Review Dexter: Dirty Harry

Review Dexter: Dirty Harry

Si habitualmente nuestras mejores palabras van dirigidas a Michael C. Hall por su intachable interpretación de Dexter Morgan, creo que todos estaremos de acuerdo en que hoy, nuestro aplauso inicial, lo merece la hermanísima: Debra. La escena del aparcamiento, donde la semana pasada Debra perdió media vida, es el escenario de una de las interpretaciones más cautivadoras que hemos contemplado en mucho tiempo. Jennifer Carpenter nos estremece con su llanto desgarrado y su mirada perdida, como si enfrente, en realidad, no tuviera a su marido en la vida real, sino la mayor de las tragedias sufridas. Dexter confirma con Dirty Harry que es una serie imprescindible. Y que después de cuatro temporadas, se pueden seguir contando historias apasionantes. Memorable capítulo, de esos que recuerdas cuando la serie descansa, finalizada, en un estante de tu habitación y en el lugar más selecto de tu memoria. ¿Lo comentamos?

Siéntense. Acomódense. Llega la review más larga de mi historia con Dexter…

  • Episodio 4×05: Dirty Harry
  • Fecha de emisión: 25 de octubre

Mensaje de Michael C. Hall en respuesta a la carta abierta de la semana pasada: “Hey, guys! Los he perdonado a todos. No hay mayor castigo que no formar parte de los espectadores de esta serie. Perderse la interpretación de Jennifer Carpenter en este 4×05, el carisma de Ángel, la espontaneidad de Masuka o la oscuridad del Trinity es mucho más doloroso que mi escalpelo más afilado. Perdonadlos”.

Perdonados están, pues, aquellos insensatos que no ven Dexter. Posiblemente sea absurdo escribir estas líneas en un post que sólo leen los seguidores de la serie, pero tengo la esperanza de que algún perdido, aunque sea por un inoportuno tropezón, caiga en esta review y decida darle una oportunidad a Dexter Morgan. Yo celebro el día que escuché por primera vez el tonight is the night… ¡Al lío!

La última imagen de Dex Takes a Holiday nos dejaba en un aparcamiento con los cuerpos heridos de Lundy y Debra en el suelo. Dirty Harry arranca desde ese mismo escenario, de día y rodeado ya por un cordón policial. Dexter, más intranquilo y humano que de costumbre, irrumpe en la escena con la certeza de que su hermana ha recibido un disparo. Las miradas de sus compañeros le persiguen. Uno de los cuerpos sigue en el suelo, cubierto y con Masuka al lado. Está muerto. Es Lundy. Debra, todavía en estado de shock, entra en una ambulancia con una herida de bala en el costado. Las otras balas se clavaron en el pecho y en el cuello de Lundy. Un aparcamiento, al que más tarde regresaremos para llorar con amargura, es el triste final para un héroe como Frank, el cazador de asesinos en serie. Apretamos los dientes.

No fallamos la apuesta. Frank es la única víctima de un tiroteo que tendrá múltiples consecuencias. En una serie en la que el protagonista indiscutible es un asesino en serie, el mejor hombre del FBI para cazar a ese tipo de monstruos, aunque retirado, molesta en la ecuación. Una preocupación menos para Dexter, que se ha visto involucrado en el caso del Trinity de forma directa. Ahora la sangre que deja a su paso ese salvaje es su propia sangre, como se encarga de recordarle Harry 'conciencia' Morgan. Sí, Lundy era un personaje enorme, pero los Morgan, por distintos motivos, agradecerán su ausencia.

Mientras la policía de Miami apunta a Johnny Rose como principal sospechoso, gracias a una jugada maestra de Batista, Dexter ya está en el apartamento de Lundy recogiendo los informes del Trinity Killer. Un asesino en serie coge el testigo de un agente del FBI que caza a los de su especie. Qué poético. Con el trabajo hecho, Dex visita a su hermana en el hospital. Allí, Jennifer Carpenter empieza con su lección gratuita de dramatismo. Brillante Debra. Dexter está extrañamente preocupado, otro detalle que acerca a nuestro protagonista al reino de los seres humanos. La escena nos deja una estremecedora imagen del estado de salud de Debra y la primera consecuencia del tiroteo: entra Anton.

Anton: Anton: “Debra está…” Dexter: “meando”

Segunda lección de interpretación a cargo de Miss Carpenter: la ruptura de la pareja. La bala que han extraído a Debra y la cirugía posterior supone un dolor ínfimo respecto al enorme sentimiento de culpabilidad que carga. Doble culpa, encima. Por un lado, si no hubiera estado con Lundy la noche anterior, el tiroteo no habría tenido lugar y el agente seguiría vivo. Por otro, Debra ha traicionado a Anton al acostarse con Frank. Y así se lo hace saber en otra sobrecogedora conversación que concluye con el pobre Anton marchándose hundido del hospital. Hundido por el peso de los cuernos, se entiende. ¿Lo volveremos a ver? Espero que sí.

Una pareja rota. Y otra que podría estar en camino. Dexter olvida su móvil en casa justo el día que llama el propietario de su apartamento, vendido a ojos de Rita y de Debra. La mamá más sexy de Miami (sí, Rita) exige una conversación a su marido, pero éste huye puesto que focaliza su tiempo en el Trinity. Al final, Rita se ha colado en su apartamento y ha descubierto el secreto de Dexter. Entededme, se ha dado cuenta de que marido es francamente bueno mintiendo. Dexter se ha salido por la tangente enseñándole las armas de Harry, la excusa para mantener su apartamento. Y una confesión histórica: “no tengo nada que esconder… (voz en off) excepto por esos escalpelos, jeringuillas y sierras escondidos en ese cajón”. Por lo pronto, Rita sigue necesitando una explicación para el tema del apartamento y empieza a desconfiar de la sonrisa de su marido. Si tú supieras, bonita…

¿La caja de los horrores? ¡No!¿La caja de los horrores? ¡No!

