Review Dexter: Argentina

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Sucede algo terriblemente inevitable en series como Dexter: el previously con el que arranca el capítulo es muy peligroso. Sin contarte nada del mismo, porque evidentemente son imágenes ya vistas, uno puede hacerse una idea de los temas que se van a tratar. En la mayoría de casos sirve únicamente como recordatorio de las historias que están en marcha, pero en otras, como ha sido el caso de Argentina, se remontan a temporadas anteriores para decirte que ese tema que parecía olvidado volverá a ponerse sobre la mesa. Y en este gran 7×08, en el que han destacado por encima de todo los cara a cara, hemos viajado en el tiempo a la desastrosa sexta temporada para rescatar el inoportuno enamoramiento de Debra. Una mancha en el expediente de la séptima temporada que… ¿era necesaria?

  • Episodio 7×08: Argentina
  • Fecha de emisión: 18 de noviembre

Todo el mundo quiere una Argentina, un lugar para empezar de cero. Pero en realidad, Argentina no es más que Argentina.

Es público y notorio que aborrecí la sexta temporada, de principio a fin, pero sobre todo hacia el fin. En esa última parte tuvieron lugar las escenas más anticlimáticas e inexplicables de la historia de la serie, con el descubrimiento del cadáver del Profesor Gellar como plato principal, bien salpimentado por el amor menos fraternal y más carnal de Debra hacia su hermanastro. Lo de Gellar se olvidó con facilidad, como pasa con las cosas que pasan sin pena ni gloria, pero lo de Debra lo seguíamos arrastrando. Y ha explotado en Argentina. Preguntaba esta semana si el tema era lo suficientemente importante como para no dejarlo apartado, yo creo que sí, pero a la vez cuestionaba la necesidad de que ese asunto se convirtiera en el eje sobre el que pivotará la serie en este sprint final de año. Y ahí ya tengo más dudas.

Por mi deberíamos haber enterrado ese asunto para siempre, sin mirar atrás, pero no veo ilógico que los guionistas lo hayan recuperado, más que nada porque se está planteando un romance entre los dos grandes protagonistas de la serie. O sea, necesitaría un agujero demasiado gordo como para ser enterrado. No sé, igual una reflexión interior de Debra, confesando que no puede estar enamorada de un asesino en serie habría bastado. O incluso la aparición de un hombre en su vida (un Sal Price, pero vivo) posiblemente habría ayudado a que se desvaneciera todo aquello. Claro que, en ese caso, nos habríamos perdido la gran escena entre Michael C. Hall y Jennifer Carpenter. Y si tenemos en cuenta que la séptima temporada se está construyendo recordando su pasado (Lumen, Trinity o el Bay Harbor Butcher han aparecido), tampoco me patina que el enamoramiento de Debra tenga su oportunidad. Al fin y al cabo, si han conseguido que me “olvide” de la sexta temporada, ¿por qué no van a conseguir que me crea este romance, que siempre será (crucemos los dedos) de una sola dirección? Es un desafío. No mentía: tengo muchas dudas sobre este asunto.

En cualquier caso, la confesión de Debra pone a Dexter en una posición todavía más complicada que la que tenía la semana pasada. Antes su hermana quería que matara a su novia; ahora su hermana, que está enamorada de él, quiere que mate a la mujer de la que él está enamorado. Pequeño matiz, problema gigante. De la decisión de Dexter dependerá el camino que cojamos en los próximos episodios: ¿habrá guerra abierta con Hannah? ¿Habrá ruptura definitiva con su hermana? ¿Montará Dexter la enésima mentira de su vida para salir del paso?

Hoy por hoy, si Dexter tuviera a su hermana plastificada sobre una mesa en una habitacion y a Hannah exactamente igual, pero en otra, ¿dónde creéis que entraría? Sí, yo también estoy seguro que pasaría a la habitación de Hannah, pero para volver a penetrarla con el puñal de la pasión, para sacrificarla con la navaja del deseo, para acuchillarla con la daga del placer, para someterla con el estilete del delirio, para desmembrarla con el… queda claro, ¿verdad?

