Review Dexter: All in the Family

Review Dexter: All in the Family

¿Se casan los asesinos en serie? ¿Asisten a barbacoas? ¿Juegan a los bolos? ¿Tienen amigos íntimos? La respuesta es sí, a todo. Y Dexter se encarga de demostrarlo con maestría cada semana. All in the Family es una muestra más de que la vida de Dexter camina, obligado por las circunstancias, hacia un terreno tan ideal como pantanoso. Cuando los sentimientos mandan, el futuro es difícil de pronosticar, pero Dexter no sabe distinguir el amor de la compasión, la crueldad de la felicidad. Por eso necesita actuar. Y en ese escenario que es su vida se desenvuelve tan bien como con un cuchillo entre las manos…

¡Ya tenemos la review! ¿Os gusta la nueva vida de Dexter? A nosotros sí……

  • Capítulo 3×04: All in the Family
  • Fecha de emisión: 19 de octubre

Gran capítulo este All in the Family, si pasamos por alto que el Oscuro Pasajero hace tiempo que no pica en la puerta de Dexter. Reconozco que me cuesta acostumbrarme a este Dexter más maquiavélico y menos activo por las noches, aunque empiezo a encontrarle el encanto. El señor Morgan no puede saciar sus ansias de sangre porque su vida personal -especialmente la conflictiva familia Prado- le ocupa el cien por cien de su tiempo. Adaptarse o morir es el lema de esta tercera temporada.

La primera temporada se centró en el Ice Truck Killer. La segunda puso el acento en el Bay Harbour Butchet. Dos asesinos en serie terribles y un hilo conductor vibrante que ponía en peligro la vida del protagonista. La tercera temporada carece de ese argumento sólido que guía la historia de una situación a otra, cada vez más cercana a descubrir el placer oculto de Dexter, y es su vida privada la que lo está poniendo contra las cuerdas. No es tan emocionante, pero nos está sirviendo para descubrir el lado más humano del señor Morgan. Lo tiene, aunque en realidad no es más que una nueva cortina de humo en su vida que le servirá para resucitar a su Oscuro Pasajero.

Manipulando...Manipulando…

La familia Prado sigue siendo el gran problema del futuro marido de Rita. Miguel es excesivamente conciliador y cercano, mientras que Ramón es el típico grano situado allí donde la espalda pierde su nombre. Por suerte, Dexter tiene argumentos para todos. A Miguel lo ha cautivado con su discreción y ese falso interés por mantener en secreto su identidad. A Ramón lo ha manipulado a su antojo hasta demostrar que no es un tipo de fiar y que además es un alcohólico agresivo. Brillante la forma de apartarlo de la partida, incluídas esas llamadas impostando la voz. Los Prado se han convertido en las marionetas del señor Morgan.

¿Hasta dónde llega la hipocresía de Dexter? Esa es la gran pregunta que nos hacemos al acabar All in the Family. La dudosa relación que mantiene con los Prado contrasta con sus acercamientos a Rita y los niños. Dexter nos ha enseñado que los niños son el único colectivo capaz de conmoverle mínimanete esa patata que tiene por corazón, por eso la escena final nos desconcierta. Dexter está actuando, tal y como le ha enseñado esa extraña mujer que se había creado y creído su propia historia, pero convence. Aparte de esa necesidad de sentirse humano y de demostrarle al mundo lo que no es, hay algo más. Da la sensación de que el señor Morgan empieza a sentirse cómodo en su papel de futuro padre y marido. Durará el tiempo que transcurra hasta que el asesino que lleva dentro tenga hambre.

Hasta ahora sólo os he hablado de Dexter, pero All in the Family también nos ha mostrado detalles de otros personajes. Masuka era el bufón de la comisaría y ahora se ha dado cuenta gracias a la inestimable ayuda de Quinn. Me gusta el personaje de Quinn, me recuerda a Dexter. Ambos manipulan a los que les rodean para conseguir sus beneficios. El resultado es que siempre acaba recibiendo los palos la misma persona: Debra. Hasta ahora la hermanísima se mantiene firme ante las insistentes llamadas de Asuntos Internos, pero si Quinn se la sigue jugando creo que aceptará ser esa rata de la que ahora huye. Por cierto, toca relación ya entre el informador y Miss Morgan me vibra el culo.

Grande AngelGrande Angel

El momento más emotivo del capítulo, a mi juicio, no lo han protagonizado Dexter y Rita, sino Angel. Batista se ha derrumbado después de que una policía camuflada de prostituta descubriera sus penas. Verlo completamente destrozado, reconociendo sus problemas con el alcohol y su desastre de vida es una escena que tardaré en olvidar. Necesito más raciones de Angel, de ese tipo hundido que sólo encuentra sentido a su existencia en el trabajo, donde es el mejor. Y, de paso, me gustaría ver ya el enfrentamiento entre Maria y Miguel que se lleva gestando desde que el fiscal perdió el norte con la muerte de su hermano.

Los amantes de la acción estarán ligeramente defraudados con esta tercera temporada, mucho más enfocada al diálogo y a la construcción de relaciones íntimas entre los protagonistas. Tienen razón. En la balanza, pesa mucho más la parte emotiva que la parte frenética de temporadas anteriores. Como decía al principio, es cuestión de encontrarle el encanto a ese ser maquiavélico en el que se ha convertido Dexter. Ya no necesita una maleta llena de cuchillos para reconducir una situación, ahora le basta con su ingenio, su labia y sus grandes dotes de actor para montar la vida que desea. Entonces sí, saldrá el Oscuro Pasajero que tanto esperamos… ¿Verdad?

Familia unida...Familia unida…


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