Review Damages: Uh oh, out come the skeletons

Mmm… Uno aprende rápido a hacer caso a los comentarios de este,
vuestro blog, así que cuando hablábais de un final épico para el
episodio de la semana pasada de Damages, para el 2×10, para Uh oh, out
come the skeletons
, me lo creí. Ahora lo he visto y sólo puedo decir
que ha tenido un puñado de momentos tan impactantes que la espera hasta
el jueves será larguísima. ¡Qué final de temporada!

¿Por dónde? ¿Por dónde empezar? ¿Por el final, comentando esa desencajada y sangrienta cara de Patty Hewes? ¿O por su cena familiar, con marido, hija y nuera? ¿Quizá por la muerte del agente Harrison? ¿Las dudas de Claire, la borrachera de Ellen? En cualquier caso, no será el retorno de Purcell…

…que tampoco es que haya sido malo. Así que vamos con él. Todo lo mentiroso que se muestra con Patty no lo es con Claire. Al final, tiran más dos… bueno, ya sabéis a lo que me refiero. La reaparición de Daniel sirve para preparar un terremoto: la abogada Maddox contra UNR. La sutil aparición de su padre, echándole en cara un exceso de protagonismo del trabajo en su vida, es la guinda para el pastel que se cocina durante todo el capítulo: UNR es un pozo de corrupción. Me parece muy raro que ella, la jefa del departamento jurídico de la empresa, se entere ahora de los chanchullos de Kendrick, pero bueno… lo permitiremos. El caso es que Claire, uno de los pilares de Kendrick, puede empezar a tambalearse rápidamente. Y gracias a Purcell, que tanto ha protegido a UNR…

El lado personal de Patty es uno de los epicentros del capítulo. En realidad de la temporada, si comparamos esta segunda con la primera. Y es que si hasta ahora ya habíamos visto su relación con el tío Pete, en esta ocasión ahondamos en la relación madre-hijo. Debo reconocer que, si bien la trama de la novia de Michael no parece ser a priori demasiado relevante para el devenir de la serie, me ha encantado. Lo chulito que se pone, que nos hagan creer que la novia es la chica de pelo multicolor y piercings, que sea la mujer madura con la que se presenta a la cena, que pida vino… y que al final veamos como Patty, tras amenazar a su futura nuera, no sepa siquiera el té que le gusta a Michael. Cabe decir que está por ver si la novia es la morena que vemos o en realidad es la joven con la que habla en la galería. Incluso para esto los guionistas de Damages aman jugar con nosotros

Como siempre: poli bueno, poli muertoComo siempre: poli bueno, poli muerto

Venimos diciendo desde hace varias semanas que los agentes del FBI esconden algo. Bueno, mejor dicho: que el presunto divorciado, Werner, esconde algo. Parecía que nos lo iban a contar en el pasado capítulo, pero se sacaron de la manga la Federación Inter Planetaria… ahora la cosa va en serio y vemos que Werner está metido hasta el fondo en algún rollo raro. La verdad, en cuanto sale por la puerta he pensado que Harrison olía a fiambre, y así ha sido. Original asesinato. Cada día odio más a Dave Pell, a quien luego vemos lleno de ironía charlando con Werner. Harrison me caía bien (friki-dato: el actor que lo encarnaba, Mario Van Peebles, ha dirigido tres episodios de la serie, el último en la segunda temporada), y creo que a Werner también. Al menos se leve afectado cuando se reúne con Pell.

Hablando de Pell, y de todo lo que ha ido tocando este hombre… Tras este capítulo me queda más claro todo el asunto UNR y alrededores. Disculpadme, pero soy un poco lento, así que voy a escribirlo aquí para mi propio consumo, porque seguro que vosotros ya lo veíais claro desde semanas atras: UNR, todopoderosa empresa energética, tiene muchos trapos sucios, pero por suerte cuenta con los medios necesarios para taparlos; por ejemplo, es capaz de extorsionar a un científico llamado Daniel Purcell para que modifique lo necesario en unos informes y así la aracita, un compuesto extremadamente tóxico, sea desconocido para la opinión pública. Por otro lado, sabe ganarse el favor de Dave Pell, un hombre fuerte en Washington con capacidad para hacer y deshacer, y que se encarga de colocar al hombre ideal en la Secretaría de Energía, puesto clave para que la UNR siga haciendo de las suyas impunemente. ¿Cuáles son esas “de las suyas”? Pues por ejemplo, cortar el suministro de energía, provocando una alteración de la demanda y trastocando la cotización bursátil, momento en que un tal Finn Garrity, reputado y cocainómano broker, entra en escena para jugar con las acciones y sacar pasta para todos. En el fondo, todo va de eso: pasta. Para Garrity, para Pell y para UNR. Uf…

