Review Dexter: Hop a Freighter

Review Dexter: Hop a Freighter

El último cuarto de un partido de basket suele ser el más vibrante. Aumenta la tensión, el público aprieta y, si el marcador es ajustado, las últimas posesiones son de infarto. Toda la magia del basket se concentra en esos últimos minutos en que los jugadores sienten la pelota como una bola en llamas, y mientras la muñeca apunta al aro, los ojos no pueden perder de vista el reloj que marca la cuenta atrás. Esos instantes tan maravillosos, al menos para los que amamos el basket, no serían posible sin el tercer cuarto, donde cada equipo lucha precisamente para llegar con opciones a ese final agónico. Para los que entienden de esto, el tercer cuarto es el más imporante del partido. Esta idea siempre me ha recordado al mundo de las series, donde el tercer cuarto, en este caso el último capítulo antes de la season finale, es vital para llegar a un final en condiciones. Para hacer un buen último cuarto, es imprescindible haber trabajado en el tercero. Y Dexter, no sé si estaremos de acuerdo, se ha sacado de la manga un partidazo en su penúltima noche de 2010. ¿Comentamos Hop a Freighter?

Indigna leer algunos comentarios diciendo que no cuidamos la serie. Podría explicar los motivos del retraso, pero voy a limitarme a pedir disculpas. Venzamos al descaro con educación.

  • Episodio 5×11: Hop a Freighter
  • Fecha de emisión: 5 de diciembre

Hasta donde alcanza mi memoria, el penúltimo episodio de cada temporada de Dexter ha sido memorable. Recordemos: Truth Be Told (1×11), donde el añorado Rudy Cooper proponía matrimonio a Debra en un barco mientras Dexter desenmascaraba a su futuro cuñado para descubrir en él al Ice Truck Killer… y a su propio hermano; Left Turn Ahead (2×11), en el que la obsesiva Lila luchaba por recuperar el amor de Dexter provocando un terremoto en el departamento y descubriendo al pobre Doakes enjaulado; I Had a Dream (3×11), despedida de soltero y asesinato de Miguel Prado (say no more); Hello, Dexter Morgan (4×11), en el que la terrorífica entrada del Trinity en el Departamento y el suicidio de Christine todavía retumban en nuestros oídos. Cuatro capítulos que, fácilmente, podrían estar entre los 10 o 15 mejores de la serie. Y que cada uno los coloque como quiera. Hop a Freighter no desentona ante sus compañeros y prepara el terreno para la season finale más complicada de la historia de Dexter, ya que no sólo combate contra la habitual necesidad de hacer “el gran capítulo” de final de temporada, sino que tiene el reto de que no pensemos en el sublime cierre de la cuarta. Sin entrar en comparaciones, yo creo que se han puesto unas bases bastante sólidas para ese The Big One que Showtime emite esta noche. Sí, esa es la buena noticia del retraso de la review, que cuando acabes de leerla estarás más cerca que nunca del siguiente episodio. Al lío.

El rey del episodio: el gato de QuinnEl rey del episodio: el gato de Quinn

Hop a Freighter es un capítulo donde lucen varios secundarios, como si la serie nos estuviera diciendo que no habrá tiempo para ellos en la season finale, coto privado para privilegiados. Stan es el caso más claro, pero también ha habido tiempo para la redención de Laguerta o incluso de Quinn, que se ha sacado de la manga un precioso discurso que ha ablandado el corazón de todo el mundo menos de la persona a la que iba dirigido, en este caso Debra. Suele pasar. Ellos dos, Debra y Quinn, son los que abren este 5×11 con una fugaz visita a casa de Jordan Chase, al que la serie se esmera en mostrar siempre custodiado por cuatro gorilas. La visita ha sonado a amenaza de Debra a Jordan, pero en realidad era una advertencia de la hermanísima al predicador a partir de su teoría del Vigilante: todos los que están relacionados con las chicas de los barriles han muerto o han desaparecido. O sea, cuidadín. Cuidadín porque tú podrías ser el siguiente. De hecho, si la serie no se aparta de la lógica, el señor Chase tiene todos los números de ser el siguiente en pasarse por la carnicería de Dexter & Lumen, una pareja de delincuentes que traza planes con los juguetes de Harrison y que lucha por no acabar sus días como Bonnie & Clyde, a los que cosieron a balazos en una carretera de mala muerte después de ser víctimas de una emboscada. Sí, eso se parece al final del episodio, sólo que Clyde 'Dexter' Barrow sigue libre para rescatar a Bonnie 'Lumen' Parker.

