Review Dexter: Hello, Bandit

Review Dexter: Hello, Bandit

Dime, hijo, qué ven tus ojos de elfo en esta imagen. ¿Una mancha? ¿Seguro? Podríamos pensar que son los restos de una patata de McDonald's bañada en kilos de ketchup que quiso ser libre o, tirando de imaginación, un mensaje del más allá al estilo las Caras de Bélmez. ¡Ja! Ante ti, pequeño, se alza la mismísima tentación, la llamada del placer convertida en un resto de sangre. Bueno, eso sólo si eres Dexter

La mancha es sólo la metáfora de la realidad que le tocará vivir a Dexter en la quinta temporada. Esa mancha es una llamada a su Oscuro Pasajero, el gong que activa su instinto asesino y que le recuerda que, de vez en cuando, toca saciar el hambre como dicta el Código de Harry. El problema es que Dexter es un padre soltero. Y, aunque no tengo experiencia en este asunto, creo que el tiempo es uno de los elementos que más escasean en esa situación. Estoy seguro que a Dexter le encantaría vivir debajo del agua, como se nos presenta en este Hello, Bandit, aislado de cualquier contacto con el ser humano, pero la realidad le ha colocado allí a un par de niños creciditos y a un bebé llorón.

Hello, Bandit nos presenta esa lucha interior del protagonista: ¿quiero ser un padre responsable? ¿Puedo dejar de lado a mi verdadero yo, esa bestia nocturna, para centrarme en la educación de mis hijos? Para comprobarlo, Dexter quiere volver a la rutina, a la idílica vida que tenía antes del asesinato de Rita. Está obviando la parte más importante de la ecuación (Rita) y las consecuencias de esos trágicos acontecimientos. Sin ir más lejos, Astor tiene otros planes.

Sí, ese es el primer problema que se encuentra Dexter en su nueva vida: una adolescente tan irritante como sincera que ha dado en el clavo culpándolo de la muerte de su madre. Dexter no mató a Rita, eso ya lo sabe el FBI, pero sí motivó su asesinato metiéndose en la vida de Arthur Mitchell. La rebeldía de Astor y la nula capacidad de empatía que tiene Dexter finiquita este asunto: los niños se marchan con los abuelos. Espero que esto sea el inicio de una trama y no una salida de emergencia. Perder de vista a Astor es un alivio, pero a Cody se le coge cariño. Eso sí, entiendo el consejo de Dex al pequeño: quédate con tu hermana, ella siempre estará ahí. Él lo sabe bien. Al fin y al cabo, come on!, mejor con unos abuelos que te consienten que no con un asesino en serie.

Bye bye CodyBye bye Cody

Harrison dará menos problemas que Astor y Cody porque todavía no habla, como le recuerda al tipo que alquila camionetas. Llora, come y caga, como todos los bebés, pero es más fácil de manejar. Precisamente la camioneta, con esa mancha del principio, podría ser el punto de partida de la siguiente aventura nocturna de Dexter. Y quién sabe si estamos ante el big boss de esta temporada.

Hello, Bandit también nos presenta a Boyd, un tipo con perfil de asesino en serie: recoge cadáveres de animales en la carretera y lleva gafas. Bueno, también influye que escuche CD's con mensajes espeluznantes, que hable solo, que amontone cadáveres de animales en un barril y que guarde trozos de pelo en su casa. De manual. Dexter confirmará que es un chico malo al final del episodio, cuando descubra que esos barriles también contienen restos de mujeres. No conocemos detalles del modus operandi de Boyd y pensaba que nos quedaríamos con las ganas, pero no ha sido así.

Me ha descolocado el final del capítulo, la confesión de Dexter de que se siente vacío. Pensábamos, y me imagino que él también, que seguir los pasos del código tras su salvajada en el capítulo anterior (véase asesinato en el lavabo), ayudaría a reconducir su vida, a recuperar esa rutina de la que hablábamos antes. Y que eso influiría directamente en la relación con sus hijos. Sin embargo, Dexter se siente vacío. ¿Qué puede hacer un asesino en serie para sentirse realizado, si no es matar? Supongo que lo exploraremos en las próximas semanas. A mí me queda la sensación de que el vacío de Dex tiene más que ver con la marcha de sus hijos que con la voracidad del Oscuro Pasajero. Veremos.