Claire puede ser la llave de todoClaire puede ser la llave de todo

Oiga, pero… ¿dónde está Ellen? ¿No es la protagonista de este sarao? Pues sí, eso creemos. A Ellen la vemos muy perdida en este capítulo. Como una bomba de relojería a punto de explotar, la Parsons se pilla una borrachera de libro (brutal toda la escena del bar, perdonadme pero he estado a punto de saltar dentro de la pantalla del portátil para decirle que sí, que quería otra ronda y que nos fuéramos al hotel o donde hiciese falta) y acaba cometiendo… ¿un error? Lo de error lo pongo entre interrogantes porque no sé si confesarse con Wes puede ser, a la larga, bueno o malo. Sí, ya sé que en teoría que Wes es el malo, pero también sabemos, o intuimos, que él no tiene muchas ganas de cumplir el encargo de Messer y matar a Ellen, y deducimos que puede estar bastante enamorado. El caso es que ese descontrol tiene continuidad en el momento final, en la escena, cuando (ojo, que lo voy a decir) Ellen (cuidaaaaado…) dispara (¡aaaaaaah!) a Patty. ¡Cuando Ellen dispara a Patty! Jarl…

Y ahora corrijo: cuando Ellen parece que dispara a Patty. Porque, señoras y señores, no me voy a creer ese disparo, esos dos disparos, hasta que en un mismo plano mis ojos contemplen la imagen de Ellen disparando y de Patty recibiendo las balas. No, no me lo voy a creer hasta entonces

Para liarlo más todo, el interrogatorio whisky en mano de Ellen a su jefa parece tener lugar por encargo de Werner. O al menos él lo sabe y las está vigilando desde una furgoneta. ¿Es también él quien espía a Daniel y Claire? No creo… parece más bien un Kendrick, o alguien relacionado con él. O ya que estamos, Dave Pell, que a estas alturas de la película parece que está implicado en todo. Por cierto, algo que quería comentar sobre él y me he dejado en el tintero. Cuando hace unos capítulos vimos a Phil, el marido de Patty, en Londres (bueno, quizá sí era Londres de verdad, pero cuando digo en Londres me refiero a en la cama con otra), y yo no le acabé de ver el sentido a esos cuernos. De hecho, pensaba que Phil estaba bien en su matrimonio y esas cosas. Pero ahora entiendo que ese detalle, unido con su entrada en el accionariado de UNR y el ofrecimiento del cargo de Secretario de Energía es todo parte de un mismo cuadro: la intención de Dave Pell de romper la armonía en el hogar Hewes, con un conflicto de intereses entre el matrimonio a causa de UNR. Pam…

Casi me dejo otras peacho escenas, como la conversación entre Claire y Patty en el bufete de ésta. Desde luego, vaya dos leonas… ¿no sería genial que Claire, despechada, se enfadase tanto con UNR que en la tercera temporada la viéramos trabajar codo a codo con Patty en Hewes & Maddox? Pensad que en teoría Tom ya no está, y Ellen posiblemente tampoco… No sé, creo que mi jefe me despediría después de un par de tiros a bocajarro…

Guardo para el final, muy conscientemente, una de las mejores escenas de toda la temporada. En serio, lo creo así: la cena. Desde la conversación previa entre Phil y Patty hasta la posterior charla a cuatro, culminando con esa frase mágica de la Hewes (“So, Jill… do you have children?“), todo-todo me ha encantado de esa escena.

So, Jill... do you have childrenSo, Jill… do you have children?

En resumen: muchas respuestas, pero aún muchas preguntas. Las armas están cada vez más afiladas: Pell contra Patty (¿por qué estará tan interesado en ella?), Patty contra UNR, UNR contra sí misma (jugar con Claire Maddox me parece un suicidio)… Mucha tela que cortar, damas y caballeros. ¡Qué bien!


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