Antes de entrar en esta trama, me gustaría dedicarle unas líneas a Sonya. Muchos de vosotros, lo he ido leyendo en los comentarios, desconfiáis del personaje de la niñera desde el primer día. La semana pasada me pareció que Sonya no era más que un recurso que se guardaban los guionistas para alejar a Harrison de la acción y así poder meter a Dexter en ella. Creo que esa sigue siendo la lectura más lógica, pero su llamada desde Orlando, donde debe celebrarse el cumpleaños de Harrison que (seguro) veremos en la season finale, me ha dejado bastante desconcertado. La nanny asegura que Astor y Cody están cubriendo de mimos a Harrison, pero allí no hay rastro de los niños. Si hay algo más aparte del cumpleaños en familia, me parece tarde para despertar a Sonya, a menos que quieran utilizarla la próxima temporada. Si no hay nada, me quito el sombrero ante los guionistas y ante Maria Doyle Kennedy, porque el personaje de Sonya ha caminado toda la temporada sobre una red de ambigüedad a partir de su tono pausado y su encantadora mirada. Bien podría ser una secuestradora de niños traumatizada por su incapacidad para tenerlos, una madre frustrada por la reciente muerte de su bebé o la mejor niñera del mundo. Yo no me atrevo a hacer pronósticos. Y ya sabéis que soy de gatillo fácil…

Déjate de anillos, coge la navajaDéjate de anillos, coge la navaja

Decíamos que uno de los grandes protagonistas de Hop a Freighter ha sido el secundario Stan Liddy. Sus cámaras de vigilancia se han cruzado con los juguetes de Harrison, dando la pista a Dexter y Lumen de que estaban protagonizando de forma involuntaria un Gran Hermano en miniatura. Un Gran Hermano Extreme, para ser exactos, por aquello de los cuhillos y las prácticas de asesinato. En el contexto de la temporada, las sospechas de los dos tortolitos apuntan a Chase. Todos recordamos la llamada amenazante a Lumen o su visita al Departamento de la semana pasada. Es curioso. Stan ha pasado desapercibido para Dex durante toda la temporada, lo que nos informa de la eficiencia de este personaje, pero también de la pérdida de facultades del protagonista. Aish, el amor… La sorpresa salta cuando Dex descubre que los micrófonos pertenecen al Miami Metro Police. No pueden ir peor las cosas… Bueno, sí, podrían haber visto las cintas. Y eso no ha sucedido porque sino Dex y Lumen estarían en el corredor de la muerte y la serie estaría en su último episodio. Eso no sucederá, al menos este año, porque Showtime renovó la serie por una sexta temporada la semana pasada. A todo esto, el maldito Stan, cuya cara da más miedo que el Trinity en la bañera, presiona a Quinn para que le ayude a desenmascarar a Dexter, aunque no entra en detalles de las peculiares prácticas nocturnas de éste. Por suerte para Quinn, porque Dexter ha averiguado que la investigación a la que ha sido sometido está relacionada de alguna manera con el ex rollete de su hermana. O sea, que Quinn sabe que Stan tiene algo gordo sobre Dexter, Dexter sabe que lo están vigilando y Stan conoce de pe a pa las técnicas de asalto de Dexter. Meanwhile, en el Departamento, el grupo acoge la teoría del Vigilante de Debra con admiración. Teoría que apoya con una huella del zapato de Dexter, un padre, un hermano o un novio (¡premio!) que trabaja como mano derecha de la Vengadora Nocturna. Aunque las dudas de Laguerta suenan a piedras en el camino colocadas estratégicamente por la jefa (en modo odioso), la lieutenant se saca de la manga una orden judicial que a Debra no le habían concedido. Es la Laguerta de la cuarta temporada, la que enamoró a Batista y la que todos quisimos tener como jefa. Su redención con Debra, necesaria, llega en el penúltimo episodio de la temporada, por lo que su último día de la quinta huele a reconciliación con Batista y consigo misma.

