dar gracias a Dios por la comida, de perdonarse sus errores y de abrazarse con sinceridad. Las apariencias engañan. Y si no, que se lo pregunten a nuestra mandíbula, que todavía trata de recolocarse tras el giro final de Hungry Man. ¿O no?

Un capitulazo como este merece un extenso comentario, ¿no? ¡Vamos a ello!

  • Episodio 4×09: Hungry Man
  • Fecha de emisión: 22 de noviembre

Hungry Man es un buen capítulo que crece a la categoría de inolvidable en sus últimos diez minutos. Se nota que Dexter llega al final de su cuarta temporada, porque el secundario de turno (antes lo fueron Rudy, Doakes o Prado) ya ha descubierto quién es Dexter. Y eso, como todos sabéis, siempre significa la muerte. Episodio de contrastes, que baila al ritmo de los constantes cambios de humor de Arthur Mitchell. Es una lástima que la temporada sólo tenga 12 episodios porque John Lithgow es un brillante refuerzo. Pero, insisto, no creo que el Trinity vaya mucho más allá…

El Día de Acción de Gracias se celebra en familia. Bueno, lo celebran los yanquis porque aquí nos cuesta recordar que es el cuarto jueves de noviembre. En cualquier caso, la reunión familiar está asegurada. En el caso de Dexter, su Día de Acción de Gracias tendrá doble sesión por culpa del señor Arthur. Al empezar el capítulo vemos a Jonah salir desesperado de casa de los Mitchell, ya que su padre acaba de romperle los trofeos de baseball. Hasta hace tres días, Kyla habría interpretado que Arthur es un padre severo con sus hijos, pero después de conocer la inestabilidad del Trinity, prefiere seguir a Jonah para conocer la verdad. Y la verdad es decididamente dura…

Jonah confiesa que su entrañable papá le maltrata, que hace lo propio con su madre y su hermana Rebecca y que no permite que nadie se salga ni un milímetro de su concepto de familia perfecta. Jonah pone en palabras lo que nosotros habíamos visto en imágenes: Trinity está mal de la cabeza. Se podría decir de muchas formas, la mayoría con insultos a su persona, pero vamos a dejarlo en que Arthur es un hombre inestable con problemas serios de personalidad producidos por un violento trauma infantil. (Sí, podéis traducirlo como cabronazo). Dexter tranquiliza a Jonah, que teme la reacción de su padre en el Día de Acción de Gracias. Y el señor Kyle se compromete a asistir para que Arthur no haga de las suyas. Jonah, por cierto, nos regala una de las frases más duras de la temporada…

“Deberías haberlo dejado morir”

En el departamento, Debra confiesa a Dexter que Trinity no le disparó y que ahora se ha hecho cargo del caso. Confirmamos que los dos Morgan van a por el mismo sujeto. De paso, Deb le dice que no asistirá al Día de Acción de Gracias en casa de los Morgan. Tampoco lo hará Masuka, que tiene faena en el laboratorio. Ni Quinn, que no quiere formalizar su relación con Christine. Ni siquiera Ángel y María, que tienen a sus familias en Cuba. Conclusión: a los polis no les gusta Thanksgiving.

No será tan fácil librarse de un día así. Dexter, por orden de Rita, debe convencer a su hermana y saca tres afiladas armas. Infalibles. Y terriblemente peligrosas en caso de tener un corazón blando. Se llaman Cody, Harrison y Astor, que preparan un genial vídeo en el que, casi entre sollozos, aseguran que la fiesta sin su tía no será lo mismo. A Debra, claro, se le parte el corazón. Y confirma su asistencia acompañada de Masuka, su wingman ocasional. Masuka está on fire: primero Deb se le desnuda en el laboratorio y luego “formaliza” lo suyo con una comida en familia. Mirad, es que nadie puede decir que no al grandísimo Cody…

Cody for PresidentCody for President

Para cerrar el tema departamento, Quinn finalmente también accede a pasar por casa de Christine para celebrar juntos tan señalado día. La insisitencia de la periodista, que incluso se ha paseado por el departamento, ha tenido sus frutos. No es casual que Christine se haya acercado a Debra para ofrecerle sus condolencias por la muerte de Lundy. No recuerdo su confesión exacta, pero asegura que debe ser duro mirar a los ojos de la persona que quieres mientras se está muriendo. Yo, sin voluntad de colgarme medallas, he desconfiado muchísimo de esta declaración. ¿Y vosotros?