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A las pruebas me remito: en un episodio marcado de principio a fin por el amor (Dexter-Hannah, Debra-Dexter, Isaak-Viktor, Batista-restaurantes) Dexter se ha refugiado en los brazos de Hannah cuando más aturdido se sentía. Es más, por primera vez en su vida, el analista de sangre ha escondido quién era realmente… mejor dicho, ha escondido quién simula ser (un padre de familia responsable y cariñoso) por el miedo a que Hannah diera un paso atrás. No imagina nuestro salvaje protagonista que Hannah anhela tener una familia y que, en la escena de la playa, ella se ha visto cuidando de esos niños. Eso decían sus ojos. O sea, que la florista no sólo tiene el fuego interior de Lila y la capacidad de empatía de Lumen, sino que -aparentemente- cuenta con ese corazón cargado de cariño que tenía Rita. Si Hannah no es la elegida de la serie para convertirse en la kryptonita de Dexter, entonces es que los guionistas han tomado la decisión de que el analista no puede tener romances. Será ella o no será nadie, porque como bien dice el inmenso Isaak Sirko…

Lo mejor que podemos esperar en esta vida es encontrar un lugar en el que no tengamos que fingir quiénes somos de verdad

Isaak Sirko, qué gran personaje. Y yo que dudé de su capacidad para ser el big boss de este año… Me gusta regodearme en mis errores, especialmente cuando son tan ridículos como éste, porque creo que compenso el patinazo y ayudo a darle la dimensión que merece al personaje. Sirko es un inmenso villano, de los mejores que ha pasado por esta serie y, sin duda, el que mejor se ha trabajado a nivel personal. Exceptuando el Trinity, al que desnudamos por completo, ningún otro enemigo se había expuesto de la manera que lo está haciendo Isaak, que además tiene el +1 que le otorga ese patológico respeto de la mafia por el honor. Gracias a ello hemos presenciado otro fantástico cara a cara en ese local gay en el que Dexter, como yo con Isaak, ha comprendido la dimensión del asesinato de Viktor. Volvemos al tema del amor, antes fruto de la irracionalidad (Dexter-Hannah) y ahora como motor de la venganza (Isaak-Viktor). Isaak morirá, como mueren todos los que se enfrentan al analista de sangre, pero no suplicará clemencia ni se acordará de la familia de Dexter, cerrará los ojos y aceptará su derrota. Porque en esa vida, como en el juego de tronos, se gana o se muere.

Eso sí, que a nadie le quepa la menor duda de que Isaak dará por saco hasta su último aliento. Acostumbrado al ojo por ojo, no descarto que el ucraniano vaya a por Debra, a por Hannah… ¿o a por Harrison? No, lo del niño no sería propio de un hombre como Isaak. La suerte para Dexter es que el trono de los Koshka es un caramelo para los buitres de la hermandad y que la cabeza de Sirko posiblemente tendrá un precio, porque liberado de toda obligación y con el apoyo de la mafia, estoy convencido de que Dex jamás habría podido con Isaak. Doble marrón el que se le presenta a Dexter, por eso: con Debra y con Isaak. ¿Cuál creéis que gestionará peor? No descartemos, por cierto, que Quinn se vea involucrado en la batalla por la sucesión de Isaak y cruce su camino con el de Dexter, quién sabe si también con el del Oscuro Pasajero. El marrón sería triple… e incluso podría llegar a ser cuadriple si Laguerta diera pasos de tortuga, en lugar de darlos de perezoso, en su investigación del Bay Harbor Butcher. Lo cierto es que todas estas historias están a punto de explotar y que alguna de ellas sapicará a Dexter, pondrá en peligro su verdadera identidad y llegaremos a la octava temporada como preveíamos: el Departamento de Miami detrás del analista de sangre. ¿Alguien más ve esta historia?

Meanwhile, Batista sigue adelante con su negocio “soñado”. A mi me huele a la típica historia del policía que se quiere retirar y tiene un accidente fatal en su último día de trabajo. Un clásico que estamos dispuestos a aceptar siempre y cuando suponga despedir a Angel como se merece. Por lo que fue, más que por lo que es. Tampoco me ha fascinado la historia de los hijos de Dexter, aunque siempre es una buena noticia volver a ver a Cody (a Astor no, claro), al que han decidido ningunear para darle una mini trama a la adolescente Astor. Ese flirteo con la marihuana tampoco es el colmo de la originalidad, pero ha valido la pena sólo por ver a Debra compartiendo un cigarrito de la risa con su sobrina. Y perdonad el offtopic pero.. Jennifer Carpenter no tiene la elegancia de Julianna Margulies, no se come la pantalla como Kyra Sedgwick y posiblemente no tiene el talento de Claire Danes, tampoco su personaje, con tres fucks por minuto, ayuda demasiado, pero en Argentina ha demostrado que merece estar en la carrera por los premios gordos de la televisión.

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1500 palabras después de empezar esta review, igual la “mancha” que supone la confesión de Debra es sólo un “salpicón” que aún estamos a tiempo de disimular. Lo que no le perdonamos a la serie son los previously: recomiendo ver el episodio saltándose ese recordatorio. Yo lo haré así a partir de ahora y estoy convencido de que disfrutaré aún más de la séptima temporada. Y ya me lo estoy pasando muy bien…


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