Al tirar de los hilos maestros, Debra deshace el ovillo en el que se escondía Chase: Eugene Greer es el propio Jordan; su grupito de amigos organizaba “salidas de hombres” cada cierto tiempo; ese era su modus operandi para matar a rubias y meterlas en barriles; han burlado a la policía durante más de una década; y ahora, con todos sus amigos muertos, planea hacer una ruta por Europa que huele a huída. Que huele a cojo un carguero (Hop a Freighter) y me largo. Pero no. Ese carguero imaginario sólo hace referencia al sueño de Dexter y Lumen por dejar atrás su vida al límite, por escaparse juntos y empezar de cero. Por reírse de los que dispararon a Bonnie & Clyde, una pareja a la que no quieren parecerse. De ahí que, tal vez, Dexter haya decidido regalarle una navaja a Lumen y no un revólver. La torcedura de cuello se produce cuando Debra descubre que en el avión de Chase están todos menos Chase. El señor Jordan está en casa de Emily, a la que ha usado como cebo para atraer a Dexter y Lumen. Medio pastel será el premio de Jordan, ya que sólo Lumen asiste a la cita para comprobar aterrorizada que han sido víctimas de una trampa. Aunque Lumen ya no es la mujer débil de los primeros episodios, sus brazos siguen siendo la mitad de gordos que los de Jordan, que además está bastante nervioso porque ve como se derrumba su inmenso castillo de naipes. No sólo sabe que la policía va tras él, sino que va a tener que ensuciarse las manos de sangre, algo que nunca ha hecho, para cerrar de una vez por todas este asunto. Chase se carga a Emily dándole la misma importancia como si de una mosca moribunda se tratara. Y cuando pasa a la acción con Lumen comprobamos el cambio de nuestra rubia, que se defiende con uñas y dientes… y una navaja. La navaja que Dexter le regaló y que él mismo encuentra, desesperado, en el jardín de Emily junto a un reguero de sangre. Ni rastro de Chase, al que mataremos en la finale, ni de Lumen, a la que no deberían matar en la finale. Sí. Estuve enamorado de Rita, pero los guionistas han conducido tan bien esa aceptación de la tragedia, que ahora rezo para que Lumen esté en la sexta temporada. Son un equipo que tiene esa “mierda importante”, que es la descripción más bonita que Debra sabe hacer sobre el amor. Y si son un equipo, ¿por qué Lumen entra sola en la boca del lobo? Porque nos falta por explicar la apasionante historia entre Dexter y Stan.

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Es curioso, comentaba antes, que Dexter haya dado tantos palos de ciego con el tío que los vigilaba. Ha desconfiado inicialmente de Jordan para comprobar poco después que el enemigo estaba en casa. Y cuando ha pasado a la acción, confiado de encontrar a Quinn en la furgoneta, se ha encontrado con un desconocido (Stan) que tenía clarísimos sus movimientos. El Código de Harry hecho añicos por un policía corrupto. Irónico. Por segunda vez, si no recuerdo mal, Dexter está atado en el maletero de un coche. La primera fue en la despedida de soltero de I Had a Dream, otro penúltimo episodio de infarto. En la segunda, su secuestrador no tenía tan buenas intenciones. Stan se ha disfrazado de Dexter, pero sin cuchillos, y ha montado en su furgoneta una experiencia audiovisual sobre las hazañas de Dex y Lumen. Había fotos de la pareja tirando un cadáver al mar. Vídeos donde confesaban sus horrores. Las clases de acuchillar que Dex dio a Lumen… Lo que sería una radiografía perfecta del verdadero Dexter, aquel al que todos los que han conocido (excepto Lumen) están criando malvas: Rudy, Lila, Doakes, Miguel. Y esa radiografía está hecha a medida para Quinn, que va de camino a la furgoneta con la esperanza de deshacerse de Stan. No de forma literal, claro. De eso ya se encarga Dexter, que luce mejor siendo preciso y sigiloso, pero que también sabe sacar sus puños y su fuerza cuando se requiere. Stan ha muerto con una sobredosis de Dexter a su alrededor. Su sueño de volver a la policía y que Laguerta le lamiera el trasero se esfuma lentamente, al compás de la navaja que Dexter introduce en su corazón. Quinn está en el exterior de la furgoneta, pero no presencia la acción, para su suerte. Se lleva, eso sí, una gota de sangre de Stan en el zapato, que bien podría ser la primera escena de la sexta temporada. Adiós a Stan, un duro competidor y un buen secundario. Me fascina la habilidad de esta serie para crear secundarios inmensos: Rudy, Lila, Doakes, Miguel… Stan. Pero más me encandila su determinación para matarlos. Pensadlo. Es como hacer un puzzle de mil piezas sabiendo que al colocar la última, el puzzle desaparecerá.

Dexter ha llegado tarde a casa de Emily porque Stan lo ha retrasado. Sería una pena que Lumen muriera por culpa de Stan y que a Dexter se le volviera a esfumar la persona que lo hace sentir persona. Sería una lástima que Jordan estrenara su contador de muertes con Lumen. Sería desastroso que Quinn descubriera al verdadero Dexter, pero lo sería aún más si fuera Debra la que desenmascarara a su hermano. Pero todo eso es lo que puede pasar esta noche en The Big One, un episodio que apunta a memorable por sus consecuencias. Yo soy de los que cree que esta noche abriremos una puerta en la que habrá un camino hacia el final y que esa puerta se cerrará para siempre. No habrá vuelta atrás. Yo soy de los que cree que Dexter es una máquina de hacer capítulos fantásticos, como este Hop a Freighter.

Habrá venganzaHabrá venganza

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