Review Dexter: Dex Takes a Holiday

Review Dexter: Dex Takes a Holiday

WoW! Sigo en estado de shock por ese final. Y creo que me va a costar recuperarme. Si la cuarta temporada de Dexter estaba siendo magnífica, Dex Takes a Holiday consigue lo que parecía imposible: llevar el listón un peldaño más arriba. Lo único que ha necesitado este 4×04, aparte de ese final absolutamente delirante, es darle unas mini vacaciones al señor Morgan, que Michael C. Hall ha aprovechado para reivindicar su candidatura a mejor actor de televisión de la época moderna. Poesía pura, este 4×04. Y el que no esté de acuerdo… no… es imposible que alguien no esté de acuerdo. ¡A por él!

¡Habemus review! Te queremos, Michael C. Hall

  • Episodio 4×04: Dext Takes a Holiday
  • Fecha de emisión: 19 de octubre

Carta abierta a Michael C. Hall: “señor Hall, perdónalos. Algunos todavía no han descubierto el mundo de las descargas. Otros ni siquiera creen en ese terreno en auge que son las series. E incluso alguno recurre a la falta de tiempo para confesar que no, que no ve Dexter. Yo los incluiría en tu lista de delincuentes con los que ha fallado la justicia y, por lo tanto, merecen un castigo alternativo. Pero tú, ahora que eres un padre de familia comprensivo y que has tenido tu primer sentimiento, seguro que consigues perdonarles. Eso sí, para los que han visto Dexter y no les ha gustado, ya tengo plastificada mi habitación y he comprado instrumentos de cirujano para tu deleite. Pasa cuando quieras”.

¿Qué harías en 72 horas de vacaciones? ¿Un viaje, relax en casa, playita? En cualquier caso, seguro que no aprovechas tu tiempo libre para eliminar a una policía, Zoey, que se ha cargado a su familia y ha montado una escena del crimen para salir indemne. Dexter sí. Dexter necesitaba esas vacaciones tanto como salir a jugar con su Oscuro Pasajero. No nos habían hablado de Zoey, pero Dexter la tenía en su punto de mira para cuando tuviera la oportunidad. Y ésta ha llegado gracias a que Astor, Cody, Rita y Harrison se han ido a una reunión familiar que ha desquiciado a Rita y ha servido para que Dexter los echara de menos. Sí, como lo oyes.

Dexter empieza su seguimiento a Zoey tratando de buscar pruebas que demuestren su culpabilidad. No tardará en encontrarlas, aunque tenga que hacer trabajos de fontanería para ello. Un trozo de guante policial, que Dex ha analizado en su despacho de los horrores, ha concluído que la atractiva Zoey es responsable de la muerte de su marido y su hijo. Qué encanto de mujer. Mal momento para ser asesina de familias, básicamente porque Dexter tiene un dilema en su interior, avivado por su conciencia en forma de Harry, sobre su capacidad para mantener una vida normal, y eso incluye familia e hijos, siendo un asesino en serie. Harry lo entrenó para la vida en solitario, pero hace tiempo que el analista de sangre se emancipó del código de papá.

Volvemos a Zoey. La policía se ha dado cuenta de que Dexter busca informes sobre su caso y no tiene muchas ganas de pasar por prisión. Prefiere visitar a Dexter con un par de amenazas, una de ellas especialmente acalorada, para intentar disuadir a nuestro protagonista. Pero Dexter no se amilana ante ningún miembro del lado oscuro. Y menos cuando ésta entra en su casa para deshacerse de él. La estaba esperando, con jeringuilla en la mano. Y Zoey, como tantos otros, se despierta un rato después encima de una mesa, atada, dentro de una habitación plastificada. Este escenario siempre saca lo mejor de Michael C. Hall. Y en esta ocasión, además, hemos conseguido ver el corazón de Dexter. Zoey le acusa de que su familia lo descubrirá y que, antes o después, tendrá que deshacerse de ellos. Dex confiesa que nunca podrá hacerlo porque no han pasado 72 horas y ya los echa de menos. ¡Que se pare el mundo: Dexter ha sentido algo! Luego es Zoey la que siente la ira del Oscuro Pasajero y un puñal en su corazón. Eso le pasa por romper la taza que le han hecho sus hijos a papá Morgan. Insolente…

