Review Damages: I lied, too

Recuerdo que la doble D se enganchó a Damages de la única manera en que uno puede engancharse a Damages: devorando capítulos, sin rendición, pasando horas y horas ante Ellen, Patty, Frobisher, Fiske… Una sensación de estar enganchado que yo no tenía desde la gloriosa season one de Prison Break. Como pasa con muchas series planteadas para una sola temporada, el peligro de firmar una segunda es caer en el desconcierto, en navegar sin rumbo. Pero a los guionistas de Damages eso les resbala. Son capaces de sortear obstáculos y regalarnos una primera escena mágica en esta season premiere, con Ellen Parsons bordándolo y sirviéndonos la primera gran incógnita. Ay, Damages…

Empecemos por esa primera escena. Un primer plano de Ellen, hablando con alguien a quien no vemos ni oímos, bebiendo whisky, con música de fondo. Una Ellen casi tenebrosa (¡qué bien juega Rose Byrne con la voz!), que se divierte torturando a esa persona que tiene enfrente. ¿Quién es? Bien, se supone que Patty Hewes, ¿no? Sí, se supone. Pero ya sabemos que aquí nada es lo que parece… Podemos ser desconfiados y creer que no es ella, o podemos pensar que es ella, pero que durante toda la temporada nos irán encaminando a pensar que es otra persona. Da lo mismo, hagan lo que hagan nos van a dejar con la boca abierta. Pero de momento, la partida está planteada así: Ellen vs. Patty.

Una partida con viejas y nuevas piezas. Tenemos a Ellen, devastada por la muerte de David, acudiendo a terapia y con un tío detrás: Wes. Pronto para emitir juicios sobre él, pero yo en esta serie no me fío de nadie. Ni siquiera de los dos polis que quieren cazar a Patty apoyados en Ellen. En serio, el 90% de los personajes de Damages son, para mí, sospechosos de cambiar de bando en cualquier momento… Bien, pues tenemos a Ellen, y tenemos a Patty. La señora Hewes sigue en la línea del final de la pasada temporada, mostrando debilidades. La más clara de ellas es el momento en que ve a Ray Fiske, en que se le aparece. Patty está torturada por esa muerte. Aunque, como vemos, no lo suficiente como para confesarle el pastel a Ellen. Normal, es el 2×01…

En ocasiones veo a Fiske...En ocasiones veo a Fiske…

Por cierto… Si bien es verdad que vemos a una Patty algo débil, tampoco la vamos a descartar rápidamente. Sigue teniendo ases en la maga: a su ¿amigo? Arsenault se la cuela por toda la escuadra…

¡Goooooool de Hewes!¡Goooooool de Hewes!

Nuevas piezas: todo el asunto de la hija fallecida de Patty, Julia, que de alguna manera enlazará con otros dos caminos: por un lado, la trama urdida por los agentes, el caso de mortalidad infantil que Ellen presenta y que Patty acepta; por el otro, Daniel Purcell, el misterioso y atormentado Daniel Purcell. Alguien del pasado de Patty, quizá el padre de esa Julia. Alguien metido en serios problemas

¡Frobisher, aguanta!¡Frobisher, aguanta!

No me olvido del gran Frobisher. Arthur sigue vivo y, o mucho me equivoco, o estará dando guerra dentro de nada. ¿Quizá como aliado de Ellen en su cruzada anti-Hewes? Lo que está claro es que Ted Danson tiene que estar en la serie.

Termino con un par de apuntes. El primero es destacar el enorme, tremendo, impresionante trabajo de Rose Byrne y Glenn Close. En serio, no sé cuál de las dos actúa mejor. Ellen transmite perfectamente el estado de ánimo en que se encuentra, Patty tiene unas pesadillas y visiones absolutamente reales… Grandes las dos. Por último, un merecido aplauso al equipo de la serie: meter en un mismo capítulo a Goodwin (Lost) y Regis Philbin (HIMYM / The best burger in New York) me ha hecho derramar una lagrimilla…

Ah, por cierto, Ellen… la canción es Just for a thrill, de Ray Charles…


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