Más vacío que de costumbreMás vacío que de costumbre

En cualquier caso, no creo que el pirado de Boyd se libre de acabar en su propia ciénaga, siendo una mancha más en la cajita de madera de Dexter. Será poético: de una mancha a otra.

Dexter no es el único que intenta rehacer su vida tras (lo voy a volver a decir, shit) la muerte de Rita. El departamento de policía sigue la pista del Trinity Killer a partir de un retrato de Kyle Butler. Bueno, en realidad son tres, que el bueno de Quinn se ha encargado de unir para coseguir una foto que podría recordar a Dexter. Creo que Quinn tirará de ese hilo porque, como avanzamos en la premiere, tiene pinta de convertirse en el azote de Dexter esta temporada, como lo fue Doakes hace tres años. Nos encontramos en una situación similar ya que Doakes, que desconfiaba de Dex, también era compañero de Debra, a la que respetaba y admiraba. Quinn añade sesiones de sexo a esa relación, finalmente reconocidas por Debra. La aceptación de una realidad es el primer paso para afrontarla. No me pareció muy natural su revolcón en la cocina, pero sí me ha gustado la forma que ha tratado cada uno ese tema.

Si os gusta la relación entre Debra y Quinn, os recomiendo que no le cojáis demasiado cariño. Pensadlo. Ice Truck Killer, novio de Debra: muerto; Anton Briggs, novio de Debra: desaparecido en combate; Frank Lundy, novio de Debra: muerto. No es por ser agorero, pero alguien debería advertir a Quinn que tener cerca a un Morgan siempre es sinónimo de muerte. Y si tira de la cuerda, me temo que se va a encontrar cara a cara con Dexter…

Primer cara a caraPrimer cara a cara

Después de una temporada monopolizada prácticamente por Michael C. Hall y John Lithgow, la serie lucha por recuperar el prestigio y el interés por sus secundarios. Entre ellos, Angel y Maria. Batista se ha chocado con una cuenta oculta de Laguerta con bastantes ceros, algo inaceptable según su forma de entender el matrimonio. Maria se justifica asegurando que está haciendo hucha para el día de su jubilación. Angel no lo entiende y se quita las penas bebiendo y repartiendo castañas. La historia no da más de sí y, sinceramente, espero que se quede ahí. Me apetece mucho más ver a Angel interactuando con otros detectives que en su faceta de marido celoso.

El equipo al completo, decía, vuelve al trabajo con el caso de la Santa Muerte (¿he oído Breaking Bad?), que en apenas un episodio nos deja un balance bastante interesante: una terrorífica cabeza llena de símbolos, un vecindario que apesta a corrupción, una segunda muerte que apunta a suicidio o a ajuste de cuentas y la entrada de un nuevo personaje. Se llama Cira (April Lee Hernandez), es policía, está muy al corriente de temas vinculados con la Santa Muerte y ha caído bien a Debra. No sé hasta donde nos puede llevar este caso, pero a priori parece más interesante que el del Skinner de la tercera temporada o que el del asesino de las vacaciones de la anterior.

Cierro con un par de escenas intrascendentes que me han encantado: Masuka repartiendo hachazos en la sala blanca (¡el culpable es Machete!) y Dexter con una caja de objetos afilados aguantando el chaparrón de Elliot. ¿No podría hacer Dexter otra excepción en el Código y llevarse al vecino por delante?

Gran capítulo. Creo que la serie ha encontrado el equilibrio entre los que decían que Rita era insustituible y los que aprobaron los acontecimientos del final de la cuarta. Hemos honrado la memoria de la rubia durante dos episodios, hemos dejado claro que Dexter es otro sin ella y ahora toca seguir adelante. Y como siempre en esta serie, el futuro es sumamente atractivo…


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