Los que no han celebrado Día de Acción de Gracias son María y Ángel, que nos han deleitado con una de las escenas más románticas de la temporada. Y eso, estando Angel de por medio, ya no es noticia. ¿Qué tienen los latinos para ser tan buenos haciendo culebrones? Batista ha capturado a un asesino libre desde hacía diez años. Y ha decidido comunicárselo al marido de la víctima. Junto a María, acude a un hospital donde se encuentra al hombre en estado vegetal. Este impacto emocional nos conduce a la confesión de amor, en la que Angel le recuerda a María que la quiere, que la quiere mucho, que está dispuesto a gritarlo a los cuatro vientos. Y que su vida sin ella no sirve de nada. En serio, Batista es muy creíble. Laguerta es mucho más fría, pero acaba derritiéndose ante la demostración de cariño de Angel. Me temo que esta pareja no acabará bien…

Una pareja de enamoradosUna pareja de enamorados

Volvemos a Kyle, que ya ha llegado a casa de los Mitchell. No perdamos de vista que Dexter no siente. Y encuentra en Arthur a un consejero perfecto porque supuestamente sabe cómo “llevar” a su familia. Todo se desmontará en pocas horas. Kyle pasa algo de tiempo con cada uno de los miembros de la familia. Con Arthur en el garaje, Kyle descubre el ataúd que había construído. Arthur apunta que ya no lo va a necesitar. Y la voz en off, algo apagada este episodio, lo ratifica: “no, tu estarás enterrado en el mar”. Poco después llega Jonah con el coche destrozado. Y Kyle entra en escena para que Arthur no se líe a golpes con su hijo. La parte masculina de la familia no se lleva bien.

¿Y qué hay de la parte femenina? Están obligadas a sonreír. Y tienen miedo. Arthur mantiene encerrada en casa a Rebecca, que aprovecha el mínimo despiste de papá para lanzarse a los brazos de Dexter y sugerirle sexo a cambio de que la saque de allí. Terrorífico. Cada vez que recuerdo la escena se me ponen los pelos de punta. En serio, ¿qué salvajadas habrá hecho Arthur con su familia para que una niña de 15 años piense así? Muy gordas. Porque mamá, que ha visto las insinuaciones de Rebecca, prefiere decirle a Dexter que no le explique nada a Arthur en lugar de hablar con su hija. Como dice el anuncio: Miedo. Mucho miedo…

Después de que Arthur le parta un par de dedos a Jonah (¡salvaje!), todos se sientan a la mesa. Es tradición, antes de hincarle el diente al pavo, dar gracias. Empieza Arthur. Todos le siguen. Dexter da gracias a una cadena de comida rápida. Y Jonah, el último, no da gracias a papá. Nadie lo ha hecho. Error. Un error que desencadenará una de las escenas más impresionantes y decisivas de la temporada. Jonah estalla y acusa a papá de ser un tirano. Empieza una pelea entre ambos. Las mujeres gritan de pánico. Jonah se acerca al jarrón de las cenizas y lo destroza. Segundo error. Arthur, más Trinity que nunca, agarra por el cuello a su hijo con intención de que no se levante jamás. Y entra en acción Kyle…

Recordemos que Dexter, un tío insensible por naturaleza, tiene un cariño especial, casi inconsciente, por los menores, por los niños. Y entra en cólera al ver la escena. Dex se saca el cinturón, rodea el cuello de Trinity y se lo lleva arrastrando a la cocina. Se abalanza sobre él con un cuchillo en la mano y confiesa que debería haberlo matado cuando tuvo oportunidad. Arthur se queda pasmado. En el momento de más acción, entran las féminas de la familia a la cocina y se tiran al lado de papá, temerosas de que le suceda algo al cabeza de familia. Son mujeres totalmente anuladas por Arthur. Kyle se larga de esa casa de locos, dejando a Jonah a su suerte. El futuro del chaval, o corre mucho y se esconde muy bien, o está en peligro. Brutal escena. De la falsedad de la mesa, con un tenso cruce de miradas y silencios, a la acción más salvaje de una pelea descontrolada. De una pelea que algunos llevaban queriendo protagonizar toda la vida. Magnífico Dexter.