Dexter, padre de familiaDexter, padre de familia

Dex Takes a Holiday debería haber llevado por título Morgan Takes a Holiday, porque así también podríamos incluir las mini vacaciones que se ha tomado Debra. En su caso, la víctima es Anton, aunque el puñal no se le clava en el pecho sino por la espalda. Después de varios capítulos flirteando, Debra, siempre ella, ha dado el primer paso y le ha confesado a Lundy que sigue coladita por sus huesos. No dudo del atractivo del agente, pero Anton no sería el tipo más feo del planeta, ¿no? Sea como sea, en la última parte del capítulo le han empezado a crecer los cuernos al pobre músico, mientras Debra entraba arrasando en el apartamento de Frank.

Antes, Debra y Lundy habían compartido confidencias sobre el Trinity Killer. Bueno, el asesino era la excusa porque podrían haber estado hablando de la reproducción de los camellos. Estaban juntos. Curiosamente, en la única escena que no comparten, el Trinity Killer choca voluntariamente contra Lundy, convertido en agente estrella por los medios de comunicación. Frank y su inseparable grabadora han visto algo extraño en los ojos de ese hombre. Lundy no se equivoca y la descripción ha quedado registrada para cuando él no esté. Y es posible que no esté a partir del próximo capítulo…

Sí, he llegado al momentazo final, que seré incapaz de describir con la precisión con las que nos lo han narrado. Nunca una muerte había resultado tan poética. ¿He dicho muerte? Debra no está muerta por muchos motivos, entre ellos que es la hermana de Dex en la ficción y la mujer de Hall, productor, en la vida real. Pero creo que Lundy ha dicho adiós. En una escena absolutamente magistral, Debra y Lundy salen del apartamento de éste confesándose su amor. Debra, como de costumbre, asegura que se siente como una jodida idiota. Lundy tranquiliza a su chica desde la experiencia. Y unas balas se cruzan en sus caminos. La primera impacta en el costado de Debra. Las siguientes se introducen como cuchillos en el cuerpo de Lundy. Todo a cámara lenta. Todo muy real. Y Debra susurra: no me dejes. Creo que Lundy ya se ha ido.

Brutal escenaBrutal escena

¿Quién es el culpable? Cualquier asesino de Miami, menos Dexter y el Trinity Killer. Dex estaba ocupado en el momento de los disparos y… bueno, a su hermana nunca se le ha pasado por la cabeza eliminarla. Y el Trinity Killer tiene un modus operandi demasiado concreto, pautado a partir de la historia, como para liarse a balazos con dos policías. Yo me decanto por el asesino de los turistas, ya que a Lundy le han robado la cartera (o el reloj) cuando estaba en el suelo. El Trinity, que da un miedo alucinante, sólo se ha dejado ver en un par de escenas: la que antes hemos comentado de su choque con Lundy y una segunda en la que ha esperado a su futura víctima en la puerta de una discoteca, insultándole para que se ensañara con él. Extrañísimo. Este hombre encuentra el placer en situaciones muy extrañas…

También ha habido tiempo para los secundarios en Dex Takes a Holiday. En concreto para Angel y Laguerta, que siguen dudando de si confesar su relación a las altas esferas del Departamento de Miami. María quiere gritarlo al mundo, Batista no. María sabe cómo definir su relación, Batista no. Vamos, la típica relación hombre-mujer. Por suerte han encontrado consejo en el tipo más insensible, aunque ellos no lo sepan, del departamento: Dexter. Hilarante la escena en que Dex entra en el despacho de María y ésta le dice: lo sé todo Dexter. Y la voz en off de nuestro protagonista: optaré por no malinterpretar eso.

¿El único punto negro del capítulo? ¡No ha salido Masuka! Pues sí, ya véis, Dexter ayudando a una pareja en problemas poco antes de tener su primer sentimiento. Esta serie está cambiando. Mejor dicho, está evolucionando con la intención de convertirse en “la serie más importante de la primera década del siglo XXI”, David dixit. Incréible capítulo.

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