Y ya que hablamos de parejas, vamos con otra cuyo futuro también es incierto: Batista y Laguerta. Ambos forman un equipo casi infalible en el departamento de Miami, pero la disciplina de María le ha hecho confesar a sus superiores que se está viendo con Angel. Y lo ha hecho a espaldas de su novio… o pareja ocasional… o lo que tengan entre ambos. Batista, como siempre, acaba perdonando a María, demostrando que tiene el corazón más grande del departamento. El problema es que Matthews, uno de los superiores, cree conveniente disolver esa unión antes de que tenga consecuencias mediáticas. Y ha decidido trasladas a Batista fuera de homicidios. No entiendo la serie sin Ángel, espero que María piense lo mismo y se plante, en especial ahora que empiezan a definir su relación y prometen no guardarse más secretos.

Un par de días después del tiroteo, Debra llega a casa de Dexter para pasar una temporadita. Claro, no puede ir al apartamento de Lundy porque no es suyo. Anton no le habla. Y Dexter tiene suficiente con una mujer, la suya, hurgando en su escondite secreto. Así que okupa la habitación de Astor, que sorprendentemente no ha cogido un berrinche adolescente por perder su preciosa habitación rosa. Léase, exijo, la ironía. Y Debra se ve a sí misma en una habitación de una nila, en una casa que no es la suya, sin los dos hombres que han marcado su vida en los últimos años y con un disparo en el costado que le impide trabajar, su única distracción/obsesión. Dramático.

Tan dramático que acude a la escena del tiroteo, donde 24 horas atrás yacía el cuerpo sin vida de Lundy, para derrumbarse. Sí, también para darle un tirón de orejas a su hermano, que está echando a perder su bonita familia. Con un fucking Morgan que elija siempre el camino equivocado tenemos suficiente. Y no voy a insistir más en la actuación de Jennifer Carpenter, me voy a quedar con la idea de que ha conseguido sacarle a su hermano el abrazo más sincero de los que se le recuerdan. Y a punto ha estado, la muy maldita, de sacarme una lagrimilla poco después de ponerme el pelo de punta. Muy grande Deb, de verdad que sí.

Emoción totalEmoción total

Una última consecuencia del tiroteo es que el caso ha llegado a los medios. Todo forma parte de una estrategia de Batista para atrapar a Johnny Rose. El cebo es un artículo en el diario de la periodista que se beneficia a Quinn (o él a ella, da igual), en el que aparece Nikki Walden, una chica que tiene relación directa con el desaparecido Rose. Walden no tarda en darle la razón a Ángel: el cuerpo de Rose aparece en los suburbios de Miami con tres disparos en el pecho. Al lado está la propia Walden, con un arma en las manos y visiblemente desquiciada. Quinn se apunta el tanto de su detención y llama a Debra para confirmar que su agresor comparte habitación con Lundy en algún lugar del infierno. O del cielo, qué más da.

Me guardo para el final la historia del Trinity, tranquila y sangrienta a partes iguales. El asesino ha seguido su macabro ritual para seleccionar a su siguiente víctima, un padre de familia que trabaja en un edificio lleno de oficinas. Previamente había visitado una ferretería para comprar un martillo ligero y dar la razón a Lundy, que aseguró que su próxima víctima recibiría una brutal agresión. Y así ha sido, sólo que esta vez el Trinity ha contado con un espectador (nunca mejor dicho) de excepción: Dexter Morgan.

Guiado por las cintas de Lundy, Dex llega al lugar del crimen con el tiempo justo como para verle la cara a Trinity y para contemplar, atónito, cómo destroza al pobre padre de familia a través de una de las cámaras de seguridad. El trabajo de Frank ha dado sus frutos. Y su descripción de un sospechoso confirma que su ojo clínico para captar asesinos en serie se mantenía intacto. Pero Dex quiere más. Quiere venganza. Y persigue la furgoneta del Trinity, convencido de que va detrás del monstruo más salvaje y despiadado de los que ha visto en su vida. Pero esta serie siempre se guarda una última carta, un ligero detalle que cambia la perspectiva de todo cuanto habías visto. Y la última escena de Dirty Harry es determinante para entender el arranque tan familiar y humanos de la cuarta temporada de Dex. Mandíbulas al suelo:

Trinity tiene una familiaTrinity tiene una familia

Lundy sólo acertó en el 95% sobre el Trinity. Frank creía que un asesino de esa magnitud, tan longevo, sólo podía ser un lobo solitario como él. El Trinity Killer, un nombre que seguro sonará a chino a su mujer e hijos, tiene una familia. Y una vida aparentemente normal. La confesión de Dexter es brutal: “Trinity is… like me” Pues sí, es como él en la parte de que esconde secretos a una familia a la que probablemente adora. Y secretos muy oscuros. Pero a la vez es muy diferente, ya que las víctimas del Trinity, aunque sigan rituales o códigos, son inocentes padres o madres de familia, mientras que el aire acondicionado de Dexter sólo guarda a villanos.

¿Hasta dónde llegará el código de Harry y hasta dónde la pasión por la familia de Dexter? ¿Qué hará Dexter ahora que conoce la guarida del Trinity? ¿Qué origen tienen los oscuros rituales de este asesino en serie tan efectivo? ¿Por qué Dexter es tan jodidamente (¡va por Deb!) maravillosa?


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