La huída del asesinoLa huída del asesino

Para bien o para mal, la tapadera de Kyle se ha esfumado. Es imposible que Arthur y Dex vuelvan a coincidir en una misma habitación, a menos que el Trinity esté desnudo, cubierto de plástico y rodeado de fotos de sus víctimas. Sí, todos esperamos ese final para el Trinity, pero tengo la sensación de que esta temporada será diferente. Después de la locura de Jonah, a Arthur sólo le quedan dos salidas: 1) matar a Dexter, con lo que eso conlleva en términos policiales; 2) huír de la escena. Al final del capítulo decubriremos que hay una tercera opción, aunque todavía no sabemos muy bien cómo la ejecutará. Pero volvamos con Dex…

En casa de los Morgan todo es más real. Astor y Cody vuelven a manipular a tía Deb para que juegue con ellos. El gran Cody le prguntará sobre sus heridas y sobre la escena del crimen. Y Debra llegará a la conclusión de que Christine posee información que sólo ella debería saber, como es el hecho de haber visto los ojos abiertos de Lundy mientras fallecía. Confirmado: Christine es de los malos. Por su parte, Rita tontea con Elliot hasta el punto de darse un beso. La señora de Morgan reacciona con rechazo a la escena y jura amor eterno a nuestro protagonista. En fin, no valoraremos estos deslices teniendo en cuenta los de Dexter. El poblema para Rita es que Masuka ha visto la escena. Y auguro divertida confesión en próximos episodios…

Cuando Dex llega a casa, hay cierto ambiente enrarecido. Sin embargo, las ganas de Dexter de pasar el tiempo con una familia de verdad y no como la del Trinity consiguen arreglar la celebración. Rita propone dar gracias. Dexter grita no. Y Cody, otra vez sensacional, asegura estar agradecido por Dexter, que le ha perdonado que rompiera su cobertizo y pusiera en peligro, sin saberlo, el secreto más grande de su vida. Pese a las palabras de Harry 'conciencia' Morgan, Dex admite que adora a su familia, que está encantado de tenerlos a su lado y que su vida sin ellos sería tan decontrolada como la de Arthur.

Dexter se había acercado al Trinity para conocer cómo un asesino mantenía su familia perfecta durante tantos años. Ha comprobado, nueve episodios después, que la vida de Arthur es una mentira. Lo ha conseguido gracias a su tiranía, amenazas y maltratos. Dexter no es así. Y lo más importante: no quiere ser así. Su vida no acabará como la de Arthur porque Dex sí tiene respeto por su gente. Puede que no tenga corazón, pero nunca ha perdido el sentido común. Y adora a los suyos. A su manera, pero sabe que nunca les haría daño.

En cambio, Arthur no sólo maltrata a su familia de pegatina, sino que tiene una hija que le ayuda a matar. O a sobrevivir. O a ocultar que es un asesino despiadado. O a manipular a la policía. O a manipular a los medios. O a todo junto. ¿Os la presento? ¡Ah, no! Si ya la conocéis…

Hi dadHi dad

Recojan sus mandíbulas. Y sin más dilación, por favor, levántense conmigo a aplaudir otro enorme episodio de Dexter, la serie más en forma del momento. Hungry Man ha puesto todas las cartas sobre la mesa e incluso ha destapado los ases ocultos. Ya no hay marcha atrás. Entramos en la recta final más apasionante de la historia de la serie. We love Dexter! So say we all!


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